viernes, 24 de agosto de 2012

No sea apartado de ti


Señor dirígeme a ti,
Cuando busque otro camino y no a ti,
Dirígeme a ti.
A este corazón duro dentro de mí
Destruye y dame el tuyo.
Jesús salvador de hombres,
dirígeme a ti.
Señor de paz,
inúndame de ti.
Reposo del cansado,
condúceme a ti.
No me aparte yo de ti.
Señor consérvame en ti.
No tu Espíritu se aleje de mí.
Señor ten piedad de mí,
Dirige mis pasos a ti.
Señor a quien abrazo y quien me sostiene,
Guárdame en ti.
Que yo camine por donde tus pasos,
Ya no yo sino tú.
Mis manos al necesitado,
Yo rendido a ti.
Señor ten piedad de mi.
No camine a oscuras la senda,
No camine yo la calzada del malvado,
No camine yo aplastando.
Señor dirígeme a ti.
Señor ten piedad de mi.
Dos certezas haz crecer en mi
Y sus frutos me alimenten
De noche y día al pensar en ti:
Tú el destino final y
Tú compañero fiel a cada instante.
Señor dirígeme a ti.
Y que al andar tu misericordia me perdone
Cuando yo, hombre pecador, me queje.
Y que al andar tu fuerza me sostenga
Cuando el cuerpo mortal se canse.
Y por ser frágil y débil
Tu amor me socorra.
Señor, que no sea apartado de ti.
Señor ten piedad de mi.
Dirígeme a ti.