martes, 28 de junio de 2011

No la veo

Aquí estoy hermano, a mí también me duele, no te preocupes por eso, entre ambos podremos encontrar la forma de resolverlo, lo mejor es que todavía nos tenemos el uno al otro y Dios nos perdonó. Necesito tu ayuda, no puedo caminar solo... no te fijes por eso, no importa... yo no tengo con eso problema, te puedo ayudar de esa forma y andar juntos tras los pasos del Maestro... disculpa si no puedo ser lo que esperabas, yo mismo me he defraudado hasta el cansancio, pero mejor confiemos en Jesús que nos levanta y otorga de su gracia... ¿A qué te refieres? No entiendo de qué hablas... ¿Por qué te fijas en eso que no veo?... ¡Sí juntos podemos, nos nos vencerán!... Yo también lo siento, a me duele más, se nota que no soy perfecto y necesito más trato en mi vida del Maestro... ¿Cómo podría yo hacerlo?... No hermano, no. Deja ya de pensar eso, te he dicho mil veces que no puedo, es que no la veo... ¿De qué paja estás hablando? No la veo... lo siento, disculpa, no puedo ayudarte a sacarla, no la veo, me estorba esta viga que voy cargando.... perdoname pero es que no la veo, mejor vamos a pedir ayuda al Maestro.


“¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tienes en el tuyo? 42 Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu propio ojo, ¿cómo te atreves a decir a tu hermano: 'Hermano, déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo'? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.” (Lucas 7:41-42)


domingo, 19 de junio de 2011

Papá

Las personas pasan y me saludan,
no las conozco,
no las culpo,
ellas a mi tampoco.
Además, no quieren saludar a mi, sino a papá.
Y yo sonrió al saber que sucedió lo que deseaba cuando niño:
parecerme a mi papá.

martes, 14 de junio de 2011

Nos pertenecemos

Soy tu loco de las esquinas,

la fiel estampa de tu panorama,

aquel que te ama,

quien con cuidado te quita las espinas.

¿Por qué me rechazas por la mañana?

Fui yo el que te cuidó

y te sacó de en medio de la telaraña,

a donde te llevo tu descuido.

Otra vez tus labios mintieron

ayer cuando dijiste por la noche

“me quedo” y tus palabras me entristecieron,

sabía que eran mentiras, descuida, no es un reproche.

Ciudad joven,

¿no le da frío por las noches a tus piernas desnudas?

Pasa, entra, ven.

Soy tu fiel Oseas.

¿A dónde vas Tijuana?

No llegarás lejos sin mí,

eres de todos calumniada,

por eso me necesitas tanto como yo a ti.

¿Por qué sueltas mi mano?

¿Quién te cuidará mejor que yo?

¿Por qué dices que el extraño?

Si mientes y lo sabes mejor que yo.

¿A dónde vas a esconderte de mi?

Si toda te conozco,

¿A dónde te vas que no te pueda seguir?

Si ambos nos pertenecemos aunque te suene tosco.

No te puedes escapar de mi

como yo tampoco de ti.

Deja limpiar tus lágrimas,

cubrir tus senos lastimados,

Eso y más haré por vos,

Yo que te amo y soy tu fiel Oseas.

¿A dónde vas a esconderte de mi?

Si del mismo infierno te sacó Dios para mi.

Ven a dormir sobre mi pecho,

no llorarás por las noches,

Comerás y yo estaré satisfecho

Cuidándote tiernamente entre mis amores.


miércoles, 8 de junio de 2011

Creo que por fin...

... puedo ponerlo en palabras, y claro, cuando haces eso lleva consigo riesgos, pues tienes que hacerte responsables de ellas y, en el mejor de los casos, entablar un diálogo...

Nada por encima de la Palabra de Dios (la Biblia interperatada fielmente sin descontextualizarla) ni la tradición, ni la Psicología, como actualmente sucede a manera de moda. Sola Scriptura, nada más. ¿Por qué a quién más iremos si sólo Jesús tiene palabras de vida?

Sin animos de volverse juez de nadie, pero tendemos a menospreciar la Palabra de Dios, el acercamiento al libro, a leer... y lo peor, a pensar que podemos amoldarla a nuestras ideas preconcebidas. El tema no se impone a la Biblia, no se debe utilizar para justificar mis opiniones; es la Biblia la que propone el tema, la perspectiva de Dios por encima de la mía, la que me enfrenta, la que me confronta, la que me anima, la que me habla. Y si habla puedo entenderla.

Necesitamos leer las Escrituras, conocerlas, entenderlas, amarlas, comunicarlas, dejar que la voz de Dios hable y no la nuestra o la de otros buenos teóricos ya muertos. Como cristianos tenemos problemas, y peligrosos.

1.- No somos lectores, cada vez leemos menos.
2.- Cada vez menos leemos la Biblia (nos gusta que nos la cuenten, nos conformamos con que alguien la explique).
3.- Pocas veces estudiamos la Palabra (intentar comprender su significado original y la aplicación práctica para nuestra vida hoy).
4.- Nos aburre la exposición bíblica (preferimos el emocionalismo de la predicación narrativa) Preferimos grandes conferencistas que hablen bien, emocionen, provoquen risa y diviertan, y escuchamos cada vez menos al que nos guía en la lectura de la Biblia
5.- No pensamos nuestra fe o no nos atrevemos a hacerlo, es más cómodo y seguro repetir.
6.- Cuando hablamos, aún con Biblia en mano, repetimos los mismos chistes malos, las mismas ilustraciones, las mismas pausas en el tono de voz del pastor, el predicador de moda del momento o del superevangelista.

Un solo es mi llamado y por lo que hago oración: "Recuperar la preminencia de la Palabra de Dios en nuestra vida cotidiana, en la comunidad cristiana y nuestra práctica evangelística"

Los cristianos no necesitamos terapia desde los púlpitos, !menos que la disfracen de Palabra de Dios! Podremos asisitir, escuchar, aprender técnicas pero jamás debemos disfrazarla de Biblia, por qué no mejor nos invitan a un taller de psicología cristiana, economía cristiana, política cristiana.... ¿Notan las palabras invertidas? ¿Podremos ser cristianos psicologos, economístas, políticos o historiadores? Pienso, lucho y creo que sí...

!ante el resto me resisto, sean quien sean!

jueves, 2 de junio de 2011

Confesiones fuera del aula

No lo tomen a mal, nunca es personal, procuro siempre su mejor bienestar; no los culpo, algunas veces no alcanzo a cumplirles tal como me gustaría, pero cuando pienso que los entiendo siempre me sorprenden. Están en constante cambio. un día nos llevamos bien y al siguiente parece que somos dos perfectos desconocidos.
Recuerden que alguna vez yo estuve en su lugar y probablemente alguno lo estará en el mío. Lo mismo ocurrió conmigo, entonces entenderán un poco.
Yo mismo lo he pensado: ¿Por qué lo hago? ¿Dinero? que ingenuidad, ¿fama? elegí el peor lugar, ¿éxtio? menuda forma de medirlo o alcanzarlo... no, pienso que es mucho más que eso... sí, lo es.
Y es tal vez por algo lo más similar a esto, que es lo que de primer momento alcancé a esbozar:

A enseñar a ser personas....
...a enseñar a pensar como personas....
...a enseñar a respetar al otro como persona...
....a enseñar a dialogar con personas y
...vivir como personas.

Ya sé que es casi una ilusión, una utopía, pero me gusta recordarla siempre que entro al salón y sepan que eso es lo primero que tengo en mente cuando me ves cruzar la puerta....