miércoles, 26 de agosto de 2015

Universidad, profesores, cristianismo y ateísmo (Parte 1)

Es temporada de regreso a clases, para algunos, incluso significa nueva escuela, clases compañeros o profesores. Por lo regular nunca faltará el estudiante cristiano que se encuentre con profesores o compañeros que no comparten nada ni siquiera una buena opinión sobre su fe. No me refiero en esta ocasión a las personas  que saben que tú eres cristiano y dicen algo así como: “está bien”, “si a ti te funciona” “lo respeto y no me interesa eso a mí”. Ellos también representan otro tipo de desafío para los cristianos, pero finalmente desafío. Tampoco hago referencia a los “cristianos” que jamás se “meten” o “los meten” en problemas a causa de la fe porque militan en la “secreta” (término comúnmente usado para referirse a los cristianos que esconden su fe al resto de los compañeros de tal forma que nadie se entera que lo son, como si vivieran en un país de persecución) porque básicamente el temor en su vida es mayor que su pasión por Jesús.  Sin embargo en esta ocasión sí quisiera hablar de otros desafíos planteados por las personas que se oponen a la fe. Mencionaré algunas ideas generales e inacabadas sobre cómo buscar tender puentes con ellas en la universidad. No hay motivo de alarma. La mayoría de las ocasiones que experimentas un rechazo o incluso burla por causa de la fe es una oportunidad para conocer más a Dios y entablar buenas conversaciones, en lugar de ponerte a llorar y sentirte un mártir aprovecha las oportunidades.


Típico
Nunca falta el profesor que a inicio del curso pregunta: ¿Qué religión practican? o ¿quiénes son cristianos? Esta es la pregunta que “obliga” a destapar a los creyentes en el salón de clases, casi siempre la pregunta viene acompañada de la solicitud de levantar la mano o ponerse de pie. No te preocupes, tómalo como viene. ¿Qué te produce esa pregunta? Los sentimientos que te producen responder te dirán más de tu relación con Dios que los miles de versículos memorizados. ¿Cómo te hace sentir? por un lado pueden surgir sentimientos como vergüenza, pena o coraje por “sentirte descubierto” donde no querías que se supiera eso de tu relación con Jesús. Sin embargo, este gesto te ayuda a conocer mejor a las personas. Tú levantas la mano o te pones de pie y observas las reacciones de tus compañeros: ¿qué ves? sorpresa, simpatía, ignorancia, rechazo, enojo, lástima. También sirve para conocer mejor las intenciones del profesor, casi siempre después de la pregunta viene el comentario revelador: la burla o queja de una persona que no es creyente o quien sabe, tal vez la confesión valiente de un profesor que se identifica como cristiano. No todos los profesores universitarios encajan en el cliché de Jeffery Radisson, el profesor ateo de la película Dios no está muerto (película que a mí no me gustó para nada).




Una realidad desigual
Lamentablemente el sistema educativo genera una relación desigual al interior del aula, el profesor siempre tiene ventaja y muchas veces no es un adulto maduro ni equilibrado que es capaz de despersonalizar los debates académicos (cuando los hay). El profesor en última instancia tiene “el poder” de la calificación, la oportunidad de hacerte repetir año, arruinarte la vida en la clase o la carrera. Por eso no queremos entrar en problemas con él por cuestiones minúsculas, tampoco queremos ser unos barberos. Queremos ser astutos y el aula como espacio de debate y diálogo, después de todo, qué es la universidad sino el espacio ideal para ello. Aquí me rebotan las palabras de Jesús a sus discípulos: “ser mansos como ovejas pero astutos como serpientes” (Mateo 10:16).

Hay más indiferencia que persecución
Felicidades, sobreviviste al primer día y toda tu clase ahora sabes que eres cristiano. Tranquilo, la indiferencia de las personas ante la fe es cada vez mayor, por eso creo que ya no sucede lo del pasado: ya no tendrás tanto la presión de sentir que a partir de ahora hay unos ojos invisibles sobre ti dispuestos a señalar un mínimo error tuyo para notarlo. Puede que sí. Pero para muchos de tus compañeros o profesores no creyentes el cristianismo no significa en la práctica, nada distinto. Ellos lamentablemente conocen muchas personas identificadas como cristianos que practican diversos “pecados” con  la misma regularidad o más que ellos, conocen el cristiano que hizo  tranza, dio  mordida, engañó a su pareja, etcétera. De tal forma que no están esperando ver “algo distinto” en ti. Por eso resultará sumamente atractivo para ellos la vida de una persona identificada como cristiana y que vive digna del evangelio. Eso significa que la peor actitud que puedes tomar es “apartarte de ellos”, “creer que sabes todo”, “creer que eres perfecto o mejor que ellos” y todas las ramificaciones de eso. Te sorprenderás lo mucho que tienes en común con ellos, lo mucho que puedes llegar a conocer a las personas si entablas relaciones de amistad genuinas, donde te pueden conocer con todo y tus errores, donde te vean “meter la pata” y pedir disculpas, servir en lugar de buscar el poder, ser honesto en tus clases, amar en el lugar de ser prejuicioso, buscar la justicia en lugar de la indiferencia. ¡En este último punto hay mucho que ganar!



