Recuedame Jesús mío

Recuerdame Dios mío lo bueno que es a mi alma sentirse acurrucada en tus brazos, en tus brazos, como polluelo en el nido cubierto bajo tus alas; Dios amoroso que cuidas de mi en tu misericordia y por tu amor.
Ahora que mi cuerpo sufre y parece caer recuerdame la seguridad de tu presencia. Mis ojos alzo hacía ti esperando el oportuno socorro, porque de la palabra de tus labios bebe mi vida para sustentarse día con día.
No dejes que olvide tus fuerzas y múltiples favores en los momentos de enfermedad, ni caer en la tentación de pensar "El Señor se ha olvidado de mí"; porque soy oveja de tu rebaño, esclavo de tu voluntad y he dicho: "Mi Dios eres tú, Señor creador del mundo, no seré quebrantado".
Aún la muerte venga para tocar mis huesos y enfriar mi alma, mi ser te pertenece, no seré de ti cortado. Porque grande y tres veces grande es el Dador de viad y su Omnipotencia la muerte no viene a menos.
Recuerdame, Jesús mío, lo bello que es tu rostro en los días templados, cuando cansado lo observo desde tu regazo.

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