sábado, 28 de noviembre de 2009

Ayer se acabaron...

...mis días de estudinate en la UABC. La tan predicaba interdisciplinaridad me alcanzó en mi última hora del último semestre de clases como estudiante de licenciatura, sentado en frente a una Mac guardando clips de video para un documental llamado TIJUANA INDÍGENA.
Salí, de la ahora Facultad de Humanidades, solo, envuelto en una atomósfera mística, escuchando el sonido de mis pasos en el vacío y la música a lo lejos que provenía de la banda contratada por los que hasta ayer fueron mis vecinos en la Facultad de Administración y Contaduría y el mariachi de los vecinos de Turismo y Mercadotecnia.


No hubo amigos de quienes despedirse, ni profesores a quienes saludar, fue un
recuerdo de la primera experiencia en la universidad, como el primer día en el que solo llegué sin estar muy seguro de qué encontrar y solo me fui no muy seguro de lo que iba a hacer pero contento por iniciarlo; en esta ocasión me fui solo no muy seguro de qué hacer con lo que encontré, contento por lo que hice y aún falta, alegre por lo que terminé y a la espera de lo que vendrá.

Recuerdo que alguien mencionó que la Universidad es como una madre estricta al momento de entrar pero muy dificil de dejar una vez que la terminas. No sé cuales hayan sido los complejos del tipo que lo dijo, los compañeros psicólogos pueden hacer mejor ese análisis, yo me limito a decir que: La Universidad es al aspirante una meta, pero conforme avanzas en ella te va haciendo consciencia que tu tiempo en breve se acabará y llegado el momento te expulsa de ella sin mayor preocupación, dejandote solo su recuerdo y las redes sociales que en ella pudiste hacer. Así es queridos amigos, nuestro tiempo se acabó y nuestros nombres quedaran como un continuo en la fila de los graduados en esta historicidad de la que formamos parte y al mismo tiempo pretendemos observar. Pasado mañana nadie se acordará de nosotros, nunca lo esperamos, ahora lo sabemos. Las personas que nos ayudaron a aprender se van con nosotros, "nos las llevamos" aunque se quedan, las lecturas esas sí nos las quedamos, las que hicimos y las que debemos aún; los amigos, esos también se van, "nos los llevamos y nos llevan".

Hicimos lo que nos gustó hacer, no lo podemos negar, no nos lo pueden quitar. Aprendimos a sistematizar la forma de encontrar nuestras respuestas, aceptamos nuestra subjetividad, el reto de escribir desde el presente, la urgencia de ser historiadores en esta sociedad y nos comprometimos en palabras y acciones con este mundo del que somos parte y aquien debemos seguir sirviendo. Vaya si la historia tiene un sentido, la pregunta jamás tendrá concenso. A que tertulias con este Dios del que somos suyos que, entró en la historia y con ello la cambió, será juzgada.

Ahora parece que la aventura empieza...

jueves, 26 de noviembre de 2009

Son 49...

Felicidades papá!
Ayer alcanzaste a tocar con los diez dedos de tus dos manos cuarenta y nueve años!
Y siempre estás aquí, papá,
tapicero de manos ágiles,
que haz sabido aterciopelar y cuidar, amigo.
Vamos por los que nos quedan,
Te quiero.

martes, 24 de noviembre de 2009

Llegó el otoño


El Otoño es un jínete que recorre el jardín levantando polvo y las hojas secas de los árboles; el Otoño lo descubro al saberme los labios resecos, partidos. El Otoño juega a ser mensajero y llevar noticias, de que la Navidad pronto llegará, que mi cumplaños ya paso. Hay con el Otoño, porque me hace alegrarme por el calor que ya se fue, emocionarme con el frío que viene. No sé, tal vez, el Otoño me cae bien porque al verlo sé que pronto estarás aquí y sentiré tu nariz fría tocando mis mejillas cuando nos encontramos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Conversaciones con una mujer maltratada llamada Tijuana

Niña de risa discreta y ojos tristes,

No llores,

Siéntate a mi lado para contarte tus primeros días,

Aquellos que todavía conservo en mis memorias,

Y tú olvidaste en la juventud.

Días de paz y gozo fueron aquellos

Cuando Dios abrió los cielos y descendió,

Te parió con amor,

Como madre a su primogénito,

Cubrió tu cuerpo desnudo con neblina matutina

Y posó tu cabeza sobre tu pecho,

Llenóte el rostro de besos

Y sus labios húmedos fueron cual brisa de marina,

A tu frente y doradas mejillas de estepa.

