miércoles, 12 de octubre de 2016

Entretejer la vida

Ya casi cumplimos dos meses aquí en Vancouver y seguimos entretejiendo la vida con otras personas. Lo primero fue establecernos, conocer, reconocer y apropiarnos de la nueva ciudad, nuestro nuevo rol y asumir la realidad de nuestro tiempo aquí. Ahora estamos más avanzados en eso, ya sabemos en qué mercados comprar las cosas, donde comprar la fruta o verdura, qué mercado tiene lo necesario para el desayuno y dónde ponen mejores especiales. Creo que es tiempo de tejer. Como la abuela. Veo que ahora pasamos de los lugares a las personas. A entretejernos con otras y otros.
Atardecer en Jericho Beach, donde corremos.
El cambio nos distanció de nuestra red de personas. Pero aquí estamos siendo invitados por Dios a sumarnos a otras, a construir creativamente con otros una comunidad distinta y a ver la mano de Dios permitiendo los encuentros. Ahora me asombro positivamente al reconocer rostros y alegrarme por encontrarlos. 

Particularmente Regent College es un punto de encuentro. Para nosotros ha significado conocer amigas y amigos de Canadá, EUA, Nueva Zelanda, Australia, Brasil, China, Hong Kong, Inglaterra, India, Corea del Sur y Zimbabue. Es un encuentro con la diversidad del Reino de Dios y por lo tanto la celebramos y la compartimos. Tantos acentos diferentes del inglés me facilitan el aprendizaje de la lengua pero también algunas veces lo dificultan. Para mí es más difícil entenderles a las personas de Australia y Nueva Zelanda. Una buena sorpresa fue conocer la calidez de los canadienses. No se afectuosos como los latinos pero tienen un interés genuino por los demás y se muestran abiertos y dispuestos a enseñarnos su país y a que se los enseñemos a partir de nuestras observaciones.

Todos llegamos a Vancouver con una historia detrás y por llamados diferentes de Dios. Es interesante encontrar nuestras dudas o preguntas en otra persona y orar por la respuesta de Dios. Este tiempo es de transición, todos sabemos que no nos quedaremos aquí, al menos la mayoría. A todos nos gusta la ciudad.

Con David, María y Joy
Ahora, con todo y mi inglés deficiente, tejo la vida con David, un amigo canadiense de Alberta, que habla muy bien español por su estancia en Bolivia y con quien Alejandra y yo hemos descubierto el gusto por las caminatas (Hiking dicen por acá). Joy rompió mi estereotipo de los ingleses, primero, no tiene el típico acento británico, es de trato cálido (fue la primera que nos saludó con abrazo por acá) y muy simpática. María de Nueva Zelanda comparte con nosotros su realidad de la vida en comunidad, nos cuenta los desafíos, nos invitó a cenar y a pesar que su inglés es más difícil para mí, cuando converso con ella casi siempre nos reímos. Tanner e Ivy son una pareja de canadienses muy divertidos con quienes disfrutamos la aventura de un viaje. Anni, otra británica, que también rompió mi estereotipo por su calidez. Y muchas otras personas, por no hablar de Ki pan, Ruth y Amy de la India y Yoseb de Corea con quienes trabajo. Y me faltaría mencionar a la familia Colby que nos recibe con amor y cuidado. La mayoría lejos de nuestras familias y de nuestra tierra pero ahora aquí caminando como peregrinos con el pueblo de Dios.  Estamos aquí, disfrutando, caminando en medio del bosque, sentándonos a la mesa para comer, preparando alimentos juntos, estudiando en la Biblioteca, compartiendo la misma clase. ¿Acaso estos destellos no son anticipaciones del Reino? Por ahora somos una comunidad imperfecta de peregrinos en un lugar que no es el nuestro. 
David haciendo tortillas de harina

Este tiempo de sabático es como escuchar a Dios diciéndonos que disfrutemos su creación, hagamos amistad con personas que jamás hubiéramos conocidos de no ser porque Él nos sacó de donde estábamos. Caminemos juntos con ellos, crezcamos juntos, sigamos a Dios juntos. No siento que sea a establecernos en Vancouver como cuando el profeta Jeremías les escribió una carta a los deportados de Jerusalén en Babilonia diciéndoles que se establezcan, construyan casas y las habiten. No. Este es un tiempo de transición para caminar  otro ritmo con el Señor pero un tiempo con fecha de regreso. Las noticias de nuestro contexto, de Tijuana, de México, de América Latina nos llegan hasta acá y nos siguen doliendo igual. A ellas seremos regresados, a su tiempo.


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