miércoles, 13 de febrero de 2013

Universidad y misión.

CARTA ABIERTA A LOS COMPAS


¿Qué tendría que pasar para que?


Martes.
9:30 a.m. Un juez rechaza tomar el maletín lleno de dinero, el soborno por declarar inocente a un criminal estafador a nivel nacional, se descubre la red de trabajo, toda la banda caen en manos de la justicia. Miles de personas no perderán sus ahorros. 11:56 a.m. La responsable de mercadotecnia de cierta ropa rechaza una campaña publicitaria que denigra el papel de la mujer. Los spot comerciales nunca salen en la TV y miles no son bombardeados con ellos, se avanzó un poco más en la búsqueda de la dignidad de las mujeres en la sociedad. 2:00 p.m. El contador se niega alterar las cifras, los responsables pierden el trabajo, un departamento completo aprende el valor de la integridad.  4:37 p.m. El arquitecto se niega a firmar los planos porque afectan el hábitat protegido de un ave, la compañía se muda, se dan pasos en el cuidado de la creación. 6:13 p.m. Una abogada denuncia al jefe que la acosa, el hombre es exhibido y sancionado. 7:25 p.m. Un pastor administra honestamente los recursos de la iglesia, 8:36 p.m. una mujer policía detienen a un asaltante, rechaza el soborno, el hombre es presentado a la justicia. 9:57 p.m. el político no asiste a una cena con narcotraficantes, denuncia la reunión, un cartel cae. 11:52 p.m. el reportero se niega a dar información tendenciosa, preserva su integridad, un país no es engañado. 



¿Qué tienen en común todos ellos? Durante algunos semestres todos ellos tuvieron de compañero por lo menos a una persona cristiana que en algún momento de su vida se le presentó la oportunidad de compartir su fe con ellos…

…la urgencia de la evangelización en la universidad trasciende más allá de la misma, impacta a la sociedad, repercute en la eternidad. De alguna manera, la proclamación del evangelio es también transformación social.

Mujeres y hombres que impacten la universidad y sociedad con los valores del Reino de Dios. Fieles testigos del poder de Dios, cartas abiertas que hablan del amor de Dios para el mundo expresado en el Hijo….

Muerte…
                        ….vida.
                                               Juicio…
                                                                       …salvación.


Hombre y Dios


                        Llamado…
                                                                                                          …obediencia. 
                                                                                                                     
                                                                                                                      Misión y vida.
                                                                                                                             Jesús y discípulos


Universidad y misión

Un martes como hoy es el segundo día para obtener una ficha de ingreso para los miles de aspirantes nerviosos y preocupados a ingresar a la universidad pública más importante del estado. Precisamente un martes como hoy, cuando el sitio de reunión para orar en los jardines de la universidad está ocupado por carpas, mesas y sillas elegantemente decoradas que ofrecen descanso a otros miles que preocupados y nerviosos presentan su examen CENEVAL de egreso. Interesante, estos dos grupos tienen en común emociones similares y que a su vez comparten a sus familiares y amigos cercanos, pero a pesar de compartir esto, precisamente un martes como hoy no son los mismos, los separan por lo menos cuatro años de distancia, desvelos, trabajos escolares, prácticas y experiencias en un lugar que marcará a todos probablemente el resto de sus vidas. Para algunos, la universidad los “hará alguien”, para otros, “les dará algo”, herramientas, habilidades, identidad, amigos o futuro. 

