sábado, 27 de abril de 2013

Abdiel cruzó la frontera





Cuando Abdiel cruzó la frontera entre México y Estados Unidos por Tijuana, legal, consciente de lo que había hecho para lograrlo (tramitar el pasaporte Mexicano, pagar a un establecimiento para que llenaran el Formulario DS-160, pagar el importe por derecho de visa, agendar dos citas, la primera para toma de huellas y fotografía, la última en el Consulado para entrevista con un oficial consular)  vio otros mundos que chocaban en un mismo espacio para existir, compartiéndose para formar otros nuevos o destruyéndose entre sí. A consecuencias de eso no pudo dejar de sentir explosiones de preguntas en su cabeza asombrado por los lugares donde él caminaba y tan celosamente están prohibidos para otras y otros como él, nacidos en una tierra ajena, morenos, que dicen mamá, papá, amor y Dios en diferente lengua y no inspiran confianza para este imperio, que curiosamente una vez adentro se transforma para hacerte sentir en una especie de cielo. 

Abdiel sintió que el horizonte se recorrió muchos kilómetros hacia atrás o desapareció, de repente la “línea” o bordo cobraban otro sentido, se diluyeron al reconocer en mí algo tan sencillo y plástico: la visa. No fue algo en él lo que cambió, sino la idea de “él” en ellos.  De esa forma la frontera se abrió y pudo cruzar con el mínimo de sospecha. 

            El pobre de Abdiel experimentó grandes sensaciones de asombro y maravilla ante la cotidianidad de todos, incluso de quienes lo acompañaban, de repente todas eran otras, unas no conocidas. Ante la circunstancia y el problema descubierto Abdiel se tranquilizó al decirse asimismo “no cambiaron”, esta otra realidad es parte de ellas. Entonces se alegró por la oportunidad de conocerlas mejor y reconocerse asimismo diferente por estar en otra parte, aunque no muy lejos de su casa. 

            Le sucedió algo similar con el paisaje, reconoció muchas similitudes con el panorama cotidiano, sin embargo era al mismo tiempo tan diferente. Fue como si los problemas aunados a la orografía no existieran o la dicotomía entre estética y ciudad fuera una ficción superada. ¿Qué es real en estos escenarios prefabricados para recrear atmósferas ajenas?   
En algunos momentos Abdiel pensó que no visitó un país sino el mundo, escuchó hablar en muchos idiomas y vio micromundos en cada esquina. El lenguaje le resultó la verdadera barrera. Al final del día se cansó por vivir cruzando mundos que se entrelazaban en el mismo espacio, pero el verdadero cansancio fue por el esfuerzo de entender las mismas oraciones y conversaciones en otra lengua y hablar en un lenguaje  que de niño no aprendió. Aunque le costó trabajo lo intentó, y en un inglés mal pronunciado conversó su vida, sus gustos, preocupaciones y sueños con otras y otros que como él también vivían y en el fondo también se cansaron de entenderlo y hablarle en su mismo idioma para hacerlo parte del micro  mundo que formaron él,  una estadounidense anglo, rubia y de ojos de color, con una nacida ahí y criada allá de donde él viene y una más cuyos padres son del oriente. Tal vez sí los Estados Unidos provean una especie de alusión al Reino, dejándonos ver reunidos conviviendo y disfrutando de una mejor calidad de vida a personas de todo el mundo en un mismo espacio, probablemente ahí mismo está su mentira que cuelga para que los ingenuos lo tomen y coman, llegar a creer que eso es cierto. 

En definitiva, creo que Abdiel se sintió muy contento de vivir la experiencia y se dolió con dolores nuevos ante panoramas diferentes que expresan distinto la misma injusticia y sensación de dolor. Cuando por fin regresó a México lo único constante fue ella. Acá, en el México donde es uno más, lo esperaban las mismas alegrías y los mismos dolores, ahora sabía que los sentimientos también viajan, se importan y exportan.


lunes, 22 de abril de 2013

Está creciendo



 Feliz Cumpleaños Yicel
LLego tamprano por la mañana
papá abrió la puerta contento,
Es una niña! Es una niña!
Gritó satisfecho.

