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Mostrando las entradas etiquetadas como noche

Sólo después de las diez y cuarto...

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...se besan en la calle, en esa esquina del mundo organizado, la orilla del río interminable de motores, luces y almas. Ahí, donde juntos recrean el paraíso y hacen, con su amor deshinibido y lleno de pasión adolescente, la más bella y simbólica de las apropiaciones del espacio. No son ellos parte de la escena pública urbana nocturna, ¡No! somos nosotros, los que por el milagro del amor, hemos sido interiorizados por ellos para formar parte de su intimidad más profundad, aquella donde se aman y que existe materialmente en el pequeño hueco de espacio que queda entre sus labios cuando se encuentran sedientos los unos por los otros...

Las conversaciones siempre terminan siendo lo mejor del momento...

El lenguaje lo media todo, mis ideas, sentimientos, mi relación con Dios, mi historia, la Historia, la historiografía que es lo que hacemos y las conversaciones entre mis amigos, vaya existencia.... Este sábado pasado fue un buen momento, de concluir trabajo y dejar abiertas conversaciones con promesas de nuevos encuentros con los que bien podría decir "quiero", los amig@s que están aquí a pesar de conocerme bien. A Dios gracias por ellos y a Él por dármelos; gotas de gracia, Salomón no se equivocó. Entre profes-amigas, amig@s herman@s nada pasar mejor, siempre quedan cosas que contarnos, motivos para reir, conversaciones interesantes, viajes y aventuras para narrar, quejas, dudas, consejos; en la mesa galletas, sabritas, vino, mucho. Acaso no es un símbolo de gozo, y el Nazareno en aquella fiesta lo convirtió del agua? En fin... (otra vez, de mis palabras favoritas). Nada como los buenos tiempos, a pesar de las desveladas, las distancias siempre ameritan dedicarle desveladas...

No entendí

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Regresaba a casa cansado por una jornada más de de trabajo y buena compañía, el final del día fue estupendo, el tiempo copartido con las personas que me son indispensables me conforta, me alienta, me enseña y me da tiempo de conocerlos más, confirmar algunas cosas y descubrirlos en nuevos temas, en los cambios del lenguaje, en la maduración de las ideas en el fortalecimiento de algo que parece ser una amistad más allá del salón o el pasillo de la escuela. Dejé a todos y cada uno de ellos a la puerta de su hogar, al menos seguros de la cotidianidad esta que llamamos inseguridad. Ahora me toca regresar sólo, unicamente acompañado del que no me deja, tengo tiempo para guardar silencio, pensar en el día que se va, en lo que he de hacer mañana o simplemente ver la ciudad donde vivo, intentar observar más allá de los reflejos y los cristales para contar los cambios que ocurren y los nuevos baches que surgen. Hoy particularmente me quedé asombrado porque siendo, esta vez literalmente después ...

Tú sabes como son las cosas

De veras no los tienes? Te voy a ser sincero, yo no te creo, para mi que nos estas queriendo ver la cara de pendejos, y yo, tengo mucha experiencia con los cabroncitos como tú; todos son igualitos, muy valientes al principio, así es, nadie tienen nada, nadie sabe nada, nadie conoce a nadie, !Y luego de repente a las horas se acuerdan de todo! De los números de cuenta, de los N.I.P. de las tarjetas, de la cantidad de los ahorros, de los amigos y hasta del nombre del perro del vecino. ?Pues quién te crees? O mejor dicho, ?Con quién crees que estas hablando? Si te tengo aquí es porque yo sí te conozco y te conozco muy bien. Así que una de dos: ?O yo soy un pendejo o tú eres un pinche mentiroso? Y amí la verdad, los pinches mentirosos me desesperan y me caen mal, muy mal. ?O tú que crees pareja? No pues, si no dice nada entonces usté es pendejo, pero a mí se me hace que éste necesita refrescarse tantito la memoria, ya verá, después nos va a querer decir todo el cabrón. Pues ya sabes pareja...

El Hallazgo (Despuès de las diez y cuarto. parte II)

Por la noche, cuando me toca caminar, veo con tristeza las miradas de aquellos que no tienen forma segura de regresar a casa, porque el transporte público ya no pasa y lo obligan a caminar largos caminos oscuros inseguros. Y me pregunto dos cosas, ¿No vale la pena arriesgarse y hacer cuanto puedes por ayudarles? ¿Acaso quien dirige no escucha su silencio y temblar de dientes cuando camina viendo trás el hombro si no lo sigue un extraño? Pensando en ello ocurrió esto que te cuento, ocurrió una noche cuando yo regresaba a casa, hasta ese momento, nada especial había ocurrido, pero en ese instante algo sucedió: No fue un evento extraordinario, sino todo lo contrario, sencillo y simple, como todas las cosas lindas, a tal grado que nadie fuera de mí lo pudo ver. Y no lo digo para enorgullecerme, simplemente deseo compartirte aquel hallazgo. Esa noche el taxi se detuvo en una esquina, todavía no era muy tarde, algunos comercios continuaban abiertos, por las anchas aceras cam...