viernes, 17 de febrero de 2017

Prayer of a Latin-American in Vancouver

*Gracias a Alejandra Ortiz por su ayuda en la traducción de este poema.

Este poema fue publicado en este blog primero en español
"Oración de un latino en Vancouver", puedes leerlo aquí: leer en español

Oh God
You know me better than I do
And better than all of them
You understand why I cannot
Stop seeing you on earth
Even if in this place my brother and sisters
Are fixated to see you in the heavens
Glorious and admirable
Full of grace and true truth
I don’t know if they know
But they pray and praise you
Even with metaphors of power
But for me and my own
Power is oppressive
It exploits
The powerful are not our friends
Nor from our countries
Not even here where we are migrants
Because they impose their desires with force
Their biblical interpretations
Destroy our governments
Invade our land
Steal our natural resources
They apply to us their treaties and their theology
With that experience as heritage
You will know to forgive me
If I don’t adore you or pray like them
Or if I don’t look for you in the heavens
In a throne with all your crowns
Over your bloody forehead
Oh my God
I don’t only see you in an idea or in the truth
But incarnate here on earth
Walking with us
Suffering as us
The onslaught of the conqueror
Like in our colonized and
Neo-colonized countries
Surrounded by those who give life
With all their limitations and deficiencies
Here we adore you and pray
With our songs and with dancing
With your image speaking through common stories
Questioning the teachers of the law
Ejecting the merchants from the temple
Contradicting the empire
You will know to forgive me
If I adore you and do it from the margins
Looking for you on earth
As your main expression of love
Assuming full humanity
Dying as one more victim
Of all the dictatorships and
Resurrecting.

martes, 7 de febrero de 2017

Las tentaciones. Parte I.


Hace unas semanas escuché un sermón en la iglesia West Point Baptist Church sobre el pasaje de las tentaciones de Jesús en Lucas 4:1-13. Caló hondo. En las primeras semanas del año 2017, cuando se inicia un año más con todas sus posibilidades, de repente me encuentro llamado a revisarme a la luz de las tentaciones de Jesús. Cuando dejamos que sea la Biblia la que nos lea, inevitablemente nos encontramos con Dios y con nosotros mismos. Así, tal cual es y tal cual nosotros somos hoy, en este tiempo-espacios, con nuestra historia, anhelos, deseos, experiencias y sueños.

Esto me ha llevado a dedicarle más tiempo a la lectura, meditación y oración del pasaje. Invito al lector o lectora a acompañarme en este proceso que estaré registrando en diferentes entradas del blog explorando las tentaciones desde las siguientes aristas.
  1. La privatización y cristianización de las tentaciones de Jesús
  2. El pasaje de Lucas 4:1-13 en el contexto del Libro Lucas-Hechos
  3. Las tentaciones de Jesús en la narrativa bíblica
  4. Las tentaciones en el arte. Un breve recuento.
  5. ¿Cuáles son las tentaciones para nosotros hoy?


En ningún momento pretendo que este esfuerzo agote el tema sino invite a la reflexión y vivencia de la fe en cada uno de nuestros contextos. Espero estas ideas nos inviten al diálogo, a continuar dejándonos leer por la Escritura y a la vivencia de la fe en adoración y misión por la obra de Dios en nuestra vida.  

La privatización y cristianización de las tentaciones de Jesús

El primer aspecto del que me gustaría hablar es sobre ese desplazamiento desapercibido por el cual la tentación se convierte en algo privado e individual. Lo que he llamado “la privatización”. Es interesante como en la cultura el término “tentación” ha sido atado casi totalmente a la sexualidad o la lujuria. De tal modo que “tentación” se convierte en una advertencia  o invitación a ejercer la sexualidad de cierta manera o fuera de cierto marco moral. De hecho, en Tijuana algunos tables dance usan la palabra “tentación” en su publicidad como punto central. No obstante, cuando leemos el relato de Lucas ninguna de las tentaciones tiene como objeto la sexualidad. El diablo no le ofrece a Jesús jovencitas desnudas para su placer, como aparecen representadas en el arte las tentaciones de San Antonio.

Trabajo con jóvenes universitarios en el ministerio universitario y alguna vez colaboré en el equipo de un grupo de jóvenes en la iglesia a la que asistí. Con frecuencia en estos contextos se pueden escuchar a jóvenes cristianos reconocer sus tentaciones en el área sexual: sus culpas por dejarse llevar en un momento apasionado con su pareja, sus problemas con la pornografía y la masturbación o la atracción por personas del mismo sexo.  Algunas iglesias trabajan intencionalmente estos temas con sus grupos de jóvenes.

Sin embargo, esta pequeña muestra me deja ver lo mucho que la “tentación” ha sido llevada al área privada, donde no tiene relación con el resto de las personas. Esto es un engaño. Lo que leemos en el texto de Lucas  es a Jesús siendo tentado a transformar piedras en pan para alimentarse; adorar para recibir los reinos de la tierra y lanzarse desde el pináculo del templo para ser reconocido como el Mesías por los judíos. Las tentaciones estaban dirigidas a cuestionar la identidad misma de Jesús como Hijo amado en quien Dios está complacido. La tentación incluía el poder, el dominio, el cumplir su misión por la cual fue enviado por el Padre bajo otros estándares que excluían el servicio, la obediencia y el sacrificio.

Creo que el reconocimiento de cualquiera de nuestras tentaciones en el  contexto de la comunidad de fe es importante para ser fortalecido por hermanos y hermanas. En este contexto nadie es juez de nadie y todos participamos de la misma gracia del Señor, podemos extendernos la gracia unos a otros y acompañarnos en las áreas en las que nosotros somos faltos.

