miércoles, 26 de septiembre de 2012

Razones no populares por las que orar



Delante de mi caminan tal vez de regreso a su casa diferentes grupos de universitarios, cada conversación que entablan y aquello que se puede leer en sus miradas es distinto. Algunos sueñan el mundo, otros cansados van organizando el tiempo y otros se pasean trayendo a la memoria alguna hora del día. Es el día apartado para comer y orar en al universidad. ¿Cómo orar por los estudiantes? ¿Por qué oran ellos en la universidad?
David en el Salmo 139 inicia reconociendo la obra de Dios en quien es  Tú me sondeas y me conoces y lo que hace Tú sabes si me siento o me levanto. David repite esa idea inmediatamente después, conoces mis pensamientos y distingues si camino o reposo, todo él le es conocido a Dios, aún la palabra no dicha.
A partir de reconocer que nada suyo le es oculto al Señor se dedica a reconocer el trato personal que Dios tiene con él. Me rodeas (v. 5), me guías… me controlas (10).
Si eres buen observador abras notado que hasta esta parte todo gira entorno a “mí”, por lo que podríamos suponer con toda confianza si acaso David no es egoísta al centrar toda la atención de su oración en él (como algunos hacemos), dejando a Dios como un mero satélite suyo. ¡De ninguna manera! Pienso que este “mí” de David se refiere más a un sinónimo de “yo” que una declaración de pertenencia como de “mi propiedad”, tal vez el sentido correcto sería decir: “Tú sabes lo que yo hago… yo soy guiado por ti, etc.”. Esto se aclara en el v. 6, en donde el mismo David deja establecida las diferencias y pertenencias. Me supera este saber admirable, tan elevado que no puedo entenderlo. O en otras palabras: Yo estoy admirado de ti Dios y no alcanzo a entender tu poder. Yo, como el ser humano limitado, él, como Dios.
A partir de ahí se pregunta si acaso hay un sitio lejos donde Dios no pueda encontrarle: el cielo, el reino de los muertos, el oriente u occidente y llega a la conclusión de que no, no se puede escapar de Dios, allá, en lo lejano, aún hasta allá el Señor lo guía. ¿Qué le puede esconder de Dios? Nada, la noche es luminosa como el día, como la luz la oscuridad.
Después el salmo cambia de tono, regresa a ver a Dios: tú me creaste… tú nada desconocías de mí, reconoce que Dios le conoce, está presente antes de nacer, mientras es formado en el vientre materno, su vida y su fin. Tus ojos veían como me formaba….  Tus pensamientos… David vuelve a alabar a Dios por esto: v.14 Te alabo, pues me asombran tus portentos. Termina con una declaración de ternura exquisita que oro para que sea mi oración y sentir también (y el tuyo): “…yo me despierto y tú sigues conmigo”.

