martes, 23 de diciembre de 2008

Hay tantas cosas en el corazon

A punto de finaliza el año, con días lluviosos, con alguien querido lejos, con una familia cerca, con días largos y sin trabajo, me pongo a pensar, a caminar con la nostalgia de un día soledado, no es algo malo, para mi, el encuentro de todas estas variables forman la atmosfera perfecta, me agradan los días así, nublados, largos, lentos, que permiten pensar, tomar una bebida caliente, preferiblemente en compañía de alguien, o por lo menos de una hoja en blanco y una pluma que me permita escribir sin presionar mucho, o ya de perdida, como el dia de hoy, o la noche de hoy, para ser más especifico, con una lap extraña que me complica la existencia al momento de escribir.

Hay tantos nombres, nombres de personas, de libros, de lugares: Jesús, Biblia, Yo, De Certeau, Nowen (que no sé si se apellida así), El Camino del Corazón, Popper, Haberman, Teoría del Conocimiento, Lógica, Historia, Psicoanálisis,, Literatura, Novela, Hayden Withe, profesores, Navidad, vacaciones, tamales, libros, compras, casa nueva, cuarto nuevo, regalos..... no se pero de alguna forma todo esto converge en mi, algo tiene que salir bueno......

Quiero hacerme tiempo para escribir, tengo poemas en la mente, nuevos planes, un taller en mente, lecturas pendientes, conversaciones imporantes pendientes, planes nuevos, una tentacion a la puerta de desenfocarme, una tentacion de ser espectacular, de caminar por la cuerda floja sin red de seguridad..... me detengo.... pienso, hablo y digounas palabras en voz baja, una oracion, un tiempo.....

Hay planes de fiestas, trabajo para la fiesta, conversaciones sobre la fiesta..... y porque la fiesta?.... hay un problema del "yo" en la mente,.... De Certeau en la mente,... jajaja... que divertido.... tengo sueño y continuo escribiendo......

viernes, 19 de diciembre de 2008

LA PREGUNTA

Quié fue Abdiel para tí en el 2008?

R......

Frases de canciones

...Vamos al mar,
vamos a dar
guerra con cuatro guitarras.

Vamos pedaleando
contra el tiempo,
soltando amarras.

Brindo por las veces
que perdimos
las mismas batallas....

**Jorge Drexler, "Salvapantallas"**


...No he sabido decir todo lo que pienso en ti,
ni he sabido hablar de amor,
Tengo tanto que contarte que he perdido y que no encuentro
y entre algunas de estas cosas la frescura con que idie mis planes
la primera vez...

**Fernando Delgadillo, Cartas a Francia"

lunes, 15 de diciembre de 2008

Sentimientos paralelos

Pocos sitios tiene la cualidad de provocarme las mismas emociones, como la emoción de ver alguien llegar o partir, pocos son los sitios, debo admitirlos, o son pocos porque tal vez no conozca otros más para poder decir que son muchos. En el hospital llegan muchos, ahí mismo parten otros para no volverlos a ver. En el aeropuerto pasa algo casi similar, me alegro por los que veo llegar, me entristesco por los que veo partir pero sé que los volveré a ver, ya sea recibiendolos en su llegar o viendolos a mi espera, si es que acaso soy yo el que voy a ellos. En pocos lugares puedo senti las mismas emociones, o mejor dicho, cosas distintas, pero similares -espero y entinedas-, me provocan pensar y sentir casi lo mismo, los hospitales y los aeropuertos. En ambos lugares hay espacio suficiente para un efusivo "bienvenido" y queda todavía un poco para un menos agradable "adios". Lo bueno, o lo que diferencia, para mí a estos dos sitios, porque ya los he hecho míos, son el tiempo de la despedida, o lo larga de la visita, en uno despides para volver a ver, tal vez, algun día; en otro, jamás verás a la persona, al menos no como la recuerdas. No se, tal vez, en esos dos sitios hay tiempos suficientes para fabricar recuerdos.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Frases celebres I

"Cuando me quejo me gusta que me escuchen"
**Mi hermana**

"El final es el inicio de otra copa"
**Una botella de vino**

"Nunca hieras a las personas con tus palabras sino todo lo contrario"
**Yo**

"Ambulemus in lumine Dei"
"Caminemos en la luz de Dios"
**Inscrito en un reloj de sol**

"Admiro a mis amigos por que son amigos, porque me hacen falta aunque no lo sepan, porque están ahí junto a mi"
**Yo**

"El amor es el olvido del yo"
**Henri-Frédéric Amiel**

"¿Qué es la historia? Una sencilla fábula que todos hemos aceptado"
**Napoleón**

martes, 9 de diciembre de 2008

Una canción sin título ni melodía

Comparto un amanecer con aquellos que lo ven,

Aprendo a vivir en la ciudad que parece que a si misma se consumirá,

Donde llueven gotas de miedo,

Y niños para sobrevivir se lanzan al suelo.

Donde los políticos juegan al gobierno,

Y los jóvenes piden empleo.


/Y tú, sigues estando aquí,

Haciendo me feliz,

Con tu solo existir.

Caminamos juntos/


Camino por calles llenas de recuerdos,

Junto a las personas que les han robado sus sueños.

Donde la justicia es un juego,

Y el policía es el mejor usurero.

Donde el camino se ha vuelto incierto,

Y aún no cae el monopolio del miedo.


/Y tú, sigues estando aquí,

Haciendo me feliz,

Con tu solo existir.

Caminamos juntos/


Conservo una letra esperando su melodía para convertirse en canción,

Conservo un mundo para cambiar,

Una meta para alcanzar,

Un sueño por el cual luchar,

Una vida para resistir,

Un corazón para amar,

Un camino por recorrer

Y una vida para compartir.


/Y tú, sigues estando aquí,

Haciendo me feliz,

Con tu solo existir.

Caminamos juntos/

El Amante traicionado

El presente ejercicio fue el trabajo final que entregué para la materia de Novela Histórica. La actividad consistió en leer la novela EL SEDUCTOR DE LA PATRIA, de Enrique Serna, y después responder a la pregunta: Quién fue Santa Anna? Por supuesto que responderíamos tomando como cierto lo que Serna dice en la novela, únicamente lo que aparece en la novela, sin considerar otra información.

A manera de advertencia les digo que es un poco largo pero espero que puedan terminar de leerlo y en la medida de sus posibilidades, que tú también puedas leer EL SEDUCTOR DE LA PATRIA, si no quieres comprar el libro, puedes pedirmelo prestado. Espero sus comentarios.

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¿Qué quién fue Antonio López de Santa Anna? Usté querra decir, el general presidente don Antonio López de Santa Anna. Pues yo, fíjese lo que le voy a decir, lo conocí mejor que nadie, y por eso, sí le puedo decir, él fue un cabrón. Pero no un cabrón cualquiera, un cabrón de esos que está por encima de todos, porque déjeme le digo, que si a mi general ya se lo haya llevado la muerte, sigue vivo en el pueblo, que siempre lo quiso con mucho respeto y cariño. Tanto lo quiso Dios nuestro Señor, que dispuso que México no lo olvidara jamás, por eso, los mexicanos nunca podremos olvidar a quien fue Santa Anna.

Cuando voy a la taberna del Romeral escucho como uno que otro general veterano fanfarronea “una noche le gané dos mil pesos en los gallos a mi general Santa Anna”. Hágame usté el favor, de ser eso que dicen cierto, seguro me lo hubiera mandado fusilar el general. Porque Santa Anna nada más se las llevaba con cuidado con aquellos que lo podían hacer destantear, con los aduladores y sus soldados se portaba como dios todopoderoso, haciéndole como mejor se le venía en gana sin importarle otra cosa más que su propio interés.

Por ejemplo, a mí, que lo conocí desde chiquillo, el general nunca me trató con privilegios, no me hizo general ni coronel, menos diputado cuando podía hacerlo, y eso era porque él no ganaba nada si a mí me iba bien, además, también déjeme decirle, yo tampoco estaba entre la multitud de sus aduladores que le encendían cirios. En parte, porque nos odiábamos tanto el uno al otro que no podíamos vernos ni en pintura y yo, que tanto odio le tenía, no podía andar lejos de él, porque uste ya sabe, donde andaba el general Santa Anna andaba México, y yo, que soy un patriota, procuraba andar bien junto a la nación.

