sábado, 22 de noviembre de 2008

Un recuerdo del texto

Hace tiempo que no volvía a leer mis cuentos, ni les metía mano a mis novelas inconclusas, que leía y volvía a leer sólo para imaginarme los dos siguientes enunciados. El semestre en la uni detiene todo, me refiero a todo lo que hay en la carpeta donde guardo todos esos archivos en mi compu, porque todo que hay fuera de ella continua cambiando, incluso yo. Por estos días son los finales del semestre, una fecha esperada porque anteceden a las vacaciones, pero al mismo tiempo insoportable, porque cuestan desvelos y destiempos.

Además, aunque quisiera sentirme irresponsable y dejar las tareas por jugar con las palabas, no puedo, es decir, creo que hay tiempos en los que se necesita caminar, pasar tiempos a solas y compartirlos con el que da vida y con alguien especial, comer, entablar ricas conversaciones, soñar, conocer personas, resolver problemas, manejar cansado por las noches después de dejar en su casa a mi mejor amiga y a mi mejor amigo, leer a interesantes personas, escribir sobre sus ideas, oler nuevas comidas, probarlas, ver nuevos rostros y sentir nuevas y viejas emociones. Estos tiempos son los más, los más divertidos, los más vivos, los que se pueden capturar en la memoria, en una fotografía y los que se pueden evocar precisamente en otras conversaciones, en un café con una persona especial y haciendo nuevos amigos, después de una rica cena y al final de un día de universidad. Todos ellos nos suman experiencias, días, recuerdos, se convierten en el bagaje con que se llenan los almacenes de la imaginación y son, precisamente ellos, la materia para construir tiempos, interpretaciones, representaciones, cuentos, versos y dan la posibilidad de continuar mis novelas estancadas.

Asimismo creo que hay tiempos en los que a razón de todo lo anterior, se puede sentar y escribir, continuar mis novelas, pulir mis cuentos, escribir nuevos y componer nuevos versos, es decir, hacer algo más que tareas, reportes de lecturas, ensayos, transcripciones de historia oral, estudios, pequeñas o largas entradas para mi blog y nuestros blogs. Esos tiempos son raros, extraños, los he tenido en las noches de silencio, cuando la televisión se apaga y hay de fondo música ligera, también han ocurrido en la calle, recuerdo uno, cuando manejaba de regreso a casa, ahí compuse una parte de un poema, que tuve que repartir en voz alta para que no se me olvidará y escribir en cuanto llegue a casa, donde lo terminé y conservo todavía en privado.

No obstante, hoy en acto de irresponsabilidad dejé a un lado el ensayo final para volver a mis textos -o lo que yo considero como tal y que puedo leer en el monitor de la computadora, justamente lo mismo que tú harás a leer precisamente esta entrada-, los encontré frescos, eso significa que tengo ánimos para terminarlos y no dejarlos en el olvido, donde aparentemente están ahora. Aunque ahora, al mismo tiempo que deseo continuar mis cuentos y demás, pienso en algo que se llama tesis, una palabra pequeña pero que significa tanto. La tesis es algo ahora que deseo iniciar y terminar. Sólo que pues, como el proceso de investigación es pantanoso, como lo digo yo, en mi corta experiencia de estudiante de historia y suspirante a historiador, que tal vez no tenga derecho a plasmar. Algo es cierto en las palabras de mis dicen mis maestros, no mis profesores, mis maestras (porque curiosa y afortunadamente, dos mujeres han influido en mi formación, esa que los que saben de letras suelen llamar “académica”) y mis maestros: “la investigación no es línea, como bien puede ir, como bien puede regresar”. En fin, inicio, junto con mis amigos, esa nueva aventura.

