lunes, 24 de septiembre de 2012

Entrega

Cuando pienso en entrega a Dios, en vida al Servicio de Dios surge la imagen de María. Y tal vez en la tradición evangélica no es imagen recurrente, no puede ser pasada por alto. 
Alejemos la imagen fría, estática e inmaculada. Dios entra en la historia, se encarna en carne. Por lo tanto el cuerpo se resignifica, es portador, contiene a Dios pero al mismo tiempo no lo retiene. La entrega a Dios deja de ser idea abstracta, se materializa, es decir, se encarna. No se oculta, se nota. Se porta a Jesús y se corre el riesgo de la "transgreción", Jesús incomoda, pero sólo con el cuerpo es entrega. 

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Hola jovencita, ¿Qué están viendo tus ojos en el horizonte? A qué futuro caminas con esos delicados pies. No hay luz especial en tu mirada, acabas de dejar de ser niña, tu cuerpo y los demás, que parecen entender mejor el tiempo,  lo dicen. Te emocionas y tienes miedo. No dudes. Mujeres fuertes cargaron al mundo y tu pueblo, tus manos son fuertes, procedes de familia de reyes. ¿Qué alcanzas a ver en el horizonte, hay un futuro prometedor con él? Los campos están listos. ¿Qué te sorprende jovencita? El viento remolineando por las colinas de Nazaret que te agita el cabello es el mismo que viene y se va sin saber de dónde es.
Hay algo en tu corazón que te emociona y no lo sabes, es la duda de la elección. La casa de tu padre pronto dejará de ser la tuya y otra se construye para vos. Harás una hermosa familia. Vienes del campo. Ves con emoción los niños a lo lejos correr. ¿Quieres una vida normal? María, jovencita María, mis ojos están en ti. María, ¡María tendrás un hijo! No temas, el ángel lo envío Yo. Escucha, no te asustes, te cubriré y el hijo será mío, le llamarás Jesús, será grande, le daré el trono de David su padre y reinará por la eternidad.
María, jovencita María. ¡Esta es la buena noticia! Es tiempo de mostrar misericordia. Los planes de los soberbios fueron destruidos, derribados los poderosos, los ricos fueron despedidos vacíos. Los humildes han sido exaltados, llenado de bienes los hambrientos, ayudé a Israel mi siervo.  ¡Auxiliaré y libertaré a Israel!
María, jovencita María. ¡Esta es buena noticia! Ha nacido un poderoso Salvador como lo prometí a Israel por medio de los profetas para cumplir con mi palabra. Tu niño María forma parte del plan. ¡Muy favorecida María! Las generaciones por siempre de ti se acordarán.  Yo libraré María a Israel. María, jovencita María. No te sorprendas si no lo entiendes, ¡Eres muy favorecida! Hay un hijo en tu vientre. José también lo sabrá después…
…María, jovencita María. No he olvidado a mi hijo, pero tendrán que ir a Belén. María, joven madre, eres fuerte, lucha, desciendes de familia de reyes, no desistas. ¡María el tiempo ha llegado! No me he olvidado de mi hijo, el rey aquí nacerá. María, jovencita María. Aguarda, iré por mis invitados que gozan de mi favor. Resiste, eres hija de reyes. María, jovencita María, recibe a tu primogénito, tómalo en sus brazos como yo a Israel. María, jovencita María, en tus brazos está la luz del mundo y la gloria de Israel. Llora el niño María, es tu hijo el que llora.
¡Muchachos, eh arriba! No tengan miedo, tengo buenas noticias. Vengan, vean. Ha nacido en la ciudad de David un Salvador, el Mesías de Dios. Vengan bienaventurados hombres que gozan de mi favor. Vengan, vean, ha nacido. La luz del mundo. Vengan, vean. Un Salvador, vengan a visitarle. Vengan vean al niño envuelto en pañales.
María, jovencita María, no temas, ellos vienen a ver al niño. María jovencita María escucha, guarda esto en tu corazón. Tu niño llora. María, jovencita María. La luz del mundo en tu regazó descansa.
María, María. Este que llora es tu hijo pero no es para ti. Darás tus fuerzas y lágrimas pero es para mí. María, jovencita María. La Salvación del mundo a los dos nos dolerá. Le veré en la cruz morir y a ti una espada traspasará tu corazón. Ya corriste el riesgo al obedecer, pero yo te protegí. Crecerá el niño en estatura y gracia, pero no será para ti. María, jovencita María, este niño será de trapecio para muchos y levantará a otros. María, jovencita María, atesora cada instante en tu corazón. Algún día se irá. Jovencita María, la Salvación del mundo a los dos nos cuesta. María, jovencita María, Jesús es tu Hijo pero es mío y en los negocios que son míos ha de estar. María, jovencita María, lo has dado todo. María, jovencita María.

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