Llego temprano por la mañana
mamá en sus brazos cargaba
envuelta en una cobija
Es una niña! Es una niña!
Sonreía contenta.

Llego temprano por la mañana
de nariz pequeña y redonda,
con sonrisa que a todos dejo encantados
e inequieta.
Es una niña! Es una niña!
Gritamos emocionados.

Llego temprano por la mañana
y temprano despertaba
nada decía que se nos parecería.
Es una niña! Es una niña!
Y haciendo travesuras crecía.

Llego temprano por la mañana
y conforme el día aclaraba
ella sus primeros pasos daba.
Es una niña! Es una niña!
Era una nueva hermana.

Llego temprano por la mañana
y esa niña de colitas en la cabeza
entró a la escuela
y Abdiel entendió lo que era crecer
y Areli ganó una amiga.
Es una niña! Es una niña!
Hoy cumplió 18 años
y esa niña chiquita
de nariz pequeña y redondita
nos sigue encantando
aunque ya no está chiquita
Es una niña! Fue una niña!
Será mujer...
...pero siempre será mi hermanita.

domingo, 14 de abril de 2013

Sólo la gracia durará

A casi un tercio del año (2013 y contando)


Los días agitados permiten pocas oportunidades para sentarse a serenar, dejar caer las experiencias, ideas, 
pensar respuestas a preguntas y escribir. Así ha resultado el último mes, solamente hay un hilo constante que ayuda a comprender, e refiero a la gracia de Dios en mi vida. La vida, mi vida y por donde la llevo en mi seguimiento de Jesús me provoca asombro. Es interesante como el asombro por uno mismo te llevo a reconocer la obra de Dios y de esa manera huir del orgullo para mantenerte en una opinión acertada de ti mismo. Todo lo bueno proviene de Dios y no es para el disfrute personal sino para su gloria. 

