sábado, 27 de agosto de 2011

Sólo después de las diez y cuarto...

...se besan en la calle, en esa esquina del mundo organizado, la orilla del río interminable de motores, luces y almas. Ahí, donde juntos recrean el paraíso y hacen, con su amor deshinibido y lleno de pasión adolescente, la más bella y simbólica de las apropiaciones del espacio. No son ellos parte de la escena pública urbana nocturna, ¡No! somos nosotros, los que por el milagro del amor, hemos sido interiorizados por ellos para formar parte de su intimidad más profundad, aquella donde se aman y que existe materialmente en el pequeño hueco de espacio que queda entre sus labios cuando se encuentran sedientos los unos por los otros...Fuck Yeah Love!

miércoles, 24 de agosto de 2011

Palabras que traigo en la mente

“El amor joven es como una llama; muy linda, muy caliente y ferviente, pero también frágil y vacilante. El amor del corazón más viejo y disciplinado es como el carbón, arde en la profundidad y no se extingue nunca.”

Henry Ward Beecher
Si fuesen míos los paños bordados de los cielos,
tejidos con luz de oro y plata,
los paños azules, sombríos y oscuros
de la noche, la luz y el crepúsculo,
los tendería a tus pies.
Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños.
he esparcido mis sueños bajo tus pies.
Camina suave porque pisas mis sueños
William Butler Yeats
Si no canto lo que siento me voy a morir por dentro.
He de gritarle a los vientos hasta reventar

aunque solo quede tiempo en mi lugar.

Luis Alberto Spinetta


Quisiera a tu lado perderme en tus ojos
y en el calor de tus labios vivir.
Quisiera abrazarte hasta la madrugada,
sobre tu pelo de fuego dormir.
Pablo Guerrero



Cuida de mis labios
Cuida de mi risa
Llevame en tus brazos
Llevame sin prisa

No maltrates nunca Mi fragilidad
Pisare la tierra q tu pisas
Pisare la tierra q tu pisas

Cuida de mis manos
Cuida de mis dedos
Dame la caricia
Que descansa en ellos

No maltrates nunca Mi fragilidad
Yo sere la imagen de tu espejo
Yo sere la imagen de tu espejo

Cuida de mis sueños
Cuida de mi vida
Cuida a quien te quiere
Cuida a quien te cuida
Pedro Guerra y Jorge Drexler

“Sabe ser hombre, sabe ser hijo espera, lucha, combate, cree...”

Manuel Gutiérrez Najera






domingo, 21 de agosto de 2011

¿Lo leemos?




¿Saben qué significa “evangelio”? Si lo tradujimos literalmente significa: “buenas noticias”.

Sin embargo no son cualquier tipo de noticias. En el tiempo de Jesús de Nazarret un evangelio eran las buenas noticas que solamente Cesar, el Emperador Romano, podía dar al imperio. Era algo así como un documento oficial. Estas buenas noticias para el imperio podían ser:

  1. Se casó el Emperador

  2. Nació el hijo del Emperador

  3. El Emperador ganó una batalla

Cada una de estas noticias eran buenas para el imperio porque significaba que podían vivir en paz.

Los emperadores romanos se consideraban asimismo como hijos de Dios, pues eran los hombres más poderosos del mundo, gobernaban sobre el imperio más grande de la tierra y no daban cuentas a nadie.

Lo interesante del relato que Marcos escribe sobre la vida de Jesús es que lo llama EVANGELIO y comienza así: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. En otras palabras: “Principio de las buenas noticias de Jesucristo, el Hijo de Dios”

Esta declaración inicial es muy fuerte porque afirma que Jesús, un simple judío carpintero de Belén, en la tierra de Israel y que formaba parte de la provincia romana de Asia, tiene autoridad de dar un evangelio (buenas noticias) para el mundo y no sólo eso, se le reconoce como el Mesías -Cristo- (Salvador, Rey) de Israel prometido por Dios mismo. La primera pregunta que cualquier ciudadano romano al escuchar esto tal vez sería la siguiente: ¿Quién es este Jesús?

