domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Por qué...

...Dios pone tanto potencial en una etapa de la vida tan compleja? Lo había olvidado, pero ellas y ellos me lo recordaron, ha sido bueno.
Mis estudiantes me han hecho recordar, frustar, emocionar, retar, pensar, reír, tienen tantas ocurrencias, se sienten tan ciudadanos del mundo, pero sus rostros todavía de niños los traicionan. Juegan a ganar, buscan no saben qué, sus amigos parecen ser todo, 50 minutos con ellos, no es nada, muy poco, es casi seguro que los años los hagan olvidarlo. ¿Pero serán en vano? ¡No!

Enseñarlos, invitarlos a pensar, a hacerlo libre, a tratar de sembrar la inconformidad, la necesidad del cambio; mañana, tal vez, cuando sea su tiempo, nos tocará verlos. ¿Serán ellos? ¿Qué decisiones las y los guiarán? Mañana es la prueba más difícil para su profesor, saber si el tiempo no fue en vano, si realmente contribuyó en algo y funcionó. Después de todo, nadie garantiza el éxito de la empresa ni los resultados, total, algunas veces son, casi siempre, mejor de lo esperado, confio en Dios que así sea.

Pero ahora, ¿Cómo? ¿Algunos están perdidos? ¡No! Tienen tanto potencial que no se dan cuenta, pero son condenados al fracaso, ¿Qué es un año en una vida? Nos falta perspectiva, es cierto. Ahora trabajamos con ellos, tienen tanto que pueden dar. Cuando se logra encender una chispa en su mirada, consecuencia de entender, el cansancio está justificado.

No soy, definitivamente, el mejor profesor, pero con todo lo que tengo, hasta llos límites de mis posibilidades trataré, como ahora trato, de enseñarlos a aprender...

martes, 16 de noviembre de 2010

La hora del té

Te vi,

Te seguí,

Te quise,

Te esperé,

Te fuiste,

Te lloré,

Te olvidé…

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Qué ciudad es esta que camino?

¿Qué ciudad es esta que caminoJustificar a ambos lados? Estoy sentado a la mesa, en bancas color rojo tapizadas de vinil, los dueños del negocio son chinos, los meseros, con orgullo y dignidad, mexicanos: ¡Bienvenido a Tijuana!
A poco menos de mil pasos me detendrá, si pretendo continuar, una fría malla inconmovible y los helicópteros a la distancia me avisan que si la cruzo me convierto en peligro, en un agente patógeno para otro. ¿Yo? Que ahora estoy sentado esperando que mi paisano me tome la orden y un cocinero extranjero me cocine algo que es más brocoli que pollo -el mundo es injusto-. Aunque todavía dudo que esa carne, que ahora veo en mi plato haya hecho en vida "pio, pio" o haya tenido por primera habitación un delicioso huevo.
Interrumpen mi aperitivo una mirada azul y fría, mis vecinos de mesa hablan inglés, sobre trabajo y amigos, según alcancé a escuchar y entender, yo que no hablo esa lengua.
Mientras como, sigo pensando en el café que me aguarda, en mis versos postergados, en mi trabajo pendiente, en cómo explicar la Ilustración a tres grupos de pubertos.
Escucho contento que desde el otro lado del restaurante viene amenizando el sonido del choque de los tenedores y los platos esa cnción que una vez al año te recuerda cuan vijo te estás volviendo: "Happy Birthay tu you..." Y yo todavía pensando ¿Por qué me engañaron dándome más brocoli que carne dudosa de "pios"? Ni cómo molestarme, mi paisano no cocina, me entiende, al menos eso espero.
Interrumpen mis cavilaciones un tanto ociosas la flagante entrada de siete judiciales o, en la mayor honestidad del habitante promedio de esta ciudad: siete individuos armados, porque después de todo, las armas dividen a las personas -porque ellas no van juntas con el "ser humano"- en dos grupos diferentes: quienes las portan y quienes las preferimos lejos y encerradas; corrección, diez hombres armados y una mujer joven. No cabe duda, pienso, es hora de retirarse muy lejos de aquí, por seguridad.
Tomo un último gajo de naranja, postre de cortesía -a manera de consuelo por la estafa de la ausencia de pollo en el brocolli- y guardo las dos galletas de la suerte para comerlas después lejos, en paz, porque después de todo, éstas fueron hechas en Nueva York, muy lejos de esta Tijuana, por lo que me entra la duda de que sus fortunas no contemplen inmunidad en medio de balaceras a deshoras.
Y yo vuelvo a caer en cuenta que no entiendo más esta ciudad que camino... o es tal vez, intuyo, que si la camino, es ahí, en el andar, donde puedo pensarla o inventarla, para mí y para los otros, mientras ellos la caminan y la piensan e inventan para simismos.

Satisfecho y contento Abdiel pide la cuenta, paga su deuda, recuerda al paisano, deposita la propina, saluda, se despide, toma sus cosas y se va lejos de las armas, de las estafas, del extranjero; cerca hay un malecón remodelado a la orilla del mar, toma rumbo hacía allá, tal vez ahí se pueda realizar un buen intento de pensar...

lunes, 1 de noviembre de 2010

OLVIDATE DEL PAN DE MUERTO... JESÚS ES EL PAN DE VIDA

Estaba la flaca tan desilusionada

Sentada a la puerta del panteón,

Muy triste y frustrada

Por lo que en aquella ocasión le sucedió.

Ya de ella todos los vivos se burlaron

Pues ¡Jamás cosa alguna aconteció!

Jesús no está muerto

El muy listo resucitó.

Un día de estos

Pasaba la calaca lista a sus muertos

Y gran preocupación le dio

Que Jesús de Nazaret no respondió.

“Dijo que nadie la vida le quita,

Que él la pone para volverla a tomar”

Así que resucitó.

Llora la muerte por el panteón,

¡Ha muerto Julio César, Marx y Napoleón!

Y este Jesús,

Por más que colgó bien muerto de la cruz

Y pasó tres días en tremendo sepulcro,

Sigue vivo y trabajando el muy Señor.

La muerte es la más convencida de esta situación:

Jesús resucitó.

Por más que digan que fue trampa u olvido,

Acerca de él ella dijo:

“No está conmigo”.

Vuela, vuela palomita

Pero no te asomes al panteón,

Vuela, vuela tras lomita

Tal vez por ahí lo encuentres

Multiplicando panes o dando un sermón

A Jesús lo reconocerás enseguidita

En sus pies, manos y costado lleva algunas cicatrices.