En fin, -“en fin” es una de mis frases favoritas, porque considero que afirma la conversación que tengo en ese momento y construyo un puente que termina en otra con la misma persona-, lo interesante es que ahora me doy una escapada de mis responsabilidades, pero alguien díganme ¿Quién no lo ha hechos cuando necesita estar tranquilo antes de iniciar un trabajo que demanda precisión? Lo hago con el fin de soñar y planear, para imaginar cuándo y cómo retomo mis historias, cómo continúo en el proceso de investigación, cómo accionaré mis decisiones, dónde disfrutaré nuevas conversaciones y sobre todo, pensando en nuevas temas que deseo investigar por gusto propio: ¿Cómo escribir historia y hacer novela al mismo tiempo? Vaya preocupación la mía, creo que la vena de literato me sangra cuando estoy a punto de terminar mi formación universitaria en historia.

Con esto terminaré o buscaré la forma de hacer o intentar hacer eso que metodológicamente llamamos conclusión, tengo mis dudas sobre mi trabajo de estudiante, o mejor dicho, en los temas y en la forma de escribir, en fin, mañana habrá se madurarán las dudas e iniciará la tarea de responderlas. Me emociona saber cómo terminarán. Me emociona saber que muchas cosas pueden cambiar. Por lo pronto, hoy pasaré haciendo tareas, antes llamaré por teléfono a Ale, después leeré y me prepararé otro café.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Entre tiempos

Te veo, me vez, nadie nos vio, nadie habló, ¿nada pasó? ¿Existió? Nos comunicamos sin palabras, ¿sentiste lo mismo que yo? ¿Ese tiempo tiene valor? ¿Quién será nuestro testigo?, “la memoria”, dices tú, o pensé que lo dijiste, porque recuerda, nadie habló. ¿Cuándo fue, hoy, mañana o ayer? ¿En dónde estás tú, dónde estoy yo? Podríamos encontrarnos en un presente, yo abandono el pasado, tú espérame en el hoy, mañana se me hace difícil alcanzarte. ¿Quién nos va a recordar? ¿Cómo nos vamos a recordar? ¿Cómo hacemos para llevar este tiempo siempre con nosotros? “En la memoria”, volviste a decir, o te volví a pensar diciéndolo. ¿La memoria? Pregunté desconfiado, ¿Y cuando envejezca, quién nos ha de inventar y dar voz? “La historia”, respondiste recargando tu cabeza en mi hombro. ¿Confías en ella y en quien la escribe? “Sí”, dijiste en voz baja. Intentando vivir, me encontré preocupado por el mañana, desde donde tú habías vuelto o no habías ido por estar aquí conmigo, en este tiempo que no recuerdo si es presente o pasado, a menos que haya sido yo, quien desesperado por verte, crucé del pasado a tu futuro, tu presente, pasando de largo por el mío para estar contigo. ¿Y dónde estás?

Encontrados

No hay dolor
No hay verdad, no hay mentira,
No hay eternidad solo presente, solo ira.
No hay valor en las palabras.
Hay un hombre haciéndose millonario
Inventando una nueva sensación que no produce la droga
Y una fila de compradores a la puerta esperando desesperados.
No hay humanidad, se extinguió.
Hay una anciana vendiendo dulces hasta altas horas de la noche y nadie la vio.
Llueve y hace frío,
El niño tiene hambre, el viento pasa por la pared y golpea sus mejillas y nadie lo sintió.
Es de noche.
Camina el estudiante, hay un auto y en la oscuridad brilla una ráfaga como lluvia de balas.
No hay dolor. Hay precio, hay oferta y demanda.
No hay silencio, todos comunican, nadie entiende.
Un callejón.
La joven camina asustada, un hombre decide tomarla a la fuerza y destruye una vida.
No hay valor en la vida, hay presente y hay sensación.
No hay satisfacción. Hay necesidad de más.
Se inventan cosas, mundos, utopías y no es suficiente.
Suda el obrero doce horas al día, como dos veces y es presa del ladrón.
Acaba de morir alguien de hambre y enfermo.
El político compró nueva computadora y escritorio.
Las escuelas llenas de niños, sus estómagos están vacíos.
Las universidades calladas, los estudiantes derrotados sin actuar y dormidos en las victorias de ayer.
La televisión por cable no deja dormir, seduce, oprime al libro.
No hay dolor ni valor, sólo diferente opinión.
No hay tiempo, hay presente.
No hay pasado porque es culpable del hoy.
No hay futuro, no hay tiempo para soñarlo.
No hay esperanza de vida, ni siquiera esperanza.
No hay memoria, no hay sentido, no hay pertenencia.
Permea la incomodidad, el sinsentido, el silencio, el vacío.
Por favor háblanos, rómpenos los silencios o caya nuestras voces, encuéntranos en nuestra humanidad extinta y vuélvenos a mostrarnos nuestro corazón vacío y llénanoslo otra vez con tus palabras, contigo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