Podemos decir que Marcos empieza su texto diciendo: “Principio de las buenas noticias de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios”. Por eso, cualquier persona que escuchaba por primera vez esto se alarmaba al pensar: ¿Quién es este Jesús que tiene poder para dar buenas noticias como lo hace únicamente el Emperador?

Jesús es el Señor (y no César) era -y fue- la sentencia de muerte para tantos cristianos -seguidores de Jesús- en su momento.'

Nuestro mundo sigue en una situación similar aunque tal vez las preguntas son formuladas distinto: ¿Quién es Jesús para tomarlo en serio? ¿Qué importa tiene para mi lo que hizo él? ¿Para qué me sirve Jesús hoy?

Nuestras respuestas podrían encontrarse en el resto del Evangelio de Marcos, ¿Lo leemos? Puedes acercarte con todas tus dudas y prejuicios, sin embargo, ¿Puedes acercarte a Jesús con la posibilidad de que él tenga razón?

sábado, 20 de agosto de 2011

Volver a comenzar...

... no debe entenderse como un fracaso, sino como un ejercicio de gracia. Pero quién dice que se vuelve a iniciar lo mismo dos veces, ¡Ni el lugar ese el mismo! Mucho menos yo, mucho menos ellos, ¡Y menos ellos que son tan distintos!
Un ciclo escolar más arranca y no deja de tener una fuerte carga de expectativas e insertidumbre. Inicio con mi cuerpo cansado por un campamento, literalmente molido, pero lleno de emoción, eso me es suficiente. Ya paso el primer año de experiencia, tan lleno de todo lo que ya no está, sólo queda algo más valioso que mis quincenas, el duelo-alegría por la ausencia que se llena con bellos recuerdos, que como siempre, no sabes hasta que punto reflejan la realidad pasada y hasta dónde son invesiones de mi imaginación, me satisface pensar que son las dos cosas.
El primer grupo de tercer año ya no está con nosotros, pero me alegro que continúen su camino allá donde sus decisiones los han llevado. Confío que pudimos enseñarlos a aprender, ya otros los acompañarán. Pero me sorprenden las noticias que de ellos tengo, confío en Dios que me seguirán sorprendiendo con forme pase el tiempo.
Ahora no puedo especular con quienes aún están en nuestras aulas, a quienes creo conocer un poco más que antes. Nos esperan horas de trabajo, como siempre, buenos momentos y otros igual de beneficiosos pero menos gratos. ¡Me encanta mi trabajo!Estoy siendo profesor, es un proceso inacabado.
El lunes iniciará un nuevo ciclo y mi oportunidad de conocer un poco más a esta generación tan compleja, llena de sus propios problemas y que a pesar de los escasos doce años que nos separan, algunas veces encuentro distante. Por lo pronto acompañando a estos adolescentes en su proceso de enseñanza-aprendizaje. La paga, después de todo, es mucho más que la cantidad de un cheque, no se ve, pero se puede gastar y nunca acabar, creo que a ese se le llama experiencia. En un futuro cuando parezca que ya no queda nada de ella recurriré a la memoria, llena de tantos recuerdos.
Aquí iniciamos otra vez con esto en mente....

"Mejor es el fin de un asunto que su comienzo"
Eclesiastés 7:8

domingo, 14 de agosto de 2011

¿Existe la controversia?

La Misión tarea de todos
Se puede partir de posiciones cuando se pretende iniciar algo, no se pueden las medias tintas, pero tal vez ninguna de las dos resulte del todo adecuada. Como cristianos somos enviados por Jesús mismo a comunicar el Evangelio del Reino de Dios. Así lo dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden (he aquí)! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:18-20). Pero, ¿cómo hacerlo? ¿A qué curso de evangelismo hay que inscribirse? ¿Qué emoción debo sentir para “creérmelo”? ¿Qué vuelo necesito abordar para recorrer la mitad del mundo y perderme en una selva con el fin de hablar de Jesús a una tribu perdida? Bueno, algunas veces los seguidores de Jesús hemos complicado innecesariamente las cosas.