Trazó con sus dedos,

Cual niño juega en el barro,

El cauce de un río,

Juntó la tierra entre sus manos y levantó el Colorado,

Por qué dices:

“El Señor me ha olvidado”,

Si cada atardecer él está a tu lado,

Te busca desde lejos como enamorado.


Yo creo que tú le has rechazado,

Como joven deslumbrada por los placeres

Huiste de casa,

Abriste tu puerta al extraño,

Vendiste tu cuerpo a cambio de dinero,

Desperdiciaste la inocencia del amor primero

Y tu ternura diste al extranjero.


Pero yo sé mujer de nombre bello

Que un día han de reencontrarse,

Entonces de tus montes brotarán vida,

En las calles de tu piel habrá justicia

Y la multitud de tus hijos conocerán la paz.

El día viene, señalado está,

Cuando de tus injusticias el Señor te librará.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Envuelto por vos

Entretenido entre letras y con palabras, alentado en las palabras, con la Palabra que es acción y desde el principio, el Logos hecho carne. Hablas y escucho, mi oído se deleita en tu instrucción y mi alma encuentra paz con tu correción, porque desaría la vida, resignifica la cotidianidad, lo mismo das esperanza con tu voz que insertidumbre con tu silencio.
Entre poetas de versos secos y cantados, con la melodía de la guitarra o el suave peculiar sonido de su voz, entre un Sabines acompañado de un Drexler, comiendo con un señor Guerra y bebiendo una copa con Serrat o Delgadillo, iniciando una de esas buenas conversaciones con Pacheco o Mistral, así paso este día frente al mar, sentado sin nada en mi mente que no seas tú. Esperando puntual tu cita, tu abrazo, tu caricia, tu promesa de volvernos a encontrar en un lugar extraño y cotidiano. El día transcurre entre la experiencia hecha poesía, con la sensibilidad a flor de piel, con la canción que hace llorar, con las noticias que dejan ese amargo sabor de injusticia en la boca, con la ternura de los amigos, con tus desafios (otra vez), con tus planes a punto de hervor, con nuestras citas pendientes y las conversaciones vía Internet.
No cabe duda que siempre encuentras una oportunidad para encontrarme y me mandas a buscar al otro en esta soledad informática, no cabe duda, siempre otorgas el momento para descansar y descubrir en el seno de ti mismo el descanso leyendo sobre el descanso. Gran maestro eres Dios vivo, tus lecciones y parábolas equilibran la vida, la teoría y la práctica. Yo callo, sentado escucho como platicas la historia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

El peatón, de Jaime Sabines


Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta.

Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta!

Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?

¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera, de peatón.

¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.

Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce y tranquila.


jueves, 12 de noviembre de 2009

Al florecito!


Nos alegramos al saber de tí,
de la felicidad en las miradas de tus padres,
de la vida que hay en ti.
Y ahora creces
entre mimos y cariños,
Pero tú, como en un plácido sueño
nos haces esperar para verte.

sábado, 7 de noviembre de 2009

A una chica

A la mujer que aún no conozco o reconozco,
a la que algún día me he de encontrar.
Sabes, no me intriga saber quién eres,
sino las múltiples decisiones tomadas que nos han de acercar.
¿Qué haces ahora mujer?
Lees, cantas, bailas, te peinas antes de dormir,
o sales a la calle a caminar.
¿Me has visto?
¿Te he visto?
¿Nos hemos visto?
¿Y si no cuándo?
¿Y si sí por qué no nos reconocemos?

Mujer, mis “te amo” los quiero demostrar con mis acciones,
que vayan más allá de gestos de caballerosidad,
no serán simples versos en tus cuadernos faciles de olvidar.
Mi mirada de ti a diario se ha de enamorar,
al caminar a tu lado,
en las luchas conjuntas,
con los dolores del cansancio,
al momento de sentarse a partir el pan,
y juntos compartirlo, darlo, dejarlo.

El Señor a quién servimos nos sabrá llevar,
será desde hoy el centro de nuestra relación,
nos dará Su amor
y con ese amor aprenderemos a amar.

¿Qué haces ahora mujer?
Duermes, trabajas, sales a pasear,
o te sientas a descansar.
¿Me pregunto qué flor te podré ofrecer?
¿Me has visto?
¿Te he visto?
¿Nos hemos visto?
¿Y si no cuándo?
¿Y si sí por qué no nos reconocemos?

