De acompañar y ser acompañado

He recibido mucho amor de parte de la comunidad, me he sentido por vez primera dentro del cuerpo, como un miembro más, he recibido amigos, he compartido cargas, tiempos, desvelos, sueños, planes, dudas y preguntas, ha sido bueno. Ahora camino y permanezco en el frente, con aquellos valientes que por encima de la vergüenza o el olvido de la fe en la vida cotidiana, deciden hacer lo que es necesario hacer, porque entienden que recibimos oportunidades por gracia y que necesitamos brillar con la luz y el amor de Jesús en la universidad, llevando y siendo el mensaje. He sido acompañado, ha sido bueno, COMPA me brindó la oportunidad de integrar mi fe para vivirla también en la escuela, ¡Dios me encontró en la universidad! Me tendió la mano, me dio a dio una amiga muy inquieta que lo ama mucho y me contagia sus sueños, locuras y dudas, me mantiene despierto, inconforme, sediento de justicia y tiempo para profundizar más con Jesús, no pensé encontrarme una persona en la misma carrera con quien compartiera muchas cosas; también me dio un amigo, un amigo esperado, con quien puedo conversar sobre todo y me soporta. Ambos son un regalo a mi vida, me son indispensables para sentirme amado y parte de algo, dos necesidades muy mías que Dios conoce y va supliendo en delicadas medidas.
Me siento con mayor responsabilidad, cada día que pasa me debo más a los demás que a mí mismo, Dios sigue invitándome, como siempre, a seguir un paso más, caracol y peregrino, como me defino, acepto. He sido acompañado, recibí tanto, ahora parece ser tiempo de acompañar, de partir mi tiempo, de escuchar, de orar, interceder y ayudar a caminar a otros, haciendo fuerza para cargar, la tarea me parece doblemente hermosa, delicada, como dada. Mis conversaciones con otros han ido en aumento, mis tiempos con ellos parecen que crecieron, y aún falta.
A pesar de todo sigo siendo débil, necesito yo también a los demás, soy dado porque otros por mí se han dado, delante de Dios somos partidos y muchas partes de nosotros compartidas con los demás, en tiempos de conversaciones, silencios, risas, oraciones, luchas y resistencias. A pesar de todo, sigo teniendo flaquezas, una cuestión muy mía de querer hacer las cosas por mis fuerzas, tal vez sea mi debilidad o tentación, ya la descubrí, ahora la veo de frente, por eso habla a mi vida mucho leer a Nouwem, Dios quebrará mi perfectibilidad y metodismo, o al menos lo redimirá, de eso estoy seguro. Este es mi reflejo a dos años de caminar, me veo y me encuentro distinto, llevo lentes, no traigo bigote, sigue la barba, ya no me acompaña un mechón de pelo, sigo teniendo hojearas, disfruto de tener 22 años, una escuela y trabajo por gracia, una familia y hogar, amigos y hermanos, un corazón para amar, cariño y abrazos para recibir, pendientes por los cuales preocuparme, responsabilidades que esperan por las tardes cuando regreso a casa y otras que se van conmigo temprano por la mañana, una agenda para organizar mi tiempo, dudas, preguntas, dolores, nuevos sueños, nuevos temas, más viajes, más otras cosas y menos yo.
Tengo confianza en él, en el plan que tiene para mí, en su voz que me llama, en la obra que hace, en la misión que nos da, en que permanece conmigo, en la esperanza de verlo obrar en mi realidad y usarme en ella. Gracias Jesús, gracias por encontrarme, realmente ahora lo pienso y no sé que hubiera hecho sin ti, y ahora también pienso en qué haría sin ti. ¿Qué sigue? Impúlsame a seguirte, esa es hoy a ti mi oración.

Comentarios

  1. gracias por visitar mi blog... es bueno saber de lo que produce en otros, aunque yo recientemente dudo bastante de esa dependencia que tenía la escribía en ese blog...

    Y de tus compañías... espero que Él te guíe a seguir siendo acompañado de Sí mismo, al final, es la única compañía que vale la pena y en la cual hay plenitud y deleite contino, sólo su compañía te hace más sensible ante todo lo que él preparó para que nos acompañase en este caminar que es la vida...

    un abrazo!

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