En visperas del asedio

Te lo cuento y me da risa al hacerlo, porque antes sucedìa que me veía ajeno a la batalla, sintiéndome seguro en lo alto de la loma, veía como caían algunos y saliean victoriosos otros. Pero ahora veo que sus lanzas apuntan a mi fortín, pero a pesar de ello, no me preocupo como creía lo iba a estar cuando sus armas se dirigieran a mí
Pero sucede que no hay neutralidad ni punto intermedio y por lo tanto, estoy siendo despertado a asumir una posición en estas sociedades que parecen un tablero de ajedrez.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga. Y ahora que las veo en mi horizonte, no me atemorizo, me agrada verlas, no son feas, no dan miedo, no son las desconocidas que se presentan a destruir mi mundo; se les ve amables, de rosotros serenos, son los que van ilando el desface del tiempo, los que nos conducen de la mano a la presencie de aquel que las despeja y nos llena a través de ellas: la duda.
Como tal, en sí misma, así sin nada más, es destructiva porque carcome las certezas, en cambio, cuando se las toma en pequeñas dosis como vitaminas recetadas por el médico, son buenas, o al menos revitalizadoras, de tu propia consciencia del ser, de tu fe, de tus amigos, de tu amor, de tu realidad.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
De momento comienzo a tener preguntas, iniciaron pequeñas, como las primeras flores silvestres de primavera en el jardin, encantadoras con su sola presencia. Pero ahora son más, y de raíces profundas, con las que ahora tengo que lidear. Pero quien las responde sino el que las sembró en el corazón.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Sin saber que con dudas hay la posibilidad de escuchar.
Si la duda, como dijera en aquella ocasión Marc Bloch, puede ser detonadora de conocimiento, debemos de caminar dudando. Pero dudar es vivir inseguro, sin confianza, y eso no puedo hacer porque no hay lugar para ello. Sin embargo, si la duda es para entender la realidad, nuestras realidades, nos obliga a reflexionarnos a nosotros mismos, a nuestras practicas, a nuestros discursos, a nuestros silencios, a nuestras luchas y a nuestras omisiones, entonces sí vale la pena sentarse a tomar un café con ella.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
La duda no es más que aprender a preguntar, es una forma de manifestar la necesidad imperiosa de entender la realidad a la luz de lo ideal, la duda es el ejercicio de integrar la realidad en un todo inmedible pero un todo.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Dudar es reconocernos en la inocencia de nuestra humanidad al balbucear un "¿Porqué?", como aquellos primeros "porqués" que dijimos apenas después de haber dicho mamá o papá en los primeros años.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Tengo intenciones de entender cosas, cosas en mí, en mi fe, en mi amiga, en mis amigos, en mi familia, en mi congregación.
Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.
Estoy tranquilo porque tengo a mi amiga, a mis hermanos, a mis padres, porque sé, que no soy el único, porque no vamos solos, porque en medio de las dudas y a pesar de ellas, Jesús sigue estando aquí, respondiendo, escuchando su voz...

Me evite las dudas, me ahorrre las preguntas, corte los cuestionamientos para hacerme menos dificil el camino y sucede que no las puede alejar porque lo único que hice fue postergar su carga.

Y hablando de dudas...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Mi nombre es...

