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Mostrando las entradas etiquetadas como trabajo

Reconciliándome con mis manos

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Hay tantas oportunidades donde fundamentar tu identidad y todas ellas tan frágiles y efímeras; como “maldecidas” por un mundo líquido donde aparentemente ya nada es sólido ni puede permanecer. Como cristianos estamos inmersos en un contexto histórico específico, también somos “hijos o hijas de nuestro tiempo” y siempre necesitamos a las demás personas para que nos dejen ver nuestros puntos ciegos. Para mi este tema de la identidad salió a colación en este tiempo en Vancouver. El fin de semana conversaba con Arturo Nacho, de Bolivia, sobre su experiencia como migrante en Canadá y la charla, a pesar de ser breve, me animó a escribir lo que ya llevaba procesando en la cabeza.   La historia comienza así… Antes de venir a Canadá trabajaba como profesor en un colegio jesuita y además tenía una responsabilidad administrativa. Dicha responsabilidad incluía dar clases, coordinar eventos, reuniones, gestionar procesos, permanecer rodeado de personas y con capacidad de tomar decision...

EL TRABAJO SE HIZO PARA EL HOMBRE NO EL HOMBRE PARA EL TRABAJO

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Workaholic : a person who works compulsively at the expense of other pursuits. No es gracioso que en una sociedad inmersa en el individualismo competitivo, el paradigma del resultado y la obligatoriedad del éxito, haya una palabra para definir el comportamiento de una persona compulsiva por el trabajo. Conozco a un par de “patrones” que desearían sin dudar que todos sus empleados fueran workaholic, es decir,  personas compulsivas por el trabajo, algo así como adictos. Desmintiendo clichés Sin embargo esto no debería preocuparnos a los mexicanos, ya que uno de los múltiples clichés sobre nosotros es precisamente el ser flojos. No recuerdan esa imagen del hombre con sombrero y zarape, sentado en el suelo, recargado en un cactus como si durmiera. ¿O el flojo ratoncito “El lento Rodríguez”, primo de Speedy González? Si n embargo, información de la OCDE  posicionan a México como el número uno (seguido de Corea del Sur) en horas trabajadas por año, en promedio un traba...

Continuar en el camino

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Cada vez pienso y me convenzo más de que el tiempo es una convención inventada impuesta e incluso autoimpuesta; vivimos sujetos al tiempo y no sabemos cómo liderar con ello, suponemos, algunas ocasiones, tener en exceso, pero es una simple percepción explicada por la Neurociencia; otras veces, sufrimos por no tener suficiente, pero es una simple consecuencia de nuestra desorganización cotidiana. La realidad nadie sabe con exactitud de cuánto tiempo dispone -las horas se miden igual para todos, ricos y pobres gozamos de horas de sesenta minutos cada una-, salvo los enfermos en etapa terminal, porque aparentemente tienen su tiempo contado. Luchamos contra el tiempo, como Will Salas en la película In time, intentamos dominarlo, sacarle el máximo provecho, alargarlo y borrar su paso de nuestro rostro y manos pero siempre es inútil, no lo tendremos de sobra, algún día se nos va a acabar como a todos por igual, sin importar aparentemente qué hicimos con el que tuvimos. Y así, el tiempo ...

Ahora hay un "ellos" que nombré "mis"

Son varios grupos... tienen potencial, no todos lo saben, pero lo demuestran; entre que crecen y aprenden por lo pronto son "mis alumnos"...

El volván dormido

Ejército de esperanzas, Manos trabajadoras y perseverantes, Nido de sueños, …casa donde pocos de ellos se alcanzan… Tierra de nadie y tierra de todos… Cual número su segundo nombre. Ciclos agobiantes, horas recortadas…alargadas, Personas libres y apresadas, De cuerpos fulminantes y músculos tensos, incansables… igual que peones en el tablero, como ovejas al matadero ¿Quién ha de saber el sabor agridulce de tu sueldo? ¿De dónde vendrá la mano que te salude, Hermano obrero? ¿Queda alguna mirada para redimirte y no juzgarte? Tú…ustedes…nosotros… que somos tan distintos Pero padecemos los mismos males… Cuando nos encontraremos en la calle Con un solo grito en la garganta: ¡Justicia!

Hay un canto ignorado en cada esquina

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Otro de Después de las Diez y Cuarto, una serie de pequeñas historias urbanas.... EL CANTO IGNORADO Temprano, antes que la estación de radio iniciara su programación regular, se levantó y dirigió al baño, tomó el cortabarbas e inició la poda de su barbilla, al final, vio con cierta alegría la casi perfecta rasurada. Salió del baño y despertó a sus hijos para que llegaran temprano a la escuela, no tuvo respuesta, ellos se aferraron con todas sus fuerzas a la almohada. Regresó al lado de la habitación donde estaba su cama para arreglarla. Veinte minutos después estaba listo, a la puerta, guitarra al hombro y niños tomados de la mano, la abrió con gran pesar y dio titubeante los primeros pasos, buscó con su mirada a lo lejos una silueta familiar, la encontró. De pronto, estaba frente a él una mujer joven de bellas formas, pero con el maquillaje corrido, que dejaba ver sus profundas ojeras, al instante los niños le soltaron de la mano y corrieron hacía ella....