 ¿Quién es tu profesor o compañeros?
Muchas veces los profesores también pasan desapercibido todo lo relacionado con la fe de sus estudiantes, porque muchos profesores incluso ni siquiera tratan como personas a los estudiantes. Sin embargo, nunca faltará uno que no desaprovechará la ocasión para hacer un comentario sobre el cristianismo: “Dios no existe”, “la evolución es lo máximo”, “la intolerancia de la Iglesia”, “lo ignorante de los cristianos”, “las muertes en nombre de la religión”, “lo supremo de la ciencia por encima de la religión”, “lo equivocada que está la Biblia”, etc. Si escuchas algo similar no llores ni te des golpes de pecho, escucha. En estos momentos la mejor respuesta cristiana es el amor, escucha con humildad lo que verdaderamente dicen y no pienses en lo que te gustaría responder. Escucha lo que realmente dicen y observa cómo lo dicen. Puede ser una opinión de momento, las palabras de un ateo, un gnóstico, un anticristiano, un buscador o un creyente. Escuchar para conocer. En mi experiencia sucede que cuando las personas están haciendo estos tipos de comentarios hay algunos con los cuales puedo identificarme. La realidad es que hay páginas en la historia de la iglesia dignas de vergüenza. Sin embargo, no significa que tienes que estar de acuerdo con todo lo que dicen, la mayoría de las veces hacen comentarios genuinamente equivocados y basados en su experiencia personal (repito: la mayoría de las veces, hay sus excepciones). Este punto es clave, la forma en la que abordes esto repercutirá: el profesor muchas veces lanza una carnada para ver “si pica”, él sabe, por experiencia, la reacción de muchos cristianos en sus aulas y espera la misma de ti, ya sea el silencio o el debate, generalmente le interesa lo último porque plantea un ring donde hace alarde de su conocimiento y retórica (sí retórica). ¿Qué busca el profe con esos comentarios? Ora. ¿Te está haciendo preguntas? Responde, pero con cuidado, y si no sabes, mejor no lo hagas, comprométete a investigar, vale más un “no sé” a una respuesta equivocada. Ora más, lee la Biblia, busca buenos libros. Es una oportunidad de conocer más a Jesús. Desgraciadamente y para fortuna de todos, repetir lo que dijo el pastor el domingo pasado casi nunca funciona.

¿Qué dice?
Lo anterior nos lleva al siguiente punto: lo que el profesor dice. En este punto no puedo dejar de reírme. Si escuchaste bien a tu profesor o compañeros, y si conoces el evangelio (te puede sorprender cuánta ignorancia hay la Biblia en los cristianos) podrás sorprenderte por las opiniones expresadas por ellos. Juguemos a las probabilidades, pienso que aproximadamente el 80% de las opiniones expresadas de Jesús, la fe o el cristianismo son ideas equivocadas. Tomemos un ejemplo: el típico ejemplo de “La Biblia se contradice” o la “Biblia es machista”. Esto es solamente una frase, pero en boca de un profesor es “sabiduría y una verdad incuestionable”, todo el grupo sin preguntar lo cree, acepta y repite después en pasillo de clase, su casa o la fiesta, creándose así un círculo vicioso. Pero muchas veces el comentario queda ahí nada más, otras ocasiones puede que citen cierto pasaje y lo confronten con otro, donde a partir de una lectura general podemos concluir que evidentemente se contradicen. Ante este ejercicio básico un profesor puede salirse airoso y algún cristiano intimidado. Toma nota de lo que dicen e investiga. Todas las aparentes contradicciones de la Biblia son resultado de una lectura superficial del texto que ignora el tipo de literatura, el contexto del libro donde está, la historia bíblica, el contexto del autor y la intención de escribirlo. Todo eso se resuelve con un buen estudio bíblico. Anímate, tal vez puedes ofrecerte a realizar un estudio bíblico de esos pasajes aclarando el mal entendido. Te sorprenderías lo dispuestas que están las personas a escuchar la Biblia. Se valiente.