Conocí a Santa Anna en Veracruz, cuando tenía doce años, yo hacía mandados en el puerto para ganarme algo con las propinas, por eso andaba todo el tiempo en la calle y fue ahí donde lo ví por primera vez, caminaba con un porte orgulloso, actuando como si todos deberíamos estar admirados y agradecidos por su sola presencia, parecía un Napoleón chiquito. Él paso de largo y yo, chingaquedito que era, tomé una piedra y se la lancé, golpeándolo justo en la cabeza. Cuando volteó a ver quien fue el que le pegó, le vi una cara como de diablo, no estaba enojado por el golpe en la cabeza, sino por el que recibió en el orgullo. Entonces se dejó venir y nos peleamos como dos perros callejeros. Tuvo que venir un gendarme a separarnos, a él lo soltó por ser hijo de notario, a mi no. Después, ya que se iba, volteó a verme, y con aires de grandeza le dijo al gendarme, casi ordenándole: “dele un castigo ejemplar a ese lépero”. Desde ese momento juré vengarme. Pero pasó el tiempo y a mí se me olvidó y a él también.

Santa Anna y yo nos volvimos a ver en Orizaba, cuando yo era cabo en el ejército de las Tres Garantías y acompañé al coronel Herrera el día que pidió entrevistarse con Santa Anna, que por aquellos tiempos se entendía muy bien con el virrey Apodaca. Herrera me dijo, cuando íbamos al convento del Carmen, que Iturbide le mandó convencer a Santa Anna para que se pasara de nuestro lado, “a tipos como ése nada más hay que hablarles blandito y darles por su lado, todos tenemos uno, Santa Anna sólo quiere que lo traten bien, hoy se entiende de mil amores con el virrey, pero quiere serlo también del que gané en esta guerra, por eso nos recibe, nada más por eso, para ver que le ofrecemos”. El coronel tenía razón, Santa Anna nada más escuchó el grado de coronel y le brillaron los ojos.

Mi general Santa Anna fue el hijo olvidado de España, se quería abrir camino bajo el dominio de los españoles porque el mismo se sentía la mitad de uno, pero cuando las vio perdida por ese lado, prefirió volverse el padre de todos los mexicanos y hacer dar sus primeros pasos a México. Pero hacerlo no le resultó fácil, la patria en aquellos tiempos era una mujer joven que no daba sus amores a cualquiera, entonces Santa Anna, terco como era, no se cansó hasta seducirla con sus mentiras, hasta que un buen día, cuando México despertó, Santa Anna estaba en su cama y no se salió de ella hasta que él quiso.

Yo me encontré con Santa Anna muchas veces cuando pasaba revista a las tropas, porque yo era de sus soldados, y cada vez que me veía de reojo. Algunas veces me preguntaba si él se acordaba de mí, pensar eso me daba miedo porque me podía mandar fusilar. Al paso del tiempo me olvidé de eso, pero un mal día él se detuvo frente a mí y sonriendo con esa perversidad muy suya me entregó una piedrita, “a mano”, me dijo y se fue de largo, yo me quedé helado. Todavía hoy conservo esa piedra en mi casa como viejo recuerdo del general. Desde entonces le tenía miedo aunque nunca me reclamó ni tomó venganza de aquel incidente de niños. Santa Anna era como un padre para nosotros, sabíamos que si hacíamos las cosas mal y él resultaba afectado, no nos la íbamos a acabar. Por eso, cuando a él le fue mal todos le dimos la espalda, como hijos ingratos, pero como dice el dicho, uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Pensamos que sin Santa Anna estaríamos bien, pero nos salió el tiro por la culata, cuando Santa Anna se fue, México se quedó solo y todos nos chingamos.

Yo abandoné el ejército en San Jacinto, cuando los texanos nos tomaron por sorpresa cuando dormíamos por órdenes del mismísimo Santa Anna, tiempo después dijo el muy ladino que lo hizo porque los hombres mandados por el general Filisola desde San Felipe, al mando del general Cos, dizque venían cansados, pero no es cierto, el cabrón quería tomar la siesta como siempre acostumbraba hacerlo. El General Castrillón, encargado de la guardia, no dijo nada cuando supo que los texanos estaban muy cerca, porque se puso a jugar a los naipes. Al escuchar tronar los primeros disparos de los texanos tomé mi fusil y salí corriendo a reunirme con el resto de los veteranos, porque en aquella ocasión traíamos a muchos nuevos que levantamos en el camino. Pero como yo la vi perdida y vi que hasta Santa Anna salió huyendo, y como le dije que donde estaba Santa Anna estaba México, yo corrí tras la patria. Fue difícil, pero fui de los pocos que lograron regresar San Felipe y después desertar por Saltillo, donde me metí a trabajar en un rancho.

Le seguí la pista a Santa Anna por los periódicos, por ahí supe que había firmado la paz con los texanos y que se iban a separar de México, con lo mucho que le importaba en aquel tiempo Texas a los mexicanos, ese era una región grande, llena de herejes protestantes y bien poquitos mexicanos, nunca me he sentido tan fuera de México como en Texas, tal vez por eso perdimos la guerra con ellos. Yo no volví entrar al ejército hasta el cuarenta y ocho, con la invasión yankee y el sesenta y dos otra vez como voluntario cuando vinieron los franceses y pusieron a Maximiliano como emperador de México. A Santa Anna nunca lo volví a ver en mi vida, todo lo que supe de él fue, como le digo, por los periódicos, pero me quedaba el gusto de haberlo conocido como nadie más.

Yo sí conocí a Santa Anna, cada quien cuenta una de sus mascaras, pero yo sí le digo como era el de a de veras. Yo le pegué con una piedra allá en Veracruz cuando éramos niños, yo me puse una noche borracho con él en la Ciudad de México y yo huí junto con él en San Jacinto. Santa Anna no era ni santo ni diablo, era un hombre, pero no un hombre cualquier, sino no, no hubiera sido el hombre que fue. Yo siempre lo odié por eso, como todos, porque reconocíamos en él algo, una chispa que nos seducía, lo mismo a mujeres, soldados, generales, políticos y partidos, sabíamos que nunca podríamos llegar a ser como él, y por eso lo queríamos, aunque no le toleráramos sus aires de grandeza, por más que odiáramos a Santa Anna todos lo necesitábamos. Fue el timonero del barco que se llamaba México, que queriéndolo salvar siempre lo llevó a las playas de sus intereses, odiaba a todos, nada le importaba más que él, era egoísta, pero ¿Qué le podíamos decir nosotros?

El verdadero Santa Anna fue el de los primeros años, el joven aprendiz de mañas, si alguien quiso detener su poder y fama tuvo que hacerlo cuando fue joven y apenas era un pollo, porque una vez que le salió cresta y espolón nadie le pudo ganar. Santa Anna hizo a México, él ya estaba amañado y tenía colmillo cuando las instituciones de la nación apenas y sabían gatear, a él le tocó cambiarle los pañales llenos de mierda al país y cuando éste creció lo mandó al exilió. Santa Anna fue un desentendido, nadie lo entendió, lo juzgamos mal, ahora lo conocemos por lo que dicen de él los liberales que tanto lo odiaron, pero nadie habla ya de la batalla de Tampico o del Álamo, dos gloriosas victorias de la historia militar mexicana.

Mi general Santa Anna es el anciano a quien le han negado su derecho natural de sentarse en sus piernas a los mexicanitos y contarles su historia y la historia de México como un abuelo cuenta cuentos a sus nietos. Si Santa Anna llegara a ser un mismo hombre sería Santa Anna, pero como no lo es, es al mismo tiempo el hijo olvidado de España, el padre autoritario y amoroso de los mexicanos, no de la patria, de los mexicanos, es el seductor traicionado por su verdadero amor, la patria le entregó sus amores pero cuando ya no tenía talento para regalare lo abandonó como una puta, mi general Santa Anna fue el viejo general olvidado que murió sin gloria, tal vez porque se empalagó con tanta en vida que no guardó nada para la eternidad.

Ya le digo joven, ese fue Santa Anna, odiado por todos pero tan necesarios. ¿Porqué me pregunta usté que hizo Santa Anna por México? a ver, porqué mejor no pregunta que hubiera hecho México sin Santa Anna, ¿O qué, le da miedo?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Entre alegrias y añoranzas

Tijuana hoy se despertó como siempre, apresurada, con miedo, entre lo espeso de la brisa y lo dañino de la contaminiación se percibe un aroma como de miles de cafés. Los días como hoy me agradan, son mis favoritos, templados, con poco frío, provocan cambios en mi estado de ánimo, son siempre favorables, es raro describirlo, pero si me conoces sabes y entiendes bien lo que te digo. Hoy son muchas cosas mezcladas, mañana seguramente habrá resaca, ayer acordamos aplicarle la autanasia a mi mascota, enfermó y después de una semana de tratamiento no mostró mejoría, voy a llorar por su ausencia. Después de una semana, todavía no terminamos la mudanza, vivo en dos casas, una donde todavía se resisten a continuar nuestro viaje unas viejas cajas, en otra, grande, fría, donde me instalo en un nuevo cuarto. Hace dos días tuve una deliciosa y tierna conversación que no quiero olvidar. Hoy por la mañana recibo nuevos correos que me invitan a seguir planeando. Antes de escribir estas líneas leo un comentario que me provoca risa. Así estoy yo, contento por muchas cosas, melancólico por otras, tranquilo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Entre bromas I




CONVOCANDO A LAS MASAS.....

