miércoles, 8 de junio de 2011

Creo que por fin...

... puedo ponerlo en palabras, y claro, cuando haces eso lleva consigo riesgos, pues tienes que hacerte responsables de ellas y, en el mejor de los casos, entablar un diálogo...

Nada por encima de la Palabra de Dios (la Biblia interperatada fielmente sin descontextualizarla) ni la tradición, ni la Psicología, como actualmente sucede a manera de moda. Sola Scriptura, nada más. ¿Por qué a quién más iremos si sólo Jesús tiene palabras de vida?

Sin animos de volverse juez de nadie, pero tendemos a menospreciar la Palabra de Dios, el acercamiento al libro, a leer... y lo peor, a pensar que podemos amoldarla a nuestras ideas preconcebidas. El tema no se impone a la Biblia, no se debe utilizar para justificar mis opiniones; es la Biblia la que propone el tema, la perspectiva de Dios por encima de la mía, la que me enfrenta, la que me confronta, la que me anima, la que me habla. Y si habla puedo entenderla.

Necesitamos leer las Escrituras, conocerlas, entenderlas, amarlas, comunicarlas, dejar que la voz de Dios hable y no la nuestra o la de otros buenos teóricos ya muertos. Como cristianos tenemos problemas, y peligrosos.

1.- No somos lectores, cada vez leemos menos.
2.- Cada vez menos leemos la Biblia (nos gusta que nos la cuenten, nos conformamos con que alguien la explique).
3.- Pocas veces estudiamos la Palabra (intentar comprender su significado original y la aplicación práctica para nuestra vida hoy).
4.- Nos aburre la exposición bíblica (preferimos el emocionalismo de la predicación narrativa) Preferimos grandes conferencistas que hablen bien, emocionen, provoquen risa y diviertan, y escuchamos cada vez menos al que nos guía en la lectura de la Biblia
5.- No pensamos nuestra fe o no nos atrevemos a hacerlo, es más cómodo y seguro repetir.
6.- Cuando hablamos, aún con Biblia en mano, repetimos los mismos chistes malos, las mismas ilustraciones, las mismas pausas en el tono de voz del pastor, el predicador de moda del momento o del superevangelista.

Un solo es mi llamado y por lo que hago oración: "Recuperar la preminencia de la Palabra de Dios en nuestra vida cotidiana, en la comunidad cristiana y nuestra práctica evangelística"

Los cristianos no necesitamos terapia desde los púlpitos, !menos que la disfracen de Palabra de Dios! Podremos asisitir, escuchar, aprender técnicas pero jamás debemos disfrazarla de Biblia, por qué no mejor nos invitan a un taller de psicología cristiana, economía cristiana, política cristiana.... ¿Notan las palabras invertidas? ¿Podremos ser cristianos psicologos, economístas, políticos o historiadores? Pienso, lucho y creo que sí...

!ante el resto me resisto, sean quien sean!

2 comentarios:

  1. me gusto y coincido en todo.
    Nos hemos acostumbrado a que nos la cuenten!!! puf y ahora con esta generacion que no lee, ¿como le hacemos para animarlos?

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  2. ¿Qué les digo? Yo estoy luchando con eso en la sociedad de adolescentes en mi iglesia: dicen que la clase está bien porque se las cuentan y explican, ¡pero no quieren leer!
    Y debo reconocer (con mucha vergüenza) que varios de los puntos que comentas los cargo.
    He tenido que disciplinarme en la lectura -de cualquier cosa- otra vez.
    Pero oramos, porque sabemos que el Señor a esas oraciones sí responde, porque a Él quiere que le conozcamos por medio de su palabra; oramos conforme a su voluntad -haciendo de lado la soberbia.
    ¡El Señor nos guíe!

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