martes, 29 de diciembre de 2009

La canción más hermosa del mundo, Joaquin Sabina

Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,

un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una strato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,

mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas,
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.

Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante,

al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos.

Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes,
dando clases en una academia de cantos de cisne,
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario,
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario?

Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera,
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera,
heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.

Nunca pude cantar de un tirón
la canción de las babas del mar, del relámpago en vena,
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena,
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
de la gota de tinta en el himno de los iracundos.

Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.



lunes, 28 de diciembre de 2009

Pensando en mujeres...

Ahora que las pienso a razón de las letas de una canción y dos libros que estoy comeindo, me doy cuenta que mi caminar con Jesús ha sido impactado de mayor manera por mujeres, un lindo detalle que no había considerado. El tema me provocó una serie de: lluvias de recuerdos-comentarios que he hecho en el pasado ( y por los que me he arrependido) y otros que escuché de "hermanos" (incluso desde el púlpito) sobre "las hermanas". Me gustaría dejar en claro, antes de continuar, que mis ideas están ubicadas en un lugar social especifico en el cual reconozco la preencia de dos mujeres muy cercanas a mí que han influenciado en gran medida mi pensamiento, una de ellas mi mejor amiga y la otra también.
Sobre el tema soy consciente que, lejos de poder hacer una erudita contribución, sea desde las ciencias sociales, la historia o la teología, llegué a él por el camino de los encuentros que despiertan recuerdos y proyectan perspectia de futuro, por lo tanto, con más libertad, deseo hacer un tierno y bien merecido reconocimiento a las mujeres que pienso debo mucho en mi caminar con Jesús, sírvase pues como homenaje a ellas, en primero lugar.
Iniciaré con la idea que algunas denominaciones tiene acerca de la mujer, entre ellas la más detestable es el prohibirles el predicar o enseñar a un grupo en donde haya hombres!, qué cosa tan más aberrante delante de los ojos de Dios. Pregunto: No fueron ellas a las primeras que el Señor Jesús recusitado se les apareció? No fueron ellas las primeras misioneras que llevaron las buenas nuevas a un grupo de apóstoles encerrados, muertos de miedo y que no les creyeron? Más aún, no permanecieron ellas cercas en toda la Pasión del Mesías sufriente? Alguien debería recordar esto de vez en vez antes de bociferear bajo el supuesto amparo de la autoridad Divina.
Veámoslas en las congregaciones, no son ellas las que están en todas partes, en las ausencias de los varones, no son las que enseñan, las que cocinas, las que cuidan las que... (algo anda un poco mal no?)
Recuerdo a mis dos profesoras de Escuela Bíblica: la hermana Petra, aunque de ella no tengo recuerdos propios, sino la historia que ella y otros me han contado, aún así les doy credito y reconozco su trabajo en formar niños en la Palabra de Dios, del cual yo uno de ellos; la segunda fue Socorro, a quien recuerdo más, fue poco tiempo pero conservo pequeños segmentos como de video en donde ella compartía su clase, quería enseñar y que le entendiéramos, nos amaba.
Después aparecen, con los muchos años Ale y Flor, que han sido de gran bendición, a ellas se agregó Pahola, una triada sensacional llenas de misterio, pasión por las obras de sus manos, fuertes y fieles amigas.
Vaya, este post no se pudo llamar mejor, pensando en mujeres, porque realmente las pensé, tal vez en otro post hable de los hombres que han impactado mi vida y me han ayudado, apoyado y animado en el caminar con este Dios del que somo suyos y tuvo a bien por amor y misericordia tomar forma humana.
Sea pues estas mis letras a manera de un reconocimiento a su labor, a la pasión que muchas de ellas demuestran por Cristo y a los pasos gigantes de fe que dan, son gigantes, honrados debemos sentirnos al compartir con ellas tan noble tarea.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sobre testimonios, testirollos y tristemonios