Ya terminé el semestre!!!!!

Por fin ya terminamos el semestre!!!!!!
Fue de los mejores que recuerdo, disfruté las clases, las discusiones, me salieron nuevas preguntas y creo que ya encontré algo que sí me gusta mucho y sobre lo que me puedo meter a "tirar rollo".
Ahora las vacaciones, je-je si eso existe. Bueno, el ya no ir a la uni es mucha ganancia, algunas veces sí quitaba tiempo.....

Y me siento triste....



Me siento triste.... verdad que es válido sentirse así cuando incluso tu mascota está enferma y con posibilidades de morir.....

lunes, 1 de diciembre de 2008

Peregrino.....

Tal vez siempre sí tenga algo de peregrino, he vivido en catorce casas desde que tengo memoria, en dos ciudades completamente diferentes, mis ojos han visto paredes nuevas llenarse de cuadros de fotografías. Conservo en mi kilometraje horas de empaque y desempaque, recuerdos de momentos en los que guardo los juguetes, de tiempos en los que pienso la forma más correcta de apropiarme de una nueva casa para hacerla mía, para sentirme en mi hogar cada vez que entre en ella.... tal vez si sea peregrino después de todo, no es facil, no puedes echar raíces, conservar las amistades es dificil, no hay un árbol al que puedas ver por las mañanas y recordarte en una de sus ramas en los veranos pasados. Hay cambios y siempre cambios, tal vez por eso me resisto a ellos, aunque termino con ellos. Tal vez sí sea algo de peregrino, no tengo un cuarto al cual llamar mío ni un espacio material al cual aferrarme, sólo una familia, cuatro sonrisas, cuatro conversaciones, cuatro carácteres distintos, cuatro formas de escuchar "te quiero", cuatro abrazos cálidos. Después de todo eso es el verdadero hogar, tal vez esté destinado a ser peregrino un buen rato, sin hechar raíces, para confiar más en el que me Ama, aunque no lo entienda, aunque no lo quiera, aunque se me haga dificil. Me veo como caracol, cargando su casa, pero siempre caminando, débil y un tanto lento....

sábado, 22 de noviembre de 2008

Un recuerdo del texto

Hace tiempo que no volvía a leer mis cuentos, ni les metía mano a mis novelas inconclusas, que leía y volvía a leer sólo para imaginarme los dos siguientes enunciados. El semestre en la uni detiene todo, me refiero a todo lo que hay en la carpeta donde guardo todos esos archivos en mi compu, porque todo que hay fuera de ella continua cambiando, incluso yo. Por estos días son los finales del semestre, una fecha esperada porque anteceden a las vacaciones, pero al mismo tiempo insoportable, porque cuestan desvelos y destiempos.

Además, aunque quisiera sentirme irresponsable y dejar las tareas por jugar con las palabas, no puedo, es decir, creo que hay tiempos en los que se necesita caminar, pasar tiempos a solas y compartirlos con el que da vida y con alguien especial, comer, entablar ricas conversaciones, soñar, conocer personas, resolver problemas, manejar cansado por las noches después de dejar en su casa a mi mejor amiga y a mi mejor amigo, leer a interesantes personas, escribir sobre sus ideas, oler nuevas comidas, probarlas, ver nuevos rostros y sentir nuevas y viejas emociones. Estos tiempos son los más, los más divertidos, los más vivos, los que se pueden capturar en la memoria, en una fotografía y los que se pueden evocar precisamente en otras conversaciones, en un café con una persona especial y haciendo nuevos amigos, después de una rica cena y al final de un día de universidad. Todos ellos nos suman experiencias, días, recuerdos, se convierten en el bagaje con que se llenan los almacenes de la imaginación y son, precisamente ellos, la materia para construir tiempos, interpretaciones, representaciones, cuentos, versos y dan la posibilidad de continuar mis novelas estancadas.

Asimismo creo que hay tiempos en los que a razón de todo lo anterior, se puede sentar y escribir, continuar mis novelas, pulir mis cuentos, escribir nuevos y componer nuevos versos, es decir, hacer algo más que tareas, reportes de lecturas, ensayos, transcripciones de historia oral, estudios, pequeñas o largas entradas para mi blog y nuestros blogs. Esos tiempos son raros, extraños, los he tenido en las noches de silencio, cuando la televisión se apaga y hay de fondo música ligera, también han ocurrido en la calle, recuerdo uno, cuando manejaba de regreso a casa, ahí compuse una parte de un poema, que tuve que repartir en voz alta para que no se me olvidará y escribir en cuanto llegue a casa, donde lo terminé y conservo todavía en privado.

No obstante, hoy en acto de irresponsabilidad dejé a un lado el ensayo final para volver a mis textos -o lo que yo considero como tal y que puedo leer en el monitor de la computadora, justamente lo mismo que tú harás a leer precisamente esta entrada-, los encontré frescos, eso significa que tengo ánimos para terminarlos y no dejarlos en el olvido, donde aparentemente están ahora. Aunque ahora, al mismo tiempo que deseo continuar mis cuentos y demás, pienso en algo que se llama tesis, una palabra pequeña pero que significa tanto. La tesis es algo ahora que deseo iniciar y terminar. Sólo que pues, como el proceso de investigación es pantanoso, como lo digo yo, en mi corta experiencia de estudiante de historia y suspirante a historiador, que tal vez no tenga derecho a plasmar. Algo es cierto en las palabras de mis dicen mis maestros, no mis profesores, mis maestras (porque curiosa y afortunadamente, dos mujeres han influido en mi formación, esa que los que saben de letras suelen llamar “académica”) y mis maestros: “la investigación no es línea, como bien puede ir, como bien puede regresar”. En fin, inicio, junto con mis amigos, esa nueva aventura.

En fin, -“en fin” es una de mis frases favoritas, porque considero que afirma la conversación que tengo en ese momento y construyo un puente que termina en otra con la misma persona-, lo interesante es que ahora me doy una escapada de mis responsabilidades, pero alguien díganme ¿Quién no lo ha hechos cuando necesita estar tranquilo antes de iniciar un trabajo que demanda precisión? Lo hago con el fin de soñar y planear, para imaginar cuándo y cómo retomo mis historias, cómo continúo en el proceso de investigación, cómo accionaré mis decisiones, dónde disfrutaré nuevas conversaciones y sobre todo, pensando en nuevas temas que deseo investigar por gusto propio: ¿Cómo escribir historia y hacer novela al mismo tiempo? Vaya preocupación la mía, creo que la vena de literato me sangra cuando estoy a punto de terminar mi formación universitaria en historia.

Con esto terminaré o buscaré la forma de hacer o intentar hacer eso que metodológicamente llamamos conclusión, tengo mis dudas sobre mi trabajo de estudiante, o mejor dicho, en los temas y en la forma de escribir, en fin, mañana habrá se madurarán las dudas e iniciará la tarea de responderlas. Me emociona saber cómo terminarán. Me emociona saber que muchas cosas pueden cambiar. Por lo pronto, hoy pasaré haciendo tareas, antes llamaré por teléfono a Ale, después leeré y me prepararé otro café.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Entre tiempos

Te veo, me vez, nadie nos vio, nadie habló, ¿nada pasó? ¿Existió? Nos comunicamos sin palabras, ¿sentiste lo mismo que yo? ¿Ese tiempo tiene valor? ¿Quién será nuestro testigo?, “la memoria”, dices tú, o pensé que lo dijiste, porque recuerda, nadie habló. ¿Cuándo fue, hoy, mañana o ayer? ¿En dónde estás tú, dónde estoy yo? Podríamos encontrarnos en un presente, yo abandono el pasado, tú espérame en el hoy, mañana se me hace difícil alcanzarte. ¿Quién nos va a recordar? ¿Cómo nos vamos a recordar? ¿Cómo hacemos para llevar este tiempo siempre con nosotros? “En la memoria”, volviste a decir, o te volví a pensar diciéndolo. ¿La memoria? Pregunté desconfiado, ¿Y cuando envejezca, quién nos ha de inventar y dar voz? “La historia”, respondiste recargando tu cabeza en mi hombro. ¿Confías en ella y en quien la escribe? “Sí”, dijiste en voz baja. Intentando vivir, me encontré preocupado por el mañana, desde donde tú habías vuelto o no habías ido por estar aquí conmigo, en este tiempo que no recuerdo si es presente o pasado, a menos que haya sido yo, quien desesperado por verte, crucé del pasado a tu futuro, tu presente, pasando de largo por el mío para estar contigo. ¿Y dónde estás?

