domingo, 24 de octubre de 2010

¿Qué rara enfermedad es esta...

que nos llena de salpullido la piel?
¿A qué se debe que no nos quedamos callados y abrimos la boca para hablar, disponemos las yemas de los dedos para gotear letras?
Pensé que en la familia era el único con este problema, ¡pero ah!, síntoma de mi egoísmo, ¿Por qué siempre buscamos distinquirnos por los demás?
Creí que era el único que tenía la valentía de dejar mis pensamientos y sentimientos por escritos a la vista de todos, exponiéndolos, compartiéndolos, como gritando, como guardando silencio. !Pero no! No lo soy, mis hermanas dejan trás su caminar pequeñas palabras, que unidas unas aquí y otras allá forman "sus" ideas, expresan "sus" sentimientos y también se quejan, lloran y comparten... aquí y allá hay unos versos que son hermanos de los míos... y curiosamente tiene parecido, como si ellos son una prolongación de nuestro ser, de nuestro ritmo, del silencio...
Mi hermanas escriben, ¡sí lo hacen! y me han hecho llorar... reí... pensar... (tal vez por eso lo hacen); vamos empate, las conozco y las leo, como ellas me conocen y por piedad y un gesto de amor me leen... (más como martirio, como obligación o por gusto). Su sitio aquí.
¿Qué hay en estos genes que reclaman escribir?

viernes, 22 de octubre de 2010

En el Mar

En Playas (de Tijuana) no hay mjor música
que aquella entonada por las olas de la mar.
Ronca, apacible y estruendoza
es la voz de la mar.
Miedo, deseo, paz
se lee en las olas de la mar;
debilidad y paciencia
es el reflejo que arroja la mar...
Amor y cobijo encuentro
cuando estoy (o pienso estár) contigo
a la orilla del mar...
Tres letras,
palabra pequeña,
significado enorme:
Mar.

martes, 19 de octubre de 2010

Recuedame Jesús mío

Recuerdame Dios mío lo bueno que es a mi alma sentirse acurrucada en tus brazos, en tus brazos, como polluelo en el nido cubierto bajo tus alas; Dios amoroso que cuidas de mi en tu misericordia y por tu amor.
Ahora que mi cuerpo sufre y parece caer recuerdame la seguridad de tu presencia. Mis ojos alzo hacía ti esperando el oportuno socorro, porque de la palabra de tus labios bebe mi vida para sustentarse día con día.
No dejes que olvide tus fuerzas y múltiples favores en los momentos de enfermedad, ni caer en la tentación de pensar "El Señor se ha olvidado de mí"; porque soy oveja de tu rebaño, esclavo de tu voluntad y he dicho: "Mi Dios eres tú, Señor creador del mundo, no seré quebrantado".
Aún la muerte venga para tocar mis huesos y enfriar mi alma, mi ser te pertenece, no seré de ti cortado. Porque grande y tres veces grande es el Dador de viad y su Omnipotencia la muerte no viene a menos.
Recuerdame, Jesús mío, lo bello que es tu rostro en los días templados, cuando cansado lo observo desde tu regazo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Finales (casi siempre son el mismo)

Soy inmune a tu cuerpo y tus labios,
Pero prefiero caminar lejos de tu encanto,
El cual me rodea pero no me toca…
…silencios, violencia de tu respirar,
El sol sobre tu rostro,
La sombra sobre mi pecho;
La batalla ha iniciado,
Una sonrisa golpea hondo y fuerte,
Entre tumultos descubro
Que soy inmune a tu cuerpo…
Pero estoy destrozado...
Parece que fuiste tú la que venciste...