Algunas cosas simplemente hay que decirlas, pero más allá de la máxima de “la forma del contenido”, o como dices las cosas, hay un escalón más alto y de igual importancia que bien podríamos sintetizar en una frase útil como esta: “el para qué del contenido”. Nuestras palabras son importantes, el poder de la vida y la muerte está en nuestra lengua, de tal forma que conviene ser prudente en el uso de tal instrumento. De ahí que no se haya equivocado el sabio árabe que dijo: “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas”. En verdad tiene razón. Sin embargo, esta pequeña frase llena de verdad pudiera ser un pretexto para el hijo de Dios guarde silencio ante la realidad y que desea llevar una vida cómoda con el mundo, apartado de los problemas de la sociedad. Pero por otra parte hay un Señor al que pertenecemos que nos exhorta a levantar la voz por el oprimido y buscar justicia. Estas aparentes tensiones vuelven deliciosa la convivencia con el Creador y la comunidad.


A razón de nuestras palabras y el contacto con la Palabra se quedó en mi mente algunas preguntas e ideas que me han acompañado por algunas semanas. En una ocasión en la célula de estudio bíblico de la universidad estudiamos la carta pastoral de 1 Timoteo y fue un buen tiempo a tal grado de que aún hoy esa palabra sigue trabajando en mí.


1 Timoteo 1:12-17


12Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio;

13aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.

14Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús.

15Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero.

16Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna.

17Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Pablo escribe a su amado hijo en la fe con el fin de darle aliento en su labor dentro de la comunidad de Éfeso, “te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.” (1Tim. 3:15).


El primer capítulo parece dividido en cuatro secciones, el saludo, después continúa una advertencia contra una doctrina falsa, un testimonio de Pablo y finaliza con algunas instrucciones para Timoteo.


En la segunda sección encontramos lo que nosotros bien podríamos denominar “un testimonio” de la obra que Cristo hizo en la vida de Pablo. En este punto es donde me quiero detener. Porque al leer esta carta la Palabra nos confrontó a todos en este acto piadoso de los cristianos, contar nuestro testimonio. Vaya, ¿quién es un testigo? Si nosotros damos testimonio de algo qué tenemos que decir, para qué… Continuemos y veamos como Pablo lo resuelve.


Pablo inicia de forma personal dando gracias a Cristo Jesús que le fortaleció, tomándolo por fiel y poniéndolo en el ministerio. Después el apóstol describe la condición en la que estaba cuando se encontró con el Señor: “siendo yo blasfemo, perseguidor y agresor; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia”.


Pablo expone sus credenciales que lo acusaban y eran acusaciones serias que lo ponían en problemas con Dios, en primer lugar: blasfemo, ¿Pero cómo blasfemaba Pablo siendo fariseo?; por el resto de las acusaciones: perseguidor y agresor, entiendo que se refiere a su actuar contra la comunidad de cristianos. Sin embargo, vemos la intervención de Dios “se me mostró misericordia”. ¿Cómo es posible que la misericordia sea suficiente para cubrir semejantes acusaciones? Encontré que la palabra en griego para “misericordia”, en esta parte es éleéthén, lo cual bien pudiera traducirse como “Fui objeto de compasión”; por otra parte vemos que también se tradujo como misericordia la palabra Éléos, que a su vez es la traducción al griego de la palabra hebrea hésèd que se puede traducir como amor. ¿Pero por qué Pablo dice que Dios le mostró misericordia y no gracia? Según el comentario de John MacArthur, “La misericordia difiere de la gracia en la que la gracia quita la culpa, mientras la misericordia quita la miseria que causa el pecado. Pablo recibió, junto con la gracia salvadora, el inmerecido alivio de la miseria”. [1]


De esa forma el apóstol inicia el relato a Timoteo de cómo la obra redentora de Jesús lo encontró, “entre los cuales [pecadores] yo soy el primero”. Al final de esta sección Pablo termina con una doxología, una palabra de gloria, alabanza y bendición: “Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Leamos esto como resultado de un corazón que se sabe pecador pero que ha recibido de parte de Cristo el amor, gracia y misericordia. Lo que vemos aquí es el resultado del testimonio personal de Pablo, a una vida culpable y la intervención inmerecida, gloriosa y misericordiosa de Dios el apóstol solamente puede dar gloria a Dios.