Encontrados

No hay dolor
No hay verdad, no hay mentira,
No hay eternidad solo presente, solo ira.
No hay valor en las palabras.
Hay un hombre haciéndose millonario
Inventando una nueva sensación que no produce la droga
Y una fila de compradores a la puerta esperando desesperados.
No hay humanidad, se extinguió.
Hay una anciana vendiendo dulces hasta altas horas de la noche y nadie la vio.
Llueve y hace frío,
El niño tiene hambre, el viento pasa por la pared y golpea sus mejillas y nadie lo sintió.
Es de noche.
Camina el estudiante, hay un auto y en la oscuridad brilla una ráfaga como lluvia de balas.
No hay dolor. Hay precio, hay oferta y demanda.
No hay silencio, todos comunican, nadie entiende.
Un callejón.
La joven camina asustada, un hombre decide tomarla a la fuerza y destruye una vida.
No hay valor en la vida, hay presente y hay sensación.
No hay satisfacción. Hay necesidad de más.
Se inventan cosas, mundos, utopías y no es suficiente.
Suda el obrero doce horas al día, como dos veces y es presa del ladrón.
Acaba de morir alguien de hambre y enfermo.
El político compró nueva computadora y escritorio.
Las escuelas llenas de niños, sus estómagos están vacíos.
Las universidades calladas, los estudiantes derrotados sin actuar y dormidos en las victorias de ayer.
La televisión por cable no deja dormir, seduce, oprime al libro.
No hay dolor ni valor, sólo diferente opinión.
No hay tiempo, hay presente.
No hay pasado porque es culpable del hoy.
No hay futuro, no hay tiempo para soñarlo.
No hay esperanza de vida, ni siquiera esperanza.
No hay memoria, no hay sentido, no hay pertenencia.
Permea la incomodidad, el sinsentido, el silencio, el vacío.
Por favor háblanos, rómpenos los silencios o caya nuestras voces, encuéntranos en nuestra humanidad extinta y vuélvenos a mostrarnos nuestro corazón vacío y llénanoslo otra vez con tus palabras, contigo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

En visperas del asedio

Te lo cuento y me da risa al hacerlo, porque antes sucedìa que me veía ajeno a la batalla, sintiéndome seguro en lo alto de la loma, veía como caían algunos y saliean victoriosos otros. Pero ahora veo que sus lanzas apuntan a mi fortín, pero a pesar de ello, no me preocupo como creía lo iba a estar cuando sus armas se dirigieran a mí
Pero sucede que no hay neutralidad ni punto intermedio y por lo tanto, estoy siendo despertado a asumir una posición en estas sociedades que parecen un tablero de ajedrez.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga. Y ahora que las veo en mi horizonte, no me atemorizo, me agrada verlas, no son feas, no dan miedo, no son las desconocidas que se presentan a destruir mi mundo; se les ve amables, de rosotros serenos, son los que van ilando el desface del tiempo, los que nos conducen de la mano a la presencie de aquel que las despeja y nos llena a través de ellas: la duda.
Como tal, en sí misma, así sin nada más, es destructiva porque carcome las certezas, en cambio, cuando se las toma en pequeñas dosis como vitaminas recetadas por el médico, son buenas, o al menos revitalizadoras, de tu propia consciencia del ser, de tu fe, de tus amigos, de tu amor, de tu realidad.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
De momento comienzo a tener preguntas, iniciaron pequeñas, como las primeras flores silvestres de primavera en el jardin, encantadoras con su sola presencia. Pero ahora son más, y de raíces profundas, con las que ahora tengo que lidear. Pero quien las responde sino el que las sembró en el corazón.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Sin saber que con dudas hay la posibilidad de escuchar.
Si la duda, como dijera en aquella ocasión Marc Bloch, puede ser detonadora de conocimiento, debemos de caminar dudando. Pero dudar es vivir inseguro, sin confianza, y eso no puedo hacer porque no hay lugar para ello. Sin embargo, si la duda es para entender la realidad, nuestras realidades, nos obliga a reflexionarnos a nosotros mismos, a nuestras practicas, a nuestros discursos, a nuestros silencios, a nuestras luchas y a nuestras omisiones, entonces sí vale la pena sentarse a tomar un café con ella.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
La duda no es más que aprender a preguntar, es una forma de manifestar la necesidad imperiosa de entender la realidad a la luz de lo ideal, la duda es el ejercicio de integrar la realidad en un todo inmedible pero un todo.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Dudar es reconocernos en la inocencia de nuestra humanidad al balbucear un "¿Porqué?", como aquellos primeros "porqués" que dijimos apenas después de haber dicho mamá o papá en los primeros años.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Tengo intenciones de entender cosas, cosas en mí, en mi fe, en mi amiga, en mis amigos, en mi familia, en mi congregación.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Estoy tranquilo porque tengo a mi amiga, a mis hermanos, a mis padres, porque sé, que no soy el único, porque no vamos solos, porque en medio de las dudas y a pesar de ellas, Jesús sigue estando aquí, respondiendo, escuchando su voz...

Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.

Y hablando de dudas...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Mi nombre es...

No preguntes mi nombre y escucha:

Soy quien se pasea por las calles oscuras de tu ciudad, el que ve al hombre que se esconde bajo los periódicos del frío, el que espera que alguien mas atienda al niño, proteja a su madre, seque lágrimas y se siente con los jueeces sin torcer el derecho; quien se alegra en la balanza justa y en la medida honrada, el que colabora con el honesto y se alegra en el íntegro. Soy un ingenuo a tus ojos que se enternece cuando ve a la madre jugar con su hijo y al hombre ganarse su salario onestamente mientras tala rascacielos de corrupción. Soy un loco a tus ojos, que susurra palabras de esperanza sin cansarse porque aún cree que ésta todavía exíste y puede anidar en el corazón del ser humano. ¿Sabes? Yo no me canso. Cuento con tiempo y mensajeros para enviar paz.

Ven y caminemos por nuevos rumbos mientras me escuchas hablar, porque haz dictado sentencia contra mí in llamar a testigos ni dejarme hablar, ignorante que t í mismo te condenas.

Cuéntame de tu hogar, rodeado de lujos y ahogado en soledad, de tus éxitos que duran lo mismo que un aplauso.

Platícame también de ese lugar secreto a donde fuiste a olvidar tu responsabilidad y el motivo por el cual olvidaste el color de la primavera en la pradera, el olor a hierba fresca y el perfume del rosal. Acompañame a volver a escuchar al viento silvar por las copas de los pinos y al gavilán cantar.

¿Por qué dices que no estoy cerca? Si ni siquiera quieres ver, ¿Por qué dices que no siento? Si apenas y dejo de llorar. Conozco tu carrera y tu pesar, reconozco lo pesado que se hace caminar cuesta arriba la calle empedrada, cargando deudas que tardarás en saldar y vacíos de esperanza que ni licor, mujer ni drogra podrán llenar.

Sacia tu hambre de poder y limpia de tu boca la sangre de los inocentes que orpimes.

Sentémonos a tu mesa, convídame con tu natural bondad de la olla de frijoles bien avidos que permanece en las brasas y de la tortilla que tu mujer acaba de rescatar del comal.

Responde: ¿Cuándo me volví aborrecoble a tu mirada y cuándo olvidaste la dirección de mi hogar? Si tan sólo búscarás en donde se puede buscar, encontrarías la vida en mi mirada.

Plegarias I

Señor, no nos dejes vivir dos realidades sin que éstas se crucen y sean incompatibles.

Señor, no me permitas y no nos permitas disfrutar de una realidad de prosperidad optimizada por autosugestiones pseudocristianizadas, ni enamorarnos de un discurso cristiano triunfalista.

Señor, no me hagas olvidar la realidad del dolor, donde viven los seres humanos, sintíendose solos, frustrados o miserables.

Señor, enseñame a vivir en tu verdad, a caminar al lado del resto de la humanidad con dolor pero llevando tu amor y esperanza.

Señor, perdónanos, porque hemos construido otro mundo, nuestro mundo -donde tú no habitas-, ante la incapacidad e ignorancia de cómo transformar el verdadero.

