domingo, 24 de febrero de 2013

EL AMOR Y LA SEXUALIDAD EN LA BIBLIA I



Hace tiempo compré el libro  El amor y la sexualidad en la Biblia de Pierre Debergé, publicado en México por el ITESO y la IBERO en 2007.

Su lectura ha sido un buen ejercicio para seguir reconociendo y pensando la diferencia entre ser hombre y ser mujer (preguntas propias y compartidas por mi mejor amiga), así como la búsqueda por encontrar el espacio donde éstas no lastimen a ninguno de los dos. Este libro ayuda a comprender desde la Escritura esta cuestión, pienso, aquí radica la riqueza. Por lo tanto dejaré aquí algunas reseñas por capítulos. El libro consta de cuatro y en esta ocasión dejo aquí el primero "A lo largo de la Biblia, el amor humano".



 Aquí dejo el link donde se puede leer la Introducción



“Por esto elegí interrogar a la Biblia, no para buscar en ella soluciones a cuestiones de hoy son porque en este libro abunda a experiencia y la reflexión de creyentes que han legado a la humanidad, también sobre el amor y la sexualidad, una enseñanza que rebasa las meras condiciones históricas particulares en las que se elaboró.” P. 12
Capítulo I
A lo largo de la Biblia, el amor humano
“No hay, entonces, ningún “tratado” de sexualidad en la Biblia. Lo que encontramos es el relato de la manera en que ciertos hombres y mujeres enfrentaron un aspecto esencial de la humanidad: la necesidad de amar y ser amados. Estos hombres y estas mujeres vivían, por supuesto en condiciones culturales diferentes a las nuestras. Lo que es más: habían  tenido la experiencia de un Dios que se había revelado y había hecho Alianza con ellos. Nunca lo diremos lo suficiente: la Biblia no es un código moral; es ante todo un libro que habla de Dios y nos entrega la Revelación de su amor infinito y eterno por la humanidad.” P.13
Una sexualidad desacralizada
La creencia compartida por los pueblos de Palestina del siglo XII a.C. era que el universo estaba poblado por divinidades femeninas y masculinas depositarias de la fecundidad y fertilidad. Por lo tanto fertilidad y sexualidad se relacionan en el imaginario de estos pueblos. Además, considerando esto en su aspecto geográfico, la región es una tierra de temporal, a pesar de sus ríos, por lo que la lluvia es indispensable para la cosecha y supervivencia. Por lo tanto la adoración a estas divinidades incluía entre los frutos del campo, la prostitución sagrada y sacrificio de niños para asegurar la fertilidad de la tierra. De tal manera que a su llegada de Israel a Canaán, después de la liberación de Egipto, el pacto y el camino del desierto, no podía más que sorprenderse por los cultos de los pueblos cananeos.
            A pesar de las advertencias de Dios de no participar en estos cultos y olvidarse de él, Israel se aparta y ese Dios que hizo Alianza con el pueblo envía a sus mensajeros, los profetas, para recordarle su relación especial que tienen con el Dios verdadero. En relación con las divinidades de la fertilidad que se relacionaban entre sí como lo hacen los seres humanos, los profetas rescatarán la imagen de un Dios como marido engañado en cuanto al amor que Él tiene por su pueblo. “¡Porque no es macho ni hembra y no se le ha de asociar a ninguna diosa por el estilo! Asimismo, de todas las representaciones humanas que se empleaba para describir a las divinidades, Oseas se quedará sólo con dos: la de un Dios-esposo y la de un Dios-Padre. Pero, al despojarlas de toda connotación sexual, abría camino a una visión muy particular de la sexualidad humana” p. 19
Esto plantea una interrogante al pueblo de Israel, si su Dios no es sexuado como lo eran los de las naciones, y para adorarle su culto no está mediado por la sexualidad, cómo integrar la sexualidad a la vida cotidiana. “La respuesta bíblica es simple: la sexualidad y la fecundad no son fuerzas misteriosas que el hombre deba domesticar para asegurar la benevolencia de las divinidades; el cuerpo y la sexualidad han sido entregados bajo la responsabilidad de los hombres para que participen del poder creador de Dios. Este es el cambio fundamental que opera la Biblia: no se participa de una sexualidad divinizada sino del poder creador de Dios; se reconoce que ninguna de las fuerzas activas en el mundo, ni la sexual, puede calificarse como divina, porque todas tienen en Dios su exigencia pero en calidad de creaturas. A partir de este hecho la sexualidad no debe ser sacralizada sino santificada. Surge así una diferencia fundamental entre lo sagrado y lo santo. Lo sagrado es externo a la libertad del hombre y puede ser aterrador; o santo pasa a través de la libertad humana. Siempre en su colaboración, es el despliegue de la vida divina en todos los aspectos d la existencia humana.” P. 19-20.