Regresemos a la Escritura, el mandamiento se desprende de las primera afirmación de Jesús resucitado: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra”, es decir, la soberanía del rey siervo Jesucristo. Por lo tanto, ese mismo Jesús nos comisiona, es decir, otorga sentido-visión a la nueva comunidad de seguidores suyos, “vayan, pues, y hagan discípulos”, comunicar la enseñanzas de Jesús mismo, y como él tiene poder sobre todo, el campo de misión involucra “a todas las naciones”. ¿Qué más hacer una vez que comunicamos el mensaje y fue escuchado? Bautizar y enseñar a guardar las enseñanzas de Jesús. Las últimas palabras de Jesús son una advertencia contra la cobardía ante el tamaño de la misión. Los discípulos no tenían porque sentirse descalificados para la misión que se les daba ni mucho menos solos en su realización, porque el Resucitado los llama a “recordar” que Él mismo estaría con ellos todos los días (de persecución, azotes, prisión y martirio) hasta el fin del mundo. ¿Cómo estos discípulos atemorizados podrían cumplir satisfactoriamente la comisión de su Maestro? ¿No les dejó una carga demasiada pesada a simples mortales? ¡No! Ese mismo Jesús también les advirtió contra la impulsividad de la autosuficiencia, “les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre” (Hechos 1:4). ¿No es confuso Jesús? ¿Por qué primero envía a sus discípulos por el mundo pero también les pide no irse de Jerusalén (donde están)? ¿Qué quiere decir con esto? Más adelante nos arroja un poco de luz, “pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (v.8). Aquí dos cosas, la promesa de Jesús de estar con sus discípulos todos los días (durante su misión) (Mateo28:20) y la venida del Espíritu Santo que se traduciría en poder (Hechos 1:8) para ser testigos de Jesús ante “los otros”. La empresa a la que Jesús envía a sus discípulos no puede realizarse bajo las fuerzas humanas, requiere el poder del Espíritu y la presencia de Jesús para llevarse a cabo. Después de todo, ¿no es Dios mismo el primer misionero? Aquí tenemos a Jesús enviando a sus discípulos a la misión, con poder del Espíritu para testificar de la Verdad a otros y acompañados por la Verdad cuando vayan a comunicar el mensaje del Evangelio a otros.

Veamos cómo vivieron los seguidores de Jesús esto. Pablo, Silas y Timoteo “pasaron por Frigia y Galacia pero fueron impedidos por el Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia” (Hechos 17:6) y más adelante, cuando “intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se los impidió” (Hechos 17:7). ¿No es este mismo Jesús que envió a compartir el evangelio a toda nación el mismo que impide ir a sus seguidores a Asia y Bitinia? ¡Sí! El mismo que también los llevará a Macedonia (Europa) y el mismo que “abrió el corazón de Lidia para que recibiera lo que Pablo decía -evangelio- en Filipos. La misión que el Resucitado encomendó a sus seguidores no la harían solos, él estaría con ellos, les daría poder para hacerla y abriría el corazón de los que escuchan para que crean.

Dos grupos
Pero, ¿Cuál es la aparente controversia que menciona el título de este escrito y cuáles las dos aparentes posiciones al iniciar algo? ¿Qué relación existe entre esto y la misión cristiana? Bueno, aquello terminó siendo la introducción a la forma bíblica que entiendo y de la cual se desprende de las verdades sobre la misión cristiana en el mundo que ya hemos visto anteriormente. Ahora me explico.

¿Cómo llevamos a cabo hoy, en el contexto urbano fronterizo del siglo XXI, la misión cristiana? Aquí inician las reflexiones que, dicho sea de paso, pretende dar ejemplo, al menos en el plano de lo simbólico del lenguaje, de cómo llevarla a cabo. Espero al final de la lectura se pueda comprender este punto.

