domingo, 25 de septiembre de 2011

No hay paro...


Tener la certeza de que nada podrá hacernos dudar de lo que hemos creído (Jesús) a pesar de lo ingeniosas, agresivas, ridículas, elaboradas, complejas y desafiantes que pudieran ser las preguntas y cuestionamientos que se nos hagan no nos exime de explicar y contextualizar nuestra fe. Sólo así Jesús podrá tener sentido para el ingenioso lector en búsqueda de la experiencia(s) de la verdad –o certezas-; para la persona despojada, abusada, dolida y sin esperanza que vive defraudada,  que responde con agresividad; para el orgulloso que ridiculiza a Jesús o los cristianos; para el intelectual que necesita evidencias coherentes; para el buscador honesto que no entiende y pregunta.

1 comentario:

  1. ¡Así es!
    Pienso en expresiones como: pues ellos están perdidos; como no tienen la fe no pueden comprender... etc, etc...
    ¡Dar razón de nuestra fe! No agarrarnos del chongo, que al final Dios no necesita ser defendido.

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