Por lo tanto, el pueblo de Dios deberá entender que la sexualidad no pertenece al campo de lo sagrado, lo oculto, misterioso y divino, sino a la esfera de lo cotidiano, bajo la responsabilidad del ser humano, que si bien no la comprende del todo, la santifica, consciente que por medio de ella puede llegar a participar en la obra creadora de vida junto con Dios, reconociendo que ésta proviene sólo de Él. “Es justo ahí donde reside la ambigüedad de la sexualidad que, una vez desacralizada, es reconocida como lo que es: una realidad buena y temible a la vez. Buena, porque es indispensable para la supervivencia de los grupos humanos y les proporciona la participación de la obra creadora de Dios. Temible y peligrosa porque puede ser idolatrada y pudiera poner en riesgo la cohesión de los grupos  a quienes debía servir.” P. 22
Sexualidad, fecundidad y violencia.
Esta relación entre sexualidad, fecundidad y violencia se teje en el contexto del Antiguo Testamento, a partir de la mortalidad infantil elevada y la muerte de mujeres durante el parto, la fertilidad se convirtió así en una condición indispensable para la supervivencia del grupo. En algunos casos también el condicionante del amor del esposo a la esposa. Por lo que la esterilidad se consideró una maldición, recuérdese el caso de Sara, esposa de Abram; Raquel, esposa de Jacob y Ana, la madre de Samuel, sobre las tres recaía la afrenta de no poder tener hijos.
La pregunta que surge es la siguiente, ¿Qué relación tiene la violencia con esto? El autor la explica como justificación para la preservación de la fecundidad y pureza de las mujeres (madres) por considerarlas indispensables para la preservación  del grupo. De ahí el ejemplo de Dina, hija de Jacob, que es abusada por Siquén. Ante la afrenta dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, condicionan la entrega de la hermana en matrimonio hasta que Siquén y todos los hombres de la ciudad que él habitaba se circuncidaran. Cuando los varones sufrían las consecuencias Simeón y Leví matan a todos y saquean sus propiedades. ¿Cómo explicar este acto violento? “Tenemos la impresión de que no era el hecho de que su hermana [Diana] hubiera sido víctima de violencia lo que les causaba problema [a Simeón y Leví] sino ¡que tuviera relaciones sexuales con un extranjero! En una sociedad en la que era fundamental preserva la integridad del clan y evitar que las hijas-madres se encontraran sin recursos, Simeón y Leví evidentemente consideraban que salvaguardar la pureza de su familia justificaba las sanciones más violentas y hasta la guerra. Todo esto sin importarles ver al final a su hermana –a quien parece que nadie le pidió su opinión- sola y destrozada.” P. 30.
Entre desconfianza y desprecio
La penetración del helenismo en Palestina, siglo IV a.C., influyó a los pueblos en su concepción del cuerpo y la sexualidad. El culto al cuerpo y el erotismo se convirtieron en aspectos primordiales de la cultura. No obstante, al mismo tiempo, la filosofía platónica incorporó un aspecto negativo del mismo, al considerar el cuerpo como una prisión del alma. Por lo que se gestó una tensión entre la búsqueda del placer y el ascetismo sexual “que podía llegar hasta la asistencia total. Con frecuencia esta actitud estaba acompañada de una cierta idealización de la virginidad, consecuencia, en ocasiones de un desprecio evidente de la mujer”. P. 32. Esta influencia helenista, comenta el autor, influyó en la corriente sapiencial, que manifiesta cierta desconfianza hacia las mujeres y la sexualidad. 

