miércoles, 23 de septiembre de 2015

Observando a la comunidad

"Las palabras tienen significados, pero algunas palabras producen además una `sensación´. La palabra comunidad es una de ellas. Produce una buena sensación: sea cual sea el significado de comunidad."
Zygmunt Bauman

Comunidad


Me gusta observar a las personas cuando estoy en la calle, desde hace meses al ver el tráfico o los camiones llenos me repito: "Somos tantos". Y la verdad es cierto, la población en esta esquina llamada Tijuana crece y crece (los defeños se reirán de mí, no importa). Sin embargo, a pesar de estar rodeados de personas, física o virtualmente, me he dado cuenta que experimentamos sensaciones de soledad o abandono. Convivo con adolescentes sintiéndose solos a pesar de estar rodeados de personas. Los universitarios no son distintos. ¡Vaya! Todos algunas ocasiones hemos experimentado esa sensación. Punto. 

¿A dónde voy con esto? Trato de ubicarme en un contexto. Hace un tiempo leí Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil de Zygmunt Bauman. Quienes conocen algo acerca del autor mencionarán de inmediato el concepto de "modernidad líquida", esto se refiere a la transitoriedad de las relaciones sociales, si quieren entender mejor lean el libro  o este artículo. 

Regresemos a Comunidad. Bauman comenta que esta palabra hace referencia a un lugar cálido, seguro, una metáfora del paraíso perdido y "que todavía se tienen la esperanza de encontrar". Señala que, en nuestro mundo individualizado y privatizado, los seres humanos no gozamos de este tipo de vínculos donde podamos sentirnos seguros, porque despreciamos todo tipo de relaciones que nos generen compromisos a largo plazo. Lo del momento es disfrutar rápido de los beneficios ofrecidos por las personas o una "comunidad", pero no estamos dispuestos a comprometernos por mucho tiempo, porque esto es despreciable, ya que nos impide experimentar o tener lo nuevo. Él autor diría que consumismo es disfrutar de desechar lo viejo para dar lugar a lo nuevo, lo importante no es tener lo nuevo, sino deshacerse de lo viejo rápidamente. En las relaciones entre personas opera la misma lógica. Esto quiere decir que comprometerse es atarse a un tipo de personas en un espacio determinado. Las nuevas élites que han superado estar barreras son los cosmopolitas, quienes celebran "la irrelevancia del lugar", ellos gozan de la capacidad de no echar raíces, no necesitan, aparentemente, una "comunidad" como el resto de los mortales. La comunidad en su aspecto más positivo ofrece "seguridad", en cambio, en su lago oscuro limita o copta la "libertad". Estas serían las dos hojas de la navaja, los extremos aparentemente irreconciliables por los que se decantan hacia uno u el otro todas las comunidades.

Admito que la lectura me dejó pensando, en nuestro trabajo en Compañerismo Estudiantil (COMPA) donde la palabra "comunidad" es ampliamente usada por todos nosotros porque de hecho, nos identificamos como tal, ya sea a nivel local, regional, nacional e incluso mundial. El julio pasado en Oaxtepec se reunió la Comunidad" Mundial. Sin embargo nosotros, los estudiantes líderes que participan en COMPA así como el resto de creyentes en Jesús formamos en principio parte de una comunidad de fe, la Iglesia de Cristo, que integra a todos los creyentes pasados, presentes y futuros en todo el mundo. Esta comunidad se expresa localmente por medio  de la congregación a la cual asistimos y donde establecemos vínculos íntimos de amor, servicio, cuidado, fraternidad, militancia y misión, o al menos se espera que los formemos. Esta comunidad que es la iglesia no nace de una construcción cultural que se ha venido adaptando al contexto sino proviene de la iniciativa de Dios. 

La Iglesia como modelo de comunidad

¿Cómo es la comunidad de IFES? ¿Qué tipo de comunidades locales estamos formando? En principio la comunidad sirve para identificarnos en el mismo llamado. Porque pertenecemos a la Iglesia nuestra comunidad no puede  ni siquiera aspirar a ser independiente de ésta. Nosotros somos parte de la iglesia, un brazo misionero y la servimos. Sobre esto, un mejor amigo y compañero de la universidad un día nos dijo a Ale y a mi que IFES es a los evangélicos lo que los Jesuitas a la Iglesia Católica. Porque nos identificamos en el campo misionero, porque trabajamos codo a codo, compartimos luchas y dudas los participantes en COMPA formamos una comunidad misionera que en ningún momento desea suplantar a la congregación local. 