No preguntes mi nombre y escucha:

Soy quien se pasea por las calles oscuras de tu ciudad, el que ve al hombre que se esconde bajo los periódicos del frío, el que espera que alguien mas atienda al niño, proteja a su madre, seque lágrimas y se siente con los jueeces sin torcer el derecho; quien se alegra en la balanza justa y en la medida honrada, el que colabora con el honesto y se alegra en el íntegro. Soy un ingenuo a tus ojos que se enternece cuando ve a la madre jugar con su hijo y al hombre ganarse su salario onestamente mientras tala rascacielos de corrupción. Soy un loco a tus ojos, que susurra palabras de esperanza sin cansarse porque aún cree que ésta todavía exíste y puede anidar en el corazón del ser humano. ¿Sabes? Yo no me canso. Cuento con tiempo y mensajeros para enviar paz.

Ven y caminemos por nuevos rumbos mientras me escuchas hablar, porque haz dictado sentencia contra mí in llamar a testigos ni dejarme hablar, ignorante que t í mismo te condenas.

Cuéntame de tu hogar, rodeado de lujos y ahogado en soledad, de tus éxitos que duran lo mismo que un aplauso.

Platícame también de ese lugar secreto a donde fuiste a olvidar tu responsabilidad y el motivo por el cual olvidaste el color de la primavera en la pradera, el olor a hierba fresca y el perfume del rosal. Acompañame a volver a escuchar al viento silvar por las copas de los pinos y al gavilán cantar.

¿Por qué dices que no estoy cerca? Si ni siquiera quieres ver, ¿Por qué dices que no siento? Si apenas y dejo de llorar. Conozco tu carrera y tu pesar, reconozco lo pesado que se hace caminar cuesta arriba la calle empedrada, cargando deudas que tardarás en saldar y vacíos de esperanza que ni licor, mujer ni drogra podrán llenar.

Sacia tu hambre de poder y limpia de tu boca la sangre de los inocentes que orpimes.

Sentémonos a tu mesa, convídame con tu natural bondad de la olla de frijoles bien avidos que permanece en las brasas y de la tortilla que tu mujer acaba de rescatar del comal.

Responde: ¿Cuándo me volví aborrecoble a tu mirada y cuándo olvidaste la dirección de mi hogar? Si tan sólo búscarás en donde se puede buscar, encontrarías la vida en mi mirada.

Plegarias I

Señor, no nos dejes vivir dos realidades sin que éstas se crucen y sean incompatibles.

Señor, no me permitas y no nos permitas disfrutar de una realidad de prosperidad optimizada por autosugestiones pseudocristianizadas, ni enamorarnos de un discurso cristiano triunfalista.

Señor, no me hagas olvidar la realidad del dolor, donde viven los seres humanos, sintíendose solos, frustrados o miserables.

Señor, enseñame a vivir en tu verdad, a caminar al lado del resto de la humanidad con dolor pero llevando tu amor y esperanza.

Señor, perdónanos, porque hemos construido otro mundo, nuestro mundo -donde tú no habitas-, ante la incapacidad e ignorancia de cómo transformar el verdadero.

Señor, somos culpables, culpables por escapar de la realidad, por ir contra tu oración, esa en la que pediste que no fueramos sacados del mundo.

Señor, perdónanos por escapar de la realidad, por contribuir a la deconstrucción del mundo con nuestra negligencia.

Señor, nos han quedado grande los títulos, todos los títulos, nos han quedado grandes: "pueblo de Dios, "testigos", "sal de la tierra y luz en la oscuridad", "siervos", "hijos de Dios" y "cuerpo de Cristo", porque los hemos pisoteado y no hemos construibuido a honrarlos.

Señor, salvo honrosas y humildes ecepciones, tu pueblo, nosotros, nos hemos acostumbrado al mundo, nos alegramos sinceramente cuando el mundo sufre de dolor y muere en la desesperación por buscar respuestas y algo que le de sentido a su existencia...