Después hay un cambio brusco en el texto, ¡Oh Dios, sí destruyeras al impío! ¿Cómo es que David viene diciendo tan bellas palabra y de repente aparece esto? Lo cierto es que está en persecución y que nuestros compañeros de la universidad viven contrario a los mandamientos de Dios. ¿Pero este salmo enseña a orar así por ellos? De ninguna manera, si volvemos a leer esto no es una declaración o exhortación a los impíos, David no se está poniendo de pie frente a todos ellos para dirigirles estas palabras, las está orando a Dios. A ese Dios que reconoce que todo lo sabe y está en todas partes y que ahora reconoce como santo y justo. Esto del carácter de Dios lo hace sentir y orar a él esperando su accionar, es una rabia que expresa la necesidad de ver la justicia de Dios en la tierra. Leamos más adelante, los impíos no obran mal contra David, sino contra Dios mismo v. 20. Enemigos que te injurian… que juran falso contra ti; v. quienes te odian… tus enemigos; y por cuanto ellos viven contra Dios, él pide v.19 que se alejen de él y v.22 son sus adversarios.
Con todo eso, el salmo termina haciendo unas últimas peticiones, ¿Qué pedimos cuando oramos? Sondéame, conoce mi corazón, pruébame, penetra mis pensamientos.
Mira si me conduzco mal y guíame por el camino eterno.
Si eres buen observador verás que se repite 9 veces la idea Dios conoce, los verbos se repiten en distinto sinónimos: v.1 sondeas, conoces, v2. Sabes, conoces, v.3 distingues, v.4 conoces, v.5 saber admirable, v. 15 nada desconocías, v.17 profundos pensamientos. A pesar de eso, al fina pide que él Señor continúe  esto mismo: sondéame, conóceme y no sólo eso, pide ser probado y guiado al camino del bien.
¿Por qué oramos? ¿Qué pedimos de parte de Dios?
Reflexionemos….
¿Cómo es una vida que reconoce que todo lo que somos, hacemos, pensamos, a dónde vamos y nuestra vida misma antes de nacer es conocida por Dios? Dios nos ve, nos conoce, no podemos escondernos de él…
¿Qué pedimos a Dios en nuestras oraciones? Fortuna, salud, amigos, pareja. La vida de David, que amaba al Señor y entendía su vida en función de eso, su mayor temor era apartarse del camino recto de su Dios, por eso termina orando, sondéame, conoce mi corazón, pruébame, penetra mis pensamientos; mira si me conduzco mal y guíame por el camino eterno.
¿Podremos orar así sin temor a lo que Dios encuentre en nuestro corazón? Esta es la oración del que reconoce su condición y se deja ver, porque nos ocultamos tan bien a nosotros mismos que ya no vemos y necesitamos la intervención divina, es el Espíritu el que nos sondea y nos lleva al arrepentimiento.
Oro por nosotros, que podamos orar pidiendo esto, que nos dejemos ser sondeados y conocidos por Dios hasta lo profundo de lo que somos (corazón y pensamientos), que podamos permanecer fieles cuando seamos probados y aceptemos la corrección amorosa de Dios que nos conduce por el camino eterno.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Entrega

Cuando pienso en entrega a Dios, en vida al Servicio de Dios surge la imagen de María. Y tal vez en la tradición evangélica no es imagen recurrente, no puede ser pasada por alto. 
Alejemos la imagen fría, estática e inmaculada. Dios entra en la historia, se encarna en carne. Por lo tanto el cuerpo se resignifica, es portador, contiene a Dios pero al mismo tiempo no lo retiene. La entrega a Dios deja de ser idea abstracta, se materializa, es decir, se encarna. No se oculta, se nota. Se porta a Jesús y se corre el riesgo de la "transgreción", Jesús incomoda, pero sólo con el cuerpo es entrega. 

