jueves, 29 de octubre de 2015

Elías

Comparto mi exposición de Elías en el Retiro de estudiantes de Compa Sonora este mes de octubre.

Introducción
Para los próximos días tendremos calor con temperaturas mayores a los 45°C. ¿Qué intimidación o desafío puede ser este pequeño informe meteorológico?
Baal, Acab e Israel
1.- El tiempo de Elías. Israel bajo el rey Acab, quien se casó con Jezabel de Sidón,  el culto a Baal y su consorte Asera se instauró en el reino.
2.- El culto a Baal. Para las culturas agrícolas la lluvia era un factor decisivo en la vida, la falta o abundancia del vital  líquido provocaba caos: hambre, crisis económicas y muerte.  La forma de adorarlo  iba más allá de agrícolas plegarias piadosas sino que incluía la “prostitución sagrada” en los templos y los sacrificios humanos. No es difícil entender por qué su culto fue tan bien recibido y llegó a extenderse en Israel. Baal es un dios con el cual se puede “negociar favores” con intercambios y sacrificios, es el carnaval de los sentidos, fomenta el orgullo y lujuria sin exigir  obediencia alguna.
Nadie puede juzgar a la ligera esta inclinación de Israel por los ídolos y su olvido del Dios vivo. El culto a Baal continua, entra  como la humedad en nuestro corazón e incluso en la vida de la iglesia. Lo vemos cuando Jesús y su Palabra ya no es el centro alrededor del cual gira nuestras reuniones, inevitablemente los sermones se diluyen en palabras, modismos, gestos y multimedia hasta que ya no la encontramos. Quedan algunos versos sueltos sin sentido y terminan en charlas motivadoras carente de vida y poder para transformar. La música estimula nuestros sentidos y nos genera bienestar personal al grado de buscar extender estos tiempos, incluir más instrumentos, ensayar más, subir más el volumen de las bocinas para crear una psicosis colectiva que nos ayude a mitigar los dolores de la realidad sin la necesidad de Dios ni el compromiso con su Reino. He estado en iglesias donde dedican más tiempo a la música que  la lectura y exposición de la Palabra. El culto a Baal está en la congregación cuando se busca estimular los sentidos por sí mismo y para sí mismos.

El Señor Dios de Israel, Elías y su pueblo
3.- La tarea de Elías. El cap. 18 nos muestra al profeta en la cumbre del éxito. Sin embargo todo inició con un pronóstico del estado del tiempo: 1 Reyes 17Vive el Señor, Dios de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca.” Fuertes declaraciones. El Dios de Israel está vivo e  Israel es pueblo de Dios por un pacto íntimo, no hay lugar en ninguna parte para Baal. Más aún: Baal es impotente. ¿Podemos entenderlo? Las primeras palabras del profeta son un pronóstico del tiempo, un insulto formal a Baal y una especie de maldición que no causó aparentemente molestias inmediatas a nadie.
4.- Elías es una persona que tiene una relación con Dios, “vive el Señor, delante de quien estoy. La Ley del Señor y la historia de Dios con Israel le dan el marco de referencia para entender su mundo y la obra de Dios en su tiempo. El diagnóstico es feroz: Israel es adúltero, olvidó los mandamientos y a su Dios, el juicio divino es inminente. No habla ni entiende el mundo desde su perspectiva, la cual podría ser pesimista, sino desde la de Dios. Así cuando el rey le pregunta en cap. 18:
—¿Así que tú eres el que está trastornando a Israel?
18 —Yo no lo estoy trastornando —contestó Elías—, sino tú y tu gente, por dejar los mandamientos del Señor y rendir culto a las diferentes representaciones de Baal.19 Manda ahora gente que reúna a todos los israelitas en el monte Carmelo, con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Aserá, a quienes Jezabel mantiene.

