Hay una luna hermosa, recostada sobre una negra amaca estampada de estrellas, conforme camino y los cerros se van haciendo gigantes pareciera que ella se acurruca en sus laredas, cubierta de una brisa fresca y sueve. El viento aún no lastima el rostro al caminar, se disfruta por venir lleno de fragancias de flores, pues se convierte en el corcel donde cabalgan las escencias..... y yo reconozco tu rostro en cada una de ellas. Las piedras se ordenan en la vereda, los puntos brillantes bajo la copa de los arboles delatan a esos peculiares insectos, el parque alumbrado de noche es aún más romantico. Permanece la banca inerte frente al área de juegos infantiles.... esperandonos... Ya el camino se vuelve poco cotidiano, Qué bueno! Me aburre lo cotidiano. Hay un manto tendido de negro sobre la tierra adornado de estrellas, En el brillo de cada una de ellas hay algo especial, casi eterno, Sus destellos parecen imitar sonrisas. Ya las copas de los árboles son mecidas por el viento, Parecieran b...