La pregunta que nos ayuda a continuar ya no es ¿A dónde vamos? Pues a vivir en el mundo y comunicar el mensaje de Jesús al mundo sin ser del mundo, aunque esto signifique sufrir en el mundo. Sino ¿Cómo hacerlo? Bueno, sobre esta última cuestión aún podemos seguir reflexionando, las palabras del Resucitado que nos invitan a reconocer que nuestra misión se hace en presencia de Jesús y con su autoridad. Aunque eso no implica una actitud perezosa de nuestra parte, ya que seremos nosotros los que han de ir, bautizar y enseñar. Hasta aquí sin complicaciones, ahora a tratar de resolver el nudo. ¿Cómo se vive eso en la cotidianidad de la comunidad de cristianos inmersos en una sociedad? ¿Cuáles han de ser las prácticas individuales y colectivas que demuestren en hechos estas verdades? Trataré de ir al punto, aunque el asunto en cuestión demande una revisión más detallada de los hechos, de antemano me disculpo.

La aparente controversia señalada está en cómo iniciar. ¿Partimos de la acción al ensayo y verificación de resultados o nos lanzamos a la reflexión del contexto y a la posterior acción y verificación de resultados? La primera es una actitud apremiante ante la urgencia del problema, una prueba fehaciente de obediencia. Pero la segunda es una genuina búsqueda de comprensión del Evangelio, el contextos y los medios correctos para comunicarlos, aunque demande, la mayoría de las veces, más tiempo. Aquí se dividen las opiniones. Está el grupo que se “lanza a la acción” evangelizadora montando toda serie de eventos en la calle, movilizando desde pequeños hasta enormes recursos humanos y materiales, pero que algunas veces sus resultados son compromisos superficiales o mensajes -enunciados y no dichos- atractivos pero que no son bíblicos. Por otra parte, con igual de riesgo, (lo digo por reconocerme a mi mismo con tendencia a caer en este último grupo) aquellos que buscan leer los signos de su tiempo y darse a la tarea de contextualizar el Evangelio a la generación a quien se nos ha enviado a comunicarlo, pero que, de la misma forma que los primeros, el riesgo siempre queda en que todo termine en reflexiones y dos o tres ideas plasmadas por escrito pero nunca realizadas. Las posturas “pienso” que son irreconciliables, basta formar un grupo misionero con una persona de cada tendencia para demostrarlo. Pero ¿Acaso tiene que ser así?

Volvamos a aclarar nuestra mente, ¿Por qué surgen todas estas ideas? ¿Qué pregunta o problema se pretende resolver con ello? Hasta este punto lo puedo decir sin complicaciones. Este es, a la reflexión de nuestras prácticas misioneras a la luz de la Palabra. Ahora explico esto.

¿Cuántos recursos o esfuerzos no se han invertido en prácticas que no resultan del todo “efectivas”? ¿Cuántos ministerios fuera de las cuatro paredes de la iglesia se encuentran en este preciso momento trabajando pero sus resultados no son del todo satisfactorios, primeramente para ellos mismos? Y ¿Cuántos congresos, cursos o talleres de evangelismo se han dado y han quedado en diversión y pláticas que produjeron una emoción que dos días después se esfumó? No espero pasar desapercibido con mis comentarios, después del todo es una invitación tentadora al diálogo.

Pero cuántas obras hemos iniciado los cristianos que no están correctas desde su enfoque mismo, desde el punto de partida, de las intenciones del corazón. La exhortación pública acompañada de un tratado no es la mejor técnica de evangelismo como tampoco los seminarios de evangelismo son una garantía de que todos los asistentes adoptaran una actitud misionera ¿Quién escucha en medio de la ciudad ruidosa? -aunque no olvidó que las palabras de Jesús que dicen que aquel que busca encuentra-. O, en el peor de los casos, cuantos buenos show hemos montado en donde por captar la atención de la gente modificamos el mensaje del Evangelio. El apóstol Pablo se encontró en esa misma tentación cuando fue llevado al Aerópago (Hechos 17), él sabía que tenía una excelente oportunidad, estaba en el lugar adecuado para ser escuchado, conocía a sus interlocutores, su ciudad y cultura, y aún así no modificó ni omitió ni una tilde del mensaje: la resurrección de Jesús de entre los muertos. Los griegos que entendían al cuerpo como prisión del alma entraría en caos cuando escuchara que Dios resucitó de entre los muertos a Jesús. Pero a Pablo no le importó, fue fiel al mensaje, sin embargo de él se burlaron, aunque algunos creyeron, no los muchos como en Filipos o Tesalónica, pocos, pero fue fiel al mensaje. Aquellos que sienten celo por las almas corren la carrera sin muchas veces meditar en el mensaje, hacen trampa al ofrecer atajos de salvación para sus auditorios, que pocas veces asumen un compromiso real con Cristo si no existe una amistad cristiana cerca que lo acompañe en su nuevo caminar.