¿Pero por qué Pablo incluye su testimonio? ¿De qué forma piensa él que podrá ser de provecho y aliento a su amado hijo Timoteo? Si lo leemos en su contexto, la sección anterior era un exhorto contra las falsas doctrinas, de tal forma que está poniendo énfasis en la verdad del evangelio, en la centralidad de Jesucristo, en su acción redentora, en su gracia, amor, y misericordia; por lo tanto ése mismo Jesús sigue dispuesto a dar gracia, amor y misericordia para el pecador más ruin que sinceramente se acerque a él. Para finalizar, Pablo deja de manifiesto que cualquier testimonio de la obra de Cristo en su vida está centralizado en la acción redentora de Jesús, para quien es toda la gloria.


Ahora, en muchas de nuestras congregaciones o reuniones acostumbramos a “dar nuestro testimonio” a la comunidad [Algunas cosas simplemente hay que decirlas, pero más allá de la máxima de “la forma del contenido”, o como dices las cosas, hay un escalón más alto y de igual importancia que bien podríamos sintetizar en una frase útil como esta: “el para qué del contenido”], pero ¿Por qué lo hacemos? ¿Cuál es la verdadera intención en nuestro corazón al hacerlo? ¿Qué decimos, de qué damos testimonio? ¿Lo hemos vuelto la oportunidad para demostrar ante la comunidad lo pecadores que fuimos y lo santo que ahora somos? ¿Hablamos más sobre lo que era y agregamos el “pero ahora yo”, “por eso ahora yo”, “desde entonces yo”, “ahora hago”, “ahora digo”? ¿Utilizamos ese tiempo para demostrar la espiritualidad en nuestra vida? ¿Nuestro testimonio es de aliento?


Vimos que Pablo centró su testimonio en la persona de Jesús y su obra en su vida y no al revés, “yo en la obra de Jesús”; asimismo finalizó diciendo: “por tanto”, es decir, por todo lo anterior, “al”, es decir, a una persona: “el Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios”; “sea”, o en otras palabras, de Él sea todo el crédito de la obra: “Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos.”; y termina exclamando: “Amén.”, que quiere decir así sea.


Pensemos en unos momentos en aquellas veces que escuchamos “testimonios” que fueron más una oda a los pecados del “testigo” y que centra el tiempo en lo que era, minimizando la acción de Jesús; o en otros donde el “testimonio” se convirtió en una exposición de la espiritualidad del autor: “ahora yo hago, ya no soy así, ahora soy…” y el “yo” deja de lado a Jesús. ¿De qué manera nos convertimos en testigos experimentadores de la gracia, amor y misericordia de Jesús, de tal manera que nuestra vida conduzca a otros a reconocer la obra salvadora de Dios en Jesús? ¿Cómo nos convertimos en señales que apunten a Jesús? Por lo tanto, si hemos de hablar, seamos conscientes de que damos testimonio de Jesús y su obra y no de nosotros; así, centraremos la atención en Cristo -de quien damos testimonio, en su gracia, amor y misericordiosa para todo el pecador, por lo que damos gloria a Dios.