¿Y el cantar de los cantares?
Cómo leer este libro en el marco del Antiguo Testamento, donde la referencia de la sexualidad es “como factor de humanización y de santificación” esencial en la vida de los hombres (y mujeres) por medio de la cual participan en la obra creadora de Dios. Este libro enriquece esta concepción al mostrar el amor fuera de la perspectiva de “la fecundidad carnal”. “Amante y deseosa de ser amada, la joven se muestra activa, viva y anhelosa. Ella busca y espera a aquel a quien ama, y vibra con el anuncio de su llegada. Él se maravilla delante de ella, cuya belleza lo hace perder el sentido”. 43. Es un libro que inicia con la espera de amado, que continua con las escenas de los amantes pero que concluye con la ausencia de uno de ellos y la búsqueda. ¿Por qué? “¿Será que la amada no ama más a su amado? Ciertamente que no. Es más bien lo contrario. Si bien exclama al principio “Mi amado es para mí, y yo para mi amado”, ella ha descubierto que en todo amor vivido a plenitud debe permanecer el espacio de cierta distancia. También ha comprendido, sin duda, que el amor más auténticamente compartido no puede abolir una soledad necesaria, porque la distancia y la soledad son condiciones del amor auténtico, que no sueña con una fusión. Por esto hay que aceptar que el otro escape del control que pudiera ejercerse sobre él o, simplemente, de la idea que se tiene de él. Debe ser amado en su singularidad y en su distancia, que puede estar formada, a veces, por sus debilidades. Él no es para mí, yo no soy para él, somos por completo uno para el otro, en la aceptación del impulso que invita a cada uno a desapropiarse de sus sueños y de su omnipotencia, para ser capaz de acoger y de dar” p. 44.
“El amor auténtico no se construye fuera de la diferencia y la distancia mantenidas. Cuando esto se olvida, puede convertirse en una tiranía que destruye la relación al destruir al otro.”

miércoles, 20 de febrero de 2013

Lapsus

Dicen los inexpertos, que ahora hay muchos, que es inecesario agregar "de tiempo" al latinismo "lapsus", porque éste se refiere a un periodo de tiempo, de tal manera que los mortales deberemos entender "lapsus de tiempo" con el simple "lapsus" a secas....

En lo que va de la últimas dos semanas entrome  una de esas sensaciones de incomodidad y frustración de las que todos buscamos torear o al menos pasar de largo sin detenernos mucho tiempo. Me agobian, pues no terminan por agobiarme aún, varias cosas que, como la mayoría de estas redes del mundo líquido, no están en mi control. Termino con un sabor salado en la boca y unas agruras que me deshacen el estómago. Me recuerdo que quiero resistir a no "acostumbrarme" a lo jodido del mundo como una denigrante aceptación del status quo que sería, en última instancia (y desesperada) un suicidio intelectual o un enmudecimiento autoimpuesto que otorga la razón a los que no la tienen, esos que Cipolla llama estúpidos y Cabral, sin tanto recato y con el buen humor que lo caracterizaba denominaba pendejos. 

En fin, no sé si refugiarme allá donde don Quijote perdió la razón, es decir, los libros, esos mismos que le secaron la cabeza y lo hicieron perder el jucio, pero que casualmente le dieron sentido a su vida y mundo, volviendolo feliz y pleno, un loco feliz. Sin  embargo, cuando pienso que puedo enterrrar la cabeza entre páginas por donde desfilan oraciones e ideas como lo hace el avestruz en África, me detiene un simpático hombrecillo de nariz ganchuda, bigote poblado y cigarro en la mano, lo escucho y termino por darle la razón, o al menos, estar de acuerdo con él. Taibo II nos recuerda lo necesario que es seguir asumiendo la responsabilidad con la sociedad que nos tocó vivir dejando de lado lo que nos gusta o gustaría hacer, ya que, según la urgencia de la encomienda, hay unos pocos que se están comiendo todo sin compartirlo. 

