Cuando el verano por fin termina
No sé si le sucede a todo el mundo, pero al menos yo tengo presente el día inicial de la primera, conozco su fecha y la de invierno. Pero las estaciones intermedias poco llamaron mi atención: verano caliente y otoño en preámbulo del frío. El calor me desagrada, prefiero el clima templado y lluvioso. Mi ignorancia fue tanta que llegue a pensar mi cumpleaños en otoño cuando en realidad fue verano. Sentirme hijo del otoño me agradaba más estoy seguro de sentirme una persona veraniega. Los veranos nos llegan con oportunidades. Para mi este último, además de largo me brindó la oportunidad de aprender a nadar. Nada es agradable y fresco, fue un desafío para a mi mala coordinación, pues necesité más de tres semanas para combinar las piernas con brazos y otras dos para lograr avanzar sin hundirme. La necesidad de "aprender" algo nuevo me gustó aunque mi perfeccionismo necesitó aprender humildad para ser enseñado y para aprender de otros. Una vez dentro del agua es necesario solt...