Algunas cosas simplemente hay que decirlas, no las podemos callar, pero más allá de buscar la “forma correcta de hacerlo” -la máxima de “la forma del contenido”- pensemos en el para qué de lo que digo. Si habremos de dar testimonio que sea de Jesús y su obra en nosotros para que anime a la comunidad a seguir compartiéndole y a los que no lo conocen a buscarle, pero sobre todo, que al hacerlo no tengamos otra opción que dar gloria a su nombre al recordar su obra en nosotros. Así sea.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Me gusta y qué


Nadie escapa a su ciudad, cuando yo recorro en la que vivo encuentro un acto de realidad en cada esquina, las historias brincan en las banquetas para que las vean. La ciudad es un espacio de relación entre los que la habitan, aunque solamente nos demos cuenta de eso cuando alguien se equivocó y nos hace retardarnos cinco minutos… me gusta habitar Tijuana…

viernes, 11 de diciembre de 2009

Vida en su hablar


El que escribe sabe que, lejos de ser el mejor escritor del mundo, es un pescador de letras, por lo tanto aguarda y cultiva paciencia, casi nunca se pesca a la primera. ¿Lo haz intentado? Salir a la playa, mojar tus pies en el frío mar, undirte suavemente en la arena, poner tu esperanza en la punta del anzuelo, adentrarte al mar, sentir la fuerza de las olas golpeando tu pecho, burlar algunas de ellas y lanzar con fuerzas el metal curvado con la plomada en la punta, verlo volar y caer de prisa para bucear en el profundo mar buscándo un rico pez que tenga ganas de pasear.

El que escribe piensa, con determinada certeza, en la existencia de un yo-otro que lo leerá, por lo tanto se preocupa por inventar un lenguaje que ambos puedan decifrar. Pero se haya en la tremenda dificultad de hacerlo a la primera. Por eso buscó en su mochila de viajero, en la caja de recuerdos que guarda en el primer cajón de su armario, en las postales de la pared, en la pintura que le obsequiaron antier y no encuentra los signos perfectos para trasladar sus ideas de su lugar social a un texto e incertarlo en un sistema comunícativo a donde irá a parar, teniendo existencia propia, fuera del que lo verbalizó. No obstante la dificultad de la terea intenta hacerla, búsca pero no encuentra, por lo tanto imita.

Y es que la prueba más grande de la creación de Dios somos nosotros mismos, nuestra inquietud de hablar, más allá del acto de comunicar, la reproducción perfecta del acto creativo de la Divinidad en la acción del lenguaje. De ahí que el orígen de la vida está en Dios, en su acto de hablar. La creación de la nada a partir de las palabras, la evocación a un pasado por medio del lenguaje, la silueta de un futuro que no es y se traza a través de las palabras. La creación reproduciéndose y recreandose en cada verbo y sujeto pronunciado. La belleza del lenguaje, el contacto directo con el génesis primero y la idea impresa en el alma del Dios a quien pertenecemos, repitiéndose y regrabándose en cada palabra pronunciada, la perfección de la imagen y semejanza de la obra hecha: el ser humano.

El que escribe sabe que otro lo leerá, de ahí la importancia de su lengua, del cuidado con el que se esmera, la importancia que recae en ella, la responsabilidad de su contribución en la creación dada. ¿Tanto poder en el habla? Grandiosa verdad. La culpa acumulada a causa de las palabras pronunciadas: las maldiciones hechas castillo, las mentiras comedoras de verdad. ¡Pero hay esperanza, se puede cambiar! Hay campos que con la palabra se pueden sembrar, la comunicación del mensaje encarnado y hablado por Dios a la humanidad, el Jesús verbo y acción, el florecer del testimonio de una verdad: Yo hago nuevas todas las cosas.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ayer se acabaron...

...mis días de estudinate en la UABC. La tan predicaba interdisciplinaridad me alcanzó en mi última hora del último semestre de clases como estudiante de licenciatura, sentado en frente a una Mac guardando clips de video para un documental llamado TIJUANA INDÍGENA.
Salí, de la ahora Facultad de Humanidades, solo, envuelto en una atomósfera mística, escuchando el sonido de mis pasos en el vacío y la música a lo lejos que provenía de la banda contratada por los que hasta ayer fueron mis vecinos en la Facultad de Administración y Contaduría y el mariachi de los vecinos de Turismo y Mercadotecnia.