Señor, somos culpables, culpables por escapar de la realidad, por ir contra tu oración, esa en la que pediste que no fueramos sacados del mundo.

Señor, perdónanos por escapar de la realidad, por contribuir a la deconstrucción del mundo con nuestra negligencia.

Señor, nos han quedado grande los títulos, todos los títulos, nos han quedado grandes: "pueblo de Dios, "testigos", "sal de la tierra y luz en la oscuridad", "siervos", "hijos de Dios" y "cuerpo de Cristo", porque los hemos pisoteado y no hemos construibuido a honrarlos.

Señor, salvo honrosas y humildes ecepciones, tu pueblo, nosotros, nos hemos acostumbrado al mundo, nos alegramos sinceramente cuando el mundo sufre de dolor y muere en la desesperación por buscar respuestas y algo que le de sentido a su existencia...

Ayúdanos tú Señor, no nos dejes a nuestra comoidad, no nos sueltes...

martes, 4 de noviembre de 2008

Que seas mi universo

No quiero darte solo un rato de mi tiempo



Quiero respirar el aire de tu casa, estar en tu presencia....
quiero estar tan cerca que te pueda respirar



y un solo latido pueda yo escuchar...

Ayer te vi....

Ayer te vi,
fue más claro que la luna...
me ha saltado el corazón cuando te vi...
ddespués de buscarte tanto...
ver tu rostro en oración...

te vi en un niño de la calle sin un lugar para dormir, pidiendo pan, en sus ojos, en su sonrisa titubeante,
te vi en un cuarto de hospital, un enfermo desauciado...

Ayer te vi.....

Y para poder verlo necesitamos salir de nosotros mismo y dejar de vernos con eogísmo, necesitamos ver más allá de las cuatro paredes en donde hemos enjaulado a la iglesia....

Hacia una radiografia mia

Hay tantas cosas en las que me declaro incompetente, débil, rebasado, poco capaz; hay tantas cosas que ignoro, que no sé y que no alcanzo a interpretar. Por ejemplo, se me dificulta adaptarme a los cambios, tiendo a la comodidad aunque también sé que tal vez no es a lo que soy llamado. Disfruto lo que hago porqué sé que por ello aquí estoy, pero algunas veces sufro por ello es más de lo que yo mismo esperaba.

Me gusta sentarme y escribir, caminar y ver los rostros de las personas, conversar con ellos sobre ellos, me gusta estar rodeado de personas que me aman, necesito su atención, sus miradas, sus palabras. Contarles lo que soy y sentirme conocido. Creo que soy una persona que siempre necesitará estar rodeado de muchas personas que me amen, definitivamente no soy amigo de la soledad, aunque cuando paso tiempo con ella me escucho más y disfruto más la presencia de Aquel que me da Vida. Camino el camino solo cuando es necesario, pero si me dan escoger prefiero hacerlo con ella, si acaso hay o habrá una ella, o ellos, los hermanos, los amigos, con los que cultivo sonrisas, cargas, metas y sueños.

No me considero una persona excepcional, en los términos de nuestra sociedad que tienen que ver con la fama o publicidad, no me gustaría serlo, prefiero ser amigo, compañero, hermano, tomarme el tiempo para escuchar, pasar tiempo, compartir mis silencios, aprender de los demás, tomar de la mano, abrazar, compartir mis pocas palabras y en la humildad de lo que soy compartir lo que tengo, lo que he aprendido y considero puede contruibuir. No he de ser hombre solo, creo que no podría, necesito cuidados o aprenderé a serlo. Me considero quebrado y enmendado, perdido y encontrado, lastimado y sanado, enseñado y enviado, partido y repartido, dado en pedacitos a los que me rodean y formado en mucha parte en base ellos mismos. Soy alegre, me considero amigo fiel, porque tengo pocos y cada vez son más, pero que amo mucho porque mucho me conocen.

Hay tantas cosas que no entiendo, por las que me siento rebasado, tal vez porque no se han de entender, tal vez porque no es el tiempo. Hay tantas situaciones en las que no sé cómo actuar, pero una sóla, en una sóla persona donde encuentro realmente seguridad, dirección y sentido y a él no lo he de cambiar. Hay cosas que quiero y quiero entender, aprender y hacer, como nadar o aprender otro idioma, seguir escribiendo y hablar más, entender a un par de personas importantes para mí, hacer más cosas que me gustan y también experimentar cambios.

En un mundo pragmatico y de super hombres me declaro incompetente, en la necesidad de ser instruido para seguir siendo formado, ser mejor hijo, amigo, hermano, aprender a ser compañero, alumno, líder. Me declaro en necesidad de más tiempo con el Maestro, que al fin de cuentas es en él y con él donde se cambia y aprender, en su espacioso taller lleno de herramientas y tiempo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

"El beso del Hotel de Ville", 1950


Robert Doisneau fue el fotografo que captó esta imagen ahora inmortal, "se encontraba en una terraza de un bar con su cámara Rolleifleux. Observaba atentamente a la gente que pasaba por la calle y entre la multitud pudo distinguir a una pareja de enamorados que, despreocupados de cuanto le rodeaban, avanzaban besándose apasionadamente. Rápidamente, el fotógrafo tomó su cámara de fotos y disparó esta instantánea conocida como El beso del Hotel de Ville", que ternura.
La realidad fue que Doisneau contrató a una pareja de actores, los que aparecen en la foto y que, en ese momento sí eran novios. La fotografía mejor vendida, 410.000 copias dicen algo, (claro, más las descargas de Internet e impresiones) y 155,000 euros que un coleccionista suizo pagó en 2005 a la chica del beso en la fotofrafía por una copia original firmada por Doisneau quien se la había enviado dos días después de la foto.
La historia alrededor del beso del Hotel de Ville es enredosa, como todas las que hay detrás de un objeto cuando éste alcanza un símbolo para casi todo el mundo, o al menos para Occidente. Por otra parte, es una verdadera lastima que la historia de amor de la joven pareja de la footgrafía terminará en un par de semanas después, que incongruencia, la representación del amor, del inmortal amor que trasciende el tiempo, duró tan sólo un par de semanas después de que ese momento fuera captado por la lente que permitió que las futuras generaciones tuvieramos tan bella herencia.
Solo dos cosas ocurren después de ver la fotografía, ir a París o besar a alguien. Los que tienen la posibilida de viajar a París, ¡Felicidades, vayan! Los que no, pero pueden tomar la opción dos... ¡Felicidades!... y los que como yo, ni una ni la otra, pues.... (risas)... sin palabras... nada, a ahorrar euros y a conservar ese primer beso hasta encontrar a una persona especial.


domingo, 26 de octubre de 2008

A propòsito de la mùsica

Recientemente he redescubierto a Jorge Drexler, la primera vez que lo escuché llegó a mí por medio del chat, era un vínculo color azul de una página de youtube, la cancón era "Mi guitarra y vos", de la cual sólo puedo decir: fantástica, por ser una dulce discordancia entre letra y música que se desplaza en un ritmo inesparado que provoca una incongruencia auditiva entre la melodía de los instrumentos y el sincero sentimiento que emana de la bien pensada y rimada letra. Aquella vez fue la primera y única, como te venía diciendo, volví a él para descubrir su música, esa que me ha gustado por su suavidad y letras elaboradas que te obligan a escucharla dos o tres veces para poder comprenderla en su totalidad, aunque la primera vez hayas podido identificar y apropiar el sincero sentimiento de nostalgía y amor que de manera fascinante y fácil, dicho sea de paso, puede trasmitir; esa es la magia de la música, pienso yo, que soy un músico frustrado que disfruta del sonido que provoca y armoniza deliciosamente una guitarra acústica, un piano de cola, un violín -en manos de un violinísta o una violinísta genio-, un violoncello y un par de voces que bien pueden cantar en latín oo francés, aunque pueda entender con mayor facilidad al primero.

La música es, y no quiero con esta definición sumarme a las miles que ya hay, un medio de comunicación o, mejor dicho, intentado encontrar un título más digno que tan sublime arte merece: un mensaje, o mejor dicho: mensajes. Pues la música no es de uso individual y privado, porque nunca se puede producir por una sola persona, porque tiene la necesidad de herramientas, incluso de sus cuerdas vocales, si es el caso, y a pesar de eso, por más solo que éste esté siempre la música dirá algo para alguien, ese alguien sea Dios, la naturaleza, un amor, una causa, un ideal, un grupo o un etcétera.