No obstante, la experiencia (mis compañeros asesores/as concordarán conmigo) nos muestra que muchas veces los estudiantes no han tenido una buena experimentación comunitaria. Por ejemplo: algunos estudiantes provienen de iglesias muy herméticas y exigentes que absorben a las personas y su tiempo. Otras comunidades son simplemente reuniones de personas donde no hay un interés, cuidado y sin pastoreo. Por otra parte está la familia, esa núcleo fundamental de los seres humanos donde crecemos y no elegimos que tristemente no modela sanas relaciones ni las enseña. Esa fue mi historia, llegué al movimiento estudiantil cuando iniciaba la universidad y encontré un grupo de amigos cristianos que no se negaban a pensar, se arriesgaban, vivían fielmente el evangelio y servían a otros. En COMPA encontré una comunidad sana donde pude conocer más a Jesús y servirle mejor. Esta es la experiencia positiva de las comunidades. El cuidado de estas comunidades está en recordar lo fundamental: 

  • somos comunidad por iniciativa del Espíritu para amarnos, servirnos mutuamente y juntos servir al mundo en la extensión del Reino de Dios.
  • tenemos un propósito fundamental, dar a conocer las buenas noticias de Jesús que afectan todas las áreas del ser humano. 
  • todas las relaciones son horizontales y debemos luchar por mantenerlas así, de tal forma que el que "quiera ser el mayor que sirva a los demás".

Nuestras comunidades estudiantiles no son el fin sino un medio para conocer más a Jesús, servirnos y aprender unos a otros y juntos al mundo. Son espacios seguros para mostrar nuestras fragilidades, expresar las dudas, ejercitarnos en el amor, paciencia, perdón y servicio. Son, o deberían ser más del tipo de comunidad ética que pensaba Bauman. Este autor diferencia dos tipos de comunidades: "las comunidades estéticas", formadas entorno al consumo, superficiales y con vínculos que no atan; por otra parte están "las comunidades éticas", donde se generan compromisos del tipo "compartir fraternalmente", donde se afirma el derecho a la seguridad de todos los miembros ante la incertidumbre de la vida cotidiana y los compromisos se extienden a largo plazo. 

Desgraciadamente no todo es color de rosa y en la comunidad que es la Iglesia las personalidades no se diluyen para fusionarse en una masa homogénea, somos nacidos de nuevo por obra del Espíritu Santo y Dios está formando el carácter de Jesús en nosotros. Nuestra comunidades deberían tener un letrero que diga "POR FAVOR NO IDEALIZAR. ESTAMOS EN CONSTRUCCIÓN" para evitar mal entendidos y generar frustraciones en las personas al interior de las mismas y sobre todo a las personas no creyentes. En ningún momento creo que la iglesia sea un grupo de personas perfectas que no cometen errores sino un ejemplo de amor y servicio que muestran la luz de Jesús y son sal del mundo, que viven en la cotidianidad las enseñanzas del Maestro desafiando al mundo. El mismo Señor lo dijo en Juan 13: 
"Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. 35 De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros." 

En Hechos, donde leemos del nacimiento de la Iglesia vemos situaciones que  nos dejan ver que la perfección llegará con la consumación del Reino de Dios, no antes. 

Mencioné lo sanador que puede ser encontrar una comunidad donde crecer, fue mi caso y lo es para muchas personas que conozco. Sin embargo, en el trabajo de asesor también encontramos la otra cara de la moneda. Personas que no están dispuestas a formar parte de comunidades, vamos a llamarlas éticas, en términos sociológicos baumeanos. O iglesias locales que están dejando de formar este tipo de comunidades para remplazarlas por comunidades estéticas. Un gran riesgo por atentar contra la esencia misma de la iglesia. Me explico:

Puedo dar una lista de personas que no están dispuestas a formar parte de comunidades como las de COMPA porque primeramente no llenan sus expectativas, están tan acostumbrados a consumir lo último de la moda evangélica: milagros, conciertos, eventos, música, campañas, etcétera, que al conocer de COMPA esperan encontrar una experiencia sensitiva más para consumir. Pero al conocer más y reconocer que en primer lugar, ni hay multitudes ni hay nada sensacional sino énfasis en el evangelismo, enseñanza en  estudio bíblico, vida devocional y mente cristiana, se van sin más. Algunos nos "acusan" de tradicionalistas y religiosos mientras que otros de "liberales". ¿Quién los entiende?  