¿Cuáles son las fuentes de autoridad donde basan sus opiniones?
Todos podemos opinar de cualquier tema sin duda, Internet es un ejemplo claro. Yo puedo hablar de reacciones químicas, economía, moda o razas de perros sin tener ni la menor idea del tema. Sucede lo mismo con Jesús, hay infinidad de opiniones totalmente desinformadas. Como cristianos creemos que la única fuente para conocer a Jesús son los evangelios y el resto de la Biblia. También confiamos que son un documento histórico digno de confianza y que puede soportar las pruebas de la disciplina. No obstante, en mis años de universitarios, me sorprendió mucho escuchar opiniones de Jesús o Biblia de profesores e investigadores (buenos historiadores de los que aprendí) que son expertos en sus disciplinas pero que ignoran genuinamente el tema. Así pasa en muchas partes, escucha y toma nota de lo que dicen. Tus profesores, esos que muchas veces te intimidan en asuntos de fe y son admirados por el grupo, muchas veces dan opiniones de algo de lo que saben poco no nada, el analfabetismo bíblico es colosal. Pero el problema es que lo dice un profesor y aunque el argumento sea equivocado no se cuestiona o en el peor de los casos, se acepta. Otras ocasiones las opiniones están basadas en ideas que leyeron en una revista, escucharon en la TV, en un meme de Facebook, en libros de literatura o documentales de History.  ¿Recuerdas cuando se publicó el Código Da Vinci y como muchas personas hablaron como expertos de Jesús y su vida basados en una novela? Es gracioso. Muchos profesores te reprobarían si tú presentas un trabajo sustentado en fuentes como Wikipedia, pero ellos no dudan en hacer comentarios sobre Jesús en fuentes similares. Hacer este ejercicio te ubicará, los gigantes no son tan gigantes, son personas que traen su propia historia con Dios y muchas veces es una lucha. Cuidado como comunicas esto, herir el orgullo de un profesor en plena clase no es la respuesta adecuada. Tal vez hablando con él en el pasillo ayude ¿Quién sabe? Tal vez está dispuesto a leer algo que pudieras ofrecerle. Consigue buen material y arma tu librería.  


Con todo lo anterior básicamente quise decir:
  1. ·         Necesitas crecer en tu relación con Jesús, una vida devocional, oración, lectura y estudio de la Biblia nutrirán tu fe. “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Una vida llena del Espírito da testimonio de Jesús en palabras y obras, ama, discierne y habla en verdad.  Como dije anteriormente, repetir las palabras del pastor o de tu predicador de Internet favorito no te alcanzará para la universidad. Lo lamento.  
  2. ·         Piensa, la vida es compleja y el evangelio abarca la totalidad de la vida. Creer es también pensar, como dijo John Stott. Como cristianos no podemos darnos el lujo de no pensar racionalmente sobre los presupuestos de las disciplinas donde estamos siendo formados. Necesitamos pensar cristianamente sobre nuestras ciencias.
  3. ·         Relaciónate  con las personas, sé amigo de ellas. Para muchos de tus compañeros y profesores probablemente  seas el único cristiano con el cual convivan todo un semestre. Tu amistad es clave.
  4. ·         Interésate en la vida universitaria, si tu vida cristiana no está concentrada en “el cielo nada más” y compartes inquietudes con tus compañeros la curiosidad les invadirá y probablemente estén más abiertos al evangelio.  
  5. ·         La universidad plantea más oportunidades para el evangelismo que los programas de muchas iglesias, claro, si estás dispuesto a considerar los rechazos como ocasiones para entablar puentes con las personas.
  6. ·         No vivas solo, busca una comunidad. El terror de las iglesias muchas veces es la universidad, porque “pierden” a los jóvenes cuando ingresan en ella. Y tienen razón de temer si al interior no hay un discipulado bíblico ni abren espacio para acompañar a los jóvenes de 18 y 25 años en su etapa de vida propia. Pero lo peor que puede pasar es que no te relaciones con otros cristianos en la universidad. Necesitamos la comunidad porque inevitablemente entraremos en crisis y otros nos sostendrán. Necesitamos hablar nuestras dudas de la fe que van surgiendo. Necesitamos caminar juntos en el evangelio. Quienes no hacen comunidad están más propensos a dejarse influir (no quiero decir que no vamos a escuchar o considerar las opiniones incluso contrarias a la fe) y departamentalizar la vida, dejando la fe al ámbito privado.