Esto me lleva a la siguiente cara de la tentación: la cristianización de las tentaciones. Como mencioné anteriormente, la tentación se entiende en lo privado y se limita casi únicamente al área sexual. Pero qué hay de la tentación al poder, de la soberbia, la tentación al dinero o el de la autosuficiencia. Me gustaría ver más en el contexto de la iglesia a personas admitiendo su tentación al poder o a la avaricia. ¿Por qué esto no sucede con la misma regularidad? Porque creo que hemos cristianizado alguna de estas tentaciones y las hemos llamado “éxito” o “bendiciones”. Si el hermano alcanzó cierta posición de liderazgo y se hace obedecer: “¡Qué bendición!”; si la hermana busca y desea poseer más dinero por el dinero mismo: “¡Qué bendición!”. Una tentación flagrante es la de ejercer un liderazgo  basado en el poder y no en el servicio, tal como lo enseñó Jesús. Esta es una tentación que está acabando con muchas personas del pueblo de Dios.



Por lo que veo necesitamos caminar dejar de privatizar las tentaciones. Si las buenas noticias son integrales porque Jesús es el Señor de toda la creación, la redención afecta a todo el cosmos y no hay área donde Jesús no sea el Señor. Me atrevo a decir que la tentación también es integral, nos afecta en toda la complejidad como seres humanos, en la forma que se nos invita a tergiversar las relaciones que establecemos con Dios, otras personas, la creación y nosotros mismos.

Conozco amigos cuyas mayores tentaciones no son en el área sexual y más de algunos les tenemos “envidia”. Pues sus mayores tentaciones son en otras áreas de la vida. No sin sentido del humor alguien alguna vez dijo: “te cambio de tentación”.  Pero esto nos deja ver la grandiosa oportunidad que existe en la comunidad. Algunas personas pueden ayudarnos a caminar siguiendo a Jesús, con su presencia, con su amor, con sus oraciones, recordándonos quien es nuestro Señor y lo que ya ha hecho por nosotros. Insisto: la tentación al poder es un tema que se debería hablar más en el contexto del liderazgo. Cuanta salud traería si las personas en liderazgo reconocen esto y son acompañadas por otros a vivir en el amor y servicio como Jesús.

¿En qué áreas de la vida somos realmente tentados? La tentación sólo invita a asumir otro camino que no es el de Jesús, este camino, en cualquier área de la vida inevitablemente causará dolor, sufrimiento y muerte, a nosotros y a los demás.

El escritor (o escritora, quien sabe) a los Hebreos dijo:

Y ya que contamos con un sumo sacerdote excepcional que ha traspasado los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengámonos firmes en la fe que profesamos. Pues no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, excepto el pecado, ha experimentado todas nuestras pruebas.  Acerquémonos, pues, llenos de confianza a ese trono de gracia, seguros de encontrar la misericordia y el favor divino en el momento preciso.
Hebreos 4:14-16

Tenemos esperanza, Dios no está sentado en un trono observándonos para esperar el momento en el que fallamos y castigarnos con su garrote. No. Esa imagen no corresponde al Dios revelado por Jesús. No. Dios no nos ha excluido. No. El Padre amoroso nos ha perdonado de nuestros pecados y nos los recordará jamás. No. No estamos solos ante nuestras tentaciones, Jesús, el Hijo de Dios, Dios-con nosotros-, experimentó la tentación. Jesús mismo fue tentado y sabe qué experimentamos nosotros en esos momentos. Él venció a la tentación. No. No podemos en nuestras fuerzas resistir la tentación. Es Dios mismo en nosotros, por medio de su Espíritu, el que nos da el poder para resistir y vencer.

Tenemos esperanza. Dios está con nosotros.



sábado, 21 de enero de 2017

Horadaciones

Innumerables ventanas de posibilidades
Posan suspendidas
En la trama de nuestro tiempo
Horadando los muros  
Haciendo posibilidades de mejores mañanas

Algunas de estas ventanas permanecen cerradas
Desde afuera
Por precaución
Ante el peligro guardado dentro

Otras las atrancaron desde el interior
Por egoísmo  
Por envidia
Por temor

Observamos a ambas
Intentando reconocer las diferencias
Esquivando el riesgo
Derribando aquellas que limitan a las personas y a la vida



lunes, 16 de enero de 2017

El Evangelio y cómo a veces se entiende el evangelio

Cómo está en la Biblia
Cómo a veces se entiende…
Lucas 7:11-17

Algún tiempo después, Jesús, en compañía de sus discípulos y de otra mucha gente, se dirigió a un pueblo llamado Naín. 12 Cerca ya de la entrada del pueblo, una nutrida comitiva fúnebre del mismo pueblo llevaba a enterrar al hijo único de una madre que era viuda. 13 El Señor, al verla, se sintió profundamente conmovido y le dijo: — No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús exclamó: — ¡Muchacho, te ordeno que te levantes! 15 El muerto se levantó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. 16 Todos los presentes se llenaron de temor y daban gloria a Dios diciendo: — Un gran profeta ha salido de entre nosotros. Dios ha venido a salvar a su pueblo. 17 La noticia de lo sucedido se extendió por todo el territorio judío y las regiones de alrededor.

Lucas 7:11-17

Algún tiempo después, Jesús, en compañía de sus discípulos y de otra mucha gente, se dirigió a un pueblo llamado Naín. Cerca ya de la entrada del pueblo, una nutrida comitiva fúnebre del mismo pueblo llevaba a enterrar al hijo único de una madre que era viuda. El Señor, el verla le dijo: —No  llores. Yo soy la luz del mundo, el que a mi viene no morirá jamás. El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. ¿Crees en el Hijo del Hombre? Entonces Jesús exclamó a la multitud: -El que cree en el Hijo tiene la vida eterna. Todos los presentes se asombraron y daban gloria a Dios diciendo: -Un gran profeta ha salido de entre nosotros. Dios ha venido a salvar a su pueblo. La noticia de lo sucedido se extendió por todo el territorio judío y las regiones de alrededor.

