miércoles, 19 de junio de 2013

Despartenalización de Dios



Dios ¿Padre?

Desde hace un par de semanas estoy pensando acerca de la “paternidad” de Dios, en seguida me explico. Mis preguntas intentan responder cómo en medio de una sociedad donde las voces por la equidad de género se escuchan más en el espacio público y el movimiento feminista parece mejor posicionado que nunca, la imagen paternal de Dios se convierte, aparentemente para algunos y algunas personas, en una barrera y no precisamente en “un punto” a favor de Dios y el evangelismo. ¿De qué forma podemos comunicar efectivamente el evangelio a personas con problemas con la imagen paterna? No me cabe duda que cuando decimos frases como: “Dios es nuestro Padre” o “Tienes un Padre en el cielo que te ama”, a personas cuya experiencia con su figura paterna fue opacada por la violencia, el abuso o machismo, en un primer instante el evangelio no resulta del todo en buenas noticias. 

Considero que no tengo las herramientas necesarias ni el tiempo adecuado para elaborar una investigación profunda del tema, una despartenalización de Dios, que lejos de sonar a herejía intenta contextualizar el evangelio a mi generación. Estas primeras reflexiones las dejo sobre el escritorio para  organizar mis pensamientos de esta última semana y regresar a ellos. Las dejo también para compartirlas con quienes se sienten identificad@s con el tema.  

El Padre a imagen del padre  

A finales del año pasado me encontraba en un evento dirigido a asesores del movimiento estudiantil de Compañerismo Estudiantil, en esa ocasión nos acompañaron Douglas y Marylin Stewart, después de un tiempo en la Palabra nos invitaban a que tomáramos un tiempo a solas e identificáramos las imagen de la persona de quien nosotros sentíamos que recibíamos amor, podía ser nuestra mamá, papá, una tía, hermano, etc. En otro momento cuando compartíamos en grupos pequeños me sorprendí lo difícil que fue para muchos de nosotros, líderes cristianos, identificar a nuestro padre como una persona que nos hacía sentir amados. Todos señalamos que no dudábamos que ellos nos amaban, incluso, mencionábamos acontecimientos específicos en nuestras historias familiares como evidencia de ese amor. Pero entonces ¿Qué estaba mal? ¿Qué distorsionaba eso? Los Stewart retomaron las experiencias personales y nos regresaban a la Palabra, al Dios Padre, al amoroso Padre de Jesucristo que leemos en los evangelios. También comentaron que la imagen que hacemos del Padre (Dios) está mediada por la experiencia con nuestro padre (papá), de tal forma que si ésta última no fue o es sana, nuestra imagen del Padre corre el riesgo de ser distorsionada a la imagen de nuestro padre terrenal. Un evidente caos para muchas y muchos.
Probablemente algun@s lleguen a pensar que el conflicto con la imagen paterna es un problema psicológico que debe recibir atención profesional para sanar emocionalmente y no proyectar esa tensión hacia afuera. No lo dudo par nada. Pero esta desvirtualización del Padre es real y al final consecuencia de la caída y pecado. Se convierte en una necesidad la existencia de modelos hombres y mujeres seguidores de Jesús,  dispuest@s a asumir la paternidad y la maternidad a partir de los valores del Reino de Dios y no de los valores dominantes del mundo.



Buscando al Padre en las Escrituras.

Abordemos desde otra perspectiva el tema. Otra crítica a la paternidad de Dios podría ser que legitima el poder de nosotros los hombres para pensar el mundo y excluir a las mujeres. No dudo que así haya sido o siga siéndolo, pero hay un erro de fondo, si bien el varón es el padre y la hembra la madre, Dios no tiene género, es decir, Dios no es varón o hembra. Es difícil pensar la paternidad en la ausencia de género, pero entiendo que el Antiguo o Nuevo Testamento no deduce esto en los pasajes que describen a Dios como padre.
            Esto me lleva a formular las siguientes preguntas:
1.      ¿Cuál es el contexto de los pasajes donde aparecen las primeras referencias a Dios como Padre en las Escrituras? ¿Qué es lo que Dios desea que los seres humanos entiendan?
2.      ¿Cuál era el contexto cultural de las personas a quienes así se les reveló Dios?
3.      ¿Cuáles transformaciones experimentaron los hombres y mujeres a consecuencia de su encuentro con el Dios que se revela como Padre?
4.      ¿Cómo influye en nuestra perspectiva de Dios la “mirada” masculina que escribió la Biblia?

Me dejé tarea.




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