Y Donald Trump levantó una estatua de sí mismo tan alto que los satélites starlink coronaban sus sienes y la llevó a Washington, Google, Truth Social, X, Facebook e Instagram. Luego tuiteo a los altos funcionarios, secretarios de estado, a los generales, a los fiscales, a los CEO, a los fiscales, a los pastores y todo los que tienen un perfil de red social para que asistieron a la dedicación de su estatua que las manos explotadas de trabajadores inmigrantes indocumentados habían construido, pintado y levantado para él. Fue así que todas las autoridades convocadas vinieron y se pusieron delante de la estatua. Entonces una orden ejecutiva dijo: ¡Gente de todas las etnias, naciones e idiomas, escuchen la orden ejecutiva! Cuando oigan la notificación de Facebook, Instagram, X y YouTube y otras redes sociales, inclinense, pongan su rostro sobre la tierra y adoren a la imagen de oro de Trump. ¡Cualquier que se rehúse será inmediatamente deportado y su cuenta de X, Facebook , Instagram, Amaz...
Abdiel, gracias por visitar mi blog. Ese texto (que ojala sea parte de un cuento que en algun momento escriba) que comentaste me surgio a partir de la lectura de un texto de Susan Gillespie "Los reyes aztecas". Ella tiene una perspectiva estructuralista y no descarta ninguna fuente aunque este "contaminada".
ResponderEliminarLa "muerte" fue una metafora que use para referirme a la quema de libros y de historia. Asi veo yo a la historia, como parte integrante del individuo. Si la historia cambia, la sociedad cambia. Sin historia somos mas extraños, un poco menos humanos y con menos vida.
La historia se reescribe y eso es lo que le da riqueza. De alguna manera, nadie tiene toda la razon, aunque algunos esten mas errados que otros. Y por supuesto: "el pasado cambia en la medida que establecemos nuevas relaciones con él."