5.- Elías es obediente y tiene fe. Habla la verdad de Dios, el juicio y obedece lo que el Señor le dice que haga: en cap. 17:2, 17:9 y 18:1. se repite que Dios lo manda y él va. No tiene muchas opciones, es perseguido por el rey y Dios se encarga de cuidarlo.
6.- La escuela de Dios está en Querim y Sarepta. Son los cuervos y la hospitalidad de una viuda en tierra enemiga “en la boca del lobo”. Los cuervos son animales impuros, él debió comer; la viuda era extranjera pero debió ser “mantenido” por ella. El cuervo y la extranjera pulieron al profeta, sí, Dios quiere restaurar su relación con el pueblo que escogió, pero él es el Señor de toda la tierra y aún de los extranjeros Dios tiene cuidado.  Es la escuela del anonimato, de la revelación de Dios y la espera.  Es la escuela que produce fe: la oración para que Dios resucitará al hijo de la viuda es única, la primera en la Biblia.  La sequía estaba profetizada en la Ley si Israel desobedecía, pero la resurrección no, es un paso más allá que Elías da en su fe, un salto a Dios.
Cuantos estudiantes no han sido forjados por Dios en su Palabra a su paso por la universidad y el ministerio estudiantil de COMPA, hombres y mujeres, personas que aman al Señor, le sirven y dedican la vida para extender su Reino en todas las áreas donde son llamadas. Sin embargo la formación no es sencilla, incluyen oración para que Dios haga su obra y nos guíe, fe para caminar en obediencia, perseverancia en invitar a la célula, hacer los estudios, etc. Hay infinidad de testimonios de personas que duraron muchos semestres invitando al grupo de evangelístico sin que nadie asistiera, pero no claudicaron.


7.- El momento cumbre. Cap. 18 lo vemos lanzando el desafío. ¿Quién es Dios? Decidan.  La asombrosa victoria del Dios de Israel provoca que el pueblo confiese: «¡El Señor es Dios, el Señor es Dios!» Y la muerte de los profetas de Baal.  Imaginen cómo debió sentirse el profeta: Satisfecho, útil, confiado a la espera de la última estocada. Qué esperó Elías, la conversión. El profeta se hace expectativas que Dios no le da. Corre delante del rey hasta Jezreel la capital y probablemente el segundo paso era la destrucción del templo de Baal, etc.
8.- El momento más bajo. Sin embargo llegamos a cap. 19 y escuchamos primeramente a Jezabel lanzando amenazas:
V.2 “Así me hagan los dioses y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu vida como la vida de uno de ellos.”
Vamos, por favor, hemos visto lo que sucedió en el Monte Carmelo, ¿Qué podría provocar esas amenazas en el campeón del Dios de Israel? Sin embargo, ¿qué sucedió?: Elías vió el peligro y escapó.  Hasta ahora es la primera salida del profeta hace sin ser llamado por Dios. El Señor no dijo: Sal de Jezreel. Aquí Elías decidió a partir del miedo. Imaginen: el profeta estaba esperando ver un cambio, una reforma y recibe amenazas (el rey ni siquiera mencionó a Dios cuando habló con Jezabel), se hizo ilusiones de cambio pero al verlas caer al suelo todo fue confusión y caos. Cuál es la respuesta: huir.
Me sorprende ver a muchos COMPAS en diferentes partes del mundo desanimados porque ven los obstáculos para hablar el Evangelio y los consideran infranqueables. Cuando ellos mismos han sido testigos y parte de la obra de DIos en sus universidades. Muchos de ustedes han sido los primeros en realizar células, proyectos o eventos en sus campus y han dejado ver y escuchar a Jesús entre personas que probablemente jamás habían escuchado.
9.- Lo falso del peligro. Me pregunto, que tan real era el riesgo que corrió Elías en Jezreel. Primero, Dios no le pide salir como la ocasión anterior. Pero fue lo que Elías conocía de Dios. Hablar y escapar. Sin embargo, parece que esa ocasión Dios quería que el profeta hiciera mucho más,
Por otro lado, Jezabel. Ella supo dónde estaba Elías, le mandó un mensajero para amenazarlo. Bien pudo ordenar su captura o ejecución pero no lo hace.
Lo cierto es que perdió en el momento cumbre de su vida como profeta. Es como el futbolista que renuncia a su carrera en conferencia de prensa inmediatamente después de recibir el Balón de Oro.
10.- La depresión. Cap. 19
3 Elías tuvo miedo[b], y se levantó y se fue para salvar su vida; y vino a Beerseba(C) de Judá y dejó allí a su criado, 4 y anduvo por el desierto un día de camino, y vino y se sentó bajo un arbusto (enebro)[c]; pidió morirse(D) y dijo: “Basta ya, Señor, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres.” 5 Y acostándose bajo el arbusto, se durmió; pero un ángel lo tocó(E) y le dijo: “Levántate, come.” 6 Entonces vio que en su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y una vasija de agua. Comió y bebió, y volvió a acostarse. 7 El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y le dijo: “Levántate, come, porque es muy largo el camino para ti.” 8 Se levantó, pues, y comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches(F) hasta Horeb, el monte de Dios(G).
Lo vemos huir v. 3, quedarse solo v.3, con deseos suicidas v.4, desanimado v.5, desmotivado v.6 y perder la perspectiva y exagerar la situación v. 10 y 14.
Quien ha experimentado la depresión podrá entender mejor a Elías y condenarlo menos. El llamado a la obra misionera es un trabajo arduo
¿Qué hizo Dios? No lo vio morbosamente mientras sufrió en su dolor, al contrario:
        estuvo presente y  lo sustentó v.5 y 6
        lo dejó vivir su crisis pero le pone  marcos sanos v.7
        lo guio a un encuentro con él en Horeb. v.8
        lo escucha y la habla de nuevo con verdad v.9 y13
        le da nuevas tareas v.15-18
        creó una comunidad misionera para evitar el trabajo en solitario v. 16-18