No hubo amigos de quienes despedirse, ni profesores a quienes saludar, fue un
recuerdo de la primera experiencia en la universidad, como el primer día en el que solo llegué sin estar muy seguro de qué encontrar y solo me fui no muy seguro de lo que iba a hacer pero contento por iniciarlo; en esta ocasión me fui solo no muy seguro de qué hacer con lo que encontré, contento por lo que hice y aún falta, alegre por lo que terminé y a la espera de lo que vendrá.

Recuerdo que alguien mencionó que la Universidad es como una madre estricta al momento de entrar pero muy dificil de dejar una vez que la terminas. No sé cuales hayan sido los complejos del tipo que lo dijo, los compañeros psicólogos pueden hacer mejor ese análisis, yo me limito a decir que: La Universidad es al aspirante una meta, pero conforme avanzas en ella te va haciendo consciencia que tu tiempo en breve se acabará y llegado el momento te expulsa de ella sin mayor preocupación, dejandote solo su recuerdo y las redes sociales que en ella pudiste hacer. Así es queridos amigos, nuestro tiempo se acabó y nuestros nombres quedaran como un continuo en la fila de los graduados en esta historicidad de la que formamos parte y al mismo tiempo pretendemos observar. Pasado mañana nadie se acordará de nosotros, nunca lo esperamos, ahora lo sabemos. Las personas que nos ayudaron a aprender se van con nosotros, "nos las llevamos" aunque se quedan, las lecturas esas sí nos las quedamos, las que hicimos y las que debemos aún; los amigos, esos también se van, "nos los llevamos y nos llevan".

Hicimos lo que nos gustó hacer, no lo podemos negar, no nos lo pueden quitar. Aprendimos a sistematizar la forma de encontrar nuestras respuestas, aceptamos nuestra subjetividad, el reto de escribir desde el presente, la urgencia de ser historiadores en esta sociedad y nos comprometimos en palabras y acciones con este mundo del que somos parte y aquien debemos seguir sirviendo. Vaya si la historia tiene un sentido, la pregunta jamás tendrá concenso. A que tertulias con este Dios del que somos suyos que, entró en la historia y con ello la cambió, será juzgada.

Ahora parece que la aventura empieza...

jueves, 26 de noviembre de 2009

Son 49...

Felicidades papá!
Ayer alcanzaste a tocar con los diez dedos de tus dos manos cuarenta y nueve años!
Y siempre estás aquí, papá,
tapicero de manos ágiles,
que haz sabido aterciopelar y cuidar, amigo.
Vamos por los que nos quedan,
Te quiero.

martes, 24 de noviembre de 2009

Llegó el otoño


El Otoño es un jínete que recorre el jardín levantando polvo y las hojas secas de los árboles; el Otoño lo descubro al saberme los labios resecos, partidos. El Otoño juega a ser mensajero y llevar noticias, de que la Navidad pronto llegará, que mi cumplaños ya paso. Hay con el Otoño, porque me hace alegrarme por el calor que ya se fue, emocionarme con el frío que viene. No sé, tal vez, el Otoño me cae bien porque al verlo sé que pronto estarás aquí y sentiré tu nariz fría tocando mis mejillas cuando nos encontramos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Conversaciones con una mujer maltratada llamada Tijuana

Niña de risa discreta y ojos tristes,

No llores,

Siéntate a mi lado para contarte tus primeros días,

Aquellos que todavía conservo en mis memorias,

Y tú olvidaste en la juventud.

Días de paz y gozo fueron aquellos

Cuando Dios abrió los cielos y descendió,

Te parió con amor,

Como madre a su primogénito,

Cubrió tu cuerpo desnudo con neblina matutina

Y posó tu cabeza sobre tu pecho,

Llenóte el rostro de besos

Y sus labios húmedos fueron cual brisa de marina,

A tu frente y doradas mejillas de estepa.

