Salir del closet. "Yo no voté por Trump sino por los principios...."



Todos los rosarios de argumentos, los ramilletes de explicaciones y las apologías piadosas cristianizadas del porque algunos hermanos/as evangélicos eligieron a Trump como su nuevo presidente, me resultan inconvincentes, toda vez que ofensivos e hipócritas. Está bien. Puedo vivir con ellas, me pregunto si las familias de latinos, afroamericanos, musulmanes y otras minorías podrán.

La elección por Trump haya sido como haya sido, al final de cuentas también es una posición política y muy debatible. Pero lo incomprensible e inaceptable  es la negación ante la realidad de un Trump que hizo desplantes de odio, misoginia, racismo, violencia y soberbia. Olvidar estos pequeños detalles, o ni siquiera mencionarlos en el carrusel de explicaciones políticamente correctas invisibilidad posiciones políticas bajo un manto de objetividad pueril y funesta piedad cristiana. Al final del día sigo pensando con pesar y dolor que una gran mayoría de evangélicos/as estadounidenses doblaron su entendimiento del evangelio, de Jesús y de Dios para ajustarlo al asqueroso marco que Trump les ofreció desde el Partido Republicano. Esto si hacemos caso a la encuesta que publicó  New York Magazine que dibuja el “efecto Trump” en los evangélicos blancos:

“En 2011 sólo el 30% de los protestantes evangélicos blancos consideraba poco importante que un cargo político tuviese “pecados” o comportamientos inmorales en su vida privada. Cinco años después, el 72% opina que esos “pecados” han dejado de importar a la hora de desempeñar la función pública”[1]

¿Será que acaso los hermanos/as no pueden entender la política desde otra óptica que no sea el bipartidismo Republicano-Demócrata? O es que acaso no pueden escapar a la construcción histórica que identifica “cristianismo-Partido Republicano”. Si para muchos evangélicos Trump no era la “mejor opción” (y no pensaban votar por Hillary[2]), entones, ¿Qué hicieron? La respuesta ya la conocemos: Votaron por Trump. Pero ¿cómo? Calmando su consciencia diciéndose hasta creer que “No votamos por un hombre sino por principios”. Max Lucado vio el riesgo que representaba asumir sin crítica el hecho de que “Trump se identificara como cristiano” y que por esa razón recibiera el apoyo de todo el sector evangélico ante la evidente incongruencia de la fe que afirma tener y su vida. Lucado comento: “…yo les pediría a las personas no interpretar la fe cristiana a través de las palabras de Trump”. [3]

Entonces, si Trump no fue la mejor opción, ¿Por qué no votaron por alguien más? ¿O por qué mejor  no anular el voto si nadie les convencía? ¿Cómo decir “toda autoridad es puesta por Dios” si ahora Trump llegó a la Casa Blanca porque ellos/as lo pusieron? ¿Cómo serán agentes de paz y reconciliación en su vecindario, escuela y trabajo cuando a todas esas personas que forman las minorías ustedes mismos les clavaron un puñal por la espalda al votar por quien desde un principio se mostró hostil hacia ellas? Entre las “imperfectas opciones” se quedaron con la peor. Ahora son responsables de proteger a las personas indefensas de la persona a quien ustedes le dieron el poder para oprimirlas y de las acciones racistas de sus vecinos. Ojalá Dios les ayude ahora a diferenciar entre la lealtad a su Reino y el nacionalismo con ropajes religiosos.

Hoy Estados Unidos y el mundo son diferentes gracias al avante evangélico, pero el mundo que vemos hoy nos muestra el racismo oculto que ayudaron a destapar. No, pero Trump no lo está haciendo personalmente, son “los otros”. Pero entonces porqué todas las personas que están ofendiendo, lastimando y dañando propiedad ajena lo hacen bajo el amparo de un hombre, un ideal y un odio que tiene origen en la persona que ahora será presidente de EUA.
No pretendo ser políticamente correcto ni ocultar mi molestia y dolor. Tal vez me equivoque, tal vez se equivoquen los hermanos/as con Trump. El daño ya está hecho.

En el link encontrarás algunas de las reacciones de racismo y violencia contra algunas  minorías en EUA. 



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