  7. Espero esto ayude

miércoles, 19 de agosto de 2015

En busca del ser humano en la escuela


Señor,

¿qué es el hombre, para que pienses en él?
¿Qué es el ser humano, para que tanto lo estimes?
Salmo 144:3


Un ciclo escolar más está por iniciar y como de costumbre la Secretaría de Educación Pública nos envía a los profesores a talleres y cursos. Este año me llamó la atención la temática: "Desarrollo de habilidades socio afectivas para la prevensión de situaciones y conductas de riesgo en población escolar de educación básica". 
El taller inició con un diagnóstico de las situaciones y conductas  de riesgos de los adolescentes en la escuela, hablamos de bullying (acoso escolar), sexting (acoso sexual), cutting (conductas autodestructivas), consumo de sustancias adictivas, transtornos de alimentación e ideación suicida. Todas esto se presenta  en mayor o menor medida (lo deseable) en una escuela, nos guste, lo veamos o no. Personalmente, al leer y conversar con compañer@s de mucha más experiencia  acerca de esto no podemos evitar pensar en  nuestra propia experiencia en secundaria, la forma en la que lo vivimos y compararlo con la forma en la que lo viven los adolescentes ahora. Por una parte nadie puede decir que estas conductas no se presentaron en nuestra etapa escolar, sin embargo, el contexto es diferente y pareciera que repercute haciéndolas mucho más dañinas por el alcance que pueden llegar a tener. Intenet ofrece toda una serie de recomendaciones para practicar la anorexia o bulimia sin ser vistos, las redes sociales dan mayor alcance a las bromas, por ejemplo.  

El punto importante del taller fue que los profesores debemos fomentar desde nuestras aulas el desarrollo de habilidades socio afectivas  para prevenir todo lo antes mencionado. Estas habilidades son:

  1. Habilidades de comprensión de uno mismo
  2. Habilidades de autoregulación
  3. Habilidades de comprensión del otro
  4. Habilidades de relación interpersonal
  5. Habilidades de discernimiento moral
O, en otras palabras:

  1. Habilidad de reconocer sus emociones
  2. Habilidad para manejar sus emociones
  3. Habilidad de tener empatía con otros
  4. Habilidad de establecer relaciones sanas con otras personas
  5. Habilidad de tomar decisiones responsables y éticas. 
Algo así como aprender a ser persona, en resumen. La situación es lamentable, esta análisis, superficial si quieren, nos dice que estamos en un punto donde no sabemos comportarnos como personas, ni siquiera con nosotros mismos ni mucho menos con el otro. Incluso, lamentablemente tampoco se puede garantizar que los mismos profesores hemos desarrollado lo suficiente esas habilidades o estemos haciéndolo o ya siquiera conscientes de nuestra necesidad de hacerlo. En lo personal yo reconozco que hay algunas de esas habilidades que me gustaría desarrollar más y para eso me ayuda una comunidad de personas (mi esposa, padres, hermanas, amigos, la iglesia) que me aman, aceptan, enseñan, cuidan, preguntan, acompañan y recuerdan las cosas valiosas. Pero, ¿Y los demás? Muchas veces en los salones de clases hay ciegos guiando ciegos. 

Esas habilidades se "supone" que se desarrollan en "relación" con otros, en comunidad, con otros en el hogar, con los vecinos, en la escuela, parque, iglesia, equipo deportivo. Sin embargo parece que no se logran desarrollar lo mínimo necesario para convivir con otros sin querer aprovecharse de él o sin convertirse en víctima de alguien más. Los vínculos personales cada vez son menos y mucho más frágiles. ¿Cómo podemos aprender a relacionarnos si la tendencia es a la individualidad?  

Soy consciente que la educación en valores podrá ayudar a prevenir pero no a resolver, pienso que ni los sistemas educativos saben a ciencia cierta cómo hacerlo, no sé si tengan pensado hacerlo, es más, no estoy seguro si a ellos les corresponde. Hay un problema, es cierto, no sabemos cómo vivir en sociedad, mucho menos amar al prójimo como a nosotros mismos, ya que ni siquiera nos conocemos o amamos nosotros mismos, o ni siquiera sabemos que es el amor. 