Aquello que escuchamos no es lo que nos apropiamos en secreto, sino lo que sentimos en público, porque incluso, la música es de uso público, para la comunidad, sea ésta un grupo de cazadores alrededor del fuero en lo oscuro de la noche estrellada, o un grupo de congregantes en un templo un domingo por la mañana, o un grupo de miles reunidos en un estadio en una noche de concierto un viernes en la noche, o de un reducido grupo de amigos, de tres por favor, o de una pareja, de dos por favor, obviamente, sentados juntos, muy juntos en un café, con un oloroso y delicioso café o té en la mesa, escuchando a un trovador en el escenario , un jueves por la noche. Incluso, no se tú, pero yo lo pongo sobre el escritorio y me gustaría incluirlo en futuras conversaciones, la música que se escucha en los pasillos de los camiones, porque te confieso, los mejores conciertos a los que he asistido casi de forma gratuita, por tan sólo $6.50. pesos, han sido los que ocurren en esos angostos y largos pasillos de cambión, ahí se escuchan roncos, entonados y desentonados, buenos y malos cantantes, roqueos trasnochados, simpáticos norteños, ridículos románticos, alegres sones jarochos e interesantes y desconocidos corridos.

En fin, quién puede negar que la música que escucha no es una prolongación de sus sentimientos y del estado de ánimo de su alma. En este mundo donde nadie se habla por temor, aquellos que queremos comunicarnos con el otro y conocerlo en su sincera y debil humanidad, creo que tenemos el reto de escucharlo en lo que escucha y en lo que canta, aquel que quiere escuchar, o aquellos que queremos escuchar, tendremos que aprender a interpretar a partir de la música y de las miradas, ambas aparentemente tan ingenuas pero tan comprometedoras y claras.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Tú sabes como son las cosas

De veras no los tienes? Te voy a ser sincero, yo no te creo, para mi que nos estas queriendo ver la cara de pendejos, y yo, tengo mucha experiencia con los cabroncitos como tú; todos son igualitos, muy valientes al principio, así es, nadie tienen nada, nadie sabe nada, nadie conoce a nadie, !Y luego de repente a las horas se acuerdan de todo! De los números de cuenta, de los N.I.P. de las tarjetas, de la cantidad de los ahorros, de los amigos y hasta del nombre del perro del vecino. ?Pues quién te crees? O mejor dicho, ?Con quién crees que estas hablando? Si te tengo aquí es porque yo sí te conozco y te conozco muy bien. Así que una de dos: ?O yo soy un pendejo o tú eres un pinche mentiroso? Y amí la verdad, los pinches mentirosos me desesperan y me caen mal, muy mal. ?O tú que crees pareja?

No pues, si no dice nada entonces usté es pendejo, pero a mí se me hace que éste necesita refrescarse tantito la memoria, ya verá, después nos va a querer decir todo el cabrón.

Pues ya sabes pareja, lo que procede... !No cabrón!... de una vez haz lo que se hace, sin tanto rodeo, que sea rápido y efectivo, no quiero pasar toda la pinche noche aquí escuchándolo llorar, me quiero ir rápido, tengo que llegar temprano a mi casa porque tengo enfermo al niño y mi vieja se preocupa mucho. Así que dale y dale rápido, ni pedo cabrón, te tocó la mala suerte de que mi niño esté enfermo y pues, tendremos que hacer todo el trabajo de una noche en... ?Qué horas son, pareja?... !En la madre!... ni pedo, tenemos dos horas para trabajar, así que tú sabes cómo te la quiere llevar. Digo, déjame ayudarte, a ver, dime, ?Qué me cuesta a mí ponerte en tu madre y salir ahorita por otro cabrón? !Pues nada! Pero como ya tengo trabajo invertido en tí y cómo de seguro tu vieja ya tiene horas llorando, hay que darle finish a este visne. Pareja, ?Ya conoce a la vieja de este wey? !Está bien buena!

?Es aquella morenaza del restaurante?... !Por supuesto que sí! Cómo olvidar semejantes curvas, aunque no sé usté, pero a mí me gusta más los martes y jueves, cuando va sus dos horitas al gimnacio y se pone esos pants ajustados.

Ya vez cabrón, si sí te conocemos, así que déjate de mamadas y no me quieras seguir viendo la cara de pendejo. A ver pareja, cuétele a este cabrón de su hijo.

?El morro del equipo de futbol? No pues, el muchachito tiene talento. ?Pero él que tiene que ver en esto? ?No anda en casa de sus amigos hoy? ?Le hablamos al Bamban para que se vaya por él?

No, como crees, yo pienso que si "levantas" al muchacho sería muy abusivo de nuestra parte, además, se me hace que éste wey ya va a cantar, mira, ven, eso es a lo que yo le llamo "punto cero": cuando se ponen a chillar y a apretar los puños, como queriéndote partir tu madre, y te empiezan a echar esas miradas de odio, vélo; ahora ya sólo necesitan una ayudadita para hacerlos hablar. Por eso, como te decía con aquel otro cabrón de la Lobo, algunas veces es mejor taparles la cara para no verlos, no te creas, a veces me dan miedo.

Y bueno, ?De aquí que procede, porque ya nos echamos media hora? ?Hablamos a su casa o de damos cuello?

!No!, como crees, no digas eso enfrente de nuestro amigo, se nos puede asustar, y ya te haz de acordar de cómo se ponen cuando pasa eso, ni del número de teléfono de su casa se acuerdan, y la verdad, así no se puede trabajar agusto. así que no vuelvas a decr eso. ?Ok? Vas a ver como este wey sí se pone las pilas.

Oiga, ?Me puedo quedar con su reloj? Se ve bien chigón.

?Cómo quieres que te dé el reloj del caballero, hay pareja tan alebrestado? Si Dios mediante, el señor se va ir caminando y con el aparatito en el puño de su mano, además, no somos rateros, ya te dije, que por andar a las carreras y querer hacer todo al a ventón te puedes meter en malos pedos. Mejor tranquilo, ya verás como solito cae, todos caen.

?Y si no quiere decir nada?

Qué no se le ocurra al cabrón, ?Estas oyendo?... !Que ni se te ocurra! Porque entonces sí se le va a aparecer el diablo. A ver pues, ya me desesperaste pareja, y tú cabrón, ya me hiciste perder una hora de mi tiempo, vas a tener que decir algo que me ponga de buenas ota vez o si no, te voy a poner en tu madre, soy todo oídos, te escucho... ?No?... sigues en lo mismo verdad. A ver pareja, proceda con uno del pie ezquierdo... no, no hay tiempo de mandarlo, aquí se los quitamos hasta que cante, ándele, !Dele si es muy hombrecito, que no se siente nada!

Híjole, se va a manchar la alfombra, mi vieja se va a enojar un chingo cuando regrese.

!Cállate cabrón!... cállate... calladito... calladito.... así, serenece, serenece, ya, no fue nada, lo ocupo lúcido para que hable fuerte y claro. Fíjese bien lo que le voy a pedir, y póngame mucha atención, porque si no me entiende y no responde de buen modo, le van a mochar otro dedo, y así sucesivamente hasta que hable, y si se me desmaya, no hay pedo, le podemos seguir mañana, o pasado, no más no se tarde mucho, porque sólo tiene veinte dedos... !Hay pareja! Cuántas veces te he dicho que cuando estás en el trabajo pongas siempre en pinche vibrador al celular. ?Cómo que qué vas a hacer, contesta cabrón, a ver quién es?... ?El Bambam? !A cabrón!... Pues contéstale, qué esperas.

!No chingues! !No me chingues! !Hay cabrón, quién fue el pendejo que metió la pata!... ?Quién es ese wey?... ?Nuevo?... ?Cuándo chingados me dijiste que había un nuevo?... ?Cóo que dónde?... en la casa con otro wey, hay como eres pendejo Bambam, no sabes el pedo en el que nos metiste. !Pues no sé!... Déjame le pregunto a ver que procede, no te muevas de ahí, yo te hablo en cuanto sepa. Si serás pendejo, a ver si así vas dejando esa madre ya.

?Qué quería el cabrón?

No pues con la mala noticia de que este wey sí dice la verdad, el pinche Bambam se quivocó en el color del carro, que no era negro, sino azul fuerte, este no es el wey que queriamos, el otro ya está en su casa desde hace rato.

No cingues! !No me chinguen! Pero de veras que sí son pendejos, cuántas veces no les he dico que se fijen bien, babosos, ya nos hicieron perder dos horas aquí con este wey que ni las debe ni las teme, ni pedo carnal, tú también escuchaste, nos equivocamos y gacho, te confundimos. Ahora tú nos haz de disculpar anosotros dos por no haberte tapado la cara.