Cómo está en la Biblia
Cómo a veces se entiende…
Marcos 1:40-45             

Se acercó entonces a Jesús un leproso y, poniéndose de rodillas, le suplicó: — Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.  41 Jesús, conmovido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: — Quiero. Queda limpio. 42 Al instante le desapareció la lepra y quedó limpio. 43 Acto seguido Jesús lo despidió con tono severo 44 y le encargó: — Mira, no le cuentes esto a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita al efecto por Moisés. Así todos tendrán evidencia de tu curación. 45 Pero él, en cuanto se fue, comenzó a proclamar sin reservas lo ocurrido; y como la noticia se extendió con rapidez, Jesús ya no podía entrar libremente en ninguna población, sino que debía permanecer fuera, en lugares apartados. Sin embargo, la gente acudía a él de todas partes.

Marcos 1:40-45             

Se acercó a Jesús un leproso y, poniéndose de rodillas, le suplicó: - Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús, conmovido, le dijo: -Quiero. Tus pecados te son perdonados. Acto seguido Jesús lo despidió con tono severo y le encargó: -Mira, no le cuentes esto a nadie. Pero él, en cuanto se fue, comenzó a proclamar sin reservas lo ocurrido; y como la noticia se extendió con rapidez, Jesús ya no podía entrar libremente en ninguna población, sino que debía permanecer fuera, en lugares apartados. Sin embargo, la gente acudía a él de todas partes.



¿Cuál es la diferencia sustancial entre los textos en ambas columnas? Saltando obviedades (los textos de la columna de la derecha son apócrifos, falsos, yo los edité) vayamos profundo. Alguien podría decir con preocupación: “La diferencia son “los milagros”. Jesús hizo milagros y estos textos no lo mencionan. Los milagros son importantes en la enseñanza de Jesús. Además, demuestran que él era Dios y no un charlatán”.

Una respuesta así es importante. Pues claro que la edición de los textos de la columna derecha deja fuera dos milagros de Jesús. Tanto Lucas y Marcos hablan de ellos en su perspectiva del Evangelio.  Y obvio eso es significativo. Sin embargo, necesitamos profundizar en nuestra respuesta. Tal vez necesitemos leer de nuevo ambas columnas.

Titulé la columna con los textos editados “Cómo a veces se entiende” a propósito para demostrar como algunas veces leemos del Evangelio. Quien lee el texto de Lucas o Marcos se encuentra frente a Jesús y la integralidad de su misión. Esto quiere decir la obra de Jesús,  la salvación, tiene implicaciones para todas las áreas del ser humano, no sólo para el “área espiritual de la persona”.  

El afán por “las almas”
Reducir la salvación a “salvar el alma” no está en sintonía con la narrativa bíblica. Esto proviene más de la cosmovisión griega, donde hay una división entre el cuerpo y el alma. El cuerpo es material, mortal; en cambio, el alma es invisible e inmortal. La muerte acaba con el cuerpo más no con el alma. El alma tiene un aspecto racional mientras que el cuerpo está sujeto a las pasiones. De ahí que el cuerpo sea concebido como una especie de cárcel o tumba para el alma. Esta idea no proviene de la narrativa bíblica. Sin embargo la podemos encontrar presente en muchas iglesias evangélicas. Esta idea subsiste cuando hablamos de “Salvar a las almas” o “Ganar almas para Cristo”.


No obstante, esta dicotomía no existe en la cosmovisión judeo-cristiana. En el relato de la creación leemos una frase que se repite constantemente: “Y vio Dios que era bueno”. Este es el comentario respecto a toda la obra creadora, el Hacedor de todo vio que todo era bueno, la tierra, este mundo, la fauna, la flora y el ser humano. Para los judíos el ser humano es una unidad. En lugar de usar conceptos de “cuerpo” o “alma-espíritu”, los hebreos usaban la palabra “corazón” para describir el centro del ser humano.  
Los hebreos consideraban la experiencia subjetiva más bien que la observación objetiva y científica, y de este modo evitaban el error moderno de la hiperdepartamentalización. Se trataba esencialmente del hombre completo, con todos sus atributos, físicos, intelectuales, y psicológicos, en el cual pensaba y del cual hablaba el hebreo, y el corazón se concebía como el centro que lo gobernaba todo. Es el corazón el que hace que el hombre, o la bestia, sea lo que es, y el que gobierna todas sus acciones (Pr. 4.23). El carácter, la personalidad, la voluntad, la mente, son términos modernos que reflejan todos algo del significado del término “corazón” en su uso bíblico.[1]

Para Jesús, como para los apóstoles, parece que no existía una diferencia sustancial entre alma y cuerpo. Por lo tanto, la salvación anunciada era una realidad para el ser humano como unidad integral. Pero esa división sí existe en muchas iglesias hoy.  

Si ya sabemos que es la omisión de los milagros, ¿Cuál es la diferencia sustancial entre los textos en ambas columnas? Cuando entendemos los pasajes como se muestran en la columna de la derecha estamos haciendo dos operaciones: 1) eliminamos todo el marco de referencias materiales en el Evangelio y la evangelización, 2) espiritualizamos la misión en términos etéreos, donde interpretamos todo en términos de “metáforas espirituales”.