Mi trabajo como profesor es recordarme que delante de mí hay un grupo de personas, adolescentes del siglo XXI, con profesores del siglo XX y en un sistema escolar del siglo XIX. Todos los esfuerzos por comunicarnos y establecer una relación profesor-estudiantes-profesor para producir un proceso de enseñanza aprendizaje me demandan el esfuerzo de encontrarme con personas y animarlos a interesarse y cuestionarse sobre la historia de este país. No siempre son exitosos.  

"¿qué es el hombre, para que pienses en él? ¿Qué es el ser humano, para que tanto lo estimes?" es una pregunta que se repite en la Biblia. Es una pregunta válida todavía hoy, ¿Qué somos? ¿Por qué las conductas que nos dañan nos preocupan tanto si somos un accidente de la naturaleza? ¿Por qué fallamos tanto? ¿A quién realmente le importamos? 
No me asustan los tiempos que vivimos, no digo que el pasado fue mejor, me preocupa, eso sí, cómo lo vivirán nuestros hijos. Sin embargo no soy pesimista, tengo esperanza,  una esperanza fundamentada en Jesús y el poder de su evangelio para transformar en nuestro mundo, llenar de vida, justicia, paz y amor. Una esperanza que reconoce la rebeldía, el egoísmo y el deseo de poder como condición del ser humano y todos los males y sufrimientos de este mundo como consecuencia directa de ésta. Una esperanza que es descarnadamente directa al no encontrar remedio para nosotros y reconocer que el castigo es una consecuencia justa por nuestros actos. Una esperanza también que me habla de Dios, Creador rechazado que toma la  iniciativa por amor a su creación y en lugar de quedarse cómodo esperando ver nuestra destrucción está empeñado en salvarnos del juicio por nuestros actos por medio de su Hijo Jesús. 

Me pregunto: ¿Qué significan las buenas noticias del mensaje de Jesús en una escuela? Sin duda significa la dignidad del ser humano, la búsqueda de justicia, en definitiva, la realidad de que somos amados por Dios, buscados por Dios, salvados por Dios y llamados a vivir la vida conforme a su voluntad.

jueves, 6 de agosto de 2015

¿Por qué soy cristiano? De John Stott

Desde hace tiempo tenía ganas de leer este libro, el título simplemente es atractivo. La semana pasada por fin tuve oportunidad de leerlo. Para mi sorpresa descubrí que es un libro ya con algunos años pero profundamente actual en su contenido. Por qué soy cristiano hace referencia al discurso Por qué no soy cristiano de Bertrand Rusell en Bettersea Town Hall, al sur de Londres en 1927 y que posteriormente, aproximadamente en 1957 dio también nombre al libro del filósofo y matemático inglés. 

En el Prefacio de este libro Stott  comenta brevemente el texto de Rusell: "Aunque tenía ciertas dificultades a la hora de definir la clase de "cristiano" que afirmaba no ser, sí fue capaz de echar por tierra -para su entera satisfacción- los argumentos tradicionales a favor de la existencia de Dios". 

Sin embargo, a pesar de la brillantes del genio, dice Stott: "reconozco que deben presentarse ciertos argumentos a favor del Cristianismo que Bertrand Russell no presentó y que, quizá, ni siquiera consideró".

En su libro Stott presenta, con un estilo erudito en el texto bíblico, claro y profundo, siete argumentos del por qué él es cristiano. 

Capítulo 1 "El sabueso del cielo"

En este primer capítulo Stott explica que la primera razón por la que se es cristiano no es necesariamente por influencia cultural donde la fe recibida por los padres o el colegio son definitivas. Sino que se es cristiano por otras razones, la más importante es por lo que él llama "El sabueso del cielo", es decir. Sé es cristiano no por una decisión personal por Cristo (aunque en determinado momento se haga) sino porque principalmente es Dios mismo quién nos busca y nos llama a él. El ejemplo usado es el de un perro cazador que no descansa de buscar hasta encontrar a su presa, ese es Dios mismo. El ejemplo de esto lo toma de Saulo de Tarso y su encuentro con Jesús, que se puede leer en Hechos 9 y Hechos 26. Para quienes no conocen la historia, ésta es así: Saulo, era un fariseo celoso de su fe que pidió cartas a los sacerdotes para ir de Jerusalén a Damasco a perseguir a los cristianos y llevarlos presos. De camino, una luz resplandeció a su alrededor y le tiró del caballo, entonces escuchó una voz que le dijo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón." El pasaje deja ver a Jesús como un granjero aguijoneando a un buey o a un "entrenador de caballos domando a un joven potro". Este pasaje deja ver que el encuentro de Jesús con Saulo no fue repentino sino la culminación de un proceso largo que Stott explica que Jesús estaba aguijoneando a Saulo (1) con su mente, pues había personas que afirmaban a verle visto, tocado y hablado con él después de su muerte; (2)con su memoria por el incidente del martirio de Esteban que él presenció; (3) con su consciencia y (4) en su espíritu.  
En resumen, llegamos a identificarnos con Cristo como sus discípulos y como "cristianos" porque Dios mismo vino en busca de nosotros, identificándose con los seres humanos y atrayéndonos (seduciéndonos con su amor). Jesús mismo lo resume así: "Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes".  Esto me hace pensar que tal vez tú lector que no te consideras cristiano o incluso te declaras opositor de Jesús estás en mira del "Sabueso del cielo" 