Algunas iglesias locales están formando comunidades entorno al consumo, no han notado como muchas veces el púlpito se convierte en un escenario, como se invierte en luces, sonido, multimedia y demás para generar atmósferas "agradables. Todo esto puede ser bueno pero cuando son el énfasis  de nuestros gastos y están por encima del apoyo a las misiones o proyectos de servicio debemos preguntarnos si algo no anda bien. 

Hay muchos estudiantes cristianos que no se comprometen, le tienen temor al compromiso, esta es la respuesta que yo he venido construyéndome cada vez que me pregunto: ¿Por qué tal o cual persona no quiere vincularse? La respuesta es que a muchos jóvenes evangélicos los mueve la lógica del consumo y satisfacción antes del compromiso con una comunidad de servicio mutuo, rendición de cuenta y trabajo en equipo. La vida cristiana en la universidad debería ser comunitaria. Claro que llegar a esto es difícil, pero es la obra de Dios en nosotros la que lo hace posible. 

¿Qué haremos?

Francamente no lo sé, tenemos una batalla en dos frentes, cuidar nuestras comunidades cristianas, particularmente la estudiantil, donde Dios nos llamó. Cuidarlas de qué, de nosotros mismos, de nuestros protagonismos, la división, el exclusivismo y hermetismo, estamos en el mundo pero no somos del mundo. Esforzarnos por nutrir comunidades abiertas a los no creyentes, donde los integrantes se muestran completamente humanos en sus realidades cotidianas, donde se muestra amor y servicio según el ejemplo de Jesús. Evitar caer en sensacionalismos vanos que no generan compromisos ni raíces con Dios, su Reino y en su Palabra. 

El otro frente es resistir ante las embestidas de la cultura, aquí me refiero a la cultura evangélica que esta sedienta de nuevas experiencias. La resistencia tiene que ser entorno a mantenernos firmes en la Palabra, en la lectura, vivencia, obediencia, exposición y comunicación de la Palabra, ante la moda de mensajes positivos alineados. No seremos populares por hacer estudios bíblicos pero a las personas les interesa y tienen curiosidad por conocer la Biblia y sobre todo a Jesús, el problema es que no somos capaces de verlo. En muchas partes dentro de las iglesias locales hemos escuchado Ale y yo como los líderes de jóvenes prefieren usar otro tipo de estrategias en lugar de leer la Biblia con otros por considerarlo "aburrido" o "difícil". En realidad puede ser complicado al inicio, pero algunas pautas básicas son suficientes para leer y entender la Biblia. El problema es la pereza intelectual que invade a muchos cristianos y cristianas. 

Dios quiera seguir usando a las comunidades de IFES al rededor del mundo, y de COMPA en México como instrumentos para la evangelización, la formación de discípulos de Jesús y de líderes siervos que hablan el evangelio en la sociedad de forma que se entienda y sirven a la iglesia del Señor. 




jueves, 17 de septiembre de 2015

EL TRABAJO SE HIZO PARA EL HOMBRE NO EL HOMBRE PARA EL TRABAJO

Workaholic: a person who works compulsively at the expense of other pursuits.

No es gracioso que en una sociedad inmersa en el individualismo competitivo, el paradigma del resultado y la obligatoriedad del éxito, haya una palabra para definir el comportamiento de una persona compulsiva por el trabajo. Conozco a un par de “patrones” que desearían sin dudar que todos sus empleados fueran workaholic, es decir,  personas compulsivas por el trabajo, algo así como adictos.

Desmintiendo clichés

Sin embargo esto no debería preocuparnos a los mexicanos, ya que uno de los múltiples clichés sobre nosotros es precisamente el ser flojos. No recuerdan esa imagen del hombre con sombrero y zarape, sentado en el suelo, recargado en un cactus como si durmiera. ¿O el flojo ratoncito “El lento Rodríguez”, primo de Speedy González? Sin embargo, información de la OCDE posicionan a México como el número uno (seguido de Corea del Sur) en horas trabajadas por año, en promedio un trabajador mexicano labora aproximadamente 2,250 anualmente.