Ejemplo de eliminación de marco de referencias materiales en el Evangelio
Por ejemplo, en el texto de Lucas, eliminamos la tragedia emocional, social, económica, cultural y política de la pérdida del único hijo (varón) de una mujer viuda. El médico Lucas nos da detalles importantísimos en este breve relato. Ella es mujer viuda y  madre de un único hijo que ahora lleva a enterrar. Toda una tragedia. Estamos ante una mujer que ahora se encuentra desprotegida, no porque no pudiera valerse por sí misma, sino porque en el aspecto legal de su época ella no podía poseer propiedades. La muerte de su hijo, heredero de los derechos de su padre, la condenaba al desamparo, a menos que un hermano de su esposo la tomara como su mujer. ¿Qué pasó con Jesús? Lucas nos dice claramente: “El Señor, al verla, se sintió profundamente conmovido…” ¿A dónde llevó la conmoción de Jesús? Primero a “tomar el féretro” (una acción), a riesgo de ser considerado impuro religiosamente. Después ordenó al muchacho que se levantara. Finalmente, una vez que el muchacho resucitó, Jesús se lo entregó a su madre. La resurrección de un hijo a una viuda en el imaginario judío remite a acciones de los profetas Elías y Elíseo. La reacción del pueblo no puede ser distinta: se llenaron de gran temor y glorificaron a Dios. La obra de Jesús no se redujo a una predicación. Aquí no hay sermón. Jesús fue conmovido por el cuadro de desolación y actuó en consecuencia. ¿Quién es este Jesús? Salmo 68:5 dice acerca de Yahvé: “Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada”.

Ejemplo de espiritualización
En el caso de Marcos, sí leemos la columna de la derecha, notamos cómo “lepra” se interpretó como “pecado”. Con esta operación una enfermedad pasó a ser símbolo y a referir otra realidad que el texto no dice. Así dejamos de lado a la persona enferma (aspecto real y “material”) y nos concentramos en el pecado de la persona (nombramos algo con otra palabra). Así nos concentramos en el aspecto importante: el pecado. Hablamos sobre el pecado y la salvación de Cristo, pero no decimos nada referente a la condición de enfermedad que padece una persona. Y en el peor de las cosas, no hacemos nada. O sí hacemos algo se reduce en orar. ¿Qué hizo Jesús en este relato? Vemos que Marcos también es rico en detalles: vemos a Jesús conmovido ante el leproso de rodillas y su súplica “Sí quieres, puedes limpiarme”. Vayamos por partes. Notan como el leproso dijo: “puedes limpiarme”, en lugar de “puedes sanarme”. Aquí podemos suponer que para esta persona la enferma tiene una connotación religiosa de impureza. El Antiguo Testamento tiene toda una regulación sobre la lepra. Además, vemos que en diferentes porciones Dios castigó con lepra a varios personajes. Al problema de la lepra como enfermedad se le suma esta carga religiosa. No creo que haya sido raro que un enfermo de lepra haya asociado su enfermedad con una maldición divina. Esto porque la lepra separaba al enfermo del pueblo, su familia, de la posibilidad de entrar al templo a adorar y lo condenada a vivir fuera de las ciudades y a anunciar su inmundicia por los caminos. Entonces, vemos que el leproso pide a Jesús ser limpiado. ¿A dónde lo lleva la conmoción de Jesús? Primero “extendió la mano, lo tocó” (una acción), a riesgo también de ser considerado impuro religiosamente. Después le dijo: “Quiero. Queda limpio”. No sabemos cuánto tiempo esta persona haya estado enferma, pero probablemente el toque físico de Jesús fue el primero en mucho tiempo. Aquí vemos una doble afirmación de Jesús, tanto con el toque físico, como con las palabras “Quiero. Queda limpio”. Este hombre, si consideraba su enfermedad como maldición, y a Jesús como alguien venido de parte de Dios. La disposición de Jesús para limpiarlo era también la aceptación de Dios, la eliminación de una carga religiosa de rechazo. Finalmente, el hombre recobró su salud y con ella su posibilidad de regresar a vivir la ciudad de donde fue expulsado, regresar a su familia (si la tenía), su tierra u oficio y sobre todo, su derecho a entrar al templo a adorar a Dios. Pero eso no podía suceder sin cumplir primero con los protocolos sanitarios. Jesús fue claro: “No se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita…”. Esto porque en la leyes referentes a la lepra, se establecía el protocolo por medio del cual una persona que había sido limpiada de lepra podía ser declarada “oficialmente” sana-limpia, por parte de un sacerdote.

Conclusión
Muchas veces nuestra lectura del evangelio reduce la obra de Jesús. Se puede predicar la “salvación del alma” sin implicaciones materiales, sean emocionales, familiares, comunitarias, sociales, culturales, políticas o económicas. Cuando esto sucede el mensaje del evangelio  y la evangelización se convierten en boletos para que el alma vaya al cielo. Se deslinda a la misión cristiana de toda la responsabilidad con el contexto. La encarnación se vuelve un chiste. Consideramos que el Evangelio es exclusivo para el alma del ser humano y no dice nada para la vida aquí y ahora.

Necesitamos leer el Evangelio con todas sus implicaciones. A riesgo de admitir nuestros fracasos o la limitación de nuestras prácticas evangelizadoras. Cuando esto suceda entenderemos mejor porque Jesús comparó a sus discípulos con la luz y la sal del mundo. Luz para que el Padre sea glorificado. Sal para preservar la sociedad de la putrefacción del pecado. No hay acción que tenga más transformación social que la proclamación del Evangelio. La proclamación real del Evangelio tal como lo encontramos en el testimonio de las Escrituras, no como mejor lo entendemos o mejor nos acomoda a nosotros hoy.  



[1] Diccionario Bíblico Certeza. 

viernes, 13 de enero de 2017

“Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”


20 de enero de 2017. Donald Trump asumirá la presidencia de los Estados Unidos. Habrá un discurso muy a su estilo. “América Grande”, “El muro” por aquí, “México pagará”, por allá. Todos los encabezados de diarios a nivel mundial incluirán la noticia. Tragedia en México. ¿Devaluación? Tal vez.