Trazó con sus dedos,

Cual niño juega en el barro,

El cauce de un río,

Juntó la tierra entre sus manos y levantó el Colorado,

Por qué dices:

“El Señor me ha olvidado”,

Si cada atardecer él está a tu lado,

Te busca desde lejos como enamorado.


Yo creo que tú le has rechazado,

Como joven deslumbrada por los placeres

Huiste de casa,

Abriste tu puerta al extraño,

Vendiste tu cuerpo a cambio de dinero,

Desperdiciaste la inocencia del amor primero

Y tu ternura diste al extranjero.


Pero yo sé mujer de nombre bello

Que un día han de reencontrarse,

Entonces de tus montes brotarán vida,

En las calles de tu piel habrá justicia

Y la multitud de tus hijos conocerán la paz.

El día viene, señalado está,

Cuando de tus injusticias el Señor te librará.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Envuelto por vos

Entretenido entre letras y con palabras, alentado en las palabras, con la Palabra que es acción y desde el principio, el Logos hecho carne. Hablas y escucho, mi oído se deleita en tu instrucción y mi alma encuentra paz con tu correción, porque desaría la vida, resignifica la cotidianidad, lo mismo das esperanza con tu voz que insertidumbre con tu silencio.
Entre poetas de versos secos y cantados, con la melodía de la guitarra o el suave peculiar sonido de su voz, entre un Sabines acompañado de un Drexler, comiendo con un señor Guerra y bebiendo una copa con Serrat o Delgadillo, iniciando una de esas buenas conversaciones con Pacheco o Mistral, así paso este día frente al mar, sentado sin nada en mi mente que no seas tú. Esperando puntual tu cita, tu abrazo, tu caricia, tu promesa de volvernos a encontrar en un lugar extraño y cotidiano. El día transcurre entre la experiencia hecha poesía, con la sensibilidad a flor de piel, con la canción que hace llorar, con las noticias que dejan ese amargo sabor de injusticia en la boca, con la ternura de los amigos, con tus desafios (otra vez), con tus planes a punto de hervor, con nuestras citas pendientes y las conversaciones vía Internet.
No cabe duda que siempre encuentras una oportunidad para encontrarme y me mandas a buscar al otro en esta soledad informática, no cabe duda, siempre otorgas el momento para descansar y descubrir en el seno de ti mismo el descanso leyendo sobre el descanso. Gran maestro eres Dios vivo, tus lecciones y parábolas equilibran la vida, la teoría y la práctica. Yo callo, sentado escucho como platicas la historia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

El peatón, de Jaime Sabines


Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta.

Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta!

Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?

¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera, de peatón.

¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.

Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce y tranquila.


jueves, 12 de noviembre de 2009

Al florecito!


Nos alegramos al saber de tí,
de la felicidad en las miradas de tus padres,
de la vida que hay en ti.
Y ahora creces
entre mimos y cariños,
Pero tú, como en un plácido sueño
nos haces esperar para verte.

sábado, 7 de noviembre de 2009

A una chica

A la mujer que aún no conozco o reconozco,
a la que algún día me he de encontrar.
Sabes, no me intriga saber quién eres,
sino las múltiples decisiones tomadas que nos han de acercar.
¿Qué haces ahora mujer?
Lees, cantas, bailas, te peinas antes de dormir,
o sales a la calle a caminar.
¿Me has visto?
¿Te he visto?
¿Nos hemos visto?
¿Y si no cuándo?
¿Y si sí por qué no nos reconocemos?

Mujer, mis “te amo” los quiero demostrar con mis acciones,
que vayan más allá de gestos de caballerosidad,
no serán simples versos en tus cuadernos faciles de olvidar.
Mi mirada de ti a diario se ha de enamorar,
al caminar a tu lado,
en las luchas conjuntas,
con los dolores del cansancio,
al momento de sentarse a partir el pan,
y juntos compartirlo, darlo, dejarlo.

