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Mostrando las entradas etiquetadas como camino

Entretejer la vida

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Ya casi cumplimos dos meses aquí en Vancouver y seguimos entretejiendo la vida con otras personas. Lo primero fue establecernos, conocer, reconocer y apropiarnos de la nueva ciudad, nuestro nuevo rol y asumir la realidad de nuestro tiempo aquí. Ahora estamos más avanzados en eso, ya sabemos en qué mercados comprar las cosas, donde comprar la fruta o verdura, qué mercado tiene lo necesario para el desayuno y dónde ponen mejores especiales. Creo que es tiempo de tejer. Como la abuela. V eo que ahora pasamos de los lugares a las personas. A entretejernos con otras y otros. Atardecer en Jericho Beach, donde corremos. El cambio nos distanció de nuestra red de personas. Pero aquí estamos siendo invitados por Dios a sumarnos a otras, a construir creativamente con otros una comunidad distinta y a ver la mano de Dios permitiendo los encuentros. Ahora me asombro positivamente al reconocer rostros y alegrarme por encontrarlos.  Particularmente Regent College es un punto de encuen...

Liminalidad

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Apenas llegamos un mes en Vancouver pero ha sido un tiempo largo. Suficiente para reconocer los estragos causados por la mudanza en Ale, en mí, en nosotros. Salir de Tijuana fue una locura, no hay muchas formas de explicarlo. De pronto dejamos todo y a tofos, como una urgencia de responder afirmativamente y con movimiento a una invitación de Dios para tomar el camino. Cosquillas que nos sacan de la comodidad. Todos los “sí” que hemos dicho a Dios pasan factura de implicaciones. Por ejemplo, ya no tengo un marco claro y rígido de referencia para proyectar al futuro. Estamos en transición y siempre es mucho más fácil reconocer lo andado que el porvenir. En Tijuana se quedó nuestro “lugar seguro”, la zona de confort y el fruto de nuestro trabajo. Pero todo está allá, lejos; nosotros ahora estamos acá, en otro sitio. A este nuevo lugar estamos invitados para asumir y hacerlo nuestro “hogar”. Antes de sumergirnos en la dinámica de la nueva ciudad pasamos un tiempo de retiro e...

Al desierto se asiste por invitación

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El desierto es un sitio de soledad y silencio a donde generalmente no se va por iniciativa propia sino por invitación de Dios. Estamos rodead@s de personas, pendientes, agenda, etc. que pocas veces permanecemos en silencio y soledad, incluso, podemos estar aturdidos o gritando en Internet aun cuando en un cuarto no haya otra persona. Al desierto se asiste por invitación y es difícil rechazarla, es cuestión de discernimiento para entenderse dentro de él. ¿Qué haré ahora? Henri Nouwen dice que en “la soledad puedo desmontar mi andamiaje: nada de amigos con quienes charlar, nada de llamadas telefónicas, nada de asistir a reuniones, nada de música ambiental, nada de literatura evasiva, sino tan sólo yo desnudo, vulnerable, débil, pecador, desposeído, roto, mi nada. Es precisamente esta nada lo que tengo que afrontar en mi soledad, una nada tan terrible que todo en mí clama por amigos, mi trabajo y mis distracciones, de modo que pueda olvidarla y convencerme de que valgo algo. Pero e...

PREGUNTAS PARA EL CAMINO I

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Los aficionados al futbol soccer se muestran reverentes y fieles seguidores de un equipo en particular en los momentos de mayor alegría así como en las derrotas más penosas. Para ellos el equipo no es ajeno, conocen a los jugadores y les llaman por sus nombres.   De muchas y diversas maneras procuran identificarse con ellos portando las mismas camisas con los colores y números de sus favoritos. Sus esfuerzos no rayan en la locura porque la pasión es compartida, hay otros en el mundo con los mismos gustos e intereses dispuestos a acompa ñar en las prácticas, públicas o privadas, destinadas a anunciar a otros las buenas noticias de la efectividad deportiva de su equipo.  Agitan sus banderas extasiados al grado de la locura, entonan con solemnidad de himno los cantos del equipo cuando se celebra la victoria y permanecen en el silencio sepulcral más sobrio en la derrota avivando la esperanza de la resurrección del próximo encuentro. La religiosidad demostrada provocaría l...

Abdiel cruzó la frontera

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Cuando Abdiel cruzó la frontera entre México y Estados Unidos por Tijuana, legal, consciente de lo que había hecho para lograrlo (tramitar el pasaporte Mexicano, pagar a un establecimiento para que llenaran el Formulario DS-160, pagar el importe por derecho de visa, agendar dos citas, la primera para toma de huellas y fotografía, la última en el Consulado para entrevista con un oficial consular)   vio otros mundos que chocaban en un mismo espacio para existir, compartiéndose para formar otros nuevos o destruyéndose entre sí. A consecuencias de eso no pudo dejar de sentir explosiones de preguntas en su cabeza asombrado por los lugares donde él caminaba y tan celosamente están prohibidos para otras y otros como él, nacidos en una tierra ajena, morenos, que dicen mamá, papá, amor y Dios en diferente lengua y no inspiran confianza para este imperio, que curiosamente una vez adentro se transforma para hacerte sentir en una especie de cielo.  Abdiel sintió que el h...