...pensando...

No tiene nada de raro, creo que esta melancolía algunas veces se convierte en una excelente compañera, al menos me deja en silencio para conversar con yo mismo en este desierto que llevo conmigo dentro del corazón, a donde ando cuando quiero sentirme, en mi fragilidad y debilidad, abrazado y completamente dependiente del Señor que me sostiene y a quien intento abrazar. Oración, silencio... ¿Qué es la oración?  comunicación, es una reacción ante el que ES, de rodillas dependiente, a la espera. 
Ahora los nombres de los estudiantes circulan por cabeza, me llevan a interceder por ellos, a pedir por ellos, a rogar por ellos... ¿Qué más de mí puede ser útil para ti Señor? ¿Qué más de mi estorba a tu voluntad? Mi oración, el silencio que responde, las letras que comunican, la Escritura que cobra vida, la vida que brota de tu boca, la palabra, el verbo que se encarna para llevarnos a ti: el regalo de amor más grande... tu gracia. Tu gracia. Tu gracia. Gracia.
Gracias....

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