Universidad, profesores, cristianismo y ateísmo (Parte 1)

Es temporada de regreso a clases, para algunos, incluso significa nueva escuela, clases compañeros o profesores. Por lo regular nunca faltará el estudiante cristiano que se encuentre con profesores o compañeros que no comparten nada ni siquiera una buena opinión sobre su fe. No me refiero en esta ocasión a las personas  que saben que tú eres cristiano y dicen algo así como: “está bien”, “si a ti te funciona” “lo respeto y no me interesa eso a mí”. Ellos también representan otro tipo de desafío para los cristianos, pero finalmente desafío. Tampoco hago referencia a los “cristianos” que jamás se “meten” o “los meten” en problemas a causa de la fe porque militan en la “secreta” (término comúnmente usado para referirse a los cristianos que esconden su fe al resto de los compañeros de tal forma que nadie se entera que lo son, como si vivieran en un país de persecución) porque básicamente el temor en su vida es mayor que su pasión por Jesús.  Sin embargo en esta ocasión sí quisiera hablar de otros desafíos planteados por las personas que se oponen a la fe. Mencionaré algunas ideas generales e inacabadas sobre cómo buscar tender puentes con ellas en la universidad. No hay motivo de alarma. La mayoría de las ocasiones que experimentas un rechazo o incluso burla por causa de la fe es una oportunidad para conocer más a Dios y entablar buenas conversaciones, en lugar de ponerte a llorar y sentirte un mártir aprovecha las oportunidades.


Típico
Nunca falta el profesor que a inicio del curso pregunta: ¿Qué religión practican? o ¿quiénes son cristianos? Esta es la pregunta que “obliga” a destapar a los creyentes en el salón de clases, casi siempre la pregunta viene acompañada de la solicitud de levantar la mano o ponerse de pie. No te preocupes, tómalo como viene. ¿Qué te produce esa pregunta? Los sentimientos que te producen responder te dirán más de tu relación con Dios que los miles de versículos memorizados. ¿Cómo te hace sentir? por un lado pueden surgir sentimientos como vergüenza, pena o coraje por “sentirte descubierto” donde no querías que se supiera eso de tu relación con Jesús. Sin embargo, este gesto te ayuda a conocer mejor a las personas. Tú levantas la mano o te pones de pie y observas las reacciones de tus compañeros: ¿qué ves? sorpresa, simpatía, ignorancia, rechazo, enojo, lástima. También sirve para conocer mejor las intenciones del profesor, casi siempre después de la pregunta viene el comentario revelador: la burla o queja de una persona que no es creyente o quien sabe, tal vez la confesión valiente de un profesor que se identifica como cristiano. No todos los profesores universitarios encajan en el cliché de Jeffery Radisson, el profesor ateo de la película Dios no está muerto (película que a mí no me gustó para nada).




Una realidad desigual
Lamentablemente el sistema educativo genera una relación desigual al interior del aula, el profesor siempre tiene ventaja y muchas veces no es un adulto maduro ni equilibrado que es capaz de despersonalizar los debates académicos (cuando los hay). El profesor en última instancia tiene “el poder” de la calificación, la oportunidad de hacerte repetir año, arruinarte la vida en la clase o la carrera. Por eso no queremos entrar en problemas con él por cuestiones minúsculas, tampoco queremos ser unos barberos. Queremos ser astutos y el aula como espacio de debate y diálogo, después de todo, qué es la universidad sino el espacio ideal para ello. Aquí me rebotan las palabras de Jesús a sus discípulos: “ser mansos como ovejas pero astutos como serpientes” (Mateo 10:16).

Hay más indiferencia que persecución
Felicidades, sobreviviste al primer día y toda tu clase ahora sabes que eres cristiano. Tranquilo, la indiferencia de las personas ante la fe es cada vez mayor, por eso creo que ya no sucede lo del pasado: ya no tendrás tanto la presión de sentir que a partir de ahora hay unos ojos invisibles sobre ti dispuestos a señalar un mínimo error tuyo para notarlo. Puede que sí. Pero para muchos de tus compañeros o profesores no creyentes el cristianismo no significa en la práctica, nada distinto. Ellos lamentablemente conocen muchas personas identificadas como cristianos que practican diversos “pecados” con  la misma regularidad o más que ellos, conocen el cristiano que hizo  tranza, dio  mordida, engañó a su pareja, etcétera. De tal forma que no están esperando ver “algo distinto” en ti. Por eso resultará sumamente atractivo para ellos la vida de una persona identificada como cristiana y que vive digna del evangelio. Eso significa que la peor actitud que puedes tomar es “apartarte de ellos”, “creer que sabes todo”, “creer que eres perfecto o mejor que ellos” y todas las ramificaciones de eso. Te sorprenderás lo mucho que tienes en común con ellos, lo mucho que puedes llegar a conocer a las personas si entablas relaciones de amistad genuinas, donde te pueden conocer con todo y tus errores, donde te vean “meter la pata” y pedir disculpas, servir en lugar de buscar el poder, ser honesto en tus clases, amar en el lugar de ser prejuicioso, buscar la justicia en lugar de la indiferencia. ¡En este último punto hay mucho que ganar!