La otra opción no es mucho mejor, la teoría sin práctica, la imprudencia de no poner en práctica las palabras de Cristo. Pues después de todo el mensaje de Jesús es un mensaje para la acción. ¿Qué decir de aquellos que se sientan a escuchar la misión y cómo hacerla pero que no la hacen? Alguien tiene que ir, cansarse y sufrir para llevar las buenas noticias de salvación. La misión que Jesús encomienda es similar a la suya: “Como el Padre me ha enviado, así también yo los envió” (Juan 20:21), la invitación es a dar la vida por su causa para ganarla cuando la perdemos para nosotros mismos, ¡La vida, no las ideas sin acción! Fe muerta.

El enfrentamiento entre estas dos tendencias bien puede cruzarse por acusaciones como: “Hacen mucho pero no hay profundidad” o “Dicen mucho pero no hacen nada”. ¿Cómo romper el círculo vicioso?

Regresar a Jesús
Necesitamos regresar a Jesús, al modelo que él mismo vivió para seguirlo, aún cuando el fin implique la cruz misma, (¿acaso no la hemos tomado ya para seguirle?) “Como el Padre me ha enviado, así también yo los envió”, eso implica nuestra vida, tiempo y recursos de por medio, la misión como algo natural de la iglesia y la vida del cristiano, no como un horario en la agenda o un departamento dentro de la institución religiosa. La vida por completo. La vida de todos aquellos que seguimos a Jesucristo, la mía y la tuya lector. Somos responsables de comunicar el Evangelio en nuestra cotidianidad (con nuestros dichos y hechos, pues siempre los hechos siempre convencen más que mil palabras) del hogar, la colonia o barrio, la escuela, el trabajo, la comunidad, país y mundo.

¿Cómo evaluarnos? ¡Con las Escrituras! Volvamos a ver nuestras prácticas como iglesia y de misión a la luz de las Escrituras, ellas nos dirán, sólo ellas si estamos en lo correcto o si será necesario ajustar el enfoque. Es ahí cuando reflexionamos en el ¿Por qué lo hacemos? O ¿Por qué no lo hemos hecho? Sólo Dios nos puede ayudar a salir de esto, ¡Y lo hará cuando nos mostramos humildes y nos dejamos enseñar por él! La arrogancia se ha disfrazado de “experiencia para hacer”, es decir, cuando la evidencia de nuestros resultados pasados es el primer sitio a donde recurrimos para emprender la misión cristiana hoy sin atender la Biblia o, en el peor de los casos, utilizándola para justificar nuestras posiciones. Así también la arrogancia se puede ver como “experiencia del saber”, aquí se entiende la correcta interpretación del mensaje y lectura de los signos de la sociedad, ¡E incluso la elaboración de buenos planes! Pero sin ser llevados a la acción, es decir, una fe muerta.
Las dos posturas de las que hemos hablado anteriormente son erróneas sino se complementan una a la otra bajo la dirección y acompañamiento del Resucitado. Necesitamos leer los signos de nuestros tiempos para entender cómo el Evangelio del cual hemos sido constituidos mensajeros impacta esa realidad, asimismo necesitamos anunciar el mensaje bíblico aún cuando incomode y sobre todo, tenemos que esforzarnos para llevar a cabo la tarea con todas las energías y recursos que están en nuestra mano y aquellas que el Señor mismos nos ha de dar en el camino. Señor ayudanos.