Golpes de pecho. Por mi culpa, por mi culpa. ¿Qué hicimos mal en el servilismo político, económico, social y cultural para convertirnos en el blanco de ataque de trumpista? Si después que Echeverría falló en su intento de “plantear la relación con Estados Unidos en términos más justos y equitativos.[1], los gobiernos de 1981 a la fecha no han hecho más que ser sumisos, obedientes y  comprometer la soberanía nacional con los Estados Unidos. La respuesta: “Quien sabe”.


¿Acaso no somos amigos? Hemos sido vecinos desde el siglo XIX. Sí, ok, ellos invadieron injustificadamente a México en 1846 (¿pero acaso no lo siguen haciendo en el resto del mundo?), se cobraron los daños de la guerra con más de la mitad del territorio mexicano (allá se fue California, Arizona, Nuevo México y un poquito más). 



Sí, tuvimos nuestros problemas en la primera década del siglo XX, ya saben la revolución mexicana, el complot contra Madero, la toma de Veracruz, el ataque villista a Columbus, la expedición punitiva de Pershing persiguiendo a Villa, el artículo 27 de la Constitución del 1917 y la expropiación petrolera de 1938. 



Pero nada que el enemigo común del nazismo y el imperio japonés no hayan logrado olvidar para convertirnos en los grandes amigos. ¿Verdad? Para estas fechas, con una de las fronteras más largas del mundo ya sería hora de llevarnos más o menos bien, sin trumpadas. Pero pareciera imposible, como tal vez lo infirió Sebastián Lerdo de Tejada, político liberal, que junto con Juárez luchó contra conservadores y franceses (arriesgo de que funcionara el Tratado McLane-Ocampo), y quien llegó a ser Presidente de México entre 1872 y 1876, en su célebre frase: “Entre el fuerte y el débil, el desierto”.


Nemesio García Naranjo[2] probablemente sentenció mejor que nadie (hasta ahora y como pinta la cosa) la relación México-Estados Unidos: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Que sí Trump cumple su promesa de deportar a todos los mexicanos indocumentados. Probablemente todas las familias del país volverían a ver a uno o más parientes que estaban “del otro lado”, y la economía dejaría de recibir los 24, 625 millones de dólares que significaron las remesas de Estados Unidos a México entre enero y noviembre de 2016.[3]   

Pero mientras tanto, millones de mexicanos de ambos lados de la frontera permanecen en vilo. Las consultas al pediatra aumentan en niños con padres indocumentados en Estados Unidos por el llamado “Síndrome Trump”.[4]  La economía se tambalea en cada tuit de Trump, el peso hacía abajo en el despeñadero.

Sin embargo, ¿De verdad las relaciones México-Estados Unidos se pondrán “peor” en el futuro? o ¿El trato que reciben los paisanos en los EUA será más inhumano que hoy? No sé dónde radicará la novedad trumpista.  No hay que olvidar que por allá de 1917 la política migratoria estadounidense para los mexicanos que cruzaban la frontera de Ciudad Juárez a El Paso incluía unos baños y desinfecciones con varios fumigantes tóxicos, incluidos la gasolina, el queroseno, el ácido sulfúrico, DDT, y (según las investigaciones en Al margen del campo de batalla en la Revolución: una historia de la cultura oculta de El Paso y Juárez de David Dorado Roma La frontera que vino del Norte de Carlos González Herrera) “a partir de 1929, con Zyklon-B (para los vagones). Este ácido cianhídrico es el mismo con el que usaron los nazis  en Alemania durante el Holocausto judío. No es de extrañar que el mismo Adolf Hitler allá en 1924 elogiara esta política estadounidense: “La Unión Americana en sí misma […] han establecido un “criterio científico” (comillas mías) para la inmigración […] haciendo que la capacidad de un inmigrante para poner pie en el territorio americano sea únicamente dependiente de, por un lado, requisitos raciales específicos y, por el otro, cierto nivel de salud física del individuo mismo”.[5].



Y es que ese “criterio científico” aplicado por el gobierno de Estados Unidos, del cual hablaba Hitler, era nada más ni menos que la eugenesia. Que fue “una corriente de pensamiento médico y social surgido a finales del siglo XIX, cuya premisa era que, mediante la selección genética, se podía mejorar la especie humana.”[6] y que en EUA tuvo gran éxito. Al grado de convertirse en criterio para la política migratoria en El Paso, Texas; y en 32 estados de la Unión Americana en prácticas esterilizadoras para  enfermos mentales, delincuentes, alcoholicos, homosexuales y otros más.[7]

“Violadores y criminales”, palabras de Trump para describir a los inmigrantes mexicanos. A principio del siglo XX se decía que los paisanos portaban enfermedades y que eran un peligro para la salud de los estadounidenses. Bendita “américa” inmaculada. El problema del Otro en la frontera. La eterna lucha cultural sin fin con otros matices.



Lo nuevo, lo que venga en estos avatares de la relación México-Estados Unidos, sólo será nuevo en términos de las posibilidades que la tecnología, algunas ciencias, y la industria logren imaginar y ofrecer al poder en turno. 