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Hola jovencita, ¿Qué están viendo tus ojos en el horizonte? A qué futuro caminas con esos delicados pies. No hay luz especial en tu mirada, acabas de dejar de ser niña, tu cuerpo y los demás, que parecen entender mejor el tiempo,  lo dicen. Te emocionas y tienes miedo. No dudes. Mujeres fuertes cargaron al mundo y tu pueblo, tus manos son fuertes, procedes de familia de reyes. ¿Qué alcanzas a ver en el horizonte, hay un futuro prometedor con él? Los campos están listos. ¿Qué te sorprende jovencita? El viento remolineando por las colinas de Nazaret que te agita el cabello es el mismo que viene y se va sin saber de dónde es.
Hay algo en tu corazón que te emociona y no lo sabes, es la duda de la elección. La casa de tu padre pronto dejará de ser la tuya y otra se construye para vos. Harás una hermosa familia. Vienes del campo. Ves con emoción los niños a lo lejos correr. ¿Quieres una vida normal? María, jovencita María, mis ojos están en ti. María, ¡María tendrás un hijo! No temas, el ángel lo envío Yo. Escucha, no te asustes, te cubriré y el hijo será mío, le llamarás Jesús, será grande, le daré el trono de David su padre y reinará por la eternidad.
María, jovencita María. ¡Esta es la buena noticia! Es tiempo de mostrar misericordia. Los planes de los soberbios fueron destruidos, derribados los poderosos, los ricos fueron despedidos vacíos. Los humildes han sido exaltados, llenado de bienes los hambrientos, ayudé a Israel mi siervo.  ¡Auxiliaré y libertaré a Israel!
María, jovencita María. ¡Esta es buena noticia! Ha nacido un poderoso Salvador como lo prometí a Israel por medio de los profetas para cumplir con mi palabra. Tu niño María forma parte del plan. ¡Muy favorecida María! Las generaciones por siempre de ti se acordarán.  Yo libraré María a Israel. María, jovencita María. No te sorprendas si no lo entiendes, ¡Eres muy favorecida! Hay un hijo en tu vientre. José también lo sabrá después…
…María, jovencita María. No he olvidado a mi hijo, pero tendrán que ir a Belén. María, joven madre, eres fuerte, lucha, desciendes de familia de reyes, no desistas. ¡María el tiempo ha llegado! No me he olvidado de mi hijo, el rey aquí nacerá. María, jovencita María. Aguarda, iré por mis invitados que gozan de mi favor. Resiste, eres hija de reyes. María, jovencita María, recibe a tu primogénito, tómalo en sus brazos como yo a Israel. María, jovencita María, en tus brazos está la luz del mundo y la gloria de Israel. Llora el niño María, es tu hijo el que llora.
¡Muchachos, eh arriba! No tengan miedo, tengo buenas noticias. Vengan, vean. Ha nacido en la ciudad de David un Salvador, el Mesías de Dios. Vengan bienaventurados hombres que gozan de mi favor. Vengan, vean, ha nacido. La luz del mundo. Vengan, vean. Un Salvador, vengan a visitarle. Vengan vean al niño envuelto en pañales.
María, jovencita María, no temas, ellos vienen a ver al niño. María jovencita María escucha, guarda esto en tu corazón. Tu niño llora. María, jovencita María. La luz del mundo en tu regazó descansa.
María, María. Este que llora es tu hijo pero no es para ti. Darás tus fuerzas y lágrimas pero es para mí. María, jovencita María. La Salvación del mundo a los dos nos dolerá. Le veré en la cruz morir y a ti una espada traspasará tu corazón. Ya corriste el riesgo al obedecer, pero yo te protegí. Crecerá el niño en estatura y gracia, pero no será para ti. María, jovencita María, este niño será de trapecio para muchos y levantará a otros. María, jovencita María, atesora cada instante en tu corazón. Algún día se irá. Jovencita María, la Salvación del mundo a los dos nos cuesta. María, jovencita María, Jesús es tu Hijo pero es mío y en los negocios que son míos ha de estar. María, jovencita María, lo has dado todo. María, jovencita María.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Tiernamente muere


¿Por qué tiemblas corazón?
Desconfía,
Yo te entiendo y comprendo, tienes razón.
Prudentemente desconfía.

Ya alguna vez te equivocaste con las certezas,
No sueñes corazón,
Tus dudas tienen razón,
Mantén tus destrezas.

¿Quién resuelve todas las dudas?
No te afliges, cautela  
¿Por más que sean agudas?
Recuerda, en el fracaso has hecho escuela.

¿Y si hoy es distinto?
Precioso corazón,
¿Y si es similar?
Volverás a fallar.

Corazón muere,
Tiernamente muere,
Por tu bien, que es el nuestro, muere.
Estás cansado,
Tu guía sólo dolor nos ha causado,
Por piedad muere.

Déjame a mí el timón,
Soy nuestra mejor opción
Yo que soy tu razón,
Verás como es mejor mi opinión.
Salvaré nuestra barca del Aquilón.
Estoy fresco, ¡fuerte!
Soy nuestra mejor opción,
Nuestra última protección.

Muere corazón  muere.
Muere que sentir duele.
Muere porque estás devaluado,
Y en tu inocencia ya no podemos confiar.
Muere corazón muere.
Que si nos sigues guiando será nuestra perdición,
Muere, que si fallo tendremos que firmar nuestra rendición.





viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Qué ves?


