"El beso del Hotel de Ville", 1950


Robert Doisneau fue el fotografo que captó esta imagen ahora inmortal, "se encontraba en una terraza de un bar con su cámara Rolleifleux. Observaba atentamente a la gente que pasaba por la calle y entre la multitud pudo distinguir a una pareja de enamorados que, despreocupados de cuanto le rodeaban, avanzaban besándose apasionadamente. Rápidamente, el fotógrafo tomó su cámara de fotos y disparó esta instantánea conocida como El beso del Hotel de Ville", que ternura.
La realidad fue que Doisneau contrató a una pareja de actores, los que aparecen en la foto y que, en ese momento sí eran novios. La fotografía mejor vendida, 410.000 copias dicen algo, (claro, más las descargas de Internet e impresiones) y 155,000 euros que un coleccionista suizo pagó en 2005 a la chica del beso en la fotofrafía por una copia original firmada por Doisneau quien se la había enviado dos días después de la foto.
La historia alrededor del beso del Hotel de Ville es enredosa, como todas las que hay detrás de un objeto cuando éste alcanza un símbolo para casi todo el mundo, o al menos para Occidente. Por otra parte, es una verdadera lastima que la historia de amor de la joven pareja de la footgrafía terminará en un par de semanas después, que incongruencia, la representación del amor, del inmortal amor que trasciende el tiempo, duró tan sólo un par de semanas después de que ese momento fuera captado por la lente que permitió que las futuras generaciones tuvieramos tan bella herencia.
Solo dos cosas ocurren después de ver la fotografía, ir a París o besar a alguien. Los que tienen la posibilida de viajar a París, ¡Felicidades, vayan! Los que no, pero pueden tomar la opción dos... ¡Felicidades!... y los que como yo, ni una ni la otra, pues.... (risas)... sin palabras... nada, a ahorrar euros y a conservar ese primer beso hasta encontrar a una persona especial.


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