Daniel capítulo 3

Y Donald Trump levantó una estatua de sí mismo tan alto que los satélites starlink coronaban sus sienes y la llevó a Washington, Google, Truth Social, X, Facebook e Instagram. Luego tuiteo a los altos funcionarios, secretarios de estado, a los generales, a los fiscales, a los CEO, a los fiscales, a los pastores y todo los que tienen un perfil de red social para que asistieron a la dedicación de su estatua que las manos explotadas de trabajadores inmigrantes indocumentados habían construido, pintado y levantado para él.



Fue así que todas las autoridades convocadas vinieron y se pusieron delante de la estatua.
Entonces una orden ejecutiva dijo:
¡Gente de todas las etnias, naciones e idiomas, escuchen la orden ejecutiva!
Cuando oigan la notificación de Facebook, Instagram, X y YouTube y otras redes sociales, inclinense, pongan su rostro sobre la tierra y adoren a la imagen de oro de Trump.
¡Cualquier que se rehúse será inmediatamente deportado y su cuenta de X, Facebook , Instagram, Amazon y Google cancelada!
Así fue como al sonido de la notificación de Facebook, Instagram, X y YouTube y otras redes sociales, todas las personas se inclinaron y adoraron a la imagen que se había levantado.
Sin embargo, algunos boots se presentaron al despacho oval y compartieron los perfiles de unos inmigrantes exiliados para funarlos:
—Make American Great Again —dijeron a Trump— señor presidente, usted ha firmado una orden ejecutiva que todo el que oiga la notificación de Facebook, Instagram, X y YouTube y otras redes sociales, inclinense, pongan su rostro sobre la tierra y adoren a la imagen. También ha ordenado que quien se rehúse será inmediatamente deportado y su cuenta de X, Facebook , Instagram, Amazon y Google cancelada! Pues bien, hay algunos inmigrantes que trabajan en la construcción de casas, recogiendo verdura en el campo y lavando trastes en los restaurantes, que no acatan sus órdenes. No adoran los dioses de su administración ni a la estatua de oro que mandó erigir. Se trata de violador, basura y perra, que fueron los nombres que les dieron en America a Juan, Luis y Marta.
Lleno de ira, el presidente los mandó llamar. Cuando ellos se presentaron ante él, el presidente dijo:
—Ustedes tres, ¿es verdad que no honran a mis dioses ni adoran la estatua de oro que he mandado erigir? En cuanto escuchen la notificación de Facebook, Instagram, X y YouTube y otras redes sociales, más les vale que se inclinen, pongan su rostro sobre la tierra y adoren la imagen. De lo contrario, serán deportados y sus cuentas de X, Facebook, Instagram, Amazon y Google canceladas! ¿Y qué dios podrá librarlos de mis manos?
Violador, basura y perra respondieron:
—Señor presidente, no hace falta que nos defendamos ante usted. Si se nos deporta y cancelan las cuentas, el Dios al que servimos puede librarnos de la deportación y de las manos suyas. Pero incluso si no lo hace, queremos que sepa, señor presidente, que no serviremos a sus dioses ni adoraremos la estatua que usted ha ordenado erigir.
Ante la respuesta de violador, basura y perra, Trump se puso muy furioso y cambió su actitud hacia ellos. Mando entonces que viniera ICE y que unos agentes, de los más racistas y xenófobos, esposaran a los tres y los subieran a una patrulla para su deportación. Fue así como los subieron a la patrulla, con sus uniformes, las botas y el paliacate en el cuello, tal como estaban vestidos para su jornada laboral. La orden fue tan fuerte y el deseo de expulsarlos tan intenso que hasta a los agentes que llevaban a violador, basura y perra subieron a la patrulla.
En ese momento, Trump se puso de pie y preguntó sorprendido a los CEO de Silicon Valley:
—¿Acaso no eran tres los que deportamos y a los cuales se les cancelaron sus cuentas?
—Así es, presidente —respondieron.
—¡Pues miren! —exclamó—. Allí en la patrulla veo a cuatro personas, sin esposasy sin daño alguno, ¡y el cuarto tiene la apariencia de un hijo de palestino, de inmigrante y refugiado!
Dicho esto, Trump se acercó a la puerta de la patrulla y gritó:
—Violador, basura y perra, , siervos del Dios Altísimo, ¡salgan de allí y vengan acá!
Cuando los tres salieron de la patrulla, los altos funcionarios, los secretarios de estado, los generales, los fiscales, los CEO, los fiscales, los pastores les grabaron live, actualizaron sus historias, tuitearon e hicieron reels sobre ellos
Entonces Trump hizo una mueca y no dijo nada, se dio la vuelta y se fue.

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