 ¿Quién es tu profesor o compañeros?
Muchas veces los profesores también pasan desapercibido todo lo relacionado con la fe de sus estudiantes, porque muchos profesores incluso ni siquiera tratan como personas a los estudiantes. Sin embargo, nunca faltará uno que no desaprovechará la ocasión para hacer un comentario sobre el cristianismo: “Dios no existe”, “la evolución es lo máximo”, “la intolerancia de la Iglesia”, “lo ignorante de los cristianos”, “las muertes en nombre de la religión”, “lo supremo de la ciencia por encima de la religión”, “lo equivocada que está la Biblia”, etc. Si escuchas algo similar no llores ni te des golpes de pecho, escucha. En estos momentos la mejor respuesta cristiana es el amor, escucha con humildad lo que verdaderamente dicen y no pienses en lo que te gustaría responder. Escucha lo que realmente dicen y observa cómo lo dicen. Puede ser una opinión de momento, las palabras de un ateo, un gnóstico, un anticristiano, un buscador o un creyente. Escuchar para conocer. En mi experiencia sucede que cuando las personas están haciendo estos tipos de comentarios hay algunos con los cuales puedo identificarme. La realidad es que hay páginas en la historia de la iglesia dignas de vergüenza. Sin embargo, no significa que tienes que estar de acuerdo con todo lo que dicen, la mayoría de las veces hacen comentarios genuinamente equivocados y basados en su experiencia personal (repito: la mayoría de las veces, hay sus excepciones). Este punto es clave, la forma en la que abordes esto repercutirá: el profesor muchas veces lanza una carnada para ver “si pica”, él sabe, por experiencia, la reacción de muchos cristianos en sus aulas y espera la misma de ti, ya sea el silencio o el debate, generalmente le interesa lo último porque plantea un ring donde hace alarde de su conocimiento y retórica (sí retórica). ¿Qué busca el profe con esos comentarios? Ora. ¿Te está haciendo preguntas? Responde, pero con cuidado, y si no sabes, mejor no lo hagas, comprométete a investigar, vale más un “no sé” a una respuesta equivocada. Ora más, lee la Biblia, busca buenos libros. Es una oportunidad de conocer más a Jesús. Desgraciadamente y para fortuna de todos, repetir lo que dijo el pastor el domingo pasado casi nunca funciona.

¿Qué dice?
Lo anterior nos lleva al siguiente punto: lo que el profesor dice. En este punto no puedo dejar de reírme. Si escuchaste bien a tu profesor o compañeros, y si conoces el evangelio (te puede sorprender cuánta ignorancia hay la Biblia en los cristianos) podrás sorprenderte por las opiniones expresadas por ellos. Juguemos a las probabilidades, pienso que aproximadamente el 80% de las opiniones expresadas de Jesús, la fe o el cristianismo son ideas equivocadas. Tomemos un ejemplo: el típico ejemplo de “La Biblia se contradice” o la “Biblia es machista”. Esto es solamente una frase, pero en boca de un profesor es “sabiduría y una verdad incuestionable”, todo el grupo sin preguntar lo cree, acepta y repite después en pasillo de clase, su casa o la fiesta, creándose así un círculo vicioso. Pero muchas veces el comentario queda ahí nada más, otras ocasiones puede que citen cierto pasaje y lo confronten con otro, donde a partir de una lectura general podemos concluir que evidentemente se contradicen. Ante este ejercicio básico un profesor puede salirse airoso y algún cristiano intimidado. Toma nota de lo que dicen e investiga. Todas las aparentes contradicciones de la Biblia son resultado de una lectura superficial del texto que ignora el tipo de literatura, el contexto del libro donde está, la historia bíblica, el contexto del autor y la intención de escribirlo. Todo eso se resuelve con un buen estudio bíblico. Anímate, tal vez puedes ofrecerte a realizar un estudio bíblico de esos pasajes aclarando el mal entendido. Te sorprenderías lo dispuestas que están las personas a escuchar la Biblia. Se valiente.