No sé, tal vez llegue a uno de esos lapsus donde lo más saludable y sensato es aceptar las palabras del Predicador que después de ver todo lo que hay debajo del cielo concluye que todo es "vanidad y correr tras el viento",  hebel, (soplo, viento, suspiro, vacío, nada, vaciedad, irrealidad, ilusión, fatuidad, fantasma e ídolo). Es decir, absurdo. Tan absurdo como que el hombre pasa y los ciclos de la tierra continuan, tan absurdo como los opresores gobiernan, los malos parecen triunfar y los buenos sufren muriendo en el olvido y la necesidad. Se necesita encontrar a Dios para poder hallar ese don del ser humano que hay en el disfrute del fruto del trabajo.

También la historia, como un pan rancio, nos ha quedado a deber progreso, todo es un desorden. Posmodernidad, relativismo, mundo líquido, desorden, deshumanidad, ese ángel que sigue en vuelo y que Walter Benjamin logró captar con agudo sentido....

"Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas; así es como uno se imagina al Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso."

 Se buscan las palabras que resistan, que vuelvan a decir que se puede hacer vida de otra forma, una donde un país no sangre, donde la violencia no arranque, donde todo disfruten el fruto del trabajo en paz, donde la política sirva la mesa o al menos no estorbe. Por lo pronto se sigue buscando a los profetas para recordarnos que esto podrido que se llama sociedad o mundo necesita redención, esperanza y justicia. Habrá entonces, después de estos lapsus de hartazgo, tal vez, palabras para ese Carpintero y Maestro Ambulante de Nazaret que nos anuncie las buenas noticias del Reino, para un Jeremías que nos recuerde lo fatuo de nuestra comididad, para un Marx, Bauman, Zinn, De Certeau, Foucault, Stott, Bonhoeffer, Benedetti y otros tantos que por aquí y allá van, escribiendo y cantando la locura de una vida, otra donde está realidad sea un mal sueño.



miércoles, 13 de febrero de 2013

Universidad y misión.

CARTA ABIERTA A LOS COMPAS


¿Qué tendría que pasar para que?


Martes.
9:30 a.m. Un juez rechaza tomar el maletín lleno de dinero, el soborno por declarar inocente a un criminal estafador a nivel nacional, se descubre la red de trabajo, toda la banda caen en manos de la justicia. Miles de personas no perderán sus ahorros. 11:56 a.m. La responsable de mercadotecnia de cierta ropa rechaza una campaña publicitaria que denigra el papel de la mujer. Los spot comerciales nunca salen en la TV y miles no son bombardeados con ellos, se avanzó un poco más en la búsqueda de la dignidad de las mujeres en la sociedad. 2:00 p.m. El contador se niega alterar las cifras, los responsables pierden el trabajo, un departamento completo aprende el valor de la integridad.  4:37 p.m. El arquitecto se niega a firmar los planos porque afectan el hábitat protegido de un ave, la compañía se muda, se dan pasos en el cuidado de la creación. 6:13 p.m. Una abogada denuncia al jefe que la acosa, el hombre es exhibido y sancionado. 7:25 p.m. Un pastor administra honestamente los recursos de la iglesia, 8:36 p.m. una mujer policía detienen a un asaltante, rechaza el soborno, el hombre es presentado a la justicia. 9:57 p.m. el político no asiste a una cena con narcotraficantes, denuncia la reunión, un cartel cae. 11:52 p.m. el reportero se niega a dar información tendenciosa, preserva su integridad, un país no es engañado. 



¿Qué tienen en común todos ellos? Durante algunos semestres todos ellos tuvieron de compañero por lo menos a una persona cristiana que en algún momento de su vida se le presentó la oportunidad de compartir su fe con ellos…

…la urgencia de la evangelización en la universidad trasciende más allá de la misma, impacta a la sociedad, repercute en la eternidad. De alguna manera, la proclamación del evangelio es también transformación social.