(El cielo está poblado de densas nubes con formas de recuerdos)

miércoles, 6 de octubre de 2010

Hablamos y entendemos desde contextos distintos

Tenía 17 años, acababamos de regresar a Tijuana después de estár viviendo año y medio en Durango. Por cuestiones de papeleo, mi constancia certificada de mis estudios de los tres semestres cursados en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UJED no llegó. De tal manera que al regreso en Tijuana no entré de inmediato a estudiar, sino que busqué trabajo y lo encontré rápido. Mi empleo era cajero en una tortillería en la orilla de la ciudad, casi llegando a Tecate. El trabajo consistía en inventariar los paquetes que salían y cobrarlos, así como atender al cliente.
Sin embargo una ocasión el molinero, cuyo nombre no recuerdo, dejo una bola de masa sobre la maquina tortillera. En caso de que tú, querido lector de este escritorio, hayas tenido oportunidad de estar en una tortillería, recordarás que la masa tiende a caerse, por lo que en esa ocasión me acerqué para recogerla con el fin de que en lugar de que terminara en el suela se convirtiera en una tortilla. Pero el problema fue que mi sudadera era más grande y el "gancho de la tortillera que mueve el cortador en la parte superior" tomó mi sudadera y comenzó a cortar mi brazo. Por gracia de Dios mis compañeros de trabajo lograron apagar la maquina y evitar que me cortara el brazo.
El acccidente nos asustó a todos, mi brazo estaba "prensado" a la maquina, yo alcancé a ver que en mi muñeca tenía una cortada que por gracia de Dios fue profunda y no me lastimó la vena. A primera vista no parecía nada grave, pero cuando mis compañeros me cortaron al sudadera y logré ver el resto de mi brazo pude ver otras dos cortadas mucho más grandes que la primera. Lo único que me alentaba en ese momento era que podía mover todos mis dedos y si me pelliscaba sentía, por lo que el incidente no era tan grave. Inmediatamente me llevaron a la Cruz Roja, donde me cocieron el brazo y un dedo, veintidos puntadas en total, quince días de reposo y la indicación de no cargar nada pesado jamás con él.
Ahora que han pasado años las marcas sólo son un recuerdo, por lo regular llevo camisas de manga largas, para evitar preguntas, pues mis sicatrices parecieran los recuerdos de un intento fallido de suicido.
Pero bien, a qué bienen mis recuerdos.
Ahora que estoy dando clases estoy frente a grupos de adolescentes, que por su propio caracter y cosas de la edad, son sumamente curiosos. En una ocasión dejé a mis estudiantes de tercero un ejercicio de memoria, que escribieran su trayectoria educativa, los años y lugares en donde habían estudiado. Para ayudarles me puse por ejemplo y por supuesto, apareció ese año de trabajo en donde sufrí el incidente, todos se sorprendieron, como usualmente hacen todos cuando les relato mi historia.
Pero en otro grupo, en segundo año, no conté mi historia, y los estudiantes vieron mis sicatrices, entonces, uno de ellos tan sutilmente me pregunta, dejandome ver lo evidente "Hablamos y entendemos desde contextos distintos", me dijo: "Profe, ¿Se accidentó en una moto?"...
Contextualicemos a "Juan", mi estudiante, cuyo nombre omito. El es un muchachito que llega a la secundaria con su hermano de prepa montados en una moto. Por el colegio donde estudia su familia debe vivir con solvencia económica para pagar su educación, por lo tanto tendrá acceso a otros pasatiempos más caros
que el resto de la población... ¿Cómo él sabría que algunas ocasiones hay muchachos y muchachas de su misma edad que jamás se han subido y jamás se subirán a una moto porque tienen que ir a trabajar? Me da ternura su inocencia, su desconocimiento del mundo y la injusticia que lo llena... pero me da miedo que al crecer, al no conocer al otro, lo olvide y lo explote...
Hablamos y entendemos desde contextos distintos... cómo entiende mis estudiantes su mundo, Juan comprendió el mundo de acuerdo a su experiencia, si el profe tiene una marca de accidente en el brazo se lo hizo cuando andaba en su moto... después de todo, ¿Todos andamos en moto?
No es cierto querido Juan... tu pofe llega y se va en taxi todos los días a clase...

martes, 5 de octubre de 2010

Que se lea a Ernesto Sábato

"Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días" Y así inicia don Ernesto Sábato su libro "La resistencia".... un libro profético!

domingo, 3 de octubre de 2010

Somos más

¡El mundo es injusto y violento, pero eso no nos amedrenta!
Nos lo arrebataron compañero