El trabajo en la obra estudiantil puede generar también estrés y depresión, el llamado de los profetas en el A.T. fue recordar el pacto al pueblo de Israel y Judá cuando se apartaron del Dios vivo.  La mayoría de las veces no fueron bien vistos, su mensaje no siempre fue recibido con beneplácito porque hablaron juicio de Dios, que fue una expresión misma de su amor por ellos. Los profetas recordaban al pueblo sus pecados con intención de hacerlos recapacitar y volverse en arrepentimiento genuino de corazón a su Dios. La historia de Elías es la historia de una persona con fe que no disimula sus fragilidades, esto nos deja ver a Dios acompañándonos en nuestras depresiones sin juzgarnos. Como misioneros en las universidades el trabajo no es más sencillo, seguimos hablando el mensaje de amor de Dios a una generación que le da la espalda y la mayoría de las ocasiones no quiere escuchar. Sin embargo, el Señor está con nosotros, él es el más comprometido con la extensión del Evangelio, él tiene la iniciativa y sobre todo, cuando el cansancio y desanimo invaden nuestras vidas, él es nuestro descanso. En Jesús podemos descansar, experimentar el Shalom de Dios, podemos ser renovados en nuestro cansancio.
Jesús somos incluidos en una nueva comunidad misionera para hacer equipo y donde el trabajo de “llaneros solitarios” no está permitido. ¿El trabajo nos agotó? Vayamos a Jesús.
El nos llama:
28 »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.»
El mandamiento es doble: “vengan”, “carguen mi yugo y aprendan de mí’, la promesa es el descanso. Sí, Jesús es el camino y nuestro ejemplo para hacer misión.



martes, 20 de octubre de 2015

Altibajos


Indiscutiblemente todos hemos experimentado altibajos en  una u otra área de nuestras vidas. Recientemente los experimento en mi "vocación" como profesor. De repente me encuentro en un salón de clases rodeado de media cincuentena de adolescentes sobrestimulados por sus dispositivos electrónicos y muchos de ellos quebrados con profundas heridas en el alma. Siempre he pensado que para tener oportunidad de aprender quien enseña debe ganarse la confianza para hablar y ser escuchado. 


En el caso de la materia de historia de México mi propósito las primeras semanas siempre es generar curiosidad, combatir esa dura pared de aburrimiento encarnada en el rostro de los estudiantes que tengo delante de mí. No siempre logro derribarla por completo, en mis primeros años de enseñanza creía que lo hacía a la perfección, sin embargo en la recapitulación me doy cuenta que no lo fue tanto como lo pensé. Sin embargo  ¿qué he hecho diferente en las últimas ocasiones? 