Yo ahora estoy bien,
espero tu lo estés también...

viernes, 6 de noviembre de 2009

Crónica de un congreso anunciado...






...o de cómo el Pato y yo nos pusimos a llorar cuando platicábamos en un café en Ciudad Juárez mientras desayunábamos un chocolate y un tamal mientras le pagamos a un conjunto norteño para que atrás de nosotros tocara Paso del Norte.


Estoy a punto de salir de Ciudad Juárez, es domingo 1 de noviembre, después de seis días de vivir en una ciudad orgullosa de su historia, que se siente protagónica en la historia de México pero que vive en resistencia constante contra el miedo y la ingobernabilidad. Es mi segunda estancia en estas tierras, que para mi sorpresa me recibió con nieve en los cerros de los alrededores y El Paso. En un día más estaré en casa, en Tijuana, es evidente los muchos paralelismos que estas dos ciudades pueden tener, suelen ser más que las diferencias.

Como la primera vez que visité esta ciudad fronteriza fue para un evento académico de historia en esta segunda ocasión el pretexto fue el mismo. Mis compañeros y yo asistimos al XII Congreso Internacional de Historia Regional, éramos como tres neófitos en estas cosas de la historia, donde escuchamos y expusimos nuestras ideas. Fue bueno. Sin embargo no ocurrió solamente eso, y ahora quiero introducir una nota aclaratoria: dije “no ocurrió solamente eso”, porque estoy escribiendo desde el camión a dos días de distancia de los sucesos que intento representar. Rodeos del lenguaje, perdón, tal vez estoy cansado. En esta ocasión el Señor tenía más planes, por supuesto, siempre más trascendentes. Él usa el más caro congreso para volverlo un simple pretexto de cosas realmente importantes en esencia y fondo, las personas. Este Dios del que somos suyos nos enamora a diario con pequeñas y grandes sorpresas, mientras camina con nosotros nos hace disfrutar de los caminos y los encuentros con los hermanos y amigos para hacer un poco más ameno y divertido el caminar.

Así que para darle la importancia correcta a estos dos propósitos aparentemente iguales pero radicalmente opuestos: un congreso, que en su vertiente moderada es una oportunidad formativa y para adquirir experiencia académica pero que en su mayor radicalización puede convertirse en templo para el individualismo y egoísmo; y la compañía de los amigos en las situaciones difícilmente cotidianas de la fe práctica, que siempre será más interesante que cualquier congreso, diré al respecto del primero: “Fue un foro para dar a conocer una reflexión comunitaria y compartida con el fin de recibir comentarios propositivos, y al mismo adquirir nuevas experiencias formativas en la práctica de historiador.” Tal vez en otro texto me detenga con más detalles en este evento, en esta ocasión no. Por ahora al grano.

Volver a ver a Patricio y platicar con él fue de gran descanso y animo a mi vida, en el fondo creo que para la suya también, porque ambos pudimos reconocer nuestras vidas como producto inconcluso de la obra de Dios y no simplemente como vidas con cicatrices profundas y en algunos casos todavía dolorosas de un pasado que no elegimos o no supimos administrar. El Dios que nos llamó nos toma tal cual e inicia su obra redentora que incluye nuestra identidad misma, nuestra historia y le da sentido (tal vez Dios es el mejor historiador), no la cambia, no quita las consecuencias de las acciones pero nos hace concebir una posibilidad de futuro distinto, uno donde nos invita a soñar en la justicia y esperanza, un futuro al que nos llama a labrarlo y vivirlo en las decisiones y acciones presentes. ¡Ah Dios del que somos tuyos! ¿Quién puede pensar nuestras vidas mejor que tú?

La inquebrantable decisión de asumir el llamado y vivir la jornada ardua de sembrar pude verla en la mirada del joven-hombre de carácter fuerte que se sabe amado y acompañado por Dios, ese que le gusta el baile y la música de acordeón y bajo sexto. Mi oración es que la gracia y el amor de Dios abunden en su vida por medio de Jesús, nuestro amado Señor y Salvador.

Un día pudimos estar en la célula que ha iniciado en ICSA, en la UACJ, es hermoso ver como inició a crecer tierno y delicado el testimonio de un Jesús que puede responder a las necesidades del universitario en una ciudad como lo es Juárez. Me sentía contento, emocionado, agradecido por Dios por dejarme ver su obra. Nancy es una chica que ha asumido el llamado con compromiso a ser testimonio vivo de la esperanza y amor del Padre para con los hombres en Jesús, sal y luz en una sociedad compleja como la nuestra donde no se comprometen los valores del reino. Dios guarde la vida de estos dos jóvenes y honre su fidelidad, él, quien nos ha llamado, llamará a otros más.