Es por eso que tal vez en la universidad es donde se pelea con todo y con todos por algo que no sabemos qué es, ni para qué nos va a servir con certeza. Nos peleamos en la puerta de entrada por uno de los pocos boletos para alcanzar un futuro con otros, precisamente otros como nosotros mismos que, sintiéndonos igual creemos no tener nada. Nos pelearemos en el vestíbulo en la sala, el comedor y la cocina con los que como nosotros lograron entrar y con los que ya están dentro, ¿Pero por qué nos pelamos? Porque creemos que aquí hay “algo” que podemos poseer y nos hará “alguien”, y no sólo alguien para nosotros mismos, sino “alguien más para servirnos de los demás”. Si sobrevivimos, nos pelearemos de nuevo con los que llegaron hasta la puerta de salida para salir primero y salir mejor que los demás, pelearemos lugares que no existen y que nos dijeron que nos estarán esperando, peleamos entre nosotros y en el fondo, después, cuando nos curemos las heridas, o disfrutemos la destrucciones de los demás, nos cuestionaremos si hemos obtenido eso tan prometido, eso inventado por otros y que creímos antes de ingresar. Algunos se engañaran con lo que pueden obtener y disfrutar individuamente. Otros, ante la carencia de al menos eso, renegarán por no haberlo poseído, acusando a su mala suerte y dando por hecho que tal cosa que sí duda existe. ¿Y qué ganamos al final? A nosotros mismos, la imagen construida o inventada. Pero seguimos solos.
 ¿Reaccionamos distinto los que nos llamamos discípulos de Jesús o al menos cristianos? ¿La universidad despierta en nosotros el mismo egoísmo de buscar todo para mí? Cada uno somos responsables de responder a estas interrogantes con la vida misma y a vivir las consecuencias de éstas. La universidad es un espacio de servicio y misión que se debe asumir con el costo que esto implica. Sólo así, vidas que renuncian a labrarse un nombre propio, que reconocen su fragilidad y limitaciones, que sueñan con un mundo incluyente, donde reine la vida y no la muerte (donde haya armonía entre la humanidad y Dios, la humanidad entre si y la humanidad con la creación) y se comprometan con su vida por alcanzarla, serán sal y luz en medio de una generación perversa. Sal para detener la corrupción del pecado que carcome como un cáncer a los hombres y mujeres desde dentro hacia afuera; y luz que alumbra al mundo con la Luz de Verdad que brilla y se ofrece como única salvación.
¿Puede un discípulo de Jesús prescindir de la evangelización en la universidad? Es cierto que la vida universitaria genera rutinas propias a las que no solo se acostumbra el estudiante sino todos los que le rodean. Es indispensable la organización y disciplina, de la misma forma que la integridad y honestidad. ¿Pero eso es suficiente para no hacer nada? ¿De qué forma se puede evangelizar entre las tareas, proyectos, clases, laboratorios, prácticas, servicios sociales, la familia, amigos y el resto de la vida misma? Sería pretencioso dar respuestas a estas preguntas sin observar los contextos de cada uno. Por lo tanto exige al estudiante una respuesta responsable a ellas. Algunos estudiantes dispuestos a seguir a Jesús y obedecer en el mandato de ir a compartir el evangelio del Reino de Dios han sido tan creativos como el Espíritu les impulsa a serlo. Algunos comparten por medio de grupos pequeños, otros con actividades al aire libre más esporádicas, otros más prefieren intencionar y preparar breves momentos con sus compañeros, algunos aprovechan las lecturas, las noticias o el cine. Cada una de ellas válidas, cada una de ellas distintas. Es a la pregunta de ¿Cómo debe responder el discípulo a la invitación de Jesús a ir a anunciar el Reino de Dios? Que me gustaría ayudar a responder por medio de los capítulos 9 y 10 del evangelio de Lucas.    

Estudio bíblico. Lucas 9 y 10

El capítulo 10 de Lucas inicia así: “Después de esto”. ¿Después de qué? Después de tres encuentros que Jesús tiene con tres personas que no responden de la forma correcta al llamado que Jesús les hace. Por lo tanto, lo que Lucas pareciera decirnos en capítulo 10 es cuál es la forma correcta de responder a la invitación que Jesús hace y significa obedecer. Esta es la segunda ocasión en la que Jesús envía un grupo de setenta discípulos a predicar, la vez primera envió a los doce apóstoles  (Lc. 9: 1-10). Sin embargo las indicaciones son similares.
En esta segunda ocasión hay un poco más de detalles, en el primer relato Jesús primero reúne a los doce discípulos, los empodera sobre demonios y enfermedades (Lc 9:1) y después los envía a “proclamar el Reino de Dios (Lc. 9:2). Después de instrucciones de no llevar nada para el camino y explica cómo han de responder a la hospitalidad recibida o negada. Concluye con el grupo de regreso con Jesús, quien los lleva a Betsaida.
En el relato de Lucas 10 el grupo es mucho mayor, setenta, a quienes envió “de dos en dos delante de él, y lugar a donde él había de ir.”  Después continúa con una serie de detalles, el trabajo es mucho, por lo tanto deben rogar al Señor de la cosecha por más obreros para trabajar. Además que los discípulos son enviados como ovejas en medio de lobos. Lo que se desprende de aquí es que los discípulos deben orar al Señor porque el trabajo los sobrepasa y habrá personas que se opongan, por lo tanto, deben orar en dependencia al Señor, para que en su gracia ellos puedan cumplir  la obra a la que han sido enviados. Las recomendaciones son similares, la misión requiere hacerse en urgencia, por lo tanto no pueden perder tiempo preparando la salida ni en largas despedidas. 