Jeremías 1

Él era joven, había vivido sus primeros años en tiempos de crisis, pero las cosas ahora pintaban mejor, tenía el mundo por delante y un futuro prometedor, pertenecía a una buena familia, vivía en los suburbios de la gran capital, el centro político y cultural de su época, las últimas reformas del país favorecieron el oficio familiar, gozaba de prestigio y todo apuntaba a una brillante carrera. En definitiva, eran buenos tiempos y el joven Jeremías podía sonreí de cara al futuro. Hasta que un buen día algo sucedió, Dios llegó y transformó radicalmente todo esto. Después aquel encuentro nada seguiría igual. Primero, decisiones importantes, dejar el oficio familiar, inmediatamente después aparecen los problemas familiares, padres asustados que no entienden y tienen miedo por ver como el hijo abandona un oficio noble y prestigioso por un arranque de locura juvenil; en seguida, abandonar el hogar y mudarse a la gran ciudad, allí la fama que le espera no es la de un hombre popular y querido. El pobre Jeremías ahora lidia con las consecuencias de ser el mensajero del juicio de Dios en tiempos de reforma religiosa. Ya no es más un sacerdote, se ha convertido en profeta. Reyes estarán en su contra, perseguido y puesto preso. El cariño se convertirá en odio, las riquezas serán la soledad y persecución, no podrá compartir la vida con más nadie, no habrá esposa que le espere después de la jornada laboral, no niños que sonrientes le reciban y le digan papá. El joven Jeremías tendrá sólo a Dios mientras todo el mundo murmura en su contra. Terminará sus días sin la calidez del hogar y la familia, morirá a oscuras, solo, probablemente asesinado. Todo por obedecer al Señor. 
Para los que aún les quedaba alguna duda, sí, hablamos de Jeremías, el profeta Jeremías. Lo interesante de su vida es que parece que el responsable de toda la desgracia sufrida fue Dios mismo, o tal vez matizando mejor, las consecuencias de obedecerle en un mundo apartado de Él y sin intenciones de arrepentirse y volverse a Él, a pesar saber que el juicio de parte de Dios inminentemente caerá sobre ellos. ¿Te sientes identificado? ¿Cuál es el mensaje que Dios da al pueblo por medio de Jeremías? ¿Acaso los profetas no son populares?  ¿Cómo es el pueblo que trata mal a Jeremías? ¿Hay esperanza en algún lugar a los problemas del ser humano? ¿Dónde y qué está haciendo Dios?