Mujeres y hombres que impacten la universidad y sociedad con los valores del Reino de Dios. Fieles testigos del poder de Dios, cartas abiertas que hablan del amor de Dios para el mundo expresado en el Hijo….

Muerte…
                        ….vida.
                                               Juicio…
                                                                       …salvación.


Hombre y Dios


                        Llamado…
                                                                                                          …obediencia. 
                                                                                                                     
                                                                                                                      Misión y vida.
                                                                                                                             Jesús y discípulos


Universidad y misión

Un martes como hoy es el segundo día para obtener una ficha de ingreso para los miles de aspirantes nerviosos y preocupados a ingresar a la universidad pública más importante del estado. Precisamente un martes como hoy, cuando el sitio de reunión para orar en los jardines de la universidad está ocupado por carpas, mesas y sillas elegantemente decoradas que ofrecen descanso a otros miles que preocupados y nerviosos presentan su examen CENEVAL de egreso. Interesante, estos dos grupos tienen en común emociones similares y que a su vez comparten a sus familiares y amigos cercanos, pero a pesar de compartir esto, precisamente un martes como hoy no son los mismos, los separan por lo menos cuatro años de distancia, desvelos, trabajos escolares, prácticas y experiencias en un lugar que marcará a todos probablemente el resto de sus vidas. Para algunos, la universidad los “hará alguien”, para otros, “les dará algo”, herramientas, habilidades, identidad, amigos o futuro. 

Es por eso que tal vez en la universidad es donde se pelea con todo y con todos por algo que no sabemos qué es, ni para qué nos va a servir con certeza. Nos peleamos en la puerta de entrada por uno de los pocos boletos para alcanzar un futuro con otros, precisamente otros como nosotros mismos que, sintiéndonos igual creemos no tener nada. Nos pelearemos en el vestíbulo en la sala, el comedor y la cocina con los que como nosotros lograron entrar y con los que ya están dentro, ¿Pero por qué nos pelamos? Porque creemos que aquí hay “algo” que podemos poseer y nos hará “alguien”, y no sólo alguien para nosotros mismos, sino “alguien más para servirnos de los demás”. Si sobrevivimos, nos pelearemos de nuevo con los que llegaron hasta la puerta de salida para salir primero y salir mejor que los demás, pelearemos lugares que no existen y que nos dijeron que nos estarán esperando, peleamos entre nosotros y en el fondo, después, cuando nos curemos las heridas, o disfrutemos la destrucciones de los demás, nos cuestionaremos si hemos obtenido eso tan prometido, eso inventado por otros y que creímos antes de ingresar. Algunos se engañaran con lo que pueden obtener y disfrutar individuamente. Otros, ante la carencia de al menos eso, renegarán por no haberlo poseído, acusando a su mala suerte y dando por hecho que tal cosa que sí duda existe. ¿Y qué ganamos al final? A nosotros mismos, la imagen construida o inventada. Pero seguimos solos.
 ¿Reaccionamos distinto los que nos llamamos discípulos de Jesús o al menos cristianos? ¿La universidad despierta en nosotros el mismo egoísmo de buscar todo para mí? Cada uno somos responsables de responder a estas interrogantes con la vida misma y a vivir las consecuencias de éstas. La universidad es un espacio de servicio y misión que se debe asumir con el costo que esto implica. Sólo así, vidas que renuncian a labrarse un nombre propio, que reconocen su fragilidad y limitaciones, que sueñan con un mundo incluyente, donde reine la vida y no la muerte (donde haya armonía entre la humanidad y Dios, la humanidad entre si y la humanidad con la creación) y se comprometan con su vida por alcanzarla, serán sal y luz en medio de una generación perversa. Sal para detener la corrupción del pecado que carcome como un cáncer a los hombres y mujeres desde dentro hacia afuera; y luz que alumbra al mundo con la Luz de Verdad que brilla y se ofrece como única salvación.
¿Puede un discípulo de Jesús prescindir de la evangelización en la universidad? Es cierto que la vida universitaria genera rutinas propias a las que no solo se acostumbra el estudiante sino todos los que le rodean. Es indispensable la organización y disciplina, de la misma forma que la integridad y honestidad. ¿Pero eso es suficiente para no hacer nada? ¿De qué forma se puede evangelizar entre las tareas, proyectos, clases, laboratorios, prácticas, servicios sociales, la familia, amigos y el resto de la vida misma? Sería pretencioso dar respuestas a estas preguntas sin observar los contextos de cada uno. Por lo tanto exige al estudiante una respuesta responsable a ellas. Algunos estudiantes dispuestos a seguir a Jesús y obedecer en el mandato de ir a compartir el evangelio del Reino de Dios han sido tan creativos como el Espíritu les impulsa a serlo. Algunos comparten por medio de grupos pequeños, otros con actividades al aire libre más esporádicas, otros más prefieren intencionar y preparar breves momentos con sus compañeros, algunos aprovechan las lecturas, las noticias o el cine. Cada una de ellas válidas, cada una de ellas distintas. Es a la pregunta de ¿Cómo debe responder el discípulo a la invitación de Jesús a ir a anunciar el Reino de Dios? Que me gustaría ayudar a responder por medio de los capítulos 9 y 10 del evangelio de Lucas.    