Y ahora que hacemos pareja?

Háblale al Bambam y dile que se junte a su primo y a la bola de cabrones de sus compas, que vamos a hacer un jale de esos grandes y que vamos a ocupar una manita, hoy por nosotros mañana por ellos.

Y este wey qué?

Pues ni pedo, procede como de costumbre, por eso te digo que debes taparles la cara siempre. Pásame tú celular... ?Bueno?... Míjo, ?Cómo sigue esa toz? Ándele, qué bueno, si hasta ya lo escucho mejor... páseme a su mamí... ?Cariño? Fíjate que salió un operativo de última hora, y pues, no voy a poder llegar temprano como te había dicho...sí, yo sé lo que dije, pero bebe, tú entiéndeme a mí, este trabajo es así, tú lo sabes, el crimen nunca descansa...

domingo, 19 de octubre de 2008

Creando necesidades


¿Cómo te explico? ¿Cómo logro comunicar exactamente lo que deseo y siento sin que el medio que use y el tiempo que dispongo lo altere y por consecuencia recibas un mensaje que yo no comuniqué o lo interpretes de otra forma completamente distinta a la que yo supongo y deseo que lo hagas? Tal vez no lo logre, porque eso implicaría que tú seas yo, y yo tú, entonces este texto no tendría razón de existir, puesto que permanecería en mi, tú o nuestra mente, como una de esas incomoda idea subversivas que yo, tú o nosotros, intentamos callar o ahogar en el mar de silencio y censura que puede convertirse, o puedo, o puedes o podemos convertir a nuestra mente. Entonces, cómo comunicar algo tan simple de manera tan pura como lo absoluto, ya se que tal vez no lo logre, porque eso implicaría que vivas mi vida, para poder entender, aunque, déjame decirte, a manera de consuelo, que confió –no plenamente, porque el lenguaje no nos pertenece a nosotros exclusivamente, si no es de uso común y, por lo tanto, todos contribuimos a construirlo y deformarlo-, en que al menos, los códigos que usemos para decodificar letras, silencios, espacios y tiempos sea, al menos, compatibles. ¿Y cómo lograr aquello? Bueno, será porque al menos compartiremos un mismo lugar social de tantos que hoy en día los jóvenes a inicios del siglo XXI podemos llegar a tener. En fin, mi mensaje, mi noticia, mi idea, mi silencio podrá llegar a ti y me preocupa como te apropies de él, cómo lo entiendas, dónde te llegue, cómo te sientas cuando lo haga, qué pienses de mí cuando lo tengas en tus manos; me preocupa tanto que no sabes en verdad que me preocupo tanto por lo que te voy a decir como por cómo lo voy a hacer y por dónde te lo voy a hacer saber. Son tantas preocupaciones que en tiempos pasados nadie se hubiera imaginado considerarlas importantes para que dos personas se comprendieran, se dijeran cosas profundas y relevantes como un “te quiero”, o tan simples, sencillas y divinas como un “hola”, un “adiós”, un tierno “¿Cómo estás?” o un siempre afectivo principio de “¿Cómo te llamas?, ¿Me puedo sentar?”. Mi mente está llena de ideas, no siempre cuerdas no siempre trascendentes, no siempre interesantes, no siempre comunicables, por no ser claras o por ser demasiado evidentes, pero esto es un intento por ordenarlas, bueno, ordenarlas en el estricto sentido de catalogar, pues dudo que una mente pueda ser como un gran archivero en donde por orden alfabético pongamos los recuerdos de cuerdo al tema, por ejemplo, el primero, por ser la letra “A”, tendría que ser: Amor, ahí pondría mis versos, mis conversaciones, mis sueños e ilusiones, algunas, fotos, un par de rosters, silencios, risas y tantas otras cosas; después, seguiría ahí mismo: “Amistad”, y entonces surge el primer problema, ¿Acaso el amor no nace de la amistad y uno no puede existir sin la otra? Entonces cómo encontrar la diferencia de recueros y experiencias, ¿Dónde guardaría un par de tardes o salidas al cine? Y de esa forma podríamos complicarnos la existencia y pasar nuestra vida entendiendo la memoria y los procesos en los cuales registramos las experiencias, viviríamos dentro de nosotros y nos perderíamos de la vida que siempre está fuera de nosotros. Tal vez sea cierto y ellos tengan el derecho de la duda, tal vez nosotros no nos comprendamos y entendamos al cien por ciento, y siempre intentemos inventarnos formulas raras para interpretarnos, tal vez por que somos más complejo de lo que podemos teorizarlo y el único que integre lo que somos y lo comprenda y de respuestas sea el que nos diseñó.

Pero ya me desvié del tema central que deseaba desarrollar o al menos hacerte pasar por enterado o enterada, porqué sé que más de dos me han de leer. Ya sé que han sido muchas letras y menos palabras pero si me conoces podrás incluso escuchar el timbre de mi voz, el silencios de mis pausas, el tartamudeo habitual de expresarme que me obliga a hablar despacio, en fin, si no me conoces pensaras que soy un loco como tantos y dejarás aquí, o más adelante, de leer y no terminarás, aunque te perderás de lo que quiero decir, en fin, lo que quiero es que estés enterado de lo que quiero y trato de comunicar y no tanto que me conozcas, aunque, no se tú, pero al menos yo y muchos de los que conozco, siempre buscarán conocer un poco del autor y del lugar desde donde escribe para poder llegar a comprender un poco más el texto, si tú eres de los segundos, te cuento, es un domingo 19 de octubre, once horas de la noche con treinta y seis minutos, de música de fondo se escucha Jorge Drexle y la canción en turno es “Deseo”, a mi mano derecha, muy cerca del mouse hay, o había un pequeño vaso de cristal con vino tinto Concha y Toro Cabernet Sauvignon, estoy sentado, visto mi pijama y todavía no tengo mucho seño aunque ya es tarde y mañana es un día de trabajo. Muy bien, listo, aunque si tu eras o eres de los número uno creo que debiste haberte saltado el pequeño apartado anterior, de haberte dicho que lo iba a incluir, lo siento por no haberte dicho con anterioridad, pero tal vez no lo hice por descuidado sino conscientemente para que lo leyeras porque puede ser que me interese que me conozcas, por creer que podrás entender mejor lo que te voy a decir, digo, cuando lo empiece a hacer, porque hasta ahora todavía sigo desvariando y no he entrado en materia.

Titule este texto Creando necesidades, y lo incluí bajo la multitud de cuentos y ensayos que intento compilar en algo, que no sé que es o será, pero que llamaré porque ya lo llamé, Después de las diez y cuarto. Mmmm….. Ya me dio flojera contarte lo que quería comunicar, pero no hacerlo significaría haberte hecho perder tu valioso tiempo que has pasado en este escritorio. En fin. Al final solamente podrás tomar una decisión.

No se tú, pero desde que aparecieron en el mercado y vi el primero en persona surgió dentro de mí la necesidad de tener uno, por si no lo sabes, porque no lo sabes, no lo he dicho aún, estoy hablando, o voy a empezar a hablar de los mp3. Los primeros que salieron eran grandes, con poca capacidad, pero revolucionaron a la sociedad, en un dispositivo de unos cuantos centímetros cabe todo un mundo de información y sonidos. Al principio desplazaron al flopy de 3 ½, ¿Quién se acuerda de ellos? Yo todavía conservo algunos aunque ya no sepa dónde los voy a leer y si voy a poderlo hacer si encuentro algo apropiado. Sin embargo, en este vasto tema del mp3 quisiera limitarme al uso que le doy, le das o le damos o dábamos, para escuchar música, es ahí, en esa variable donde yo considero que surgió la idea de crear una necesidad, necesidad primera de poseer uno, ya sea para presumir, encajar en un grupo social donde encontramos identidad, ya sea porque se volvió una necesidad laboral o simplemente porque lo compramos en una de esas tantas especiales y ofertas aunque no supiéramos cómo usarlo y qué era. Primera necesidad, la necesidad de poseer uno. Segunda necesidad, su capacidad. La idea ya no era simplemente tenerlo, ahora seguiría el problema de cuánta capacidad tenía, 250 megas, 500 megas, ¡1G!, ¡2g!, ¡3 ó 4 u 8 ó 16G! ¡Tanto espacio que necesito, o necesitas o necesitamos usar y llenar!