Capítulo 2 "Las reivindicaciones de Jesús"

Al inicio de este capítulo Stott dice: "Mi segunda respuesta (al por qué soy cristiano) es "Porque estoy convencido de que el Cristianismo es la verdad, o mejor, que las reivindicaciones de Jesús son verdad". El autor hace énfasis que no es porque sea "bonito" o brinde consuele a las personas en medio de tiempos turbulentos, sino porque lo que Jesús afirmó de sí mismo es real. Cuando leemos los Evangelios no podemos dejar de notar que las enseñanzas de Jesús se centran en su persona.  
¿Cuáles son las afirmaciones que Jesús hizo de sí mismo? 
1) En relación con las Escrituras del Antiguo Testamento Jesús afirmó ser su cumplimiento. Hay un pasaje en Lucas 4: 16-30, donde después de leer el texto del profeta Isaías, Jesús afirmó que lo que estaba escrito se cumplió en el momento de ser leído por él.
2) En relación con Dios, a quién llamaba "Padre", Jesús reivindicó la relación exclusiva de "Hijo". Jesús se refiere a Dios como "Abba", término jamás usado para referirse  a Dios en toda la tradición judía.
3) En relación con los seres humanos Jesús reivindicó la autoridad de ser su Salvador y Juez. "Jesús se colocó a sí mismo en una categoría moral en la que estaba solo. Todos los demás estaban en oscuridad; Él era la luz del mundo. Todos los demás tenían hambre; Él era el pan del cielo. Todos los demás tenían sed; Él podía calmar su sed. Todos los demás eran pecadores; Él podía perdonar sus peados"
Al final del capítulo Stott se pregunta: "¿Qué podemos hacer con estas reivindicaciones?... La situación es muy sencilla. Las afirmaciones de Jesús o son verdad o son mentira.

Capítulo 3 "La Cruz de Cristo"

Quien haya leído los evangelios podrá tener curiosidad por qué la muerte de Jesús, específicamente en una cruz, es tan central en los relatos. La mayoría de los libros sobre los líderes del mundo centran su atención en sus obras y la muerte resulta trágica y el fin. Sin embargo no es así para los cristianos. Ya que en los evangelios la muerte de Jesús en la cruz es central. "Las afirmaciones de Jesús no sólo tienen que ver con quién era Él, sino también con qué vino a hacer al mundo; no únicamente con su persona sino también con su misión; no sólo con su vida, también con su muerte". A manera de paréntesis podemos recordar la vergüenza que suponía morir en la cruz en el contexto del imperio romano, tan así que Stott comenta que ésta ni siquiera era nombrada por los ciudadanos del imperio por considerarla indigna.
No obstante la cruz de Cristo explica la misión de Jesús en la tierra, Stott lo resume en tres razones:
1) Cristo murió para expiar nuestros pecados.
Nos guste o no, lo creamos o no la realidad del pecado es evidente y el único que puede resolver ese problema nuestro es Dios y la única "base sobre la que Dios puede perdonar los pecados es la cruz". La enseñanza apostólica radica en que Jesús murió por nosotros, es decir, tomó el lugar que nos correspondía, pagó la deuda que era nuestra y murió nuestra muerte para darnos vida.
2) Cristo murió para revelar el carácter de Dios.
"De la misma forma que los humanos expresamos nuestro carácter con acciones, así también Dios. Él se ha revelado a sí mismo a la perfección dando a su Hijo para morir por nosotros. En la cruz Dios a evidenciado su justicia y su amor. Justicia en cuanto la cruz es el juicio definitivo al pecado que causa el mal en el mundo. Su amor en tanto que no merecemos nada de su parte, él dio a su Hijo por nosotros.
3) Cristo murió para conquistar a los poderes del mal. 
Lo que para muchos puede significar la derrota, la muerte en la cruz, en el cristianismo significa la victoria definitiva sobre los poderes del mal: "La víctima era el vencedor, y la cruz sigue siendo aún el trono desde el que gobierna el mundo... No tenemos, por tanto, que considerar la cruz como derrota y la resurrección como victoria. Más bien, la cruz fue la victoria que ganó, y la resurrección la victoria endosada, proclamada y demostrada".
Al final de este capítulo el autor comenta que es cristiano por "razón de la cruz de Cristo. En realidad, yo mismo no podría creer en Dios si no fuera por la cruz. Es la cruz la que da credibilidad a Dios".