El Señor a quién servimos nos sabrá llevar,
será desde hoy el centro de nuestra relación,
nos dará Su amor
y con ese amor aprenderemos a amar.

¿Qué haces ahora mujer?
Duermes, trabajas, sales a pasear,
o te sientas a descansar.
¿Me pregunto qué flor te podré ofrecer?
¿Me has visto?
¿Te he visto?
¿Nos hemos visto?
¿Y si no cuándo?
¿Y si sí por qué no nos reconocemos?

Yo ahora estoy bien,
espero tu lo estés también...

viernes, 6 de noviembre de 2009

Crónica de un congreso anunciado...






...o de cómo el Pato y yo nos pusimos a llorar cuando platicábamos en un café en Ciudad Juárez mientras desayunábamos un chocolate y un tamal mientras le pagamos a un conjunto norteño para que atrás de nosotros tocara Paso del Norte.


Estoy a punto de salir de Ciudad Juárez, es domingo 1 de noviembre, después de seis días de vivir en una ciudad orgullosa de su historia, que se siente protagónica en la historia de México pero que vive en resistencia constante contra el miedo y la ingobernabilidad. Es mi segunda estancia en estas tierras, que para mi sorpresa me recibió con nieve en los cerros de los alrededores y El Paso. En un día más estaré en casa, en Tijuana, es evidente los muchos paralelismos que estas dos ciudades pueden tener, suelen ser más que las diferencias.

Como la primera vez que visité esta ciudad fronteriza fue para un evento académico de historia en esta segunda ocasión el pretexto fue el mismo. Mis compañeros y yo asistimos al XII Congreso Internacional de Historia Regional, éramos como tres neófitos en estas cosas de la historia, donde escuchamos y expusimos nuestras ideas. Fue bueno. Sin embargo no ocurrió solamente eso, y ahora quiero introducir una nota aclaratoria: dije “no ocurrió solamente eso”, porque estoy escribiendo desde el camión a dos días de distancia de los sucesos que intento representar. Rodeos del lenguaje, perdón, tal vez estoy cansado. En esta ocasión el Señor tenía más planes, por supuesto, siempre más trascendentes. Él usa el más caro congreso para volverlo un simple pretexto de cosas realmente importantes en esencia y fondo, las personas. Este Dios del que somos suyos nos enamora a diario con pequeñas y grandes sorpresas, mientras camina con nosotros nos hace disfrutar de los caminos y los encuentros con los hermanos y amigos para hacer un poco más ameno y divertido el caminar.

Así que para darle la importancia correcta a estos dos propósitos aparentemente iguales pero radicalmente opuestos: un congreso, que en su vertiente moderada es una oportunidad formativa y para adquirir experiencia académica pero que en su mayor radicalización puede convertirse en templo para el individualismo y egoísmo; y la compañía de los amigos en las situaciones difícilmente cotidianas de la fe práctica, que siempre será más interesante que cualquier congreso, diré al respecto del primero: “Fue un foro para dar a conocer una reflexión comunitaria y compartida con el fin de recibir comentarios propositivos, y al mismo adquirir nuevas experiencias formativas en la práctica de historiador.” Tal vez en otro texto me detenga con más detalles en este evento, en esta ocasión no. Por ahora al grano.

Volver a ver a Patricio y platicar con él fue de gran descanso y animo a mi vida, en el fondo creo que para la suya también, porque ambos pudimos reconocer nuestras vidas como producto inconcluso de la obra de Dios y no simplemente como vidas con cicatrices profundas y en algunos casos todavía dolorosas de un pasado que no elegimos o no supimos administrar. El Dios que nos llamó nos toma tal cual e inicia su obra redentora que incluye nuestra identidad misma, nuestra historia y le da sentido (tal vez Dios es el mejor historiador), no la cambia, no quita las consecuencias de las acciones pero nos hace concebir una posibilidad de futuro distinto, uno donde nos invita a soñar en la justicia y esperanza, un futuro al que nos llama a labrarlo y vivirlo en las decisiones y acciones presentes. ¡Ah Dios del que somos tuyos! ¿Quién puede pensar nuestras vidas mejor que tú?