Estudio bíblico. Lucas 9 y 10

El capítulo 10 de Lucas inicia así: “Después de esto”. ¿Después de qué? Después de tres encuentros que Jesús tiene con tres personas que no responden de la forma correcta al llamado que Jesús les hace. Por lo tanto, lo que Lucas pareciera decirnos en capítulo 10 es cuál es la forma correcta de responder a la invitación que Jesús hace y significa obedecer. Esta es la segunda ocasión en la que Jesús envía un grupo de setenta discípulos a predicar, la vez primera envió a los doce apóstoles  (Lc. 9: 1-10). Sin embargo las indicaciones son similares.
En esta segunda ocasión hay un poco más de detalles, en el primer relato Jesús primero reúne a los doce discípulos, los empodera sobre demonios y enfermedades (Lc 9:1) y después los envía a “proclamar el Reino de Dios (Lc. 9:2). Después de instrucciones de no llevar nada para el camino y explica cómo han de responder a la hospitalidad recibida o negada. Concluye con el grupo de regreso con Jesús, quien los lleva a Betsaida.
En el relato de Lucas 10 el grupo es mucho mayor, setenta, a quienes envió “de dos en dos delante de él, y lugar a donde él había de ir.”  Después continúa con una serie de detalles, el trabajo es mucho, por lo tanto deben rogar al Señor de la cosecha por más obreros para trabajar. Además que los discípulos son enviados como ovejas en medio de lobos. Lo que se desprende de aquí es que los discípulos deben orar al Señor porque el trabajo los sobrepasa y habrá personas que se opongan, por lo tanto, deben orar en dependencia al Señor, para que en su gracia ellos puedan cumplir  la obra a la que han sido enviados. Las recomendaciones son similares, la misión requiere hacerse en urgencia, por lo tanto no pueden perder tiempo preparando la salida ni en largas despedidas. 

