Mi nombre es...
No preguntes mi nombre y escucha: Soy quien se pasea por las calles oscuras de tu ciudad, el que ve al hombre que se esconde bajo los periódicos del frío, el que espera que alguien mas atienda al niño, proteja a su madre, seque lágrimas y se siente con los jueeces sin torcer el derecho; quien se alegra en la balanza justa y en la medida honrada, el que colabora con el honesto y se alegra en el íntegro. Soy un ingenuo a tus ojos que se enternece cuando ve a la madre jugar con su hijo y al hombre ganarse su salario onestamente mientras tala rascacielos de corrupción. Soy un loco a tus ojos, que susurra palabras de esperanza sin cansarse porque aún cree que ésta todavía exíste y puede anidar en el corazón del ser humano. ¿Sabes? Yo no me canso. Cuento con tiempo y mensajeros para enviar paz. Ven y caminemos por nuevos rumbos mientras me escuchas hablar, porque haz dictado sentencia contra mí in llamar a testigos ni dejarme hablar, ignorante que t í mismo te condenas. Cuéntame de tu hogar,...