Al igual que Lucas 9, Jesús recuerda la forma en la que los discípulos deben responder a la hospitalidad mostrada para con ellos, donde sean recibidos deberán quedarse, contentarse con lo que se les ofrezca, sanar a los enfermos  y anunciar: “Se ha acercado a ustedes en Reino de Dios” (Luc. 10:8-9). Donde no sean recibidos deben sacudir el polvo de sus pies en señal del juicio de Dios venidero contra ellos (ver Lc. 9:5 y Lc 10:10-16). No obstante, las implicaciones y consecuencias del rechazo de estos enviados se desarrollan más en el relato de Lucas 10. Estas relacionan rechazo de los enviados por el Mesías-y-juicio de Dios. Ante la falta de hospedaje el castigo que recibirán será mucho mayor que el Sodoma. (Ciudad donde los hombres no fueron hospitalarios con los angeles que visitaban a Lot, ver. GN 19:1-11). De tal forma que Jesús advierte a las ciudades judías que han escuchado, de parte de los enviados, las buenas nuevas del evangelio y han visto las obras de hechas en nombre de Jesús, que de no arrepentirse su castigo en la hora del juicio será mayor que el que recibirá ciudades gentiles. ¿Por qué las palabras son tan duras? Porque de fondo lo que ha ocurrido es que ellos han rechazado a Jesús mismo, puesto que “El que a ustedes escucha, a me escucha a Mí, y el que a ustedes rechaza, me rechaza a Mí; y el que Me rechaza a Mí, rechaza al que me envió” (Lucas 10:16). Es decir, estos hombres son representantes del mismo Jesús. Escuchar o rechazar a estos extraños nos enfrenta ante el mismo Salvador.
El relato de Lucas 10 también termina con detalles sobre el regreso, que a diferencia de Lucas 9, estos regresaron con gozo por ver cómo los poderes de muerte y deshumanización se sujetan a ellos por la autoridad y nombre de Jesús. A lo que él responde que él ha visto al acusador y opositor caer y no permanecer frente a la extensión del Reino de Dios. Una verdad que genera esperanza. Si bien son enviados indefensos ante  la oposición (ovejas en medio de lobos) Jesús les anuncia la caída definitiva de todo poder que se opone a Su misión (Satanás caer de cielo). Y termina esta sección con Jesús recordando a los discípulos la autoridad de la que han sido embestidos para no ser vencidos por la oposición. No obstante, también les ayuda a encauzar su gozo, que no debe ser por aquello que aparentemente ellos pueden hacer y ver, sino en algo mucho más grande que no pueden ver y no han hecho ellos, Dios los conoce, “regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos” (Lc. 10:20b).
A diferencia de Lucas 9, en este segundo relato el autor nos muestra a un Jesús que no puede contenerse ante el gozo de saber que el Reino de Dios es proclamado y su boca se abre para dar alabanza a Dios el Padre. "En aquella misma hora Jesús se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de Tu agrado. "Todas las cosas Me han sido entregadas por Mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar."  (Lc. 10:21-22). Lucas muestra a los discípulos como testigos de un diálogo entre el Dios trino, el Hijo se regocija en el Espíritu Santo y alaba al Padre. Y es un regocijo por la obra redentora de Dios,  que es revelada por Dios mismo al Hijo y a quien éste quiere, en franca oposición a un conocimiento adquirido por esfuerzo propio, la revelación de Dios por medio de Jesús es precisamente eso, una revelación dada y que ha de recibirse como niño. De tal manera que los discípulos son dichosos, porque están frente a quien puede revelar a Dios, y tal privilegio, no buscado ni merecido, fue anhelado en el pasado por dignas personalidades como profetas y reyes. Sin embargo a Dios le ha placido revelarse en el Hijo, humilde y sencillo.  

¿Qué verdades se desprenden de estos pasajes? 

Entre otras que, 

  1. los que salen a proclamar el Reino de Dios (o evangelizar) son enviados por Jesús mismo como sus representantes, llenos de su autoridad y su predicación, aunque rodeada de oposición,  
  2. debe ser buenas noticias a los que la escuchan, tal como se sana a alguien que padece a una enfermedad. 
  3. Asimismo se repite la urgencia de ir a predicar, se incluye la inmensidad del trabajo que sobrepasa, la realidad de la oposición (lobos, serpientes y escorpiones), la confianza en la victoria (Satanás caer del cielo) y el juicio venidero de Dios al que no recibe, escucha y rechaza las buenas noticias que a Dios le ha placido revelar a los hombres en el Hijo. 