El muro por ejemplo, la Arquitectura tiene la oportunidad de oro para sorprendernos con un flamante diseño. En Guadalajara, el Estudio 3.14 trabajó al pie de la letra en un diseño para el muro “lo más seductor posible” evidenciando el carácter grotesco y perverso de la política trumpista.[8]




martes, 10 de enero de 2017

El miedo de algunos evangélicos al Evangelio


México, 2017. Enrique Peña Nieto todavía ostenta el cargo de Presidente de la República. Todavía. Enero. El anuncio de un aumento (más) a la gasolina. Otro. ¿Pero qué no fue el mismo Peña quien presumió que con las reformas estructurales eso ya no sucedería? Bueno, sí. Pero según él, el problema no son las reformas. No, las reformas fueron, son, buenas. El alza al costo de las gasolinas proviene de fuera: uy, la macroeconomía, Trump, la oferta y la demanda, el “coco”. Ante tales circunstancias México tiene que ajustarse para no vagar a la deriva (¿acaso no está ya?). Y con el pesar de fastidiar el inicio de año y hacer todavía más empinada la cuesta de enero, Peña tomó decisiones calibre estadista: subir las gasolinas. Mantener el subsidio era inamisible para la economía. Un gran riesgo que atentaba con recortar el gasto social: escuelas, hospitales y guarderías. Mentiras, cínicas mentiras en televisión nacional de un actor degradado, demacrado y francamente inepto. “¿Qué hubieran hecho ustedes?” Aquí el recurso sentimentalista que pretende envolvernos y enfrentarnos a la seriedad de la responsabilidad presidencial. Gracias Dios por Peña, por su sabiduría sobrehumana que le hace tomar este tipo de decisiones. Peña el grande, sí. Peña el Salvador de México, sí. Peña el estadista, sí. El guapo Peña. Aplausos por favor a Peña. Aplausos por favor, al rato les pagamos, ahora aplaudan. ¡Peña, Peña, Peña!

Oh esperen. Broche de oro. Busquen a una persona y páguenle  para que diga: “El alza de la gasolina no nos afecta, porque no tenemos carro.” Oh, por favor, que un diputado mirrey del Verde Ecologista, ese partido que se prostituye al mejor postor, nos diga: “El aumento al costo de la gasolina es una medida contra el calentamiento global”. Por favor, unidad. Apoyemos al Presidente.

Las protestas ante el alza de la gasolina se dejaron ver desde todas partes. El aumento repercutirá en una elevación de los costos de muchas cosas. Pero no del salario mínimo. Las protestas sociales incluyeron marchas y bloqueos de gasolineras y carreteras. No obstante, alguien, no sabemos quién, cómo ni por qué pagó a personas para cometer actos de saqueos a tiendas. Los hechos surtieron  efecto. Mira las noticias. La gente anda saqueando tiendas. Las manifestaciones terminan en saqueos. Facebook reproduciendo fotos y comentarios. Los medios de información haciendo Photoshop con imágenes de Medio Oriente con encabezados de municipios del Estado de México. ¿Por qué la mayoría de saqueos se dieron en el Estado de México? ¿En tierras de Peña? ¿En dónde más votaron por él? ¿De dónde más salen los paleros para llenarle el zócalo? 

La indignación se recrudece. El gobierno contrató personas para saquear tiendas y desprestigiar las protestas sociales, infundir miedo. Vean los noticieros: los saqueos ocupan la mayoría del tiempo. ¿Y el gasolinazo? Segundo plano.

El aumento a las gasolinas es como “la gota que derramó el vaso”, el epitafio de las tan presumidas reformas estructurales de Peña y otro hermoso fracaso del gobierno surrealista en turno, ¿el último? ¿El definitivo?  (No se desanimen, a este paso, de aquí a 2018 todavía puede darnos grandes sorpresas. Cipolla dice: no subestimen a los estúpidos).

Con esperanza leo las noticias sobre las manifestaciones, con esperanza de que generen unidad y cambio. El festín de las redes sociales. Quejas, llamadas a la acción. Silencios. Apologías a la autoridad. Llamadas a la serenidad. Controversias.

Personas evangélicas se suman a las quejas y a la inconformidad contra esta medida (tal vez más virtual que presencialmente, no lo sé). Pero surge la reacción desde el interior. El llamado al “respeto de toda autoridad impuesta por Dios”, el llamado a la calma y a orar solamente. A no involucrarse en asuntos de política, en esforzarse en la evangelización. Después de todo, “estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes…”. Considero que este tipo de comentarios provienen de personas que no se verán afectadas por los cambios (o francamente no les interesan), o por personas adultas mayores, que han hecho su vida y el presente es un regalo de los buenos años de una vida larga. Pero cuando veo que algunas de estas personas son incluso más jóvenes que yo, me convenzo a mí mismo que no estamos ante un problema generacional. Esto se trata de una estructura de pensamiento que no respeta edades y que se reproduce generacionalmente a base de malas interpretaciones bíblicas y  un entendimiento reduccionista de la obra salvadora de Jesús.  
Entonces, yo me pregunto (a mí mismo) si esta actitud pasiva es la opción cristiana ante estos problemas. Tal vez yo estoy equivocado y debería orar más. O tal vez involucrarme y hacer caso omiso de este tipo de comentarios. Pero después se me vienen a la cabeza nombres de hombres y mujeres, fieles seguidores de Jesús comprometidos con su tiempo y se me pasa. Creo que esta gente, pueblo de Dios, hizo más que orar y se dispuso a la acción:  William Wilberforce y la lucha contra la abolición de la esclavitud en Inglaterra; Josephine Butler y su lucha por la preocupación de las mujeres prostitutas de la Inglaterra de su época; Martín Luther King Jr, en Estados Unidos y su lucha por los derechos civiles;  Dietrich Bonhoeffer y su lucha contra el nazismo en Alemania; Monseñor Romero en El Salvador.


¿Será que si estas personas entendían la obra redentora de Jesús como “salvación del alma”?  ¿Acaso es que hemos reducido el Evangelio a un boleto para “ir al cielo”? ¿Será que el Evangelio tiene algo más que decir a los problemas que aquejan a nuestra sociedad? O nos olvidamos de eso y nos ponemos a predicar sin hablar del mundo real. Pero si la salvación es la reconciliación cósmica del universo. Pero si la salvación involucra cada área de la vida. Pero si Dios se interesa en lo que pasa en toda esfera de la sociedad.  

