Morir vivo y lleno de esperanza

Las huellas en la arena se han detenido,
ya no estará aquí para continuar,
por la tarde la marea las borrará
y serán recuerdo.


Morir vivo,
así yo también lo haré,
lleno de esperanza,
sin miedo
ni desespero...
paz...
confianza,
a eso se le debería llamar "morir vivo".

Porque nuestro Señor Jesús venció la muerte
y el mismo despertó de entre los muertos,
¿A qué tenemos que tener miedo?
Cerraré mis ojos a la luz del sol,
pero veré cara a cara al Señor.
Allá nos espera, Don Horacio,
en un día de estos le volveremos a ver.

Morir lleno de vida,
tan vivo que en ocasión de su última despedida
otros más nacieron por Cristo, Señor nuestro, a la verdadera vida.
Dolor, la separación,
pero consuelo y esperanza,
la paz del Señor y el próximo encuentro.

Morir a vida,
lleno de esperanza,
que para el cristiano la muerte siempre es ganancia,
porque si vivimos lo hacemos para Cristo,
lo demás siempre será ganancia.
Qué bello es morir lleno de vida
y entre cantos y agradecimientos,
que superan su pérdida,
sus frutos y trabajo nos quedan.

Seguro su memoria siempre traerá a los suyos alegría,
y es que aunque ya fue a casa,
no se fue muerto,
se fue lleno de vida.
Cristo, el Señor nuestro,
le esperaba,
descanse, ahora que vea al Salvador.
Acá quedamos nosotros compartiendo a Jesús que da vida,
porque para todos nos es ejemplo
morir lleno de vida.

Comentarios

  1. Abdiel, vos habias visitado mi blog hace tiempo. Te invito a ver un blog de difusion historica que compartimos con algunos amigos. Buena semana!

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