Las relaciones lo son todo, temo decirlo pero antes tener empatía con los estudiantes era más sencillo. Tal vez porque las nuevas generaciones son distintas y cada vez compartimos menos en común; tal vez porque me siento cansado y tal vez porque porque yo mismo me desilusiono del futuro, del sistema educativo del que formo parte y que no se deja reformar. Las escuelas podrían florecer bajo otros parámetros y ser más llevaderas para estudiantes y profesores. Probablemente antes "conectaba" mejor con ellos y ellas en un plano más horizontal donde todos eramos personas, nos caíamos bien, nos reíamos, aprendíamos juntos y al final de clase nos preguntábamos cuándo iniciaba la próxima.  Más responsabilidades administrativas consumen mi energía que me gustaría descargar en el salón. Esta tendencia a llenar a los docentes de más papeleos y trámites la he visto desde el preescolar hasta la universidad. ¿Acaso el profesor del s. XXI será también un oficinista? ¿Dónde encontrará la creatividad para enseñar? 


Esta situación me frustra, vamos iniciando un ciclo escolar nuevo y yo sintiéndome en crisis vocacional. Admito que este enredo tiene una carga extra por mi cansancio acumulado pero indiscutiblemente ahí está. Hace dos veranos compartí con futuros graduados acerca del llamado y vocación después de la universidad y he tenido que regresar a revisar mis notas para aprender y recordar algo para mí. 

Pero Dios tiene cuidado y nos sustenta en momentos como este. Mi lucha no recae en elegir un nuevo o mejor trabajo sino en recuperar aquello necesario para ejercerlo hoy. Estoy plantado donde soy útil y puedo desarrollar mis capacidades para la gloria de Dios. Entre la cumbre del éxito y las profundidades del fracaso hay distancia que no caminamos solos. El profeta Elías en el Antiguo Testamento es un ejemplo de este viaje, tremendamente decidido, en presencia de Dios y asumiendo su llamado con valor ayuda a entender la realidad desde la óptica de Dios. Hay un gran éxito en el Monte Carmelo donde las mentiras cayeron, Elías en la cumbre de la gloria y la posibilidad de cambio. Pero la realidad se impone, huye por miedo a perder la vida y se sume en una depresión. En esa circunstancia todo el mundo se colapsa para no dejarle ver con claridad, Dios parece ausente y difícil de encontrar. No obstante le sustenta y establece límites a su dolor robusteciendolo para asumir después de la crisis, con nuevas fuerzas y visión renovada, su llamado en una generación complicada. 

Dios le pone freno a nuestra caída estrepitosa con dirección al  desanimo y la depresión, va más allá, nos espera en la profundidad para hablarnos suavemente con susurros casi desapercibidos y ponernos de nuevo en camino.No hay que guardar las apariencias ante él, nos conoce y no se cansa de vernos en nuestra vulnerabilidad. Hay un Dios sufriente caminando a la cruz recordándonos que nos acompaña en nuestro dolor y soledad. Guardar silencio y esperar, él vendrá. 

No puedo decir que estoy completamente robustecido vocacionalmente hablando sin embargo atiendo a los susurros de Dios en medio de la cotidianidad que me recuerdan su presencia y cuidado. No hay dudas que éstos pueden ser de lo más extraños, como recobrar brios supliendo una clase de matemáticas para primer grado, explicando lenguaje algebraico a los chiquitines o conversar con mis estudiantes graduados sobre la vocación y la universidad en medio de la premura de las clases. El abrazo de los que regresan y dicen gracias, la sonrisas de quienes no dicen nada y solo crecen viviendo sus vidas. Mis años están invertidos en otras y otros y lo había olvidado. Sin embargo confío en el oportuno Dios recordándolo en momentos indispensables para seguir en el camino entregando mis ganas y fuerzas con la confianza de que él, en su momento oportuno tal vez las quiera hacer florecer.