Y es que escuchar música ya no fue lo mismo después de su aparición en mi vida, antes necesitaba comprar determinado CD, o bajarla música de Internet y quemar un limitado CD de 750 Megas, ¡Una burla frente al mp3 de 4G que tengo a la vista! Pero pienso, antes elegía con cuidado la música que quería oír, lo “quemaba por temas”, no por nada me sorprendí un día cuando busqué entre los CD´s de mi tío y encontré algunas leyendas como éstas: “Pa´ pistear”, “Puras románticas”, “Pa´ la fiesta” o para verse muy profesional, “Puras románticas v. 2, 3, 4 y 5” o “Piros corridos perrones”. ¿A dónde quiero llegar? A que elegíamos de acuerdo al tema, le dábamos un orden a nuestra alma, la preparábamos para sentir con determinada canción, una especial y después seguida de otra, predeterminada con alevosía y ventaja. ¿Qué sucedió con el mp3? Pues todos esos 12 CD`s se compilaron en un solo aparatito y las viejas y coloridas leyendas de sus superficies se olvidaron, ahora todas las múltiples sensaciones, emociones y sentimientos de desinhibición para alcoholizarse entre compas, o de romanticismo al recordar a un amor del presente o del pasado, o de alegría para bailar en una fiesta, o de puro interés histórico-social-antropológico de los corridos, quedó allanado y dentro de un ente monolítico de nombre “My music”. Yo pienso, los artistas –o aquellos que componen un CD y lo venden-, pensaron en un álbum de diez o veinte canciones, eligieron el orden de acuerdo a lo que querían transmitir, y así tenía sentido, pero ahora podemos revolverlos como collages digital y provocar paros auditivos sensoriales sin plena consciencia del daño que eso provoca a nuestra alma la gravedad de cambio en las melodías y los acordes que se puede llevar a cabo entre “track” y “track”. Y no quiero ni pretendo ser un conservador que no se adapta a los cambios ni hace uso de la tecnología, pues yo mismo tengo un mp3 de 4G, sino que trato de pensar el impacto que ha tenido y la forma en la que ha cambiado el mundo, bueno, al menos mi mundo o el mundo como yo lo entiendo.

La necesidad la crea al llenarlos de música, el problema es que no siempre se disfruta, ¿Porqué perder el tiempo escuchando una bella o simple canción si tengo todavía 2536 canciones que me están esperando? La necesidad de tener y escuchar más, como si nuestra sociedad no fuese una sociedad ruidosa, todos queremos más y escuchar más. Somos testigos de cómo estos pequeños dispositivos tan interesantes se convierten en catalizadores para la creación de mundos o enajenadores de realidades, ya que un individuo puede construir un mundo o su mundo a partir de lo que escucha y vivir en él, enajenado de la realidad, impotente a escuchar al otro individuo en su humanidad que está a su lado, camina junto a él o se sienta a su derecha, o izquierda en el taxi o camión. Esos cables delicados que salen de ellos y entran a nuestro cuerpo nos separan del otro, no nos dejan ni siquiera verlo, no podemos escucharlo en su dolor, en su alegría, y cuando parece que vemos algo delante de nosotros siempre repetimos un “Disculpe”… ya nos quedamos sordos para escuchar lo humano y pronto habrá generaciones que verdaderamente lo sean, porque algunos sujetos escuchan con un nivel de volumen muy alto, como queriéndolo compartir con los demás, y al paso de los años nos volveremos completamente sordos, me pone nervioso considerarme entre los primeros de ellos, de ahí que resolví usar un solo audífono para poder permanecer atento a los ruidos y silencios de la realidad, porque todavía sigo disfrutando una voz grave dulce que despierta interés o una chillante que pone a prueba mi paciencia, o las risas, o el llanto, o las noticias que de manera privada se comparten los amigos y que por indiscreto escuchas aunque no conoces al tal Juan y al mentado Pablo.

Evaluando el cambio en la sociedad a partir de su posibilidad de separarnos en burbujas en el mar de la calle, yo considero que hemos aceptado menos por más, aquello que siempre estará después de un “play”, por aquello vivo y real que no volverá tal vez jamás. Perdemos el tiempo para el contacto, para apreciar al ser humano en su compleja humanidad, de escuchar el alma de otros, el dolor de aquellos que no están lejos sino cerca y se toca su hombro con el nuestro. Si estos pequeños dispositivos nos arrancan nuestra humanidad deberíamos pensar el uso que les damos, deberíamos reconsiderar lo que llamamos espacio privado, deberíamos comprender que llevamos nuestra privacidad y nos exponemos a ella por media calle, que expresamos lo que escuchamos ante una sociedad que no nos ve, que tarareamos en voz baja porque otro no escucha nada y nos cree loco, que nos molesta escuchar al otro y escapamos a un mundo de amor y metal. No sé ustedes lo que piensen, no sé ustedes lo que opinen, no sé si tengan uno de esos aparatitos, no sé de cuanta capacidad sea, no sé lo que ustedes opinen, no sé si me escuchan, es más, no sé si me comuniqué como yo quería o si su apropiación de mi texto no sea la esperada, tal vez porque se deformó en el ciberespacio y no fue la forma correcta, porque digo, podremos empezar a quedarnos sordos pero no ciegos, y no necesitas escucharme, por eso lo escribí porque no sabía si hablado tuviera tu tiempo para expresarlo.

sábado, 18 de octubre de 2008

Acuerdos...


No le quiero porque pueda yo abrazarle,

O susurrarle tantas cosas que siento y tengo,

No porque quisiera vertir palabras dulces a su oído,

Ni siquiera le quiero porque sé que soy su amigo,

Es más, ni por el hecho de estar a su lado,

Menos porque me muero por probar sus labios.

Creo que es algo más profundo que eso y que tal vez no cabe en palabras,

Ni en todos mis enunciados.

Sólo una cosa es la que sé, y la tengo como cosa preciada,

La justifico y la tengo muy en claro.

¡La quiero!

Y lo digo porque al verla algo dentro de mi comienza a latir,

Porque cuando veo en sus ojos mi reflejo

Y pienso tener el suyo en los míos

Me siento sumamente feliz

Sin saber el porqué...

El Hallazgo (Despuès de las diez y cuarto. parte II)

Por la noche, cuando me toca caminar, veo con tristeza las miradas de aquellos que no tienen forma segura de regresar a casa, porque el transporte público ya no pasa y lo obligan a caminar largos caminos oscuros inseguros. Y me pregunto dos cosas, ¿No vale la pena arriesgarse y hacer cuanto puedes por ayudarles? ¿Acaso quien dirige no escucha su silencio y temblar de dientes cuando camina viendo trás el hombro si no lo sigue un extraño?

Pensando en ello ocurrió esto que te cuento, ocurrió una noche cuando yo regresaba a casa, hasta ese momento, nada especial había ocurrido, pero en ese instante algo sucedió: No fue un evento extraordinario, sino todo lo contrario, sencillo y simple, como todas las cosas lindas, a tal grado que nadie fuera de mí lo pudo ver. Y no lo digo para enorgullecerme, simplemente deseo compartirte aquel hallazgo.

Esa noche el taxi se detuvo en una esquina, todavía no era muy tarde, algunos comercios continuaban abiertos, por las anchas aceras caminaban las últimas personas preocupadas por alcanzar el transporte que las llevara a casa. ¿Has visto con tristeza la mirada de aquellos que se preocupan porque no habrá transporte que los lleve a casa? En esa esquina, una empleada de farmacia comenzó a cerrar, pero antes, arrojó por la puerta un adorno grande hecho con globos de color azul y blanco, viejo, pues ya no flotaba.

Justo en aquel momento un par de niños venían por la acera jugando a unos cuantos metros delante de su madre, entonces vieron el adorno de globos en el suelo, justo donde la empleada los había lanzado con desprecio. Al tener delante suyo semejante tesoro, sus ojitos se abrieron contentos por el hallazgo, inmediatamente su imaginación los llevó a planear mil y un maneras de cómo usarlos al día siguiente para tener tiempos de diversión. El más pequeño de los dos, un niño no mayor de cinco años, tomó entre sus bracitos cuantos globos puedo, los acercó a su rostro para que sus morenas mejillitas sucias por el rico chocolate que venía comiendo, pudieran rosar con aquel tesoro.

El semáforo pronto cambió de color, me raptó de aquella tierna escena, nada supe del destino de aquel adorno hecho con globos color azul y blanco, viejo, pues ya no flotaba. No supe si se convirtió en diversión para aquel par de niños durante el camino a su casa y al día siguiente, o si su madre les prohibió llevarlo con ellos. Cuando el auto se movió, intenté ver por el espejo lateral para despejar mi curiosidad, pero un puesto de revistas y un vendedor de elotes cocidos enteros y en vaso, me impidió verlo. En fin, también ocurrió después de las diez y cuarto....