Nuestras experiencias con el “trabajo” 

Pareciera que todo gira entorno al trabajo. Una ocasión hace unos años me sorprendí a mi mismo al escucharme, por alguna razón inicié una conversación con otra persona (no recuerdo donde) e inmediatamente después de decir mi nombre y sin ninguna necesidad en ese momento, mencioné que era profesor. Me dí cuenta que había algo dentro de mí con la necesidad de hacerlo notar y que no estaba bien. Pero es real, muchos de los jóvenes que entran en la universidad tienen como meta de vida "ser alguien" (respuesta bastante graciosa) o lo que eso significa: tener un buen empleo para ganar suficiente dinero y llevar una vida buena. Una completa mercantilización de la educación y la universidad. Esta respuesta no es distinta a veces entre los universitarios cristianos, al inicio yo también la dí. Recuerdo las respuestas que me dio un grupo de casi graduados de siete países diferentes, en el ENFOL 2013 en Nicaragua, cuando les pregunté qué les gustaría hacer después de la universidad. Todos, hombres y mujeres, respondieron pensando en conseguir un trabajo. Volví a preguntarles si todo lo que querían era conseguir un buen trabajo o si tenían otro tipo de planes que involucraran algún tipo de sueño o proyecto fuera del "trabajo". Fue entonces, cuando les ayudé a abrir el panorama, que pudieron contarme más y sí, escuché proyectos artísticos, sueños de viaje, formación, servicio, etcétera. 

La realidad de desempleo es una sombra que nos persigue. Todos tenemos una experiencia distinta cuando de trabajo hablamos. Puede ser la de padre/s con empleos bien o mal remunerados, empleos flexibles, eventuales o absorbentes que no dejaban tiempo para la familia o desempleados. Mi experiencia es la de padres trabajadores/emprendedores que acertaron y fracasaron en diferentes negocios, padres que le dedicaron mucho tiempo de su vida al trabajo y me enseñaron esa dedicación desde muy chico. Yo mismo he trabajado desde que tenía 13 años. 

Un profesor de la universidad con sarcasmo y realidad, dijo un día: un día eres universitario y al día siguiente desempleado. Con mi experiencia como asesor en COMPA puedo reconocer ese miedo al desempleo, los universitarios en su último año comienzan a preguntarse sobre qué hacer, dónde trabajarán. La presión por trabajar para aumentar los ingresos familiares en casa consciente o inconscientemente aumenta. No sólo eso, cuando ya se consigue el primer trabajo lo toman como si fuera el único salvavidas en el mar para una persona que no sabe nadar. Es decir, se aferran a él por la poca o mucha seguridad que ofrece, como si el trabajo les diera identidad. Por lo tanto, complacer al patrón o dedicarle toda la concentración y tiempo se convierte en una tentación al grado de crear del trabajo un ídolo. No puedo dejar de pensar en mi propia experiencia con mi primer trabajo formal como graduado universitario. Me esforzaba por hacer todo con excelencia, dedicarle horas extras, complacer a mis jefes, hacer notar que realmente era la persona adecuada. ¡Faltar o pedir días era algo inconcebible! La generosidad no florece en personas así. 

Para mi los años del primer trabajo ya pasaron, comparto mi tiempo en dos lugares diferentes, por las mañanas doy clases en una secundaria y por las tardes y fines de semana como obrero en COMPA. La semana pasada cumplí 29 años, cada vez resisto menos las desveladas y aunque disfruto despertarme unos minutos más temprano el cansancio se acumula. Un desafío para los que servimos con personas es que siempre hay trabajo. Douglas Stewart expresa esto muy bien al inicio de su libro Te daré descanso "El trabajo del líder requiere estar dispuesto a adaptarnos a los horarios y necesidades de otros" 

La realidad es que, nos dediquemos a lo que sea, formal o informalmente, llegamos al punto de agotarnos, el trabajo nos agota. Algunos en broma o con seriedad dicen que el trabajo es una especie de maldición producto de la caída o desobediencia de los seres humanos allá en el Edén. Nada más erróneo. Ya que si leemos con cuidado el Génesis, podemos notar que Dios le dio a Adán el jardín para que lo labrara y cuidara, esto evidentemente requirió que Adán trabajara. Es hasta cuando Adán y Eva desobedecen a Dios que, al romperse todas las relaciones, el trabajo pasó a ser una carga para el hombre.

El trabajo nos agota y a algunas personas, las consume. 

