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NO IMPORTA EL IDIOMA...

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... EL MENSAJE ES EL MISMO.    JUAN 15:5 La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman) Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman) "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer. Reina Valera Gómez (© 2010) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. Reina Valera (1909) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. Sagradas Escrituras (1569) YO SOY la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.  ΚΑΤΑ ΙΩΑΝΝΗΝ 15:5 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics ἐγὼ εἰμι ἡ ἄμπελος, ὑμεῖς ...

Soy un texto

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No se me han quitado las ganas de escribir, este vicio o encomienda que se nutre de mi melancolía sigue acompañándome; no me quejo, es parte de mi personalidad. De momentos estoy atado al teclado, a una hoja en blanco, se me escapan ficciones, versos, cuentos, ¿estaré loco? Cuando pienso que esas andadas de espíritu romántico no son propias de la edad, me decido a reprimirlo, olvidarlo, jugar a que no lo entiendo, que soy capaz de olvidarlo. ¡Ah pero a quién puedo engañar! Soy yo mismo un texto y estas oraciones que leo  me sorprenden desde detrás del espejo, es mi propio rostro, son mis ojos, mi búsqueda por comprender el mundo y el cambio, es el discurso de mi peregrinaje en busca de Él, mi la respuesta a su Palabra.  

UN CAFÉ

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¿Qué tienen estos cafés que nos convocan semana a semana y recrean una atmósfera pacífica que nos embelesan al punto de habitarlos con tanta familiaridad y soltura como para dejarles escuchar nuestros más íntimos secretos cuando los pensamos, escribimos y hablamos por medio de palabras, silencios o gestos? Todos ellos producen un discurso acogedor, cotidiano, familiar, es una catedral hedonista, un antro para refugiarse del devenir que es fuera de sus paredes. Esos cristales protectores que nos ponen a salvo de la rapiña, de la frustración del trabajo, del miedo al otro, del temor a no ser nadie, del hogar con sus problemas, del otro que espera por nosotros. Son una especie de sala continua que nos exenta de la responsabilidad de sostenerla, de limpiarla. Tal vez por eso su éxito. No en vano su multiplicación en épocas violentas. Su seguridad es simbólica, sus productos generadores de identidad, su servicio de Internet gratuito nos permite conectarnos con “los otros” y que están en...

Un consejo que nadie pidió

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  Escribir es la consecuencia directa y tal vez hasta natural de la lectura. La una y la otra no podrían existir por separados, se necesitan.  Y lo peor, ocupan un espíritu inquieto (como el que empiezo a creer que posees) que los una. De fondo, lo que esto demuestra es la imagen de Dios en nosotros. Por lo tanto, con el poder de la palabra y la escritura interpreta el mundo, cántale, grítale con enfado, susúrrale, invoca al amor, despídelo con frialdad, describe, inventa, destruye, crea. Hay poesía, novela, cuento. Una metáfora pastando las verdes praderas de la imaginación, tómala presa, cómela, descubre la magia que encierra, aprende a usarla; contagia a otro, busca a los que son afines a ti, lloren juntos, rían, canten, dancen a la orilla del mar, en la punta de una montaña, en las banquetas de la ciudad, siéntense a comer, duerman, cuéntense sus historias, imagen juntos, dialoguen, discutan, enfréntense entre sí, ámense, ofrézcanse un abrazo y sobre todo sus palabras...

Algunas veces ocurre así

Se me hace extraño que la primera publicación de este año tenga un tono melancólico (aunque no debería parecerme tan fuera de lo común, ya que ha sido una constante desde antes de abrirlo) propio de una despedida. Pero no una sin esperanza de retorno, de reencuentro. Pero pude dejar alguna nota por aquí o un video por allá para disfrazarme y no lo hice, estoy buscando ser honesto a mi mismo.En fin, no me lo puedo ocultar. Adiós. ¿Estoy triste? ¡No! Estoy más contento por ver a Dios actuar en la historia, en Su historia, de la cual inevitablemente tú y yo formamos parte, aunque la pregunta que sigue en el aire es la siguiente: ¿Nosotros formamos parte de una historia en común? Vaya inicio intenso de año. No puede ser mejor.

Contar nuestros días

El tiempo se nos va de las manos, no estoy seguro si su paso nos va quitando la vida o por el contrario, nos vamos cargando de muchas más experiencias y por lo tanto crecer cansa, y ser viejo es disfrutar ese tipo de cansancio. No sé. Lo único acertado hasta el momento es que conforme pasa el tiempo voy cambiando, pues el tiempo irremediablemente significa cambio. Pero sobre todo significa fidelidad de Dios, que a pesar del caos que puedo ver, creo que en Jesús, su Hijo, está reconciliando todas las cosas con él, y que un día regresará a perfeccionar su Reino. Ya estar por terminar 1 año, el 2011, antes de dejarle ir conviene pensarlo, ¿Pero con qué actitud?, no sé, tal vez lo mejor sea voltear a ver el pasado para explicar el hoy e intentar el cambio mañana. Sí, eso espero. En mi cabeza da vuelta el Salmo 90 Salmos 90 LIBRO CUARTO     La Eternidad de Dios y lo Transitorio del Hombre     Oración de Moisés [ a ] , hombre de Dios.   1 Señor, T...

Son ellas...

Hay algo muy suyo en sus letras cuando las escriben mujeres... esos símbolos interpretan el mundo (re-crean) y contienen su fuerza, ternura, entrega, delicadeza, franqueza y fragilidad... Ahí algunos ejemplos, Angeles Mastreta, Gabriela Mistral, Cristina Pacheco, Lydia Cacho, Sor Juana, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni... Areli Espinoza, Ale Ortiz, Yicel Espinoza, Melissa Olachea.... +++++++++++++++++++++ Mi boca con un ósculo travieso buscó a tus golondrinas, traicioneras, y sentí tus pestañas prisioneras palpitando en las combas de mi beso. Me libró la materia de su peso. Pasó por mí un fulgor de primaveras y el alma anestesiada de quimeras conoció la fruición del embeleso. Fue un momento de paz tan exquisito que yo sorbí la luz del infinito y me asaltó el deseo de llorar. ¿Te acuerdas que la tarde se moría y mientras susurrabas: "¡Mía! ¡Mía!" como un niño me puse a sollozar?. Alfonsina Storni