jueves, 22 de julio de 2010

Uno de mis autores favoritos



Me gustan los textitos de Monterroso porque tienen la cualidad de decir mucho con pocas palabras y para colmo todavía te dejan pensando... aquí les dejo uno de mis favoritos.

Les recomiendo La Oveja Negra y demás fabulas, que es el libro donde está la que aquí dejo:


El mono que quiso ser escritor satírico

Augusto Monterroso



En la selva vivía una vez un Mono que quiso ser escritor satírico.

Estudió mucho, pero pronto se dio cuenta de que para ser escritor satírico le faltaba conocer a la gente y se aplicó a visitar a todos y a ir a los cocteles y a observarlos por el rabo del ojo mientras estaban distraídos con la copa en la mano.

Como era de veras gracioso y sus ágiles piruetas entretenían a los otros animales, en cualquier parte era bien recibido y él perfeccionó el arte de ser mejor recibido aún.

No había quien no se encantara con su conversación y cuando llegaba era agasajado con júbilo tanto por las Monas como por los esposos de las Monas y por los demás habitantes de la Selva, ante los cuales, por contrarios que fueran a él en política internacional, nacional o doméstica, se mostraba invariablemente comprensivo; siempre, claro, con el ánimo de investigar a fondo la naturaleza humana y poder retratarla en sus sátiras.

Así llegó el momento en que entre los animales era el más experto conocedor de la naturaleza humana, sin que se le escapara nada.

Entonces, un día dijo voy a escribir en contra de los ladrones, y se fijó en la Urraca, y principió a hacerlo con entusiasmo y gozaba y se reía y se encaramaba de placer a los árboles por las cosas que se le ocurrían acerca de la Urraca; pero de repente reflexionó que entre los animales de sociedad que lo agasajaban había muchas Urracas y especialmente una, y que se iban a ver retratadas en su sátira, por suave que la escribiera, y desistió de hacerlo.

Después quiso escribir sobre los oportunistas, y puso el ojo en la Serpiente, quien por diferentes medios -auxiliares en realidad de su arte adulatorio- lograba siempre conservar, o sustituir, mejorándolos, sus cargos; pero varias Serpientes amigas suyas, y especialmente una, se sentirían aludidas, y desistió de hacerlo.

Después deseó satirizar a los laboriosos compulsivos y se detuvo en la Abeja, que trabajaba estúpidamente sin saber para qué ni para quién; pero por miedo de que sus amigos de este género, y especialmente uno, se ofendieran, terminó comparándola favorablemente con la Cigarra, que egoísta no hacia más que cantar y cantar dándoselas de poeta, y desistió de hacerlo.
Después se le ocurrió escribir contra la promiscuidad sexual y enfiló su sátira contra las Gallinas adúlteras que andaban todo el día inquietas en busca de Gallitos; pero tantas de éstas lo habían recibido que temió lastimarlas, y desistió de hacerlo. Finalmente elaboró una lista completa de las debilidades y los defectos humanos y no encontró contra quién dirigir sus baterías, pues todos estaban en los amigos que compartían su mesa y en él mismo. En ese momento renunció a ser escritor satírico y le empezó a dar por la Mística y el Amor y esas cosas; pero a raíz de eso, ya se sabe cómo es la gente, todos dijeron que se había vuelto loco y ya no lo recibieron tan bien ni con tanto gusto.

FIN

domingo, 18 de julio de 2010

Camino y sombra

A mí Dios no me dio “grandes dones” (más guapo, más listo, más fuerte, más dedicado, más culto, más…), no sé, tal vez no me los dio porque no quiere que sea un “gran hombre”, sino solo un hombre, un buen hombre, y para eso me llamó a conocer a su Hijo. Con el fin de aprender lo que eso realmente significa, dejar las cosas que están de más y caminar junto a él por las veredas que él me guíe… su gracia en mí supera todas mis deficiencias y flaquezas, y su amor me llena de sus cualidades y en el camino me lleno de gozo al ver que mi sombra proyectada en el camino es igual a la de Jesús, ¡entonces sé que soy pleno!
…pero después de todo el Señor tiene misericordia, ¿no es así? Por eso me obsequió su Palabra para el camino, un poco de curiosidad, gusto por la fotografía y las letras…

martes, 13 de julio de 2010

Entre calles y banquetas

Dios anda la ciudad


Pero no visita las iglesias


Lo alcancé a ver de paso,


Se inclinó en medio de la banqueta aglomerada hasta donde un niño,


Le sonrió como dos amigos que se conocen de años,


Ante mi sorpresa


No di crédito a lo que vi,


Al Señor, con sus manos heridas,


Acariciando aquellas mejillas.


...y nosotros que pensamos que todo


se soluciona con algunas monedas