Alguna vez llegué a pensar que decir frases como "no tengo tiempo", "estoy sumamente ocupado", "si el día tuviera más horas", eran realmente sinónimos de buena salud, sin embargo son todo lo contrario. Son los síntomas de una persona mal administrada en su tiempo y profundamente agotada. El agotamiento es riesgoso, para la salud, el estado de ánimo y el espíritu. Nos comienza a llenar de ira, frustración, estrés y apocar la mirada, todo tiene un tono diferente. Nos tira en la lona. ¡Un momento! ¿Acaso me estoy quejando? ¿Esto es una apología a la flojera? Tranquilos. Si eres de las personas que te gusta estar siempre trabajando, piensas o crees que precisamente eso es lo más importante en esta etapa de tu vida, si todavía eres de los que piensa que el trabajo duro los primeros años de la vida te proporcionarán una jubilación temprana para disfrutar la vida, te recomiendo que vuelvas a leer desde el principio. 

Para algunos el trabajo se vuelve un ídolo, lo colocan en el centro del corazón, todo gira entorno a él, le ofrecen sacrificios de tiempo y personas. Y como todo ídolo, nunca está satisfecho, siempre es inmisericordioso, exigente y no salva. Sin embargo, hay otras personas que por descuido de ciertas disciplinas que nos permiten mantenerlo contenido en su lugar correcto, con una visión sana de él, dejamos que se expanda, abarcando más y más hasta convertirse en una fuente de agotamiento constante que consume energía y visión. Ambos casos necesitan de la intervención divina. Trabajar afanosamente puede tener muchas causas, todos necesitamos proveer para las necesidades básicas y el trabajo nos remunera con dinero para hacerlo. Sin embargo, muchas veces el sistema económico (casi siempre) es injusto y el sueldo que recibimos por nuestro trabajo es bajo. Otras ocasiones, sin importa el sueldo, el trabajo consume y  le dedicamos tiempo y esfuerzo como una forma de escape de nuestros propios problemas personales, o familiares. Muchos padres de familia, en la escuela donde trabajo, son hombres y mujeres ocupadísimos sin tiempo de resolver las necesidad de amor, apoyo o los problemas de sus hijos. Algunos adoran el trabajo porque se convirtió en la fuente de su identidad, su trabajo le otorga valor como persona. 

Redescubriendo el Shabat 

Desde junio y julio pasado Ale y yo hemos estado envueltos en muchas actividades de trabajo, las vacaciones de descanso estuvieron aderezadas con la Asamblea Mundial en julio, lo cual significó mucho más trabajo. El fin de las "vacaciones" y el regreso a casa y rutina normal significó la gota que derramó el vaso. Despertar temprano, agendar actividades, ver personas, planear, reuniones, más personas, viajes. El agotamiento nos alcanzó y nos caló hondo, porque afectó nuestra salud, estado de ánimo y sobre todo generó frustración en ambos. Y el riesgo de eso cuando estás casado es querer desquitarte o culpar a la pareja de ello. Ya en medio de la tormenta notamos cómo fuimos descuidando tiempos valiosos como el día de descanso, el día de nuestra cita, el día de silencio y retiro con Dios. ¡Nuestra agenda no miente, casi la totalidad de fines de semana estaban ocupados con trabajo! Llegar al punto de reconocer el error y hacer ajustes nunca es fácil ni se logra solo, siempre se necesita ayuda. 

Desde Génesis leemos que Dios después de su acto creativo descansó de todas sus obras. Más adelante, cuando dio la Ley al pueblo de Israel en el Monte Sinaí (Éxodo 20) quedó de nuevo en claro el mandamiento de "guardar el día del reposo", seis días de trabajo y uno de descanso. Más adelante (Éxodo 23), cuando se hablan de las implicaciones de eso se explica también que el pueblo podría trabajar la tierra seis años consecutivos pero la dejaría descansar el séptimo. Incluso, los animales recibían un día de descanso por cada seis de trabajo. El día de reposo, o Shabat era un día de descanso, un día sagrado. Una pausa para pensar más allá de las actividades económicas. Un tiempo para el encuentro con el Creador. 



Nunca como hoy pensé que el shabat o día de reposo fuera algo tan real y necesario en la vida. En nuestra cultura un día de reposo va contra la lógica de la producción. Es en este tiempo que permitimos descansar de todas nuestras obras y encontrarnos con el Señor que nos ama, nos llama, está con nosotros y nos quiere a nosotros y no a las actividades que hacemos. Es un tiempo de descanso, de escuchar su voz corrigiendonos, mostrando nuestros afanes innecesarios.      