Una ocasión Jesús estaba en Jerusalén, había entrado a la ciudad en medio del alboroto de las personas que lo aclamaban como rey. Pero él, montado en un burrito (según lo que un antiguo profeta escribió sobre la llegada de un futuro rey) se dedicó a enseñar en el templo. No obstante, a los líderes religiosos de los diferentes grupos no les gustaba Jesús. Tal vez porque no encajaba en sus expectativas, tal vez porque no se asociaba ni buscaba el respaldo de ninguno de los grupos, tal vez porque su enseñanza no podían encuadrarla en sus especulaciones y teologías. Jesús y su enseñanza no encajaron con la de los líderes de su tiempo. Entonces cada grupo sometió a prueba a Jesús, le lanzaron preguntas difíciles, con trampa, para encontrar hilo de donde sacarle prenda. Pero él fue directo a las motivaciones y expuso lo absurdo de las enseñanzas de los fariseos, herodianos y saduceos. A éstos últimos les dijo: “Ni conocen las Escrituras ni tienen idea del poder de Dios”.

Ahora a veces pasa lo mismo en algunas partes de la iglesia evangélica. Intentan meter a Jesús en el molde de sus enseñanzas, domesticar el mensaje del Evangelio, suavizar a Jesús. De fondo creo que hay quienes le temen al poder del Evangelio (no estoy hablando de los “no convertidos” o “del diablo o sus demonios” sino de ciertos “evangélicos”).


Me respondo a mí mismo, con pesar, que muchas veces, ahora también, todavía hay personas que ni conocen las Escrituras ni tienen idea del poder de Dios. 

¿Por dónde comenzar? La iglesia local tiene una gran oportunidad.

- Informarse de lo que sucede...
- Hablar estos temas los domingos... 
- Intentar entenderlos desde la fe
- Participar en acciones locales no violentas que generen presión a las autoridades 
- Invitar a ejercer una ciudadanía responsable a sus miembros
- No ser indiferentes...
- Encontrar las oportunidades que estos cambios permite a la iglesia mostrar el amor de Dios por los vecinos... 
- Y sí, orar...

jueves, 5 de enero de 2017

Navidad después de “Navidad”

La noche era convulsionadamente cotidiana, nada parecía extraordinario. Las personas recorrían la ciudad en el transporte público con los hombros cargados de cansancio y la cabeza llena de pendientes irresueltos. 

En la mayoría de las casas todo sucedía con regularidad. Los mismos rituales: cena, conversaciones con noticias del día y planes para mañana; duchas, cuentos para dormir, tareas, útiles escolares, niños llorando, discusiones matrimoniales, encuentros entre sábanas y soledades entretenidas con televisión o Internet. Todos encontraban su lugar normalizado durante las últimas horas del día. 

Mientras tanto, afuera tampoco nada parecía extraordinario. Las personas que duermen de día y trabajan de noche comenzaban apenas su oscura jornada entre la soledad nocturna y los esporádicos clientes desvelados. El ejército de veladores, obreros de turno nocturno, guardias de seguridad, cajeras de establecimientos 24 horas, mujeres forzadas a prostituirse, policías, meseros y DJs, se disponía a marchar, sin sobresalto, rumbo a su campo de batalla habitual. Nada sucedía fuera de los estándares de la ciudad. 

En cierta forma casi todo permanecía igual. Las personas enredadas en su propia vida apenas les sobraban instantes para mirar afuera, escarbando con los ojos entre las estrellas buscando esperanza. Todas las fantasías y locuras llenaban los recodos de conformidad. 
Sin embargo, esa noche no fue normal. Desde el cielo, en un gesto de amor, un Dios ignorado se vacío en carne, dentro del vientre de una migrante apenas adolescente. Aquel escándalo, ignorado por los últimos transeúntes de los bulevares y los videntes del mercado extraviados en estadísticas y algoritmos, no pasaría inadvertido para unos pocos sencillos seres humanos perdidos en la periferia del poder y la riqueza. 

No es que este Dios no ame también a los ricos y poderosos del mundo. Es cuestión de principios. Dios simplemente no comparte con ellos la visión del mundo, la avaricia como motor de la economía y la desigualdad entre unos pocos y todos los demás; o la opresión como expresión del poder. Pero ojalá estas fueran las diferencias que los separan a ellos de él. Lo cierto es que no, sino sus consecuencias: el falso sentimiento de seguridad depositado en su dinero, capacidades o belleza, que no les deja lugar en el corazón para esperar nada. Se sienten satisfechos, independientes, competentes y en el fondo: los dioses de su era. Ellos no necesitan que nadie los salve. Aunque este orgullo y soberbia no son exclusivos de quienes son ricos y poderosos; la padecen también quienes no llenan con sus recursos esos altos estándares. Pero a diferencia de quienes se sienten sobrados, los carentes se amargan entre la victimización y la negativa a recibir ayuda producida por la herida del orgullo. No, ellos tampoco esperan nada ni a nadie.
Había en la periferia de la ciudad, entre las naves del parque industrial, en lo profundo del edificio, en medio de la agobiante jornada de la banda de producción, a la luz artificial, un grupo de obreros que ensamblaban con monotonía piezas de televisión.

De pronto, se les apareció un ángel del Señor  y el resplandor de la gloria de Dios los llenó de luz de modo que quedaron sobrecogidos de temor. Pero el mensajero les dijo:
"No tengan miedo, porque vengo a traerles una buena noticia, que será causa de gran alegría para toda la ciudad. En la ciudad de Belén les ha nacido un Salvador que es el Mesías, el Señor. Esta será la señal para que lo reconozcan: encontrarán al niño envuelto en toallas y acostado en un sofá". En aquel mismo instante apareció junto al ángel una multitud de otros ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: 
"Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los seres humanos que gozan de su favor". 
Cuando los ángeles regresaron al cielo, los obreros se dijeron unos a otros: "vayamos a la ciudad, a ver esto que ha sucedido y que Dios nos ha dado a conocer". 