Al ver a Jeremías no puedo dejar de pensar en mí y en los estudiantes de COMPA que están de paso por la universidad. De repente te encuentras en la flor de la juventud, con energías  para comerte el mundo, tienes sueños por alcanzar, probablemente no tienes todo lo que te gustaría y sufres por algún examen, tienes algunos problemas pero algo te hace pensar que no son del todo permanente y que algún día, probablemente mañana los resuelvas u olvides. ¿Y qué cuando Dios te encuentra y te pide ser su mensajero en la facultad? El mundo parece moverse, de repente comienzan las dificultades, algunos escuchan, otros no y se alejan, se dirán algún chiste sobre ti y probablemente llegas a pensar que es una perdida de tiempo.
¿Cómo resuelve vivir Jeremías ante el llamado de Dios de ser su instrumento en un pueblo apartado de su Ley, entregado a la idolatría e inmoralidad, que juega a la política exterior y no escucha las advertencias de juicio y arrepentimiento? ¿Cómo resolvemos vivir ante el llamado del Señor de proclamar el evangelio en la facultad, en medio de una atmosfera que ha censurado a Dios y personas que viven decidiendo por ellas mismas el bien y el mal? ¿Acaso todos escuchan el mensaje? ¿Cuál es nuestro mensaje? Encontramos a Jeremías odiado y preso por su mensaje, ¿a nosotros nos aman? Qué mensaje decimos.
El encuentro con Dios asustó a Jeremías: “Ay”, lo dejó sin opción: “Antes de formarte… antes de salir del vientre”, no hay lugar a donde dirigirse, ha sido creado para participar únicamente de este proyecto, “te conocía… te consagré… te destiné…”, todos sus conocimientos, habilidades, competencias, talentos y aptitudes han sido puestas en él para este proyecto y no otro. Estás sentenciado Jeremías, eres de Dios y para él. A continuación el Señor establece el acuerdo de su participación, Jeremías “irá,  dirá y no temerá”, Dios “envía, estará con él, pondrá sus palabras en Jeremías y da poder”. En tres repetidas ocasiones se deja ver en quién reside la autoridad del trabajo de Jeremías: Dios. “pondrá sus palabras, dará poder y dirigió su palabra”, dos de tres ocasiones la Palabra de Dios es sustento de autoridad. Una vez establecido y dejado en claro inicia la aventura: “El Señor me dirigió la palabra…”
Interesante, Dios no inició –en el caso de Jeremías- dando afirmaciones como Así dice el Señor o dictando sentencias; Jeremías no se convertirá en un robot pasivo que repite palabras, parece que Dios no quiere usar solamente su boca, pies y manos, no será el pájaro de Dios que repite palabras, por el contrario, lo vuelve un agente activo de su revelación-juicio-esperanza, lo involucra de tal forma que vea, entienda y sienta el obrar de Dios, por lo tanto, Jeremías llorará, sufrirá y se quejará. “¿Qué ves Jeremías?... ¿Qué ves?” Pregunta Dios.
Una vara de almendro, ¿Una vara de almendro? ¿Qué significa esto? Aquí el juego de palabras shaqed para almendro y shoqed para vigilante. El Señor vigila el cumplimiento de su Palabra, hasta aquí mencionada cuatro veces: v. 4, 9, 11 y 13. La misión de Jeremías gira entorno a la Palabra dicha por Dios para el pueblo, en virtud de eso, él puede descansar en él y enfrentar sin titubear a todo el pueblo.
¿Qué ves Jeremías? ¿Una olla hirviendo que se derrama desde el norte?, una olla que es soplada desde abajo, que hierve a causa del fuego que se sopla debajo de ella; imagen cotidiana para ilustrar una verdad inminente que atemoriza. La tragedia de verter aquello que contiene. El soplo de la guerra que desciende del norte, donde Babilonia se está haciendo el imperio mundial, al sur, donde se encuentra Jerusalén. Doble tragedia, todos los habitantes del norte están invitados a ejecutar el juicio de Dios y todo su pueblo está citado a experimentarlo.
¿Qué ves Jeremías? A Dios usando un pueblo pagano para traer juicio, ¿cómo es posible que Aquel que prometió a los antepasados hacer una gran nación ahora cite a otras para destruirlos? Pareciera que Dios ha olvidado su pacto.
¿Qué ves Jeremías? Entiende, paladea la atmosfera, escucha a Dios que sienta en el banquillo de los acusados a su pueblo, trae juicio, habrán de escuchar su queja: “Expondré mis cargos… por el mal que hicieron olvidándome”. ¿Qué ves Jeremías? ¿Un Dios sin misericordia? ¿No es la queja del esposo ante la infidelidad? “quemaron incienso a otros dioses y adoraron las obras que ellos mismos hacían”.
Jeremías toma partido, “disponte a pelear contra ellos, puesto de pie diles lo que yo te ordeno”. ¿Les tienes miedo Jeremías? No debes temerles o será Dios quien te intimide. Jeremías, pelearás y te enfrentarás a todo el pueblo, ante ti, en actitud amenazante, todos, los ricos y pobres,  reyes y príncipes, sacerdotes y pueblo, nadie parece que está de tu lado, incluso, en la retaguardia se encuentra Dios mismo. No será sencillo Jeremías, te atacarán, pero no te vencerán. El mundo es contra ti e irá por ti, sin embargo, no todo está perdido, el Señor está contigo.
Reflexionemos. ¿Qué vemos en nuestra facultad? Pidamos al Espíritu Santo ayuda para poder ver lo que Dios está haciendo ya en la vida de las personas con las que convivimos. Ver, escuchar.
¿Qué mensaje comunicamos? Una historia, ¿el evangelio? ¿Qué es el evangelio? Jesús ¿Qué de Jesús? Juicio-misericordia. “Dirás mis palabras”. “Ponte de pie y di”, valor de ir, decir su Palabra “he puesto mis palabras en tu boca” y no tener miedo. ¿Miedo? Al ridículo, al fracaso, al rechazo, a la muerte, a que nadie escuche y se convierta. La misión es a ir.
¿Dónde está la autoridad de nuestra predicación? En nuestros dones, talentos y capacidades organizativas o de gestión. ¿La Palabra de Dios es nuestra autoridad y confianza? ¿Lo es? “vino palabra de Dios”.
Que el Señor nos vuelva parte activa de su obra, que vivíamos como agentes del reino, que podamos sentir como Dios, que nuestro amor por él nos lleve a amar a los demás. Aquellos por los que Jesús tuvo compasión y vio como ovejas sin pastor. Que el Señor nos pregunte “¿Qué ves?”