Capítulo 4 "La paradoja de nuestra humanidad"

En este capítulo se destaca la explicación que hace el cristianismo del ser humano, contrario a las ideologías más optimistas el cristianismo define al hombre como una paradoja entre la gloria y el polo. La gloria del llevar la imagen del Creador (Hombre y mujer hechos a imagen y semejanza de Dios) y la vergüenza de cargar con el pecado y la culpa que lo apartan de su Creador y todo propósito de bien.
La gloria en nuestra capacidad de pensamiento racional, capacidad de hacer elecciones morales, de capacidad para la creación artística, capacidad de relacionarnos socialmente y capacidad para la adoración humilde.
La vergüenza por la extensión del mal universal, el egocentrismo como esencia del mal y el corazón humano como el origen del mal.
Termina esta parte con el comentario "Porque Cristo murió para limpiarnos, y puede hacernos nuevos por la obra interna del Espíritu Santo. Esta es la aplicación lógica del evangelio en respuesta a la paradoja de nuestra humanidad; y es la cuarta razón por la que soy cristiano".

Capítulo 5 "La llave de la libertad"

A pesar de que toda la historia de la humanidad la búsqueda de la libertad se ha expresado de diferentes formas y de diferentes instancias únicamente Jesús es la llave que ofrece verdadera libertad. "Cristo es la llave de la libertad, y esa es la quinta razón por la que soy cristiano". Basta decir que "libertad es una gran palabra cristiana" y que el libertador innato del Nuevo Testamento es Jesús. El cristianismo habla de libertad. Ahora, lamentablemente es profundamente triste que las nuevas generaciones lo identifiquen con opresión. Pero debemos hacer diferencias sustanciales, cuando hoy se habla del cristianismo como opresor o limitante para la libertad de los individuos básicamente el punto es: "no me gusta porque no me deja vivir como quiero". El cristianismo nos dice que muchas veces aquellos de nuestros deseos son simplemente malos y que la vida ha de vivirse conforme Dios quiere que se viva. Si bien la historia del cristianismo está llena de claroscuros donde los cristianos organizados como institución han sido, en efecto, opositores o perseguidores de expresiones de libertad, éste fin no se encuentra en las enseñanzas de Jesús.
En Jesús, comenta Stott, encontramos libertad de la culpa y del juicio de Dios, libertad de la atadura de nuestro egocentrismo que nos pone trabas, libertad de nuestros miedos que nos agobian. Al mismo tiempo encontramos libertad para "ser nosotros mismos, tal como Dios nos hizo y quiso que fuéramos". La libertad de hacer lo que queremos no es la libertad cristiana. "Pero la verdadera libertad es lo opuesto. Es la liberación de la preocupación por mi pequeño y estúpido yo a fin de ser libre para amar a Dios y a mi prójimo".   

Capítulo 6 "El cumplimiento de nuestras aspiraciones"

Este capítulo Stott menciona tres aspiraciones del ser humano: la búsqueda de trascendencia, la búsqueda de significado y la búsqueda de comunidad. "En esto consiste, pues, la triple búsqueda en la que todos los seres humanos se encuentran inmersos. Aunque quizá no lo expresen de esta forma, yo creo que podemos decir que al buscar trascendencia están buscando a Dios, al buscar significado se están buscando a sí mismos, y en su búsqueda de comunidad están buscando a su prójimo. Por que ésta es la búsqueda universal de todo ser humano: Dios, el prójimo y uno mismo". El Cristianismo ofrece eso: "Jesús murió por nuestros pecados para reconciliarnos con Dios; a través de su vida y su muerte demostró nuestro valor; y Él nos da entrada a su nueva sociedad. El hecho de que Él satisfaga nuestras aspiraciones humanas, y que al hacerlo nos ofrezca plenitud de vida, es una razón más por la que soy cristiano". 

