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Mostrando entradas de diciembre, 2011

Contar nuestros días

El tiempo se nos va de las manos, no estoy seguro si su paso nos va quitando la vida o por el contrario, nos vamos cargando de muchas más experiencias y por lo tanto crecer cansa, y ser viejo es disfrutar ese tipo de cansancio. No sé. Lo único acertado hasta el momento es que conforme pasa el tiempo voy cambiando, pues el tiempo irremediablemente significa cambio. Pero sobre todo significa fidelidad de Dios, que a pesar del caos que puedo ver, creo que en Jesús, su Hijo, está reconciliando todas las cosas con él, y que un día regresará a perfeccionar su Reino.

Ya estar por terminar 1 año, el 2011, antes de dejarle ir conviene pensarlo, ¿Pero con qué actitud?, no sé, tal vez lo mejor sea voltear a ver el pasado para explicar el hoy e intentar el cambio mañana. Sí, eso espero. En mi cabeza da vuelta el Salmo 90

Salmos 90 LIBRO CUARTO La Eternidad de Dios y lo Transitorio del HombreOración de Moisés[a], hombre de Dios.1 Señor, Tú has sido un refugio para nosotros
De generación en genera…

Son ellas...

Hay algo muy suyo en sus letras cuando las escriben mujeres... esos símbolos interpretan el mundo (re-crean) y contienen su fuerza, ternura, entrega, delicadeza, franqueza y fragilidad...
Ahí algunos ejemplos, Angeles Mastreta, Gabriela Mistral, Cristina Pacheco, Lydia Cacho, Sor Juana, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni...
Areli Espinoza, Ale Ortiz, Yicel Espinoza, Melissa Olachea....


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Mi boca con un ósculo travieso
buscó a tus golondrinas, traicioneras,
y sentí tus pestañas prisioneras
palpitando en las combas de mi beso.

Me libró la materia de su peso.
Pasó por mí un fulgor de primaveras
y el alma anestesiada de quimeras
conoció la fruición del embeleso.

Fue un momento de paz tan exquisito
que yo sorbí la luz del infinito
y me asaltó el deseo de llorar.

¿Te acuerdas que la tarde se moría
y mientras susurrabas: "¡Mía! ¡Mía!"
como un niño me puse a sollozar?.
Alfonsina Storni

El plural singular.

O carta abierta para Ale y Pedro:

Los extraño, y me melancolía me lo recuerda, aunque sabíamos que el tiempo – ¡ah! ironías, ese mismo al que juntos tantas veces luchamos por darle sentido- terminaría distanciándonos y que para ese cambio nunca podríamos estar preparados. Pero no nos hemos ido los unos de los otros, nos acompañamos, en menor o mayor medida, en los recuerdos, en el corazón (quiero creer) y en esas ideas tan notoriamente compartidas que al dialogarlas las pronunciamos todos. Pienso que en el fondo sabíamos que sería yo el primero en decirlo y ponerme cursi. No me importa. En el fondo también esto es compartido. También sé, y casi podría apostarlo, que dirán: “exagerado”. Pero, ¿Y qué? El cambio, el cambio, los cambios. No nos hemos perdido, ¿Podríamos? Nos vemos a la distancia, y eso es bueno. Por lo pronto ahora los “Necesitamos vernos”, se repiten y repiten, amenazándonos con nunca cumplirse; las agendas, los compromisos que no se empatan. ¿Qué será de nosotros? Lo …

Preparando la salida...

Algunas ocasiones no entiendo lo precipitado de los tiempos, los cambios bruscos, las ausencias, ¿la cercanía de la soledad?, más las ausencias. Sé que todo cambia, que el cambio nos cambia y terminamos cambiados incluso a nosotros mismos. Después de todo. Nunca somos el mismo más que en él. Termina un año, pero el tiempo cronometrado no lo es todo, no determina los ciclos, los procesos, es mecanizado, un gesto más de nuestra soberbia por llevar el control.
No me he quedado tirado lamiendome las heridas, no, ¡Nunca más! Ahora estoy de rodillas ante Cristo, a quien pertenezco, esperando que su paz destile y penetre mi pecho, cubra mi mente, tranquilice mis emociones. Este torbellino de acontecimientos que demandan la vida es el camino que he decidido seguir porque es por donde Jesús me llama, cuesta, sí, claro. Me desesperan aquellos que quieren quitar el sufrimiento por seguir a Cristo. ¿Somos unos estoicos amigos míos? No, ¿Ellos son hedonistas? No lo sé. No quiero clasificar, sino d…

¿Cómo iniciar el diálogo?