                En los últimos días he podido estar, algunas veces más tiempo que en otros, en la Cd. de México, Oaxtepec, Puebla, Oaxaca, Tijuana y San Diego, junto con todos los sitios intermedios que estos espacios necesita. Para mí no me es difícil sorprenderme, lo que sí me genera una reacción menos común y por lo tanto a la que debo invitarme constantemente es a  mostrarme agradecido. El engaño radica en llegar a creer que lo mereces. Sin embargo, es gracias a Dios que pude andar en esas ciudades, en cada una de ellas se encuentran personas o situaciones que él usó y sigue usando para cumplir su voluntad, reconciliar todo el universo con él por medio de su hijo Jesucristo. ¿Cómo se relaciona este proyecto universal y eterno con mi vida, frágil y finita? La verdad no sé, pero en la Escritura veo a un Dios que, según la expresión popular: “No da paso sin guarache”, y a la vuelta de la esquina algo de mí que se quedó en esos lugares  resulta útil para el Reino o las experiencias que allá me encontraron las usa el Señor para seguir llamándome a seguirle.
                Visitar la Cd. de México siempre es una gran alegría, ser recibido por los amigos-hermanos y que ellos abran las puertas de su corazón y hogar no tiene precio, doy gracias por la vida de todas las familias que nos recibieron, particularmente a Edgar, que su casa siempre ha sido un oasis en esa gran ciudad. Al visitarle (y darle lata) no puedo dejarme de decir que es cierto las palabras de Jesús de recibir cien veces más hermanos y casas (Mt19). Cada año procuramos visitar algún lugar para hacerlo especial y así recordarlo, en esta ocasión fue cenar en la madrugada en el Borrego Viudo con un rico tepache.
                La Convención Misionera Estudiantil VIVE 2013, organizada por COMPA, en Oaxtepec fue un tiempo especial de tiempo con Dios para recordar cuestiones básicas de la fe y sus implicaciones prácticas cotidianas, desafiar desde las Escrituras mis propias ideas de Dios, iglesia, misión, trabajo y la comodidad en mi propia vida. Las conversaciones con las y los hermanos me animaron al ver la obra de Dios en sus vidas, al sentir el amor y cuidados de Dios a mi vida por medio de las suyas. Algunos proyectos lejos de desaparecer permanecen lanzándome la invitación a seguirlos caminando. Otros, para mi propio asombro continúan y se ven con un poco más de forma. Un VIVE siempre genera cansancio, la convención pasada no hice nada más que asistir, descansé, ahora sé que eso fue gracias a que otros se cansaron por mí. Esta ocasión en la que Dios me permitió formar parte del equipo de trabajo mi oración fue y sigue siendo que nuestro cansancio haya sido de descanso para otros. Dios anima la vida de todos los obreros de COMPA cuando vemos vidas comprometidas con Jesús y su Reino de vida. Seguimos teniendo esperanza en Dios. Este año celebramos la gracia de Dios en el movimiento en el 60 aniversario de COMPA con una canción que nos recordó particularmente con sencillez y claridad el origen de todo:
Estamos firmes por la gracia.
No hay nada más que permanezca
Al paso de generaciones,
Sólo la gracia durará.
Por gracia somos perdonados
de culpa y de condenación
Dios en su amor ha encontrado
Para nuestra liberación.
Por gracia somos militantes
Siempre en las filas de Jesús.
Sus armas son vivificantes
Con la victoria de su Cruz
                VIVE también dio la oportunidad de iniciar un proyecto nuevo, Los versos al Carpintero, una serie de versos que componen el poemario y así abrir brecha junto con otr@s esta oportunidad para declarar por medio de las letras que Jesús es el Señor. Gracias a Alejandra, y al equipo nacional, que me animó a trabajarlo y buscó la forma de sacarlo.
                El tiempo de descanso posterior al VIVE y previo al regreso al trabajo diario fue compartido, un tiempo breve en Puebla, hospedado por Abraham y el resto en Oaxaca, hospedados y atendidos por Juan Pablo y Fernanda. Este tiempo compartido el Señor lo usó para reanimar mis fuerzas y para dejarme ver lo bueno que hay en Dios y a quien puedo encontrar en él para compartirlo. Cierro mis ojos para imaginar de nuevo Oaxaca, su cielo, sus colores y olores, esas viejas calles mágicas te atrapan para no dejarte ir. Despedirse de esa tierra solo puede hacerse diciendo: “hasta pronto”; un “adiós” sería insoportable, jamás te lo perdonarías.
                San Diego abrió la puerta a muchos mundos desconocidos y a ese sentimiento de extraño que no había sentido. Aunque recorrí tomado de la mano de ella las calles de un lugar al que una autoridad me otorgó permiso de entrar no pude sentirme más que asombrado. Hay en un mismo espacio muchos mundos que colapsan armónica o violentamente. Las calles del sueño americano son de concreto y no se pueden cruzar sino hasta la esquina, cuando la luz verde te lo permite. Yo no vi oportunidades, tal vez no las busqué porque éstas vienen del cielo, el Cielo donde está el trono de Dios, no el cielo imaginado por el imperio.
                Después de un viaje como este nadie puede permanecer igual, yo todavía sigo pensándome a mi regreso a casa. Sonrió al ver al Señor en distintos sitios y de formas diferentes, pero con la misma calidez de siempre. Agradezco por la oportunidad de reunirme con personas para escuchar o ser escuchado, por los amigos cercanos, por ella y sobre todo por recordar que la obra de Dios en mi vida continúa.
                Todo lo bueno viene de un Dios bueno.
                “Estamos firmes por la gracia / solo la gracia durará”