La inquebrantable decisión de asumir el llamado y vivir la jornada ardua de sembrar pude verla en la mirada del joven-hombre de carácter fuerte que se sabe amado y acompañado por Dios, ese que le gusta el baile y la música de acordeón y bajo sexto. Mi oración es que la gracia y el amor de Dios abunden en su vida por medio de Jesús, nuestro amado Señor y Salvador.

Un día pudimos estar en la célula que ha iniciado en ICSA, en la UACJ, es hermoso ver como inició a crecer tierno y delicado el testimonio de un Jesús que puede responder a las necesidades del universitario en una ciudad como lo es Juárez. Me sentía contento, emocionado, agradecido por Dios por dejarme ver su obra. Nancy es una chica que ha asumido el llamado con compromiso a ser testimonio vivo de la esperanza y amor del Padre para con los hombres en Jesús, sal y luz en una sociedad compleja como la nuestra donde no se comprometen los valores del reino. Dios guarde la vida de estos dos jóvenes y honre su fidelidad, él, quien nos ha llamado, llamará a otros más.

Debo confesar que en un principio la idea era original era usar Juárez de trampolín, la meta era Chihuahua, platicar con “extraños” y mostrar el ministerio estudiantil invitando-retando a los universitarios cristianos a asumir el llamado, pero va, qué son nuestros planes. Por algunas circunstancias que ahora agradezco a Dios tal viaje se canceló y lo que en un principio se pudo traducir en derrota se convirtió en gozo al saber lo que ese mismo día nos esperaría. Nuestro inició con un rico chocolate y un tamal en un café popular y tradicional de Juárez, del cual quedé enamorado, un local amplio, diría grande, al centro una barra en forma de óvalo y a las orillas un sinfín de sillas, una atmosfera de esas que son como cálidas y familiares, donde se ven rostros de personas mayores que se confunden con el de los resto formando una extraña familia que se reconoce solo a la hora del desayuno o la comida. La conversación que amenizó nuestro desayuno fue tiernamente conmovedora, a tal punto que las lágrimas brotaron de nuestros ojos, curioso cuadro aquel, dos jóvenes desayunando y llorando, no sé que pensaron los demás, no me importa, sólo sé que esa experiencia está estampada en mi corazón. Lo más gracioso fue pedirle a un par de músicos que por ahí andaban unas canciones, El cachanilla (no se la sabía), Pescadores de Ensenada (ya de perdida, tampoco se la supieron), cuando por fin tocaron las que dijeron que sí sabían: El caballo blanco, El corrido de Chihuahua, Paso del Norte, nos dimos cuenta que se saltaron algunas estrofas. Fue divertido escuchar música mientras secábamos nuestras lágrimas. El día no terminó ahí, continuó con una visita a una librería de viejo, después un estudio bíblico en un parque, una cita con un pastor y una rica hamburguesa de cena.

No cabe duda, uno pone pero Dios dispone (jeje) ahora pienso en lo bueno que fue quedarnos en Juárez, gracias Dios. Ahora a tomar nuevas fuerzas, con amigos en la distancia pero cercanos en el corazón, en lo intimo de nuestras situaciones pasadas-presentes, en la esperanza compartida, en el anhelo esperado. Me quedo con las palabras, para mí y para Patricio, que el que inició la buena obra en nosotros la terminará hasta el día del Señor.

Fue un viaje corto, agradable, de mucho ánimo y que como todos plantean nuevos retos y más necesidades de buscar la dirección de Dios. Entre los balazos y el frío dos cosas son seguras y nadie nos la puede arrebatar, ni la muerte, los amigos que hacemos comunidad desde lejos pero de quienes sentimos su amor cálidamente a diario que llevamos en el pensamiento y la presencia siempre de Dios que no nos deja.