Capítulo 7 "La mayor de todas las invitaciones"

Al leer los evangelios vemos cómo Jesús resultaba atractivo para las personas, principalmente para los pecadores y oprimidos. Quizá la más atractivas de las palabras de Jesús son, según Stott: "Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera". Mateo 11. Ir a Jesús porque Dios es revelado sólo por Él, ir a Jesús porque Dios se revela sólo a los niños pequeños, es decir a los humildes e ingenuos como niños, todos los que le buscan con sinceridad y humildad. 
La invitación es doble: a todos los cansados, nosotros seres humanos cansados que aceptamos la necesidad de descanso, es a dejar el yugo de nuestra vida; pero es a descansar de nuestro yugo para tomar el de Jesús. "Tomar el yugo de Jesús sobre nosotros es entrar en su escuela, convertirnos en sus discípulos y someternos a la autoridad de sus enseñanzas. Implica que le vamos a considerar no sólo como nuestro Salvador sino también como nuestro Maestro y Señor."


A manera de conclusión expone:
"Así que ¿por qué soy cristiano? Ha quedado claro que no existe una razón primordial, sino más bien un conjunto de razones interconectadas. Algunas tienen que ver con Jesús mismo -sus extraordinarias afirmaciones acerca de sí mismo, que no se pueden rebatir; sus sufrimientos y su muerte, que arrojan luz sobre el problema del dolor; y su persecución sin cuartel de mí, pues no me quiere dejar ir-. Otras tienen que ver más conmigo que con Él: Él me ayuda a entenderme a mí mismo en la paradoja de mi humanidad y a ver satisfechas todas mis aspiraciones humanas básicas. Otra tiene que ver con la necesidad de decisión ante la invitación que nos hace para que vayamos a Él y encontremos libertad y descanso."

 La lectura de este pequeño libro sintetiza las profundas verdades de la fe, en un sentido apologético puede ayudar a los discípulos de Jesús a pensar las explicaciones de su fe y animarlos a responder coherente y bíblicamente a los que no creen. Asimismo pude resultar atractivo para quienes no son creyentes y tienen dudas acerca de Jesús, pues de forma rápida expone las verdades del cristianismo que rompen los prejuicios construidos a partir de la experiencia personal e histórica que han hecho de la iglesia y los cristianos (muchas veces sólidamente fundadas).

Lo que a mi me resulta atractivo del libro es el regreso a la persona de Jesús, porque el Cristianismo es y seguirá siendo Jesús. Muchos universitarios con los que trabajo en Compañerismo Estudiantil encuentran en los comentarios de sus compañeros o profesores preguntas sobre la razón de su fe. Como si la estancia en la universidad supusiera un estadio de conocimiento mayor donde la fe no tiene lugar. Pienso que material como este les puede ayudar a recordar cuestiones básicas de Jesús en las cuáles pueden seguir profundizando en su lectura y estudio de la Biblia y otros libros.

Para los no creyentes este libro pudiera ser de mucha utilidad para conocer las verdades del cristianismo e incluso acercarlos a la fe si leen y tienen una búsqueda genuina. Una oportunidad de ver sin prejuicios. A mi me sigue llamando mucho la atención cada vez que escucho a personas decir que no se acercan a Jesús porque no "creen en la iglesia". Pienso que son cuestiones diferentes, es más, si algunos de los evangelistas escribieran de Jesús en nuestra época probablemente el papel de los fariseos, saduceos y herodianos lo ocuparían hoy sacerdotes, obispos, cardenales, papas, pastores, padres y monjas. En fin, la excusa aparentemente es buena, sirve de primera impresión pero no es válida, el cristianismo es Jesús y  asombrosamente muchos de sus detractores jamás han sido expuestos a una explicación racional y sistemática de la fe. Algunos de ellos por genuina ignorancia y otros por omisión consciente, pero muchos de ellos veo que por el temor que inspira acercarse a Jesús por el miedo de dejarse convencer. Prefiere la distancia "sana" a la cercanía "peligrosa". Pero no saben que detrás de ellos, cerca o lejos, simpatizante o detractor, el "sabueso del cielo" está detrás de ellos.

Me uno a la invitación de Stott al final del libro, ojalá los lectores no creyentes puedan confiar en Jesús y ser también cristianos.