Al igual que Lucas 9, Jesús recuerda la forma en la que los discípulos deben responder a la hospitalidad mostrada para con ellos, donde sean recibidos deberán quedarse, contentarse con lo que se les ofrezca, sanar a los enfermos  y anunciar: “Se ha acercado a ustedes en Reino de Dios” (Luc. 10:8-9). Donde no sean recibidos deben sacudir el polvo de sus pies en señal del juicio de Dios venidero contra ellos (ver Lc. 9:5 y Lc 10:10-16). No obstante, las implicaciones y consecuencias del rechazo de estos enviados se desarrollan más en el relato de Lucas 10. Estas relacionan rechazo de los enviados por el Mesías-y-juicio de Dios. Ante la falta de hospedaje el castigo que recibirán será mucho mayor que el Sodoma. (Ciudad donde los hombres no fueron hospitalarios con los angeles que visitaban a Lot, ver. GN 19:1-11). De tal forma que Jesús advierte a las ciudades judías que han escuchado, de parte de los enviados, las buenas nuevas del evangelio y han visto las obras de hechas en nombre de Jesús, que de no arrepentirse su castigo en la hora del juicio será mayor que el que recibirá ciudades gentiles. ¿Por qué las palabras son tan duras? Porque de fondo lo que ha ocurrido es que ellos han rechazado a Jesús mismo, puesto que “El que a ustedes escucha, a me escucha a Mí, y el que a ustedes rechaza, me rechaza a Mí; y el que Me rechaza a Mí, rechaza al que me envió” (Lucas 10:16). Es decir, estos hombres son representantes del mismo Jesús. Escuchar o rechazar a estos extraños nos enfrenta ante el mismo Salvador.
El relato de Lucas 10 también termina con detalles sobre el regreso, que a diferencia de Lucas 9, estos regresaron con gozo por ver cómo los poderes de muerte y deshumanización se sujetan a ellos por la autoridad y nombre de Jesús. A lo que él responde que él ha visto al acusador y opositor caer y no permanecer frente a la extensión del Reino de Dios. Una verdad que genera esperanza. Si bien son enviados indefensos ante  la oposición (ovejas en medio de lobos) Jesús les anuncia la caída definitiva de todo poder que se opone a Su misión (Satanás caer de cielo). Y termina esta sección con Jesús recordando a los discípulos la autoridad de la que han sido embestidos para no ser vencidos por la oposición. No obstante, también les ayuda a encauzar su gozo, que no debe ser por aquello que aparentemente ellos pueden hacer y ver, sino en algo mucho más grande que no pueden ver y no han hecho ellos, Dios los conoce, “regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos” (Lc. 10:20b).
A diferencia de Lucas 9, en este segundo relato el autor nos muestra a un Jesús que no puede contenerse ante el gozo de saber que el Reino de Dios es proclamado y su boca se abre para dar alabanza a Dios el Padre. "En aquella misma hora Jesús se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de Tu agrado. "Todas las cosas Me han sido entregadas por Mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar."  (Lc. 10:21-22). Lucas muestra a los discípulos como testigos de un diálogo entre el Dios trino, el Hijo se regocija en el Espíritu Santo y alaba al Padre. Y es un regocijo por la obra redentora de Dios,  que es revelada por Dios mismo al Hijo y a quien éste quiere, en franca oposición a un conocimiento adquirido por esfuerzo propio, la revelación de Dios por medio de Jesús es precisamente eso, una revelación dada y que ha de recibirse como niño. De tal manera que los discípulos son dichosos, porque están frente a quien puede revelar a Dios, y tal privilegio, no buscado ni merecido, fue anhelado en el pasado por dignas personalidades como profetas y reyes. Sin embargo a Dios le ha placido revelarse en el Hijo, humilde y sencillo.  

¿Qué verdades se desprenden de estos pasajes? 

Entre otras que, 

  1. los que salen a proclamar el Reino de Dios (o evangelizar) son enviados por Jesús mismo como sus representantes, llenos de su autoridad y su predicación, aunque rodeada de oposición,  
  2. debe ser buenas noticias a los que la escuchan, tal como se sana a alguien que padece a una enfermedad. 
  3. Asimismo se repite la urgencia de ir a predicar, se incluye la inmensidad del trabajo que sobrepasa, la realidad de la oposición (lobos, serpientes y escorpiones), la confianza en la victoria (Satanás caer del cielo) y el juicio venidero de Dios al que no recibe, escucha y rechaza las buenas noticias que a Dios le ha placido revelar a los hombres en el Hijo. 