No tenemos todas las respuestas ni consideramos que ya lo hemos aprendido todo, pero en cuanto al tema Ale y yo reconocemos que estamos en proceso. Las últimas semanas han significado cambios, principalmente en la agenda, encaminados a respetar el día de reposo, buscar el tiempo con Dios y con nosotros mismos. No es fácil reconocer que estamos agotados ni considerar el daño que el agotamiento puede llegar a causar en nuestra persona, salud, concentración, trabajo, visión y relaciones. 

Jesús dice en Mateo 11:28-30 
28 »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.»  
En este pasaje hay una invitación y mandato doble: "Vengan a mí"  y "carguen con mi yugo" nos dice el Señor. Jesús nos propone liberarnos del yugo del trabajo, del pecado, de la búsqueda sin encontrar y del sin sentido si acudimos a él. Esta es una invitación que me conmueve, más cuando puedo identificarme propiamente como cansado y agobiado. En Jesús encontramos el descanso anhelado. Si yugo es ligero, su carga es liviana. La invitación que nos hace Jesús a nosotros los cansados es a acudir a él, estar con él, aprender de él, ser como él y hallar en él el reposo. Esto bien puede ser iniciado en breves tiempos de retiro con el Señor. Es fácil leerlo, entenderlo intelectualmente, pero al momento de proponernos un día de retiro siempre surge la tentación de "adelantar" para mañana, "ponernos al corriente" con los pendientes. El Maestro quiere que estemos con él, a su lado para quitarnos el yugo del activismo. Su amor por nosotros es abundantemente y no proporcional a nuestras actividades para él o en su nombre, que alejadas de él sólo nos cansan y desgastan. 


¿Qué hacer si ya estamos agotados? 

¿Cómo le ponemos freno a la nuestra vida? Repito: No podemos hacerlo solos. Cuando reconocimos que estábamos cansados, Ale y yo simplemente pensamos en dormir más, ya que el cansancio físico también es cansancio emocional y a nivel espiritual es estancamiento, frustración y puede generar resentimiento, odio. Si tú estás pasando por algo similar no lo camines en soledad, es oportunidad para dejarse renovar por Dios, eso no quiere decir que no haremos cosas diferentes como: 


  • Hacer cambios. Retomar disciplinas, John Sttot explica de forma sencilla que el estancamiento espiritual es producto del relajamiento de las disciplina del descanso y relajación, la administración del tiempo y el tiempo devocional. Significa decidir por adelantado, o mejor dicho, planear los días de descanso, los de retiro, las citas, las horas del día para la Palabra y la oración. 
  • Busca la comunidad. Yo soy más melancólico, necesito tiempos de silencio, demasiadas personas por mucho tiempo sin espacios de tranquilidad me agotan. Sin embargo, la comunidad es necesaria, no podemos vivir solos. Alejandra y yo nos sabíamos agotados, por lo tanto tuvimos que decírnoslo, comunicarlo y asumirlo. Además, necesitamos la presencia de amigos que nos acompañen y cuiden, de una comunidad; en nuestro caso, de una pareja de cristianos maduros a quien amamos y a quien le tenemos confianza. 
  • Buscar ayuda. Tal vez la situación es más grave de lo normal, puedes acudir con amigo, pastor, psicólogo y hacer cambios drásticos en tu estilo de vida, como dejar cierta actividad. 
  • Consigue material. A mí me ayuda la lectura de ciertos libros, por ejemplo Te daré descanso de Douglas. Stewart, Desafíos del liderazgo cristiano de John Stott o En el nombre de Jesús de Hnery J.M. Nouwen. 
Somos más que operadores, estamos hechos para más que el trabajo, de hecho, el trabajo se hizo para el hombre, no el hombre para el trabajo. Vivir la vida, o intentar vivir la vida como personas pareciera que cada vez se vuelve más contrario a las pautas que dicta la cultura y el sistema económico. Ojalá como cristianos podamos ser más sal y luz en este tema. ¿Tenemos necesidades? Sí, como todas las personas. ¿Tenemos trabajo? Sí, alguno bien remunerado, o no, otro sin salario; pero rehuimos a convertirlo en nuestro ídolo o la base de nuestra identidad. Confiamos en la provisión de Dios que alimenta a las aves sin que ellas siembren o cosechen y nos alimentará. Oramos pidiendo el pan nuestro de cada día después de reconocer su gloria y pedir que su Reino se establezca. Como que Dios da por sentado que él se encargará de suplirnos todo eso, como queriéndonos liberar de esa carga para concentrarnos en los temas importantes: el Reino. Dios nos ayude a modelar vidas así. 


miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Y los evangélicos en el México de la crisis?