Ayúdanos tú Señor, no nos dejes a nuestra comoidad, no nos sueltes...

martes, 4 de noviembre de 2008

Que seas mi universo

No quiero darte solo un rato de mi tiempo



Quiero respirar el aire de tu casa, estar en tu presencia....
quiero estar tan cerca que te pueda respirar



y un solo latido pueda yo escuchar...

Ayer te vi....

Ayer te vi,
fue más claro que la luna...
me ha saltado el corazón cuando te vi...
ddespués de buscarte tanto...
ver tu rostro en oración...

te vi en un niño de la calle sin un lugar para dormir, pidiendo pan, en sus ojos, en su sonrisa titubeante,
te vi en un cuarto de hospital, un enfermo desauciado...

Ayer te vi.....

Y para poder verlo necesitamos salir de nosotros mismo y dejar de vernos con eogísmo, necesitamos ver más allá de las cuatro paredes en donde hemos enjaulado a la iglesia....

Hacia una radiografia mia

Hay tantas cosas en las que me declaro incompetente, débil, rebasado, poco capaz; hay tantas cosas que ignoro, que no sé y que no alcanzo a interpretar. Por ejemplo, se me dificulta adaptarme a los cambios, tiendo a la comodidad aunque también sé que tal vez no es a lo que soy llamado. Disfruto lo que hago porqué sé que por ello aquí estoy, pero algunas veces sufro por ello es más de lo que yo mismo esperaba.

Me gusta sentarme y escribir, caminar y ver los rostros de las personas, conversar con ellos sobre ellos, me gusta estar rodeado de personas que me aman, necesito su atención, sus miradas, sus palabras. Contarles lo que soy y sentirme conocido. Creo que soy una persona que siempre necesitará estar rodeado de muchas personas que me amen, definitivamente no soy amigo de la soledad, aunque cuando paso tiempo con ella me escucho más y disfruto más la presencia de Aquel que me da Vida. Camino el camino solo cuando es necesario, pero si me dan escoger prefiero hacerlo con ella, si acaso hay o habrá una ella, o ellos, los hermanos, los amigos, con los que cultivo sonrisas, cargas, metas y sueños.

No me considero una persona excepcional, en los términos de nuestra sociedad que tienen que ver con la fama o publicidad, no me gustaría serlo, prefiero ser amigo, compañero, hermano, tomarme el tiempo para escuchar, pasar tiempo, compartir mis silencios, aprender de los demás, tomar de la mano, abrazar, compartir mis pocas palabras y en la humildad de lo que soy compartir lo que tengo, lo que he aprendido y considero puede contruibuir. No he de ser hombre solo, creo que no podría, necesito cuidados o aprenderé a serlo. Me considero quebrado y enmendado, perdido y encontrado, lastimado y sanado, enseñado y enviado, partido y repartido, dado en pedacitos a los que me rodean y formado en mucha parte en base ellos mismos. Soy alegre, me considero amigo fiel, porque tengo pocos y cada vez son más, pero que amo mucho porque mucho me conocen.

Hay tantas cosas que no entiendo, por las que me siento rebasado, tal vez porque no se han de entender, tal vez porque no es el tiempo. Hay tantas situaciones en las que no sé cómo actuar, pero una sóla, en una sóla persona donde encuentro realmente seguridad, dirección y sentido y a él no lo he de cambiar. Hay cosas que quiero y quiero entender, aprender y hacer, como nadar o aprender otro idioma, seguir escribiendo y hablar más, entender a un par de personas importantes para mí, hacer más cosas que me gustan y también experimentar cambios.

En un mundo pragmatico y de super hombres me declaro incompetente, en la necesidad de ser instruido para seguir siendo formado, ser mejor hijo, amigo, hermano, aprender a ser compañero, alumno, líder. Me declaro en necesidad de más tiempo con el Maestro, que al fin de cuentas es en él y con él donde se cambia y aprender, en su espacioso taller lleno de herramientas y tiempo.