domingo, 31 de julio de 2011

Exageraciones de un melancólico

Yo fui amigo de mis amigos hasta que me sentí remplazado por el otro lado de mi propia cara. 

Yo amaba antes menos a mis amigos que ahora, pero  yo no se si ellos me aman ahora como me amaron antes. 

Yo tome sus abrazos y cuidados para llenar mi vacío, pero ahora ya no son suficientes, así que me vuelvo a sentir intranquilo. 

Duro es sentirse acorralado por el amor de un Dios interesado en mi y que me salta al encuentro para exponer crudamente la genuina necesidad que yo de él tengo. 

Ese  desierto a donde me conduce estará vacío de los que me quieren, no habrá sombra para mitigar el sol, las bestias del campo me rodearan indefenso y el tentador rondara cerca para tentarme, y yo quedaré expuesto a mi mismo, frágil y débil como realmente soy siendo,  tierra con vida.

Así comienza la prueba y yo orando " No nos metas en tentación, mas libramos del malo..."

miércoles, 27 de julio de 2011

Jesús en la ciudad.

Jesús visitó la ciudad y fue a un callejón oscuro e incierto a reunirse con prostitutas, narcos, drogadictos y niños de la calle. Con gran amor les hablaba tiernamente del Padre.

Sin embargo, cuando el Cardenal, el Pastor, el Obispo y el Rabino se enteraron de su visita, se apresuraron a formar una bien nutrida comitiva ecuménica con el fin de ir hasta donde estaba Jesús para darle oficialmente la bienvenida a esa ciudad, no obstante, cada uno de ellos llevaban la encomienda de convencerlo de hacerlo asistir a su templo y dar un eminente sermón a los feligreses. La empresa no resultó del todo fácil, porque Jesús no se quedaba en el mismo sitio, siempre andaba moviéndose. Pero al hallarlo al fondo de un callejón mal oliente se acercaron gozosos, algunos rezaban mientras caminaban con cuidado de no rosarse con los marginados que estaban alrededor de él, otros gritaban Aleluya, y algunos simplemente brincaban. Una vez frente a él, los integrantes de la comitiva se presentaron uno por uno con excepcional orden y cortesía. Entonces el vocero se dio un par de pasos adelante y le dijo: “Ve Señor, tus discípulos reclamamos tu atención”.

Jesús volteó a su alrededor y señalando, no muy lejos de él a una mujer adicta a la cocaína que cargaba en sus brazos un bebé llorando de hambre, les respondió: “Si ustedes fueran mis discípulos´

estarían donde yo estoy” y continuó enseñando sin prestarles mayor atención. En ese instante el vocero regresó con el grupo indignado y molesto, intercambió algunas palabras con cada uno de ellos y después concluyó: “Éste es un fanfarrón usurpador”. Salieron enojados del callejón planeando su ejecución.