 A su vez, el pasaje termina en el gozo, el gozo que los discípulos tienen por ver el Reino avanzar, el gozo al que los invita el Hijo por saberse conocidos por Dios y formando parte en su plan redentor que encabeza el Hijo, y el gozo de Jesús, que en un coloquio divino, la trinidad se goza, Dios está obrando en la historia.
¿Esta obediencia al Hijo es la prioridad en mi vida en este momento? Es interesante como el segundo relato (Lc. 10) es precedido por tres encuentros de Jesús en el camino (Lc. 9:57-62). En el primero, alguien se ofrece a seguir a Jesús, pero al conocer el costo que implica esa decisión, el texto sugiere que este aparente voluntario declino en sus intenciones. En la segunda ocasión, es Jesús quien toma la iniciativa y dice: “Ven tras Mí” (Lc. 9:59), pero las lealtades familiares le impiden asumir la urgencia de “ir y anunciar por todas partes el Reino”. En un tercer encuentro, uno que aparentemente ha comprendido el costo de seguir a Jesús se ofrece a acompañarle, ¿será éste quién se decida por Jesús y su Reino? Aunque aparentemente comprendido el costo, Jesús no parece ser su prioridad: “"Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa.", la respuesta de Jesús es radical, la proclamación del Reino implica un costo, es urgente y prioridad para los discípulos de Jesús.

Algunas preguntas para meditar juntos:

¿Asumo como urgencia la proclamación del evangelio en mi escuela? Puedes enumerar 3 acciones concretas que lo demuestren. Si no, ¿Qué harás al respecto?

¿Cuál es el costo de ser misionero en tu escuela? ¿Estás dispuesto a asumirlo? ¿Por qué?  

¿Cómo reaccionas frente a los que rechazan escuchar las buenas nuevas de Jesús o ante aquellos que escuchándolas no creen?

¿A qué clase de oposición te enfrentas en la tarea cotidiana de compartir el evangelio a tus compañeros? ¿Qué te dicen estos pasajes al respecto?

En otro discurso que recoge el evangelio de Juan, cuando Jesús, después de tomar la última cena con sus discípulos les recuerda otra gran verdad: "Ustedes no me escogieron a Mí, sino que Yo los escogí a ustedes, y los designé para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en Mi nombre se lo conceda. (Jn. 15:16). De esta forma, podemos ya inferir que ser discípulo de Jesús no puede separarse de ir a proclamar el Reino, se da por obvio, el discípulo, a partir de su permanencia en Jesús es movido por él a ir a los otros con el buen mensaje. ¿A dónde nos envía el Señor Jesús? ¿Cómo habremos de proclamar el evangelio de salvación entre nuestra generación?
El Señor nos guíe, después de todo, como lo menciona Lucas 10:1, los discípulos son enviados a los lugares a donde Jesús había de ir. Es decir, Jesús ya está andando entre la universidad y nos sigue invitando: “Ven tras mí”. Oremos para que podamos responder con urgencia, humildad, confianza y prioridad a su llamado. ¡Así sea!

¿Cuál es el costo del llamado?
 
Miércoles
9:30 a.m. La buena reputación de un juez anima las demandas, se reciben más casos de criminales para ser enjuiciados. Se imparte justicia al desvalido. 11:56 a.m. Una compañía recibe un premio por su publicidad con ética. Se dignifica al hombre y la mujer. 2:00 p.m. Un contador es despedido. El costo del llamado, bienaventurados los que sufren persecuciones por causa del bien.  4:37 Se construye un nuevo complejo turístico responsable ecológico socialmente. Se busca la armonía entre el hombre y la creación. 6:13 p.m. una abogada pierde su empleo. Bienaventuradas las que lloran porque ellas serán consoladas, bienaventuradas los que tienen hambre y sed de justicia porque ellas serán saciadas. 7:25 p.m. una iglesia se convierte en un centro de dignificación para una comunidad, “Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”. 8:36 p.m. una mujer policía no alcanza a pagar los gastos de su casa. “No hay justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” 9:57 p.m. un político es asesinado al salir de su hogar. "¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?" Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blanca, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.” 11:52 p.m. un reportero pierde su trabajo, se abre un colectivo independiente de noticias. “El sembrador salió a sembrar…”


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