Para la mayoría de las personas comunes y corrientes que vivimos en México sin el privilegio de la abundancia de dinero (obtenido honradamente, mediante el soborno, robo o impunidad o las ganancias del narcotráfico, trata de personas y otras de las muchas actividades ilícitas) nos es difícil mantenernos alejados de los problemas sociales que nos aquejan a todos como inseguridad, desempleo, falta de seguridad social, pobreza, etc.  

A la mitad del sexenio en curso es evidente el desprestigio del Estado, los partidos políticos, gobiernos locales, departamentos policiacos y elementos del ejército. En general, no se necesita mucho esfuerzo para encontrar noticias que involucran a los miembros del gobierno en actos de corrupción, robo, sobornos, impunidad, alianza con el crimen organizado e ineptitud para resolver de fondo los problemas principales. El Estado está rebasado por la realidad, la clase política sigue viviendo en otro México, ajeno a la sociedad y mintiendo descaradamente. Ayer leí que se comprará un seguro que abarca daño patrimonial al Estado, impericia y negligencia en el ejercicio de las atribuciones de estos altos servidores públicos”, para altos funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Energía. Básicamente es seguro contra la estupidez que premia la ineptitud. Además, cayó la versión oficial del gobierno por las desapariciones de los 43 normalistas. Sin mencionar por ejemplo, el comisionado para investigar la “Casa Blanca” de Peña Nieto confirmó que no hubo conflictos de intereses; o la devaluación del peso. Todavía hoy antes de salir a la oficina leí que la Suprema Corte de Justicia puso otro candado al registro de candidatos independientes en Tamaulipas.

Las críticas al gobierno florecen, con justa razón y evidencia, por muchas partes aunque haya presión y censura contra reporteros. Sin embargo, me llaman la atención las últimas declaraciones de algunos miembros de la iglesia católica y el silencio de los evangélicos.


El domingo 6 de septiembre la editorial “En defensa de los migrantes” publicada por el semanario En defensa de la fe se critica la postura del gobierno mexicano ante las declaraciones del precandidato a la presidencia de los EUA Donald Trump, textualmente dice: “la debilidad del gobierno mexicano y su nula respuesta no hacen más que dejar a nuestros connacionales en la más absoluta indefensión”.
Por otra parte, el padre Alejandro Solalinde, duro crítico del gobierno, continúa  poniendo diferentes temas sobre la mesa exhibiendo la incapacidad del gobierno para resolverlos de fondo y usando palabras duras como: “vivimos en un narcoestado”, entre otras muchas que pueden consultarse en distintas notas periodísticas en la web. Estas críticas no son nada nuevas, el mismo Solalinde lleva años trabajando con migrantes y denunciando el atropello de las autoridades mexicanas a los migrantes centroamericanos de paso a los EUA. Un caso más de este tipo es el obispo de Saltillo, Raúl Vera, quien ya en noviembre del año pasado, en plena efervescencia por los casos de Ayotzinapa, Iguala y Tlatlaya  comentó: “Si noreaccionamos, esto es lo que nos espera: un Estado cada vez más represor y másasesino”. No podemos dejar que estas participaciones más visibles se dan en el marco del pontificado de Francisco.  

Ante estos ejemplos no puedo dejarme de preguntar qué está sucediendo en el mundo evangélico en México, quiénes son las voces evangélicas que se suman a esta labor profética de denuncia y búsqueda de la justicia. El panorama, como lo veo, probablemente me equivoque, es distinto. Creo que buena parte de los evangélicos “echarían las campanas al vuelo” (si los templos evangélicos tuvieran campanarios) porque el Partido Encuentro Social (ubicado como de “derecha”) obtuvo registro a nivel nacional en las pasadas elecciones (y los recursos que eso significan) o porque alcanzó 8 diputados federales.  