¿Cuáles son las fuentes de autoridad donde basan sus opiniones?
Todos podemos opinar de cualquier tema sin duda, Internet es un ejemplo claro. Yo puedo hablar de reacciones químicas, economía, moda o razas de perros sin tener ni la menor idea del tema. Sucede lo mismo con Jesús, hay infinidad de opiniones totalmente desinformadas. Como cristianos creemos que la única fuente para conocer a Jesús son los evangelios y el resto de la Biblia. También confiamos que son un documento histórico digno de confianza y que puede soportar las pruebas de la disciplina. No obstante, en mis años de universitarios, me sorprendió mucho escuchar opiniones de Jesús o Biblia de profesores e investigadores (buenos historiadores de los que aprendí) que son expertos en sus disciplinas pero que ignoran genuinamente el tema. Así pasa en muchas partes, escucha y toma nota de lo que dicen. Tus profesores, esos que muchas veces te intimidan en asuntos de fe y son admirados por el grupo, muchas veces dan opiniones de algo de lo que saben poco no nada, el analfabetismo bíblico es colosal. Pero el problema es que lo dice un profesor y aunque el argumento sea equivocado no se cuestiona o en el peor de los casos, se acepta. Otras ocasiones las opiniones están basadas en ideas que leyeron en una revista, escucharon en la TV, en un meme de Facebook, en libros de literatura o documentales de History.  ¿Recuerdas cuando se publicó el Código Da Vinci y como muchas personas hablaron como expertos de Jesús y su vida basados en una novela? Es gracioso. Muchos profesores te reprobarían si tú presentas un trabajo sustentado en fuentes como Wikipedia, pero ellos no dudan en hacer comentarios sobre Jesús en fuentes similares. Hacer este ejercicio te ubicará, los gigantes no son tan gigantes, son personas que traen su propia historia con Dios y muchas veces es una lucha. Cuidado como comunicas esto, herir el orgullo de un profesor en plena clase no es la respuesta adecuada. Tal vez hablando con él en el pasillo ayude ¿Quién sabe? Tal vez está dispuesto a leer algo que pudieras ofrecerle. Consigue buen material y arma tu librería.  


Con todo lo anterior básicamente quise decir:
  1. ·         Necesitas crecer en tu relación con Jesús, una vida devocional, oración, lectura y estudio de la Biblia nutrirán tu fe. “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Una vida llena del Espírito da testimonio de Jesús en palabras y obras, ama, discierne y habla en verdad.  Como dije anteriormente, repetir las palabras del pastor o de tu predicador de Internet favorito no te alcanzará para la universidad. Lo lamento.  
  2. ·         Piensa, la vida es compleja y el evangelio abarca la totalidad de la vida. Creer es también pensar, como dijo John Stott. Como cristianos no podemos darnos el lujo de no pensar racionalmente sobre los presupuestos de las disciplinas donde estamos siendo formados. Necesitamos pensar cristianamente sobre nuestras ciencias.
  3. ·         Relaciónate  con las personas, sé amigo de ellas. Para muchos de tus compañeros y profesores probablemente  seas el único cristiano con el cual convivan todo un semestre. Tu amistad es clave.
  4. ·         Interésate en la vida universitaria, si tu vida cristiana no está concentrada en “el cielo nada más” y compartes inquietudes con tus compañeros la curiosidad les invadirá y probablemente estén más abiertos al evangelio.  
  5. ·         La universidad plantea más oportunidades para el evangelismo que los programas de muchas iglesias, claro, si estás dispuesto a considerar los rechazos como ocasiones para entablar puentes con las personas.
  6. ·         No vivas solo, busca una comunidad. El terror de las iglesias muchas veces es la universidad, porque “pierden” a los jóvenes cuando ingresan en ella. Y tienen razón de temer si al interior no hay un discipulado bíblico ni abren espacio para acompañar a los jóvenes de 18 y 25 años en su etapa de vida propia. Pero lo peor que puede pasar es que no te relaciones con otros cristianos en la universidad. Necesitamos la comunidad porque inevitablemente entraremos en crisis y otros nos sostendrán. Necesitamos hablar nuestras dudas de la fe que van surgiendo. Necesitamos caminar juntos en el evangelio. Quienes no hacen comunidad están más propensos a dejarse influir (no quiero decir que no vamos a escuchar o considerar las opiniones incluso contrarias a la fe) y departamentalizar la vida, dejando la fe al ámbito privado.

  7. Espero esto ayude

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