 A su vez, el pasaje termina en el gozo, el gozo que los discípulos tienen por ver el Reino avanzar, el gozo al que los invita el Hijo por saberse conocidos por Dios y formando parte en su plan redentor que encabeza el Hijo, y el gozo de Jesús, que en un coloquio divino, la trinidad se goza, Dios está obrando en la historia.
¿Esta obediencia al Hijo es la prioridad en mi vida en este momento? Es interesante como el segundo relato (Lc. 10) es precedido por tres encuentros de Jesús en el camino (Lc. 9:57-62). En el primero, alguien se ofrece a seguir a Jesús, pero al conocer el costo que implica esa decisión, el texto sugiere que este aparente voluntario declino en sus intenciones. En la segunda ocasión, es Jesús quien toma la iniciativa y dice: “Ven tras Mí” (Lc. 9:59), pero las lealtades familiares le impiden asumir la urgencia de “ir y anunciar por todas partes el Reino”. En un tercer encuentro, uno que aparentemente ha comprendido el costo de seguir a Jesús se ofrece a acompañarle, ¿será éste quién se decida por Jesús y su Reino? Aunque aparentemente comprendido el costo, Jesús no parece ser su prioridad: “"Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa.", la respuesta de Jesús es radical, la proclamación del Reino implica un costo, es urgente y prioridad para los discípulos de Jesús.

Algunas preguntas para meditar juntos:

¿Asumo como urgencia la proclamación del evangelio en mi escuela? Puedes enumerar 3 acciones concretas que lo demuestren. Si no, ¿Qué harás al respecto?

¿Cuál es el costo de ser misionero en tu escuela? ¿Estás dispuesto a asumirlo? ¿Por qué?  

¿Cómo reaccionas frente a los que rechazan escuchar las buenas nuevas de Jesús o ante aquellos que escuchándolas no creen?

¿A qué clase de oposición te enfrentas en la tarea cotidiana de compartir el evangelio a tus compañeros? ¿Qué te dicen estos pasajes al respecto?

En otro discurso que recoge el evangelio de Juan, cuando Jesús, después de tomar la última cena con sus discípulos les recuerda otra gran verdad: "Ustedes no me escogieron a Mí, sino que Yo los escogí a ustedes, y los designé para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en Mi nombre se lo conceda. (Jn. 15:16). De esta forma, podemos ya inferir que ser discípulo de Jesús no puede separarse de ir a proclamar el Reino, se da por obvio, el discípulo, a partir de su permanencia en Jesús es movido por él a ir a los otros con el buen mensaje. ¿A dónde nos envía el Señor Jesús? ¿Cómo habremos de proclamar el evangelio de salvación entre nuestra generación?
El Señor nos guíe, después de todo, como lo menciona Lucas 10:1, los discípulos son enviados a los lugares a donde Jesús había de ir. Es decir, Jesús ya está andando entre la universidad y nos sigue invitando: “Ven tras mí”. Oremos para que podamos responder con urgencia, humildad, confianza y prioridad a su llamado. ¡Así sea!

¿Cuál es el costo del llamado?
 
Miércoles
9:30 a.m. La buena reputación de un juez anima las demandas, se reciben más casos de criminales para ser enjuiciados. Se imparte justicia al desvalido. 11:56 a.m. Una compañía recibe un premio por su publicidad con ética. Se dignifica al hombre y la mujer. 2:00 p.m. Un contador es despedido. El costo del llamado, bienaventurados los que sufren persecuciones por causa del bien.  4:37 Se construye un nuevo complejo turístico responsable ecológico socialmente. Se busca la armonía entre el hombre y la creación. 6:13 p.m. una abogada pierde su empleo. Bienaventuradas las que lloran porque ellas serán consoladas, bienaventuradas los que tienen hambre y sed de justicia porque ellas serán saciadas. 7:25 p.m. una iglesia se convierte en un centro de dignificación para una comunidad, “Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”. 8:36 p.m. una mujer policía no alcanza a pagar los gastos de su casa. “No hay justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” 9:57 p.m. un político es asesinado al salir de su hogar. "¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?" Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blanca, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.” 11:52 p.m. un reportero pierde su trabajo, se abre un colectivo independiente de noticias. “El sembrador salió a sembrar…”