Datos curiosos

Entre los datos curiosos del PES se encuentran por ejemplo, que en la primera intervención en la tribuna de la Cámara de Diputados, Hugo Eric Flores, el diputado del PES, pidió vencer los tabús y malentendidos del laicismo en el país y promoverá una iniciativa para remover trabas legales en ese aspecto.  Contrastes, el grupo parlamentario de MovimientoCiudadano promoverá una iniciativa de Ley de Austeridad para reducir salario de altos funcionarios y pensiones a expresidentes. ¿Viven en países diferentes? ¿Honra más a Dios que se le mencione más en la esfera pública a la justicia?
Además que el coordinador parlamentario en la cámara de diputados será Alejandro GonzálezMurillo, sobrino del exprocurador Jesús Murillo Karam, quien nos dio una dudosa versión histórica de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y que actualmente ha sido desmentida por peritos internacionales. Por mencionar uno más, según el periódico El Universal, entre los diputados electos que no han rendido declaración patrimonial hasta el lunes 7 de septiembre, se encuentra el Diputado José Alfredo Ferreiro Velazco por el PES de Baja California.


Miopia

Desgraciadamente la agenda política de los evangélicos ha sido reduccionista, se ha concentrado en matrimonios homosexuales, adopciones por parejas homosexuales, defensa de la vida, promoción de valores familiares, etc. No quiero decir que esos temas no deban debatirse en la escena pública o que como evangélicos no mostremos cierta postura. El problema es reducir la participación política a eso y no hablar nada de injusticia, combate a la corrupción, denuncia de autoridades corruptas y otros temas realmente importantes de mayor calado. Una vez escuche a un funcionario del PES que llegar a los puestos públicos significaría en más permisos para las actividades de las iglesias.  


Se necesita una voz profética, de denuncia, de compromiso por la justicia, transformación y ruptura,  no acomodarse a los espacios de la estructura política. Sin embargo, desgraciadamente los sectores evangélicos son quienes más apología hacen a los gobiernos sin importar si están envueltos en casos de corrupción. Desgraciadamente como evangélicos no estamos haciendo lo suficiente ni siquiera en nuestras colonias  y desde nuestras comunidades locales de fe. Parece que entre más participación pública, mayor presencia social e influencia en los gobiernos locales la enseñanza de la justicia y esperanza en las Buenas noticias de Jesús se diluye. Ojalá en esta semana los evangélicos en México perdiéramos todos los logros sociales, el influyentismo político o nos cerraran los templos. Al menos así prendería el fuego. 

El evangelio no es un escape del mundo, las buenas noticias son de la reconciliación de todas las cosas con Dios por medio de Jesús. 

Les dejo Lucas 4 

 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagogael día de reposo, y se levantó a leer. 17 Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espiritu del Señor esta sobre mi,
porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos,
y la recuperacion de la vista a los ciegos;
para poner en libertad a los oprimidos;
19 para proclamar el año favorable del Señor.

martes, 1 de septiembre de 2015

Obertura


Hubo tanta luz el día de mi nacimiento en boca de quienes me besaron
iluminándome el rostro para soportar
asido vivo a la vida
la oscuridad de los años venideros.

nace violentamente el hombre al mundo
entre sudor, sangre y dolor
y el mundo nace estrepitosamente al hombre
inquietantemente desigual, sufriente e injusto
en una compleja red pscicosemántica
viral y volátil
donde juega la vida y lo real.

todas las preguntas se autojustifican
vida-nacimiento-vida-muerte-vida
de un extremo a otro surge la duda
el tormentoso desorden del caos
por donde sólo el hombre caminará hacia su final
¿Quién lo acompañará en el laberinto de la vida?

San Arsenio, por ejemplo, oraba toda la noche
abandonando el sol a sus espaldas
con sus manos tendidas al cielo sin temor
confiado a una amorosa presencia
acompañante a lo largo de su jornada nocturna
hasta que el sol renaciera en el horizonte.

solo nadie encontrará la salida
secamente envejecerá   
tumbado por los años
olvidado por el futuro

cada cual expresa
en sus propios tonos
la búsqueda de respuestas a las inquietudes
no he visto a nadie que no espere
 uno guarda esperanza
sin saber si le es dada o le nace
como fuego en los años primeros
la conserva, enseña y hereda.

aprendí de mis padres a conservar el misterio
a decir la verdad
la ética protestante y el espíritu capital
el gusto por las fiestas
el camping
el parque
y el trabajo arduo.

sé consultar los cielos de noche y de día
observo todas las lunas
he visto suficientes atardeceres
para llenarme los ojos de fuego arrebolado
y saber que la oscuridad no dura para siempre.

hilos plateados posan sobre mis cabellos
coronándome de vida
tengo un rostro propio
las huellas de sus manos y sus besos lo moldearon

para mí los años no conocen límite en mi cuerpo 
permanecen abonando un suelo fértil
con el pasar del tiempo
en temporada buena

daré fruto