Salieron dejando de lado encendida la banda de producción, un supervisor amenazante, el transporte proporcionado "gratuitamente" por la empresa, su miedo a los asaltos de medianoche y dando por perdido considerablemente parte del sueldo, bono de puntualidad y asistencia. Los obreros salieron caminando en dirección a las luces de la ciudad sin entender plenamente en donde buscar. 

Pero las señales les salieron al paso. Frente al parque repleto de migrantes, deportados y gente sin casa que no hallaron espacio en el albergue, lloraba un niño. Ciegos por la verdad que habían recibido, caminaron como palpando con sus oídos el llanto del infante en el interior del albergue. Llegaron a la puerta preguntando por el niño, la persona que resguardaba la entrada les dejó pasar. Entonces los llevaron a la oficina, donde vieron a una pareja migrante. Ella estaba recostada en el sofá y cargaban un recién nacido en sus brazos envuelto en toallas. Ella, apenas una adolescente, sostenía contra su joven pecho a su hijo, mientras su esposo buscaba entre sus mochilas algo útil para el niño. 

Los obreros se acercaron para ver al bebé y contaron a sus padres lo que el ángel les habían dicho acerca de él. Todos los que les escucharon quedaron asombrados. Después de esto se marcharon. Y María, la joven madre, guardaba estas experiencias en su corazón. 

Después que nació Jesús en Belén de Judea, mientras Benjamín Netanyahu era primer ministro de Israel y Donald Trump, presidente electo de los Estados Unidos, llegaron un grupo de activistas internacionales a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Natanyahu convocó a los sacerdotes y jaredís y solicitó a Trump que enviara una delegación de ministros evangélicos conservadores porque toda Jerusalén estaba turbada. Entonces todos los expertos religiosos respondieron a los activistas que el rey nacería en Belén. Natanyahu los despidió solicitándole regresar a informarle sobre el lugar preciso del nacimiento del niño para ir también a visitarle.

Cuando los activistas llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron.  Abrieron sus maletas y le presentaron regalos. Entonces, advertidos por un sueño de que no regresaran con Natanyahu, regresaron a su tierra por otro camino.
Por aquel tiempo el ejército israelí comenzó otra ocupación de territorios palestinos y José, esposo de María, fue advertido en sueños, para que tomara a María y al niño y huyera, porque lo buscaban para matarlo. José se despertó todavía de noche, tomó al niño y a su madre y partió de su ciudad.

Las consecuencias de la Navidad no terminaron, apenas comienzan con el nacimiento de Jesús, hijo de mujer y migrante. Hijo de Dios. La Navidad no es un hecho aislado de la vida de Jesús, destinado a condenarlo al olvido. Hay una vida de Jesús y enseñanzas entre el recuerdo del pesebre y la rememoración de su pasión, muerte y resurrección. El aislamiento de la Navidad de la vida de Jesús adulto nos conduce a una reducción de perspectiva de la obra de Dios. Además de resignificar una celebración religiosa en una celebración de la cultura y el consumismo (o lo que se nos antoje). 
 Fragmentar la Navidad es arrebatarle su buena noticia. Nació un Salvador, vivamos a la luz de este cumplimiento de Dios. Por lo tanto creamos en que el Reino de Dios ya está aquí y vivamos ya en él.
Cuando Jesús comenzó su enseñanza dijo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el Evangelio”. Su vida y enseñanza nos mostraron el verdadero carácter de Dios que rompió con las caricaturas que hacían de él los religiosos de su tiempo. Quienes le escucharon se sorprendían porque enseñaba con autoridad cosas que realmente tienen sentido.  Una ocasión mencionó: “Saben que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen. Así serán verdaderamente hijos del Padre que está en los cielos, pues él hace que el sol salga sobre malos y buenos y envía la lluvia sobre justos e injustos. Porque si solamente aman a los que los aman, ¿qué recompensa pueden esperar? ¡Eso lo hacen también los recaudadores de impuestos! Y si saludan únicamente a los que los tratan bien, ¿qué hacen de extraordinario? ¡Eso lo hacen también los paganos! Ustedes tienen que ser perfectos, como es perfecto el Padre celestial.”
Y ante un grupo de religiosos enojados por su mensaje les dijo:
“Nadie Me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre.”

Este Rey y Salvador, distinto a los reyes legendarios, posee un Reino sin fin. Su Salvación va más allá de los términos políticos e incluye la redención del universo entero. Nos encontramos frente a la locura de Dios hecho carne. No con un caudillo con revolución y dictadura.


Ante la monotonía cotidiana, el hecho extraordinario de la encarnación nos enfrenta a la verdad de quien es Dios. La afirmación “Jesús es Dios” es teológicamente correcta, sin embargo, no contiene la fuerza de la encarnación. A menos que digamos: “Dios es Jesús”. Dios está con nosotros, en este mundo. Con nosotros en medio de las dificultades de estos países podridos de corrupción o carcomidos por la explotación de los más vulnerables. Dios está con nosotros y su Reino crece, casi imperceptible como crece un grano de mostaza. Ante el descontento de muchos, el Reino de Dios se expande. Lo creamos o no. Nos guste o no. Porque Jesús nació, vivió, murió y resucitó las cosas no pueden seguir iguales.

El escándalo de Dios encarnado trastorna todos nuestros imaginarios de Dios y el poder. ¿Quién pensaría que ahora mismo en el Trono está Reinando el Cordero inmolado? Acaso no es cómico. Dios  tiene un muy buen sentido del humor. ¿Cierto? ¡Qué escándalo nos vino a traer la Navidad!

…y nosotros que nos preocupamos tanto por los detalles de las cenas y los regalos de una sola noche.