Debo confesar que en un principio la idea era original era usar Juárez de trampolín, la meta era Chihuahua, platicar con “extraños” y mostrar el ministerio estudiantil invitando-retando a los universitarios cristianos a asumir el llamado, pero va, qué son nuestros planes. Por algunas circunstancias que ahora agradezco a Dios tal viaje se canceló y lo que en un principio se pudo traducir en derrota se convirtió en gozo al saber lo que ese mismo día nos esperaría. Nuestro inició con un rico chocolate y un tamal en un café popular y tradicional de Juárez, del cual quedé enamorado, un local amplio, diría grande, al centro una barra en forma de óvalo y a las orillas un sinfín de sillas, una atmosfera de esas que son como cálidas y familiares, donde se ven rostros de personas mayores que se confunden con el de los resto formando una extraña familia que se reconoce solo a la hora del desayuno o la comida. La conversación que amenizó nuestro desayuno fue tiernamente conmovedora, a tal punto que las lágrimas brotaron de nuestros ojos, curioso cuadro aquel, dos jóvenes desayunando y llorando, no sé que pensaron los demás, no me importa, sólo sé que esa experiencia está estampada en mi corazón. Lo más gracioso fue pedirle a un par de músicos que por ahí andaban unas canciones, El cachanilla (no se la sabía), Pescadores de Ensenada (ya de perdida, tampoco se la supieron), cuando por fin tocaron las que dijeron que sí sabían: El caballo blanco, El corrido de Chihuahua, Paso del Norte, nos dimos cuenta que se saltaron algunas estrofas. Fue divertido escuchar música mientras secábamos nuestras lágrimas. El día no terminó ahí, continuó con una visita a una librería de viejo, después un estudio bíblico en un parque, una cita con un pastor y una rica hamburguesa de cena.

No cabe duda, uno pone pero Dios dispone (jeje) ahora pienso en lo bueno que fue quedarnos en Juárez, gracias Dios. Ahora a tomar nuevas fuerzas, con amigos en la distancia pero cercanos en el corazón, en lo intimo de nuestras situaciones pasadas-presentes, en la esperanza compartida, en el anhelo esperado. Me quedo con las palabras, para mí y para Patricio, que el que inició la buena obra en nosotros la terminará hasta el día del Señor.

Fue un viaje corto, agradable, de mucho ánimo y que como todos plantean nuevos retos y más necesidades de buscar la dirección de Dios. Entre los balazos y el frío dos cosas son seguras y nadie nos la puede arrebatar, ni la muerte, los amigos que hacemos comunidad desde lejos pero de quienes sentimos su amor cálidamente a diario que llevamos en el pensamiento y la presencia siempre de Dios que no nos deja.

martes, 3 de noviembre de 2009

Tratando de regresar...

Y es que es fácil, o relativamente facil irse, quién puede decir lo contrario? Sin embargo los retornos se vuelven complejos, a caso alguien es el mismo al momento de regresar? Por supuesto que no. Entre los tiempos por los que pasamos hay recuerdo de los olores de las calles que caminamos y hacen todavía eco en mi mente las conversaciones sostenidas. Y nadie guarda silencio para poder escribir. Tal vez siempre es bueno darse un silencio al regreso, para pensar la ausencia, reflexionar mis pasos y después escribir, compartir, unir, darle sentido.

El gesto de dar sentido al pasado se ha convertido en una "maña" aprendida, o en términos mucho más académicos (que no siempre son los mejores), en una operación historiográfica.

Ahora escribo como para resucitar mis dedos del frío que los congeló casi una semana en Ciudad Juárez.

Como siempre, escribimos pensando en alguien específico y suponiendo algún lector,esta ocasión no es distinta.

Gracias Dios la oportunidad de salir y regresar, por las conversaciones continuadas, concluidas e iniciadas, por los paseos agotadores en una ciudad que se antoja para descubrir, por los kilometros en silencio que dan transición, los autobuses en carretera.
Gracias...


Patricio,

Mamá de Patricio

Hermana de Patricia

Lili

Karla

Karina

Hasel

Compa de Patricio

Señor que vende hamburguesas en frente de la casa de Patricio