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Mostrando las entradas etiquetadas como comunidad

Entretejer la vida

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Ya casi cumplimos dos meses aquí en Vancouver y seguimos entretejiendo la vida con otras personas. Lo primero fue establecernos, conocer, reconocer y apropiarnos de la nueva ciudad, nuestro nuevo rol y asumir la realidad de nuestro tiempo aquí. Ahora estamos más avanzados en eso, ya sabemos en qué mercados comprar las cosas, donde comprar la fruta o verdura, qué mercado tiene lo necesario para el desayuno y dónde ponen mejores especiales. Creo que es tiempo de tejer. Como la abuela. V eo que ahora pasamos de los lugares a las personas. A entretejernos con otras y otros. Atardecer en Jericho Beach, donde corremos. El cambio nos distanció de nuestra red de personas. Pero aquí estamos siendo invitados por Dios a sumarnos a otras, a construir creativamente con otros una comunidad distinta y a ver la mano de Dios permitiendo los encuentros. Ahora me asombro positivamente al reconocer rostros y alegrarme por encontrarlos.  Particularmente Regent College es un punto de encuen...

Observando a la comunidad

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"Las palabras tienen significados, pero algunas palabras producen además una `sensación´. La palabra  comunidad  es una de ellas. Produce una buena sensación: sea cual sea el significado de  comunidad ." Zygmunt Bauman Comunidad Me gusta observar a las personas cuando estoy en la calle, desde hace meses al ver el tráfico o los camiones llenos me repito: "Somos tantos". Y la verdad es cierto, la población en esta esquina llamada Tijuana crece y crece (los defeños se reirán de mí, no importa). Sin embargo, a pesar de estar rodeados de personas, física o virtualmente, me he dado cuenta que experimentamos sensaciones de soledad o abandono. Convivo con adolescentes sintiéndose solos a pesar de estar rodeados de personas. Los universitarios no son distintos. ¡Vaya! Todos algunas ocasiones hemos experimentado esa sensación. Punto.  ¿A dónde voy con esto? Trato de ubicarme en un contexto. Hace un tiempo leí Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil de...

¿Qué saliste a ver?

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Hay una característica del Reino, ese término que parecería ambiguo pero que Jesús convirtió en el centro de su predicación “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios se ha acercado, arrepiéntanse y crean el Evangelio”. El predicador de Galilea trastorna al mundo con su mensaje. El que quiere ser el mayor que sirva a los demás, los primeros serán los últimos, el maestro limpia los pies de los discípulos. ¿Qué saliste a ver? Hace tiempo leí el libro Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria . Los autores explicaban como en el pasado el estereotipo de éxito eran el hombre adulto que alcanzaba con el esfuerzo y trabajo sus metas. Sin embargo ahora el adolescente es está en la punta de la pirámide, todo gira en torno a ellos, la mercadotecnia los tiene como primer objetivo y modelo. Ser joven es la imagen deseable, una persona sexy, libre, saludable y atractiva, de tal forma que hombres y mujeres adultos “desean” ser como ellos. Eso me ayudó a entender por qué algunos padres...

Leer

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A finales de los noventa llego a casa un cassette sobre los mensajes subliminales en las canciones “del mundo”, término acuñado por los hermanos de una iglesia pentecostal para referirse a la música “secular” o simplemente que no cantan personas cristianas y no habla de Jesús. El punto es que la cinta en cuestión explicaba que las canciones contienen mensajes satánicos ocultos que solo pueden escucharse cuando se les toca “al revés”.  En la larga lista de artistas que exponía el narrador, y de quienes nos dejaban escuchar algunos mensajes ocultos, desfilaban cantantes cuyos nombres no recuerdo ni siquiera la mitad. El temor se apoderaba de mí al saber que una ingenua tonada, unas trompetas de fondo entonaban alabanzas al demonio, a ese ser malvado que tantas veces había escuchado a mi abuela Karla reprender. En fin, un puberto de doce o trece años nunca se preguntó el cómo descubrieron esa maliciosa práctica ni mucho menos con qué sofisticado aparato electrónico de última te...

El plural singular.

O carta abierta para Ale y Pedro: Los extraño, y me melancolía me lo recuerda, aunque sabíamos que el tiempo – ¡ah! ironías, ese mismo al que juntos tantas veces luchamos por darle sentido- terminaría distanciándonos y que para ese cambio nunca podríamos estar preparados. Pero no nos hemos ido los unos de los otros, nos acompañamos, en menor o mayor medida, en los recuerdos, en el corazón (quiero creer) y en esas ideas tan notoriamente compartidas que al dialogarlas las pronunciamos todos. Pienso que en el fondo sabíamos que sería yo el primero en decirlo y ponerme cursi. No me importa. En el fondo también esto es compartido. También sé, y casi podría apostarlo, que dirán: “exagerado”. Pero, ¿Y qué? El cambio, el cambio, los cambios. No nos hemos perdido, ¿Podríamos? Nos vemos a la distancia, y eso es bueno. Por lo pronto ahora los “Necesitamos vernos”, se repiten y repiten, amenazándonos con nunca cumplirse; las agendas, los compromisos que no se empatan. ¿Qué será de nosotros?...

Siempre, claro que sí, ¡Siempre!

No hay ocasión en la cual después de leer los textos de mis herman@s y amig@s mi ser no se conmueva, sus palabras siempre me llenan de aliento y esperanza, tal vez porque compartimos los mismos anhelos, las mismas ansias de justicia y la misma fe; ellos y sus huellas-letras son un bello regalo de Dios para andar el camino. Aquí los veo, caminando firme, otras veces rastros de algunas de sus caídas, de momento la nieve pareciera cubrirlas, pero resurgen más adelante, otras veces no están, porque alguien los lleva cargando, algunas más veo sus huellas profundas en dura tierra y es porque me van cargando... Sepan todos que los leo (Areli, Yicel, Ale, Ada, Samy, Meli) y yo también sé que ustedes pasan de vez en vez por aquí... Sigamos hablando y dejando huella de esto que lloramos, guardamos silencio, nos incomoda, nos alienta y nos anima. Que la pluma puede más que mil bombas.

Me atrevo a decirlo sin reparo....

...que tengo una amiga y hermana en Costa Rica, ¡y aún más!, que no es la única. Pero el día de hoy, como todos en los que me llegan en letras el recuerdo de su voz, me puse contento y sentí en mi interior el palpitar del corazón, como cuando reconoce un ser querido... me saludo, como siempre, dejo buenos deseos, me dio un regalo: su tiempo y palabras, ¡Cuán hermosas son las palabras! y cuán triste es su ausencia. Por tal motivo dejo aquí en mi escritorio, sin miedo a que ella se disguste, porque si es mi amiga y mi hermana también lo es, en algún mismo sentido, vuestra hermana y amiga. Me atrevo a decirlo sin reparo que a ella le gustaría que sus palabras aquí estuvieran, pero me las conservo para mí, tan sólo comparto su regalo, lo que leí y lo que me gustó... esperando que a vos les agrade.... porque tienen tanto de verdad, y no esa verdad que nosotros creamos y defendemos, sino de esa verdad que conocemos y experimentamos, que es verdad porque es independiente de nosotros y nos def...

Melodías

Somos más que carne y hueso, dentro de nosotros hay cuerdas tensas que personas, encuentros, situaciones y recuerdos golpean con diferente fuerza y producen la más original melodía sobre la base de nuestra experiencia. El sonido viaja proyectándonos al viento para llegar al corazón del otro y produir en él música. La canción más bella del universo es la que todos producimos armoniosamente cuando nos impactamos los unos a los otros bajo la dirección del maestro.